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Oíga! señora exterminadora

Todo esto pasó el 5 de febrero del año 2015.
Resulta que estábamos aburridas con unas amigas y decidimos caminar un rato, cada vez se iba haciendo más solitaria la calle y oscura, pero como íbamos tres nos quedamos tranquilas.

En un árbol escucho maullar un gatito, su pelaje era negro, y tenía una mancha blanca cerca de la nariz. Me preocupé porque lo primero q se me vino a la mente es que quizás tenía dueño y por salir a la calle algún perro lo corrió provocando q subiera a un árbol.

Cerca de allí había un piso con departamentos, bastante viejo, con paredes verde oscuras y puertas marrones, las escaleras tenían tantos escalones que parecía que no llegábamos más…

Decidí tocar un par de puertas para saber si alguien conocía al dueño del pequeño gato.

No me atendió nadie pero de manera sorpresiva vemos a una señora de pelo canoso, piel muy agrietada, pálida por los años y el mal cuidado, con cejas despeinadas, negras y bastante gruesas, estaba vestida con una pollera larga y sucia.
Le pregunté si era la dueña del gatito q traía en brazos, pero ella no me escuchaba y cada vez se encorvaba más poniendo su cabeza más cerca del piso y de una manera extraña su cuerpo se retorcía como un escorpión despidiendo de su sucia boca una sonrisa diabólica.
-¿Vos te pensas que yo tengo gatos?
Si yo los mato querida…
Cuando miro bien, noto que tenía detrás de ella un carro lleno de cabezas de gatos y se asomaban dos tortugas que estaban vivas, de la desesperación saque las dos tortugas: una tenía el caparazón un poco abierto y la otra me buscaba en la mano agua y comida. Se las pasé a una amiga, me dieron ganas de cagar a trompadas a la vieja, y en el momento preciso q iba hacerlo venía uno de sus servidores con una katana en sus manos (seguro es con el arma que degüella cabezas). Me tiré a él para quitársela, pero con tanta mala suerte que me corté, el filo se deslizó en mis manos pero no apreté tanto como para cortarme los dedos, sin pensarlo mucho, lo empuje hacia la escalera.

Me imaginé que la vieja era la mente perversa y que el asesino era él.

Salimos de aquel edificio, una fuerte angustia me oprimía el pecho, porque no podía creer como hay gente q sea capaz de hacer esas cosas…
Llegué a mi casa y lo primero que pensé era en curar a las tortugas y hacer carteles para escrachar a la vieja, que su cara apareciera en todos los medios, denunciarla o en caso necesario torturarla colgándola de los pies y pegarle con un palo, no sé no podía pensar bien, mi cabeza estaba a mil.
El gatito estaba bien, no tenía ningún rasguño, me seguía para todos lados y se acomodó en un rincón.
A la tortuga le inyecte antibióticos y analgésicos, no quise abrir su caparazón por miedo a provocar una septicemia, y a la otra le llené un plato con agua para q tomara.

Hoy podemos decir q puedo escribir esta historia acariciando mi gato acostado al lado de la computadora.




(Es re caradura de mi parte ponerlo en la categoría de Arte jajaja pasa que no hay una que sea "sueños" entonces le da la oportunidad a las personas de escribir sus sueños cada vez q se despierten o cuando se droguen con plena conciencia de sus actos sin perjudicar a otros por supuesto, me aguanto los golpes que vendrán con esto jaja)
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