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Nicolás Francisco Herrero-teatro-emoción artística

Actuación: emoción y sentimientos.

Especialistas en artes y ciencias del actor, los directores y profesores de teatro: Federico Herrero y Nicolás Francisco Herrero, presentaron en el Teatro Escuela Central y en la Facultad de ciencias sociales de la ciudad de Buenos Aires, un trabajo de investigación, tema:
-Actuación: emoción y sentimientos-.

A continuación algunos de los conceptos presentes, del trabajo citado, desde mi punto de vista.

Federico Herrero y un concepto: el sentimentalismo en el arte del actor resulta soportable siempre que sea consecuencia de la obra creadora y las características de la puesta en escena.
Es importante para el actor comprender los aspectos más sencillos del sentimiento y las relaciones de los seres humanos.

Nicolás Francisco Herrero, completa el concepto de Federico Herrero: comprender, recordar y sentir son categorías diferentes.
No hay que analizar una entonación, sino la emoción que la produjo.

Federico Herrero y Nicolás Francisco Herrero, un clave: actuar es cumplir con una serie de tareas creadoras que corresponden al implemento de las intenciones del autor, tareas por medio de las cuales se llega a vivir de verdad el papel.

En mi escuela de teatro, enseño a los actores, clave de: Federico Herrero, las metas y objetivos que se propone el actor lo deben lograr por medio del razonamiento y de la práctica de la actuación.

No hay que olvidar que el público se acostumbra con una velocidad pasmosa a recibir en el teatro, dentro de los límites del escenario, la verdad, la naturalidad, la belleza innata, y aprender a valorar esas cosas solamente, o sea a hacer distinciones y discernir.

Ejemplos: Shakespeare es tan infinito, que cada una de sus obras exige una forma especial de montaje: -La tempestad-: debe montarse como un misterio (dios, seres humanos, simiescos antecesores del hombre).
En primer plano, un coro (la orquesta es innecesaria: coro de voces que emitan sonidos con la boa cerrada, sin palabras). Julio César y Coriolano: hay que decirlos como discursos parlamentarios.
El mercader de Venecia: darle la forma de un cuento de hadas, contra un fondo de oro y una pared sucia.
El rey Lear: con un cortinado negro de fondo cuando los sufrimientos del protagonista son terribles; con ricos tapices cuando vive en la plenitud de su gloria; un cortinado blanco cuando Cordelia es pura, y uno rojo cuando las hijas malvadas expresan sus verdaderos sentimientos.

Se puede pensar, imaginarse, o verse y oírse uno mismo en su propia mente, cómo uno o un ser imaginario actuaria o hablaría en un momento dado al estudiar determinado papel.

Pero se puede concebir un papel de muchas maneras diferentes, poniéndose inmediata mente en el lugar y la situación del personaje.

Se puede sentir el espíritu vivo del actor o actriz que le da uno la réplica en una escena; se puede trazar uno una meta para influir, en una medida y otra, sobre el alma viva de ese objeto.
Empezar a actuar instintivamente, de acuerdo con la experiencia de la vida que uno tenga.
Ese trámite lleva a vivir el papel que uno hace, a actuar como artista.

Nicolás Francisco Herrero y una definición, definición clásica en su escuela de teatro, la función de un director debe ser por encima de todo, comprender las inclinaciones y sentimientos del actor, del escenógrafo y de todos cuantos toman parte de la representación.
Solo después de impregnarse del material creador, vivo en el espíritu de todos ellos, podrá darse cuenta de lo que se debe hacer con ese material, y sabrá cómo hacerlo. Si impone su propia manera de sentir no obtendrá el material palpitante y vivo.

Nicolás Francisco Herrero y una clave, a escuelas de teatro, actuación, nada se repiten en la vida. No hay dos personas, ni dos pensamientos o sentimientos iguales. Lo que el actor siente hoy en escena no podrá repetirlo mañana. Por eso no puede quedar fija una emoción determinada; siempre tendrá que volver a surgir como la primera vez.

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