Check the new version here

Popular channels

Los 8 muertos más famosos de la historia

La relación del ser humano con la muerte es un tema capital en cada una de las manifestaciones culturales, desde los primeros vestigios artísticos, pasando por las grandes culturas que forjaron la historia de la humanidad y hasta nuestros días. La importancia del momento en que se abandona la vida, la única certeza terrenal que tiene la existencia, carga con una influencia definida por la cosmovisión de una sociedad en un momento histórico específico.

Para el arte sacro, que se consolidó como la principal manifestación pictórica hasta el Renacimiento, la muerte es el momento cumbre de la vida, porque a partir de entonces espera el reino de los cielos en la tradición católica. De la misma forma, la muerte de Cristo es un tema reproducido constantemente por grandes maestros, que bajo su percepción plasmaron el final de la pasión como un acto sagrado, al mismo tiempo que significa una terrible falta del ser humano por condenar al hijo de Dios en la tierra.

Para el arte contemporáneo, la muerte se convierte en tema de representación cuando se trata de un acontecimiento que ronda la cabeza de los artistas, dentro de un ambiente lúgubre, de decadencia y guerra, tal como ocurrió con Munch; o bien, fuertemente afectados por el fallecimiento de alguna persona cercana, como en el caso de Picasso. ¿Cuáles son las representaciones más famosas del momento de la muerte en la historia del arte? Aquí ocho de ellas:


“Judit y Holofernes” (1599) – Caravaggio



La historia bíblica del general asirio decapitado por Judit, una viuda que lo embriagó durante la campaña de Nabucodonosor contra el pueblo de Israel. La obra tiene una alta dosis de realismo y el drama del claroscuro que caracterizó al pintor. El rostro de la mujer contiene la dureza del momento y la entereza de Judit mientras atraviesa con una espada el cuello del general, cuyo cabello sujeta con la otra mano. Holofernes apenas despierta y mira a su verdugo con dramatismo.


“La muerte de Sócrates” (1787) – Jacques-Louis David



El pintor francés plasmó una de las muertes más polémicas en la historia occidental: Sócrates fue condenado por sus enseñanzas en contra de la moral y por corromper a los jóvenes, según el tribunal ateniense. En la escena, Sócrates clama con énfasis en su lenguaje corporal, mientras el verdugo, lleno de vergüenza, cubre sus ojos al momento que acerca la cicuta al sabio filósofo y maestro de Platón.


“Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp” (1632) – Rembrandt



El pintor holandés aparece con una obra que representa los avances anatómicos y el ansia por comprender el cuerpo humano, al tiempo que recrudece una escena mortuoria de un hombre que tiene una apariencia similar a la de Jesús al morir. El doctor que da título a la obra fue un cirujano de La Haya, que muestra a sus colegas la disección de un brazo izquierdo, ante la atención que se revela cargada de luz en un ambiente oscuro.


“La muerte de Casagemas” (1901) – Pablo Picasso



Al menos existen tres obras homónimas de Picasso con el mismo tema: el suicidio de su gran amigo Carles Casagemas, poeta y colega del español, con quien viajó a la Exposición Internacional de 1900 a París, donde se enamoró perdidamente de una modelo que nunca pudo conquistar y después de un intento fallido por dispararle, Casagemas terminó dándose un tiro en la cabeza. Muchos historiadores del arte coinciden en que su muerta puede haber sido un factor vital para el inicio de la etapa azul del pintor malagueño.


“Entierro de Cristo” (1614) – Rubens



El Santo Sepulcro es uno de los temas religiosos más repetidos en la historia del arte; sin embargo, la segunda obra de Rubens sobre el tema muestra la debilidad de Jesús ante la muerte. Juan lo lleva consigo mientras yace inerte, sin resistencia alguna, unos segundos antes de encontrar su sepulcro. El sudario blanco sobre su cuerpo añade más dramatismo a la supuesta desaparición de su corporeidad para ascender al reino de los cielos.


“Ofelia” (1852) – Everett Millais



La amada de Hamlet encuentra un cruel y poético fin de su vida cuando cae de lo alto de un sauce y su cuerpo yace en el arroyo. Millais transporta al espectador a un cuerpo de agua denso, con la clásica vegetación inglesa presente, mientras el cadáver de Ofelia es arrastrado lentamente por la corriente. Sus manos, aún en una postura doblada, y su mirada perdida revelan la tensión de la locura en contraste con la tranquilidad de la muerte.


“Lecho de muerte” (1895) – Edvard Munch



Parte de la obra de tristeza, decepción y decadencia que plasmó Munch puede concentrarse en la escena que acontece en “Lecho de muerte”. Una persona cuya identidad no es revelada muere frente a cinco espectadores que posiblemente cuidaban de él. Todos se lamentan y el ambiente lúgubre, con tonos cálidos, da la sensación de que se trata de un sitio oscuro, con un candil o una vela que crea el calor que desaparece en la oscuridad de la ropa y el fondo de la habitación.


“Le Suicidé” (1865) – Édouard Manet



La escena que presenta el francés es simple pero poderosa: un hombre bien vestido se interna en la intimidad de su habitación y decide quitarse la vida de un tiro en el pecho. Camino a la muerte, se declina en la cama mientras aún mantiene control de la pistola en su mano derecha. La persona en cuestión es un misterio, algunos historiadores del arte creen que es una interpretación de Manet sobre un asistente que cometió suicidio en su estudio, mientras que otra interpretación trata de la ruptura con los cánones del arte mortuorio.
0
0
0
1
0No comments yet