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La ocupacion alemana de Roma(dibujos)

La ocupacion alemana de Roma (segun el dibujante Pio Pullini)


Cuando Italia anunció el armisticio con los aliados del 8 de septiembre de 1943, las calles de Roma se llenaron de gritos de ¡ Vive la pace ! (¡Viva la paz!) . Las celebraciones resultaron prematuras. Al cabo de unas cuantas horas, los alemanes estaban tomando la ciudad.



De aliados a ocupados

Enfurecidos por lo que consideraron la traición de su antiguo aliado, dieron a sus tropas la autorización para el pillaje durante 24 horas. Fue un anticipo de lo que quedaba por llegar. Roma estuvo en manos alemanas durante nueve meses; durante ese tiempo la opresión a sus habitantes fue aplastante y en ocasiones brutal.

Ciertos grupos -antifascistas, monárquicos, judíos- fueron objetivos especiales de la percución. El Vaticano fue un enclave controlado, con centinelas de la Wehrmacht apostados a la entrada de la Plaza de San Pedro. Ningún segmento de la población se libró de indignidades, hostigamientos o privaciones, ya que los alemanes requisaron alimentos y conbustible en grandes cantidades. Y durante todo el tiempo se vivio con miedo, el temor a ser detenido en la calle y obligado a trabajar como un peón, a ser enviado a prisión como rehén, o algo peor:

Se impuso una estricta censura a los periodicos y, después de que unos intrepidos corresponsales extranjeros sacaran fotografías de los parques militares, los alemanes prohibieron las cámaras.Pero un hombre creó un mordaz registro pictórico. Las acuarelas de este informe las pinto Pio Pullini, un conocido artista que antes de la guerra había decorado palacios y edificios del gobierno. Cuando los alemanes tomaron la ciudad, Pullini, de 56 años de edad, estaba impartiendo clases de arte en Roma, donde vivia con su mujer y sus tres hijos. Se habituó a pasear por las calles de la ciudad, observar las escenas que se producían, volver a casa y durante los siguientes días pintar lo que había visto. Luego escondia las pinturas detrás de una pesada librería, sacándolas exclusivamente para enseñarselas a sus amigos.
Después de la guerra, Pullini vendió sus dibujos al museo municipal de Roma y a coleccionistas privados. Publicados aquí por primera vez, presentan un amargo testimonio del tipo de vida que vivieron los ciudadanos romanos durante la ocupación.


Una infructuosa búsqueda de placer

Durante la ocupación, Roma estaba repleta de alemanes: sodados de infantería, tanquistas, hombres de la SS, e incluso mecánicos desplazados allí para conducir locomotoras porque el Mando del Ejército no confiaba en los ferroviarios italianos. Cuando estaban de servicio, los alemanes se trasladaban en coches blindados con las ametralladoras apuntando amenazantes a los peatones, o bajaban por las calles con sus camiones sin preocuparse de los peatones. Cuando estaban de permiso, intentaban probar los placeres de la Ciudad Eterna.





Con la cara al sol, un soldado a lemán fuera de servicio, en una visita a las ruinas

del Foro adopta una postura de conquistador mientras un compañero le saca una foto


Pero sus intentos fueron obstaculizados por el antagonismo de la comunidad, tan acentuado que se ordenó a los alemanes que se llevaran siempre sus armas y que nunca anduviesen solos por la calle. En ocasiones, los soldados que salían a dar una vuelta los domingos de permiso ligaban con italianas, pero la mayor parte del tiempo lo pasaban solos.



Un oficial alemán con su vehículo camuflado, abre la puerta en señal
de invitación y esboza la mejor de sus sonrisas mientras se ofrece a llevarla


La ley marcial impuesta durante la ocupación también dificultaba la confraternización. Incluso en fiestas como Nochevieja, todos los civiles estaban en casa a las 9 de la noche, obedeciendo el toque de queda. Privados de cualquier oportunidad de encontrar chicas con las que bailar la entrada del año nuevo, los Jóvenes soldados alemanes se pasaban la noche de juerga en los bares locales y luego salían alrededor de la medianoche a disparar al aire fusiles, pistolas y ametralladoras hasta altas horas de la madrugada.





Completamente borrachos, tres soldados de permiso avanzan dando bandazos por una calle
después de salir de una bodega en las motñas que dominan Roma. Los alemanes, de vez en
cuando iban a restaurantes, comían y bebían hasta la saciedad, y luego rompían la cuenta.


Una plaga diaria de intrusiones alemanas

Durante la primera semana de ocupacion,los encolerizados alemanes requisaban a punta de pistola,las joyas y dinero que llevaban los peatones,o paraban a los conductores y les quitaban el coche.




Mientras su aterrorizada esposa agarra un crucufujo y mira desde la puerta, un profesor
acorralado intenta convencer a algunos alemanes que han ido a requisar su automóvil de que él ya lo había entregado a las autoridades.


El bandidaje era tal que algunos romanos sugirieron ironicamente que los alemanes abandonarian pronto la ciudad,una ves que la hubieran despojado de todo lo que quisieran.

Aunque subsiguientemente el botin fue menor,los alemanes continuaron la busqueda de joyas y coches,sacaban a los compradores de las tiendas de ropa mientras vaciaban sistematicamente las estanterias y se llevaban los suministros,se prohibieron las bicicletas despues de una serie de incidentes en los que ciclistas dispararon contra soldados alemanes y luego huyeron,se prohibieron los taxis y en ocasiones se cortaba la corriente para los trolebuses y tranvias,interrumpiendo casi en su totalidad losmedios de transportes,se cortaron los telefonos para evitar que los espias pincharan las lineas,y solo se disponia de gas para cocinar durante 90 minutos al mediodia y 30 minutos por la noche.A medida que se acercaba el invierno y el tiempo refrescaba se echo en falta el gasoleo de calefaccion para las casas italianas y la crispacion fue en aumento cuando se vieron llegar camiones cargados de carbon a los hoteles donde se alojaban los alemanes.





Un centinela alemán tiene toda una calle romana para él solo al iniciarse el toque de queda,
cuando todavía es de día, en represalia por los incidentes de sabotaje y el lanzamiento de bombas
por parte de los partisanos, los alemanes adelantaron el toque de queda a las cinco de la tarde.


La constante presencia de necesidad

A medida que la ocupacion continuaba y cuando el otoño dio paso al invierno,los romanos sufrieron rigurosamente la carencia de 2 bienes esenciales:combustible y alimentos.

En Noviembre,la costumbre de los alemanes de desviar camiones cargados de carbon para mantener calientes sus alojamientos en los hoteles habia terminado con las reservas de la ciudad.

Las frias casas de los romanos,con los suelos de marmol,techos altos y enormes ventanas,se quedaron tan frias que los inquilinos tenian que abrigarse mas dentro de las casas que en la calle. Los muebles, libros y vajillas estaban helados al tacto,y los aristocratas y los habitantes de los barrios bajos sufrieron por igual de sabañones.

La escasez de comida fue todavia peor,debido a un estricto racionamiento,cada romano tenia 100 gramos de pan al dia y esa misma cantidad de carne al mes,y en ocasiones las tiendas no tenian suministros ni para despachar estas minimas raciones,en algunos casos,los alemanes requisaban los suministros de pasta para todo un mes,producto basico del que los italianos dependian mas que del mismo pan.




Mirando la báscula, un padre angustiado, comprueba el peso de su hijo mientras que un alemán bien rollizo compra sellos
en una oficina de correos. La pérdida de peso era tan habitual entre los romanos que mencionarlo resultaba descortés




Un pasajero de un tranvía recoge un cigarrillo que había tirado
un soldado alemán. Los fumadores sólo podían comprar 3 cigarrillos al día.




Antes de enfrentarse a la muerte por inanicion, los que podian permitirselo comerciaban en el mercado negro, podian comprar harina, arroz y de vez en cuando patatas, el elevado precio del saco de arroz era de 175 dolares.



Con la cara demacrada y unas ropas que les quedan demasiado grandes para sus enjutos cuerpos,dos ancianos romanos miran tristemente los huevos que un contrabandista del mercado
negro enseña en su maletín. Un dólar era el precio de un huevo en el mercado negro.




El alto mando aleman ordeno que a los contrabandistas del mercado negro se les castigara con la muerte o el encarcelamiento,y de ves en cuando se hacian redadas en sus instalaciones.
Pero era un hecho conocido que las redadas eran farsas,unos cuantos dias mas tarde,los alemanes que eran quienes mas se beneficiaban del mercado negro, volvian a vender las mercancias a los contrabandistas.





Un contrabandista del mercado negro ordena su mercancía: billetes de liras. Después de hacer correr un falso rumor de que circulaban billletes de 1.000 liras falsos, los estraperlistas del mercado negro hicieron un negocio redondo con la compra de billetes de 1.000 liras,
a 900 liras la unidad




El terror de la redad repentina

Detras del resentimiento de los italianos hacia los acupantes alemanes, latia el temor a un peligro real:la caceria humana indiscriminada.Un dia normal,los nazis hacian una redada inesperada en cualquier distrito de la ciudad,detenian a todos los hombres capacitados que encontraban y los ponian a trabajar en proyectos de defensa, bien en Roma o en Alemania.





Sacándole de la cama, se ordena a un endeble anciano que se una al resto de los rehenes durante una redada casa por casa. Muchas familias romanas se construyeron escondites, en los
sótanos o detrás de paredes falsas, donde los hombres sanos podían ocultarse de las redadas.






Detras de otras redadas hubo motivos mas siniestros, cuando se cometian actos de sabotaje,los alemanes rodeaban los barrios donde creian que se daba refugio a los partisanos,entraban en cada casa y se llevaban a los hombres,jovenes o mayores,para encarcerlos,el 16 de octubre,los soldados entraron en el gheto de Roma y capturaron a mas de 1000 judios y los deportaron a Auschwitz donde,una semana despues, la mayoria de ellos murieron en camaras de gas.






Un aterrorizado anciano judío, brutalmente maltratado, es llevado a empujones hacia un camión.
Las redadas acostumbraban hacerse a hacia las 5:30 de la madrugada, para aprovechar el aturdimiento de las víctimas.



Durante un tiempo, los partisanos y judios encontraron refugio en las escuelas religiosas de Roma, que estaban protegidas por ser propiedad del Papa, pero a finales de diciembre incluso estas instalaciones fueron objeto de redada,el miedo a las detenciones aumento todavia mas el deseo de los romanos de que terminara la ocupacion y a mediados de la primavera de 1944 las especulaciones sobre cuando llegarian los aliados y expulsarian a los alemanes eran tan comunes que los romanos no podian pensar en nada mas.





Buscando la respuesta a la pregunta que les atormentaba, unos romanos en una sesión de espiritismo esperan la respuesta de espíritu presente ante la sugerencia de la medium:
"Si la guerra va a terminar antes de un mes, dé un golpe"






El final llegó el 4 de junio de 1944. Aquí un abatido soldado alemán sale de la ciudad en la avalancha de los soldados derrotados que abandonaron Roma ese mismo día,
se retiraron desordenados,muchos de ellos asustados, bajo la callada mirada de los romanos que
se agolpaban en la carretera.
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