Check the new version here

Popular channels

Minihistoria "Noche de Póker"

Cuento corto que escribí en la escuela para literatura

Noche de Póker

Cinco personas estaban sentadas alrededor de una mesa redonda, en medio de la fría madrugada de junio, en un bar casi clandestino donde la gente siempre se juntaba a jugar póker.
Las cinco personas eran jugadores veteranos. Ramiro, el más joven de todos, era un tipo desafortunado y muy impulsivo, que iba gastando poco a poco todo su dinero en estas partidas de póker. Carlos, el más viejo del grupo, dirigía una pequeña empresa que le hacía ganar una pequeña fortuna, pero que siempre usaba para gastar en los casinos o en este caso, apostar con los juegos de cartas. Juan, un inocente empleado de oficina, pero traicionero a la hora de jugar, un apasionado de los juegos de azar. Vito, apodado el “gordo”, una persona totalmente despreciable y vaga, que solía trabajar con distintas bandas de criminales, que luego tocó fondo y terminó en el “selecto” grupo jugadores. Roberto era el peor de todos, frío y calculador, sin piedad en el póker y en la vida en general, su rostro arrugado era incapaz de mostrar emoción alguna.
Esa noche, Ramiro se sentía con suerte,puesto que su nuevo trabajo le había dejado una gran suma de dinero, hacía poco que había comprado su casa, un auto y otros lujos dignos de su duro trabajo. Pero como fruto de su excesiva confianza, había caído en el vicio del juego, ya fuesen las apuestas, los juegos de casino, el póker “entre amigos”, con resultados varios. Hasta ese momento su vicio no le había originado problemas.
El reloj marcaba las 2 y media de la madrugada, y con sus manos frías, Carlos repartía la primera mano, con notable nerviosismo, pero impasible ante la mirada de sus contrincantes.
La primera mano marcó lo que sería para Ramiro la tendencia durante toda la noche; un desastre tras otro, pues despilfarró plata a montones en cada mano. Pero no perdía la confianza, como si no hubiera gastado nada, el siguió apostando aunque las cartas no lo favorecieran.
Vito no ocultaba su sonrisa, ganador por “afano” de la noche, bajo la absolutamente tranquila mirada de Roberto, contrastando las caras nerviosas de Juan y Carlos, o la creciente desesperación de Ramiro, que ya había perdido casi todo su efectivo.
En la siguiente mano, Roberto y Ramiro estaban en un intenso mano a mano; primera vez en la noche que Ramiro tenía una excelente mano. Pero Roberto decidió subir la apuesta excesivamente, estando Ramiro ya sin nada. Entonces, entrando en una mezcla de euforia y desesperación, decidió apostar su auto y su casa, aceptando Roberto gustoso, igualando la apuesta con plata.
Fue ahí cuando la suerte abandonó una vez más a Ramiro, sintió que la vida se le iba cuando vio aterrorizado cómo Roberto poseía cartas apenas mayores que las suyas y vio totalmente deprimido como tomaba las llaves de su auto y la escritura de su casa, conseguidas con el trabajo de toda una vida.
Se retiró desolado al baño. Se lavó la cara en el sucio lavabo mientras intentaba despejar sus ideas, pero no era posible; de un minuto al otro no tenía absolutamente nada. Una inmensa ira comenzó a crecer inmediatamente en el, y con su puño pegó de lleno sobre el viejo lavabo, partiéndolo en pedazos. Su ira creó en él una necesidad de venganza sobre sus compañeros de juego, especialmente sobre Roberto, que según su desesperada mente era el principal responsable de todo.
Salió embravecido hacia la sala donde los demás seguían jugando como si nada hubiera pasado; observó un momento con mirada asesina a todos y a cada uno de ellos, pero ninguno le prestó atención. Luego miró hacia la barra, el cantinero yacía dormido en una silla, de modo que Ramiro se acercó y tomó una botella de cerveza por el pico. Se acercó a la mesa, ya siendo mirado nerviosamente por los jugadores, salvo por Roberto, que miraba concentradi en sus cartas, pensando su jugada. Pero Ramiro se acercó a este último y le propinó un golpe seco en la cabeza que lo dejó aturdido, luego lo tiró de la silla y le encajó otro golpe más en la cabeza, partiéndose la botella y convirtiéndose en un cuchillo de vidrio. Carlos agarró su brazo cuando iba a clavar la botella en el cuello de Roberto, ya inconsciente en el piso, pero la reacción de ira de Ramiro fue tal, que ni con la ayuda de los demás pudieron sostenerlo, Carlos fue herido gravemente en el brazo y Juan recibió una piña que le dejó la nariz partida, cayendo al piso, gritando de dolor. La violentísima pelea despertó al cantinero, que no entendía absolutamente nada, pero que al ver a Roberto y a Juan sangrando en el piso llamó rápidamente al 911.
Nadie conseguía parar a Ramiro, que, con una patada, dejó desmayado al “gordo” Vito. Luego siguió forcejeando con el herido Carlos, cuya herida en el brazo lo desangraba lentamente hacia la muerte. El cantinero, como buen hombre de bar, sacó su escopeta y se acercó a Ramiro apuntandole y casi jalando el gatillo, ordenándole que parara. Pero cegado por su ira, Ramiro se dio vuelta y corrió hacia el cantinero para matarlo a golpes como a los otros; pero su carrera suicida terminó pronto, pues cayó al piso inmediatamente después del tiro a quemarropa que lo mató casi al instante.
Cuando la ambulancia llegó intentaron reanimar a Ramiro, pero ya había pasado a mejor vida. Roberto despertó y confundido, aclaró que no recordaba nada de lo que acababa de pasar, por su parte el inocente Juan quedó absolutamente traumado luego del hecho. Vito, al recobrar la conciencia, se limitó a escupir al inmóvil cuerpo de Ramiro mientras se lo llevaban y Carlos tuvo que ser internado, pero nada más grave le pasó. En cuanto al cantinero, quedó detenido y fue liberado a los dos días.

A los dos meses, los 4 personajes retomaron sus juegos nocturnos de póker, como si nada nunca hubiera ocurrido.
0
0
0
0
0No comments yet