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Poesía Crítica. Bertolt Brecht. Parte 1

Disculpe T! por los daños que pudiera ocasionar el post. Sé que viola de manera flagrante el nuevo espíritu de esta comunidad.








De nada sirven hoy los preámbulos; si llegaste acá disfrutalo.



Canción de la fundación del Banco Nacional de Depósitos


Sí, fundar un banco
a todos debe parecerles bien.
Si no se puede heredar fortuna,
es preciso sacarla de algún lugar.
Para ello, los depósitos bancarios son mejores
que la navaja o el revólver.

Pero una cosa es inevitable.
Hace falta un capital inicial.
Y no teniendo el dinero,
¿de dónde sacarlo, sino robando?

¡Ah!, sobre eso no vamos a discutir.
¿De dónde lo obtuvieron los otros bancos?
De algún sitio lo sacaron.
De alguien fue sustraído.



En: Brecht, Poemas 1913-1956 Edit. Brasiliense, 1986. Versión: A. Marcos







Cuando la casa de los poderosos se derrumba


Cuando la casa de los poderosos se derrumba
muchos humildes mueren aplastados.

Aquellos que no comparten la riqueza de los poderosos
con frecuencia comparten sus desgracias.

El carruaje que se despeña por el precipicio
arrastra con él a los sudorosos caballos.



En: Brecht, Poemas 1913-1956. Edit. Brasiliense, 1986. Versión: A. Marcos.







A los que vendrán después


1
Realmente vivo en tiempos sombríos.
La inocencia es locura. Una frente sin arrugas
denota insensibilidad. El que ríe
es porque todavía no ha oído
la terrible noticia.

¡Qué tiempos son estos, en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque implica silenciar tanta injusticia!
Ese, que cruza tranquilamente la calle,
¿será encontrado cuando los amigos
necesiten su ayuda?

Es verdad que todavía me gano el sustento,
pero creedme: es por casualidad.
Nada de lo que hago justifica
que yo pueda comer hasta hartarme.
Las cosas todavía me van bien
(si la suerte me abandonase, estaría perdido).

Me dicen: “Come, bebe, alégrate por lo que tienes!
Pero... ¿cómo puedo comer y beber
si estoy arrebatando al hambriento su comida,
y mi vaso de agua le falta al sediento?
Y sin embargo continúo comiendo y bebiendo.

Me gustaría también ser sabio.
Los libros antiguos nos hablan de la sabiduría:
consiste en apartarse de los problemas del mundo
y, sin temores,
dejar que transcurra tranquilamente
el tiempo de nuestra breve vida en la tierra,
pagar el mal con el bien,
no satisfacer nuestros deseos, sino desecharlos.
He aquí lo que llaman sabiduría.
Pero yo no consigo hacer tales cosas.
Verdaderamente vivo en tiempos sombríos.

2
Llegué a las ciudades en tiempos conflictivos
cuando reinaba el hambre,
me mezclé entre los hombres en época turbulenta
y me rebelé con ellos.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

Comí mi pan en medio de batallas,
dormía entre asesinos,
traté despreocupadamente los asuntos amorosos,
y fui impaciente con la naturaleza.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

En mi época todos los caminos conducían al fango,
mis palabras me traicionaban ante el verdugo,
yo era poca cosa. Pero pienso que los gobernantes
se sentían más seguros sin mí.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

Nuestras fuerzas eran escasas, la meta
se hallaba distante
y aunque podía distinguirse claramente, me parecía
que yo tal vez no la alcanzaría.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

3.
Vosotros, que surgiréis del marasmo
en que nosotros nos hemos hundido,
acordaos también,
cuando habléis de nuestras flaquezas,
de los tiempos sombríos
de los que os habéis librado.
Cambiábamos más frecuentemente de país
que de zapatos,
a través de las guerras de clases, desesperados,
porque reinaba la injusticia y nadie se indignaba.

Bien sabemos que el odio contra la ruindad
deforma el rostro
y la rabia contra la injusticia
enronquece la voz. ¡Ah!, nosotros,
que queríamos preparar el terreno para la bondad
no pudimos ser bondadosos.

Pero vosotros, cuando llegue el momento
en que el hombre sea bueno para el hombre,
acordaos de nosotros con comprensión.


En: Brecht, Poemas 1913-1956. Edit. Brasiliense, 1986. Versión: A. Marcos.







A los que dudan


Nuestra causa va mal.
La oscuridad aumenta. Las fuerzas disminuyen.
Ahora, después de haber trabajado durante tanto tiempo
nos hallamos en una situación peor que al comienzo.

Sin embargo, el enemigo sigue ahí, más fuerte que nunca.
Sus fuerzas parecen acrecentadas y presenta un aspecto
invencible.
No se puede negar que hemos cometido errores.
Nuestro número se reduce. Nuestras palabras de orden
se encuentran en desorden. El enemigo
distorsiona muchas de nuestras palabras hasta hacerlas
irreconocibles.
Aquello que dijimos, ahora parece falso: ¿Mucho o poco,
con qué contamos ya? ¿Somos lo que ha quedado,
marginados de la corriente de la vida?
¿Marcharemos hacia atrás, sin nadie que nos comprenda
y sin comprender a los demás?
¿No hemos tenido suerte?

Tú preguntas estas cosas. No esperes ninguna respuesta
salvo la tuya.


En: Brecht, Poemas 1913-1956. Edit. Brasiliense, 1986. Versión: Marcos.







Balada de la gota de agua en el Océano


Llega el verano y el cielo estival
también os ilumina a vosotros.
El agua es tibia y en ese agua cálida
también os bañáis.
En los verdes prados
montáis vuestras tiendas. En las calles
resuenan vuestros cantos. El bosque
os da la bienvenida. ¿Acaso
es el fin de la miseria? ¿Hay alguna mejoría?
¿Todo va bien? ¿Ha llegado la hora?
¿Reina el orden en el mundo? No.
Es sólo una gota de agua en el océano.

2.-

El bosque acoge a los excluidos. El hermoso cielo
brilla sobre los desesperados. Las barracas veraniegas
acogen gente sin techo. La gente se baña en el agua tibia.
No comen. La gente
que andaba por la calle continúa
su incesante búsqueda de trabajo.
No es el fin de la miseria. No hay mejoría.
Nada va bien. No ha llegado la hora.
El mundo no sigue su plan.
Es sólo una gota de agua en el océano.

3.-

¿Os contentaréis con el luminoso cielo?
¿No pensáis salir de las tibias aguas?
¿Os quedaréis en el bosque?
¿Estáis siendo engañados? ¿Sois consolados?
El mundo, con sus exigencias, os espera.
Necesita vuestro descontento, vuestras sugerencias.
El mundo os mira con un resto de esperanza.
Ha llegado la hora de no aguantarse más
como esas gotas de agua en el océano.


En: Brecht, Poemas 1913-1956. Edit. Brasiliense, 1986. Versión: A. Marcos.







Catón de guerra alemán


Para los de arriba
hablar de comida es bajo.
Y se comprende, porque
ya han comido.

Los de abajo tienen que irse del mundo
sin saber lo que es
comer buena carne.

Para pensar de dónde vienen
y a dónde van,
en las noches hermosas
están demasiado cansados.

Todavía no han visto
el vasto mar y la montaña
cuando ya su tiempo ha pasado.

Si los que viven abajo
no piensan en la vida de abajo,
jamás subirán.



Bertolt Brecht: Poemas y canciones Alianza Editorial.






Canción del comerciante


Río abajo hay arroz,
río arriba la gente necesita el arroz.
Si lo guardamos en los silos,
más caro les saldrá luego el arroz.
Los que arrastran las barcas recibirán aún menos.
Y tanto más barato será para mí.

Pero ¿qué es el arroz realmente?
¡Yo qué sé lo que es el arroz!
¡Yo qué sé quién lo sabrá!
Yo no sé lo que es el arroz.
No sé más que su precio.

Se acerca el invierno, la gente necesita ropa.
Es preciso, pues, comprar algodón
y no darle salida.
Cuando el frío llegue, encarecerán los vestidos.
Las hilanderías pagan jornales excesivos.
En fin, que hay demasiado algodón.

Pero ¿qué es realmente el algodón?
¡Yo qué sé lo que es el algodón!
¡Yo qué sé quién lo sabrá!
Yo no sé lo que es el algodón.
No sé más que su precio.

El hombre necesita abundante comida
y ello hace que el hombre salga más caro.
Para hacer alimentos se necesitan hombres.
Los cocineros abaratan la comida,
pero la ponen cara los mismos que la comen.
En fin, son demasiado escasos los hombres.
Pero ¿qué es realmente un hombre?
¡Yo qué sé lo que es un hombre!
¡Yo qué sé quién lo sabrá!
Yo no sé lo que es un hombre.
No sé más que su precio.


De: Poemas y canciones Alianza Editorial.






Del río que todo lo arrastra


A las aguas torrenciales las llaman violentas,
pero al lecho del río que las refrena
nadie lo llama violento.

A la tempestad que hace doblarse a los árboles
se la tilda como violenta.

¿Y la tempestad que hace doblar
la espalda de los obreros en la calle?


En: Brecht, Poemas 1913-1956. Edit. Brasiliense, 1986. Versión: A. Marcos.







De qué sirve la bondad


1

¿De qué sirve la bondad
si los buenos son liquidados inmediatamente,
o son liquidados aquellos para los que se ejercía la bondad?

De qué sirve la libertad
si los libres tienen que vivir entre quienes no lo son?

¿De qué sirve la razón
si sólo la sinrazón consigue el alimento que todos necesitan?

2

En vez de ser algo buenos, esforzaos
en construir un estado de cosas que haga posible la bondad.
O mejor aún: que la torne superflua.

En vez de ser apenas libres, esforzaos
en crear una nueva situación que libere a todos
y torne superfluo, también,
el anhelo de libertad.

En lugar de ser poco razonables, esforzaos
en crear un estado de cosas que convierta a la sinrazón
en un mal negocio.


En: Brecht, Poemas 1913-1956. Edit. Brasiliense, 1986. Versión: A. Marcos.







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