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Mini relatos, poemitas y pinturas.

Vivir




Vivir apasionadamente, empapándose de sentimientos. Compartiendo átomos y universos. Disfrutando soledades, amando, soñando. Andando paso a paso ganando alegrías ante cada desgracia, sonriendo de cara al cielo.
Viviendo así, cuando el manto que todo lo cubre llegue y la paz esté asegurada, la eternidad del último flash será el paraíso...

Imagen: http://soypintora.blogspot.com.ar/


Collage




Un oscuro pezón. Bellos pasos alternan con el rancio andar de sonrisas cavernosas. Venas hinchadas disparadas en abanicos de tinta azul. Un torrente multicolor de ojos que no ven, sólo respirar y seguir. El llanto de un niño, la ensoñación y la puteada. Amores imaginados, mil historias desconocidas y la música alegre que desafía al ritmo cansino de la soledad multitudinaria.
Sólo quiero que paren y se besen.
Faltan flores.
Y este sol que no calienta.

Imagen: http://arteagued.blogspot.com.ar/2009/10/peatonal-florida.html


La tentación





El pequeño triángulo blanco desata una roedora sinapsis, unas pupilas dilatadas y una soez lengua paseando por un labio.
Sed.
Una gota florece en la sien y late junto a la sangre agolpada.
El algodón pegado a la piel, en humedad imaginada, ofrece un paisaje ajeno al que nos rodea (de pinos y ríos) despertando aromas y suavidades inalcanzables. Mientras el sol ríe, el animal atado araña y muerde. La razón, siempre estúpidamente vencedora, prima... entonces miro para otro lado... así, como si nada pasara...


La mañana




La gristenia de Oliverio todo lo invade, ambos, ajenos al otoño, se desnudan alegremente para amarse entre sábanas y reflejos de silencio.
Sólo miradas cómplices.
La mañana los llama con una bofetada que huele a rutina.
El mate los espera en la cocina.
Ellos sonríen y los niños todavía duermen...

Imagen: "Paisaje Gris VII" - Felipe Cejas


La sonrisa




El sol entibiaba perezoso la plaza, la gente caminaba como buscando un abrazo que le quitara tanto otoño. Lentamente el hombre entró al kiosco y la niña sonrió generando una mueca tierna: automáticamente sus ojos negros desaparecieron tras dos tajitos de párpados entrecerrados, unos pícaros hoyuelos se dibujaron en sus mejillas y un rubor incómodo ganó su carita.
Desde su madura indiferencia el hombre la saludó cordialmente y pidió su café de todos los días. Domando el galope infernal de su corazón la niña le sirvió la infusión, nuevamente sonrió y extendió su mano para recibir el dinero. Luego de abonar, él revolvió el café y sopló levantando un tibio vapor de espuma, levantó la vista, guiñó un ojo y se despidió formalmente.
Ella se quedó pasmada, mirando como él se alejaba, pensando y maldiciendo la inconmensurable distancia que la separaba de ese hombre, de ese tipo que apenas la registraba, que a cuentagotas le dispensaba una sonrisa o mirada o guiño. Suspiró y volvió a la rutina de golosinas y dulce simpatía sin sospechar que el hombre que caminaba saboreando un café lo hacía perdido en la visión de unos ojos que desaparecen en una sonrisa de hoyuelos pícaros...

Imagen: "El Vuelo de la Imaginación" - Megan Howland.


Rueda




Perfume de azahares impregnando tu piel. Piel que cuenta historias que quiero leer con mis manos. Manos que buscan tu boca. Boca que palpitante despide dulce humedad. Humedad que impregna mis lascivos besos. Besos que se entretienen en tu eterno cuello. Cuello que huele a perfume de azahares...

Imagen: http://pixpol.com/booking/index/profile/id/213
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