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Monos blancos... Un cuento, que vale la pena :D

Monos blancos




Era un joven muy capaz, con habilidades fuera de lo común… Podía convertir un pedazo de metal en una radio… Podía sembrar un pedazo de madera y en pocos días le saldrían ramas y sería un frondoso árbol… Pero ahora estoy al borde de la locura… Espero que me presten atención.
Cuando niño vivía en un pequeño pueblo, era acogedor, podías salir a las calles y todo el mundo te saludaba con una gran sonrisa, se escucha el vibrar unas canciones, y no podías esperar ni dos segundos hasta que comiences a bailar…. Si, aunque no tenía mucho dinero, era una vida magnifica.
Crecí….Mis padres me metieron a estudiar, pero lo que estudiaba no era suficiente para mí, comencé a leer libros, trate de aprender personalmente las vivencias escritas, porque para mí, no era suficiente el observar una historia. Claro, solo los hechos que se podían vivir. Pero no era suficiente; yo necesitaba más y más; y no lograba satisfacer mis ganas de batallar, mis ganas de vivir. Así que salí en busca de aventura. Era la primera vez que salía de mi pueblo, salía a vivir una vida de verdad. Tome el primer autobús que me llevaría a una ciudad llena de caos, yo me imaginaba nada más ni nada menos, que mi pueblo…. Pero más grande. Inmediatamente la piel y mis ganas percibieron una población aburrida y rutinaria. Comencé a buscar, algo que los más desocupados le llaman trabajo. Pero al ser yo un personaje de color, un individuo diferente, un ser de otra latitud, se me empezó a hacer difícil encontrar algún ser o una persona que creyera en mi. Todo el mundo me decía que yo no puedo.
Hasta que al fin encontré a un negro, a un individuo diferente; por fin encontré a alguien como yo. Empecé a trabajar de aprendiz de relojero, gracias a los libros que he leído, el arreglar un reloj era demasiado sencillo. Claro que solamente había un pequeñito problema; ese problema que a veces no lo puede resolver ni el más célebre científico, ni el más loco matemático-. Por qué, yo siendo un personaje de color, no conseguía la atención de los mismos clientes, que los que lograba un blanco. Eso por supuesto que no me detuvo, mis ganas de batallar, mis ganas de vivir me hacían recordar a mis padres bailando en mi fiesta de cumpleaños. Entonces se me despertó un par de fantásticas ideas, una idea que savia que a todo el mundo le gustaría, fue la más cercana a mi corazón comenzar a hacer música, suponiendo que así llamaría la atención de quienes quisieran arreglar un reloj fino. Y así fue; todo el mundo se acercaba a escuchar esas melodías alegres que nacían de lo más profundo de las ganas y que hacían vibrar las venas, estimulando la adrenalina que hasta por los poros se quería escapar llevándote a la innegable gana de bailar. El negocio cogió el ritmo de la música y se incremento inesperadamente como las sorpresas que me estaban por suceder. Con de un sueño emergiendo mi maestro cual arcángel me había preparado la más inesperada de las sorpresas. Me obsequio un departamento, en el cual viviría, no muy lejos de ahí. Lamentablemente para mis sueños, el negocio iba tan bien, que despertó un tenebroso sentimiento en los otros en los diferentes a mí, que llevados por el funesto impulso de la envidia, al primer descuido mataron a mi maestro, dejándome solo, sin un alma con quien conversar en esa ciudad. Caí en un complicado estado de depresión, a tal punto que deje hasta de hacer música, solamente me sentaba en mi cama, y meditaba de ¿Porque se había ido?, aun tenía mucho que enseñarme, y simplemente él me dejo. Pero desde al abismo de mi alma salieron las ganas de vivir, esas ganas de batallar. Entonces recordé de un libro una frase que decía, “la muerte es el paso a la buena vida”, así que no me lamente mas, vendí mi departamento, y salí de ese lugar. Claro que con diferente traje pero con los mismos zapatos sucios y descosidos, ahí hábitos que jamás cambiare.
Busque algún trabajo, de lavaplatos, era demasiado sencillo no requería de mucha creatividad. Pero…… se ganaba la vida. Claro pero como yo empecé a vivir en otro ritmo y trepar en otro patín; ese trabajo no me satisfacía, tenía que buscar algo más interesante, así que me dedique a la venta de teléfonos (de esos que desechan los arrogantes y adinerados citadinos), en un pequeño lugar debajo de un gran puente, me traían aparatos dañados, pero al verme que era un negro que era diferente, se retiraban de ese lugar sin ni siquiera darse la oportunidad de descubrir la verdad a su diferente forma de apreciar ; y nunca volvían. Pero había las otras personas, los otro humanos que dejaban aflorar la curiosidad o de inocente manera permitían que una persona de color toque sus artefactos, pues mi servicio era tan bueno, mi poder de convencimiento era realmente llamativo, y pronto el negocio aumentaría, tal y como paso con la relojería. Pero como mi sendero estaba marcado con colores diferentes, surgieron las almas con singular envidia y también pronto me amenazarían, que si no dejaba ese lugar, llegarían unas personas a quitarme la vida, yo en mi inocente ignorancia no lograba entender lo sucedido y lógicamente nos les hice caso, hasta que un día, llegaron dos hombres de color a golpearme, yo no podía creer que dos hermanos negros casi me mataran a golpes, y me dijeron que me dejarían vivir, solo si me iba de ese lugar. Yo acepte, y desaparecí. Después de varios días se sonambular por las calles, encontré un lugar que decía: “Se necesita negociante, y viajero sin nauseas”, me acerque, y me rechazaron al instante, claro por ser negro; algo en mi terco y soñador interior me obligo a insistir, y me gane una oportunidad; entonces me dieron una billetera de cuero a medio usar. Me habían impuesto un reto, de venderla en menos de media hora, y el trabajo es tuyo. Regrese con veinte dólares en mi bolsillo en menos de cinco minutos, me preguntaron muy inquietos, ¿Cómo lo hiciste?, yo les conté que encontré a un señor fuera del banco, por ahí, a la vuelta de la esquina; con gran facilidad les relate: que un señor exclamo fuertemente: ¡Olvide mi billetera nuevamente!, y yo le ofrecí la que ustedes me dieron, de forma inesperada el señor me la compro, como no tenia suelto, me dio veinte dólares, y me dijo que me quedara con el cambio. Sorprendidos me felicitaron, y me dijeron: Aquí tenemos a nuestro nuevo socio, el cual no desaprovecha oportunidades. Solo reí, y le di mi mano a manera de amistad, sonriendo extendieron sus palmas, y me sacudieron el polvo. Mi primer trabajo era ir a vender unas maletas de viaje en cualquier lugar. Como ya se despertó en mí el astuto luchador; fue sencillo, y me felicitaron nuevamente. Me dieron un pasaje para ir a una ciudad que estaba a dos pueblos de ese lugar, y me dieron las instrucciones que tenía que entregar un pequeño paquete a un extranjero que se encontraría conmigo en algún lugar, se lo di, y regrese, en ese mismo día, nuevamente me felicitaron, y me dieron la paga. No estaba mal; y hasta eran muy buenos conmigo, pero no me satisfacía, así que salí de ese lugar, para buscar algo mejor. Cuatro trabajos y en tres he triunfado me dije a mi mismo, soy bueno no hay nada que hacer. Caminando después de almorzar, me choque con una hermosa chica, me sorprendió su belleza, pero me quede impactado de que ella fuera un poco morena, y me quede sin palabras, quería vomitar, pero sentí necesidad de hablarle, y en un momento de desenfrenada curiosidad me salieron frases y me atreví. Le pregunte ¿Si quería salir conmigo? Ella asintió alzándome una ceja y riéndose entre dientes. Y la invite a un pequeño lugar cerca de ahí, aunque recién comido, volví a comer con ella, era un triunfo para mí, la acompañe a casa, y me vio lo que parecía ser su padre, solo me negó la entrada a mí, pero me dije a mi mismo: Eso no importa, tuve mi primera cita, y se donde vive. Vaya que logro para mí.
Así que la invite a salir nuevamente la próxima mañana, y ella me sonrió y me dijo con su dulce vos: Claro, te esperare esta noche en mi casa. Con una gran sonrisa, le dije que estaré ahí a las siete y media. Salí a comprarme un nuevo traje, nuevos zapatos, y un par de gafas que me llamaron mucho la atención y ocultarían la dilatación de mis pupilas por el acontecimiento y mi inexperiencia. Me las puse por supuesto, y asistí a la cita; la fui a ver con un ramo de flores en las manos y una curiosidad en el alma y un flujo inesperado de adrenalina y no sé qué más. Así salí con esa bella Dama durante varias semanas. Hasta que un día me dijo que quería que su padre me conociera, mis pelos rizados se pusieron de punta al oír esas palabras, acepte con temor, y salimos esa misma noche, me sorprendió mucho que su padre fuera blanco, y ella morena, me dije a mi mismo que su madre seria de color. Y no me preocupe mucho.
Esa noche la pase con nervios, pero me relaje al pensar en ella, como era desempleado, le conté a su padre, y no sé porque razón me ofreció trabajo al instante, supe que el señor era de plata, porque no le costó nada en obsequiarme un empleo, felizmente acepte. Me dije a mi mismo, con chica, con trabajo, para mí era una maravilla. El señor me dijo que trabajara en su empresa, el hacia muebles de sala, me dije a mi mismo: Trabajos en madera, ¡Pan comido!
El hombre se admiro por mi gran desempeño, y me puso un puesto un poco más arriba, me dijo: Tienes que ser creativo para esto. Me dio un papel y lápiz, y me dijo que inventara nuevos diseños para los muebles, para mí no había ningún problema, vio que mi imaginación volaba, y me dijo que si no quería arreglar un sótano de un edificio para que sea un bar café. Sin saber que decir, acepte, y esa decisión cambio mi vida, me regalo un departamento (Un espacio en el que no solamente podía vivir; si no, pensar en algo más que mis necesidades y mis angustias), en la sima de ese mismo edifico, y me dijo que era para llegar pronto al trabajo. Yo tan solo sonreí.
Era ya el tercer día en ese edificio, y aun no sabía que hacer con ese sótano. Simplemente tuve un bloqueo. Al llegar tarde a mi departamento, me pegue el susto de mi vida, alguien se estaba duchando en mi baño, entre con un fierro a la ducha, y me sorprendió mucho ver que era una chica la que se estaba duchando, y pues me dije a mi mismo, esperare que salga, y le daré la sorpresa de que yo estoy aquí, saque un trapo de mi cocina, y me puse a secar el piso que estaba mojado, ella en ese mismo instante salió, y me dijo, dame ese trapo, me servirá para vestirme. Reaccione mas asustado aun, pero algo en ella me hacia tenerle confianza, así que se lo di. Al rato entre en mi cocina, y me sorprendió ver a un hombre blanco comiéndose lo de mi nevera, me dije a mi mismo, estas personas no tienen un hogar; y yo, me siento bastante solo, así que deje que se quedaran un par de horas. Cuando salí a la azotea, vi a otro negro, como yo, retrocedí al ver que tenía un candado en su boca, pero el estaba sentado con las piernas cruzadas, con los ojos cerrados, y al parecer, muy concentrado. No quise interrumpirle, así que entre de nuevo, y me quede atónito con lo que vi, mi departamento estaba pintado, algo que no había notado, las paredes tenían figuras impresionantes. Era algo fenomenal, abstracto. Entonces les pregunte que si ellos habían echo eso, la chica me respondió que sí, que encontraron unos tarros con pintura en un cuarto de ese lugar, y que se pusieron a decorar. A mí mismo me dije, perfecto, los dejare vivir conmigo, ustedes trabajaran, haciendo mis diseños en el sótano.
Baje con esos tres al último piso, y luego les enseñe el sótano, ellos se sentaron, y se quedaron pensando, el negro el diferente no hablaba pero miraba fijamente ese lugar, hasta que se sentó, y cerró sus ojos nuevamente. Les di dinero, y les dije que se fueran a comprar pintura, ya que habían acabado la que había, ellos aceptaron. Y me fui a tener otra cita con la hija de mi jefe. Cuando regrese, me encontré con botellas de alcohol en el piso, y esos tres sentados durmiendo con un vaso en cada mano, menos el negro, que seguía en la misma posision desde ase mas de dos oras, sin moverse. Me enoje demasiado, el dinero que les había dado, se lo gastaron en trago.
Estaba completamente desconcertado, así que en ese mismo momento yo mismo fui a comprar la pintura, se las deje al lado de una puerta, y cerré el lugar con llave. Ellos se despertaron en ese mismo momento, y les dije que si no arreglaban ese lugar, nunca saldrían de ahí. Al parecer al blanco le hacía muy mal el alcohol, porque se paro y comenzó a gritar: ¡Ahí vienen!, Me persiguen, ¡DEJAME SALIR!, y se sentó a sollozar. Le dije que si quería salir tenía que pintar ese lugar, ignoro mis palabras. Estaba tan…. pero tan mal, que casi lo dejo salir, hasta que lo vi que cogió la pintura, y se puso a dibujar, cosas monstruosas, y completamente fuera de lo común. Pase observando cómo gritaba: ¡ME QUIEREN COMER!, y mientras gritaba, mas y mas pintaba. Para mí era un gran espectáculo el ver como pintaba eso. Pero estaba tan cansado que me quede dormido en ese lugar, atrás de las puertas con llave. Cuando me desperté me quede observando las paredes, que habían quedado desastrosas, eran grandes monstruos, caras llorando, sangre por aquí, miedo por allá, parecía que el dibujo se moviera, y te quisiera traumar de por vida. Me quede atónito. Les abrí las puertas, para agradecer por su ayuda. Al parecer, esperaban que llegara, porque estaban sentados en ruedo, pero era como si faltara un personaje para completar ese círculo. Así que de manera inmediata supe que debía sentarme ahí, y lo hice.
La chica me comenzó a contar que eran parte de un manicomio, que lograron escapar, y se quedaron en ese departamento para tratar de ocultarse, pero que enseguida se sintieron bien, porque yo los había acogido como hermanos. Les pregunte desesperado: ¿Como hicieron para conseguir tanta creatividad? ¿De dónde sacaban tanta imaginación para hacer algo de este tamaño? Ella me dijo: Un joven buscaba un maestro para que lo enseñase, como ser más listo, inteligente, como predecir el futuro y recordar el pasado, lo que él le llamaba el tercer ojo. El maestro vivía en una casa construida en la cima de una ladera de un cañón. El maestro con gusto le dio el consejo al joven intrépido “Si quieres abrir el tercer ojo, solo debes dejar de pensar en los monos blancos”, el joven intrépido nunca más dejo de pensar en los monos blancos.
En seguida entendí, que yo nunca podría comprender a esos tres, pero también entendí que no estaban locos, solamente eran incomprendidos, y me hicieron recordar a todas esas personas que me rechazaron por ser diferente. Comencé a convivir con ellos, a tal punto que no me separaba de ellos. Terminamos de arreglar ese lugar, y quedo un lugar tenebroso, un lugar que te hacía tener pesadillas si entrabas en el. Lo combinamos con música de ese mismo estilo. En seguida comenzaron a llegar todo tipo de gente, ese lugar estaba atestado de personas, el dinero pronto se duplico, se triplico. Pasaron semanas, hasta que mi jefe llego, vio ese lugar, y exclamo bruscamente, ¿quién fue el creador de esto? Yo pues le dije que los tres me ayudaron a culminar este lugar, y mi jefe los vio medio locos, y enseguida llamo a sus “guarda espaldas”. Sin esperar una milésima de segundo, Yo no dejaría que maltrataran a mis obreros, así que comencé a pelear contra los guardias, ellos también, pero a la final nos superaron, y la pelea fue en vano, me golpearon, hasta quedarme inconsciente. Me desperté en mi cama, estaba con vendas, arropado y abrigado. La chica blanca llego a darme de beber un par de líquidos que sabían fatal, me dio en la boca, cada cucharada de una sopa verdosa y asquerosa, que no sabía nada mal. Pero en ese momento sentí algo muy extraño, algo que me emocionaba, algo que me hacía sentir completo. ¡ENCONTRE UNA FAMILIA! Cada uno de ellos se sentaba a mi lado para hacerme compañía. Se me olvido preguntar que habían hecho para que esos guardias nos dejaran en paz, pero tampoco le di importancia. A cada hora de la cena, se turnaban y me curaban, para luego darme más y más platos de desagradable comida. Tocaron la puerta, yo ya havia sanado, y fui a ver quién era, de un gran golpe en mi cabeza me desmaye, solo avance a reconocer que eran los mismos matones de la otra vez. Me desperté en un callejón, no pensé en que estaba lastimado, rápido me levante y me fui enseguida a buscar a esos tres a mi departamento, habían cambiado la llave, logre entrar por una ventana, y no había nadie, habían desocupado el lugar, fui al sótano enseguida, no habían nada ni estaba nadie, habían borrado las pinturas. Me fui a verla a la hija de mi jefe, y preguntarle a donde los habían llevado a esos tres, no me dio razón. Me fui en búsqueda de ellos, me fui al primer manicomio, no estaban, no pare de buscar, seguí, no estaban por ningún lado. Me sentía vacio, cuando al fin encontré tres almas con las cuales convivir, con las cuales me sentía completo; se habían ido.
Me desespero mucho que a la gente que pensaba diferente, se la llevaran por creer que estaban locos, sin saber que ellos estaban más allá de la vida, y eran simplemente diferentes.
Ahora estoy caminando a mi siguiente destino, en busca de esos tres que cambiaron mi vida.
Por: Alexander Gabriel Fernández Trokhimtchouk
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