Arte

Meth. (Poesía)

Meth

Los recuerdos a partir de la madrugada parecen llenos de sordera y lágrimas secas.
Era el precio por viajar gracias a sonidos esparcidos por el aire,
por llenar mis bolsillos del vulgarmente llamado amor.
Por llegar a fin de mes sin que me despidieran de aquel trabajo.

O a que renunciaran a trabajar conmigo,
como ya lo amenazaba el realismo,
como las buenas noches luego de los orgasmos,
como las respuestas monosílabas que emanaban.

Mientras, el buzón de quejas se llenaba,
y se leía cada queja absurda,
llena de resentimiento personal,
vacía de confianza y seguridad.

Los planes de trabajo están dejando la ciudad,
las miradas bajas iluminan las calles de madrugada,
los silencios acogen a indigentes inmaculados,
que vuelven a casa para una dosis más de ausencia.

Entonces la paranoia en la vida me colma,
se hunde mi testosterona en adrenalina.
Como el último tórrido día del estío,
mi narcosis se vuelve metanfetamina.




Siete de Agosto. (Cumpleaños diecisiete)


te convertirás en canción y poesía antes de ser ceniza.
Y convertirás en ceniza todos esos cigarros,
y escucharás malas canciones,
y quizá no leas mi poesía,
y seguro no sepas lo que te espera. //

Antes de ser lo que serás,
caminarás por las espinas y la gloria,
sintiéndote miserable por ninguna razón,
ahogándote en el mar que te vio crecer,
dejándote morir a propósito por un segundo.


Antes de que la sangre tiña algo más que tus labios resecos,
antes que tu sistole y tu diástole se cansen perpetuamente,
antes de huir hacia ningún lugar.

Luego de resanar vendrá la lluvia
y no dejará secar nada sobre el yeso de tu piel.

Ante los hombres que se vienen y van,
ante la corte del deseo real,
te muestras luego de ocuparte noche tras noche,
con tu risa escurriéndose entre días borrosos.
Esos que sueñas,
que te despiertan a la hora de la ironía
y del resto de los males desencadenados. //

Antes de buscar tu propio perdón ya estarás con retraso, quizá del noveno mes.
Y se nublarán tus ojos.
Y nadie se enfrentará a tal tormenta desatada, con perro horror, con aroma a sexo suicida.
Antes de que busques el perdón,
ya estarás del lado de los que buscan la redención. //

Antes se que todo esto sea real; tus pies usarán Converse, y tus uñas negro esmalte.
Tus oídos mal educados seguirán haciéndo lo suyo,
y yo deseándote un feliz cumpleaños cada doce meses,
de la genocida manera presente. //

Antes de que por fin descanse alguien,
antes de madurar para hablar,
antes de los sueños que me restan, antes del olvido,
antes de todo, después de ti.






Dos 1000 Catorce
No hay nada notable en mi generación.
Quizá sea el síntoma de la época de oro,
aunque no tenga ninguna en ese lugar,

Podrían ser los noventas en Inglaterra,
o finales de los cincuentas en américa.
Podría ser el día de mi muerte para unos,
o el de mi traída al mundo para los pocos.

No me quejo de lo que nos toca vivir.
Hubo mejores y peores tiempos,
y, al final nos quedará mirar sobre los hombros,
al rap, a un hollywood prostituído,
a una crisis literaria que apabulle...
incluso a quien escribió el viejo testamento.

Y a fin de cuentas, "generalizar es de idiotas",
Blake lo sabía, y por eso este poema se guarda,
entre delirios de una era fantasma mejor,
donde el sexo era sexo y las mujeres, mujeres.

Es por eso que la felicidad es ambivalente.
La música también, la moda, el deseo,
la atracción, la literatura, la tristeza.
Hasta la muerte lo es.

No sé si así fue siempre, si alguna vez algo era firme,
si se mantenían erectos ante los días,
si se marchitaban los labios al no decir nada,
si Jesús no bajó de la cruz por miedo a que lo olvidaran.

Los discursos iguales de los intelectuales,
sobrios de novedad, ebrios de reconocimiento.
Los reaccionarios jodidos, los ricos engreídos,
un vaivén de realidades fantásticas,





POR ÚLTIMO TE INVITO A LEERME EN MI BLOG PROPIO Y EN carniceria.xxx