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la costa de santa fe , por il mogarts

Postales típicas de la estación: primavera

Son las 19.30 hs, estoy en la costanera despilfarrando parte de mi tiempo en uno de estos atardeceres pseudo primaverales que baticinan un verano agobiante.
Por primera vez en tantos años de asistir al espacio público me detengo a analizar “la preocupación” que transita en cada uno de nosotros, acerca de esa fervorosa necesidad en la que de un tiempo a esta parte se fue transformando el verse bien, el estar flaco y esconder la pancita que sin culpa alguna se fue gestando en el duro y húmedo invierno local.
Parecería ser que tenemos la obligación de caerle bien al crítico, tenaz, y unidireccional (y porque no injusto) ojo de las nuevas tendencias que nos agobian en estos comienzos del Siglo XXI. Es que en estos tiempos, los “gorditos” ni ropa de “onda” pueden comprarse.
Santa Fe no es ajena a esta situación y menos aún la costanera que en sus mañanas todavía invernales, siestas calurosas y atardeceres encantadores, es fiel testigo del empeño, sacrificio y la fuerza de voluntad al que nos sometemos para ir de a poco, moldeando nuestra figura veranil.
Así, en estas circunstancias típicas de la estación que se avecina los santafesinos se despliegan, cual carrosa en carnaval, por las veredas que costean la laguna Setúbal. Yo sigo firme en mi lugar y los veo venir.
A unos 20 metros de dónde estoy sentado, se aproxima un cuarentón que esta vez armado de su pantaloncito corto que fuese de lo más TOP allá a fines de los 80 y la chombita apretada que algún bautismo se trae en andas, no escatimó en darle fijo a las achuras. Este personaje, acosado por un exámen médico que le avisa de su terrible colesterol decide dejar de fumar, de comer, de ingerir todo tipo de bebidas, de frecuentar a los amigos, de respirar, de vivir en una palabra.
¿Para que tantas promesas si al fin y el cabo al dar las 20.30 ya estará preparando el fuego y descorchando el primero de la serie de vinos que trajo para la velada el primo lejano, que sólo esta de visita y que siempre llega justo el día en que vamos a empezar la dieta?. Este es de los personajes que sólo arrancan pero la rutina diaria los hace desistir cuando llega la hora del segundo intento.
Unos metros más atrás vienen caminando las “señoras” esas mujeres que con calzas hasta las rodillas y un buzito envolviendo sus cinturas uno nunca termina de distinguir bien a que tipo de elite pertenecen. Si son de alta alcurnia venida a menos en la post crisis del 1 a 1, o son de esas madres coquetas de autos caros que compiten con las “nenas” a ver quien mantiene mejor la “belleza eterna” que caracteriza a la familia. Esas “señoras”, tienen algo en común que es la despiadada mirada de lo moderno, que aunque muchas veces de mal gusto, es sensación y genera más de un cruce de opiniones en las tardes de té, champagne (sí es día de permitidos), o agua mineral en el destacado “café del comercio” de la peatonal santafesina.
Mujeres de 53 años que pretenden 35, o de 42 que pretenden estar como a los 20, lo mismo da. ¿Tendrán estas mujeres ocupaciones paralelas al cuidado intensivo de su cuerpo?
Pasó más de media hora, sigo sentado en la costanera observando a los transéuntes. Con paso firme y constante se acercan “los de siempre” esos que arrancaron una vez y lo tomaron como hábito y no les importo condición climática alguna, ellos salen a caminar, correr o andar en bici pase lo que pase, no fallan nunca.
Este selecto grupo de aficionados mantiene una línea en cuanto a vestimenta deportiva. Las zapatillas aptas para todo tipo de escollos que puedan presentarse en el camino, el short o pantalón más cómodo para realizar la travesía, la remera de última tecnología que absorbe la transpiración y les mantiene la temperatura ideal para realizar actividad física por el tiempo que deseen.
Se termina mi tiempo de ocio, decido regresar a mi rutina y a paso lento empiezo a caminar. En el camino a casa, entre marchas y contra marchas, descansos y piques cortos se divisan en el cantero central los deportistas natos. Pibes que juegan en algún equipo de la liga y el preparador físico los mata porque sabe que estos “guachos” salen el sábado y se toman todo el alcohol del boliche, pub o lugar de encuentro destinado al día libre.
También están las chicas que juegan al hockey y no sueltan el palo ni siquiera para hacer abdominales. La manada desenfrenada de rugbiers que como de costumbre se lleva todo por delante sin importarle sexo o edad son una postal clásica de estas épocas del año.
Todos y cada uno de estos sujetos: deportistas, cuarentones, cincuentonas-treintañeras, aficionados de todas las edades, jóvenes con walkman o perros a todo volumen, son los consumidores de esta vorágine de vida sana y yogures light que nos asota desde la TV y nos hace reflexionar cuando vemos caer ese rollito de más al mirarnos al espejo.

Maximiliano Docosimo



no fuentes , solo de mail recibido ... me pareció interesante ,el texto es de un periodista santafesino joven de la ciudad de Santa Fe ... la imagen ... una foto que salió de la guev.

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