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Relato corto propio (Amateur)



Acepto críticas constructivas, destructivas, y como quieran!

Tengo 17 años, y éste es el segundo relato que escribo, denme sus opiniones!


Abrió los ojos. ¿Los abrió? No podía saberlo. Lo rodeaba una completa y total oscuridad. Se encontraba acostado boca arriba mientras recobraba la conciencia. Una sensación de horror y desesperación se apoderó de él. ¿Qué estaba pasando? ¿Dónde estaba? Debía ponerse de pie e investigar.
Intento levantarse. Por más que intentaba, no podía mover un solo músculo de su cuerpo. Luchó, se esforzó, se desesperó, incluso rezó por poder liberarse de esa horrorosa reclusión a la que estaba siendo sometido. Simplemente no podía. El pavor comenzaba ya a ganar terreno y no podía pensar ni sentir algo más.
-Mantén la calma- Se dijo a sí mismo.
Lo último que recordaba era ir caminando hacia su trabajo, sentir un golpe en la nuca que le nubló la vista, y soltar un grito ahogado. Lo siguiente era esto. La penumbra, el no poder moverse, la impotencia.
Pasaron las horas, y se sentía cada vez peor. Quería llorar, gritar, dejar salir el abatimiento que lo invadía por no conocer cuál era su destino. ¿Qué le pasaría?
¿Habían pasado días ya? ¿Semanas? ¿Por qué no sentía hambre, ni sed, ni sueño? Ya había descartado cualquier posibilidad de haber sido secuestrado, o llevado a algún lugar contra su voluntad donde lo mantenían cautivo.
Su hipótesis más fuerte era también la más terrible. Estaba muerto. Ese golpe en la cabeza, lo último que recordaba, era en realidad lo último que había vivido.
¿Es esto la otra vida? ¿Por qué me haces esto Dios? ¿Acaso todo lo que he vivido, las personas que he conocido, Oh Dios! Las personas que he amado, mis hijas, mi mujer, mis amigos, acaso todo ha acabado?
¿Por qué? ¿Por qué?
Un rayo de esperanza atravesó la desazón en la que estaba sumido.
¿Fue una voz? No, estoy perdiendo la cabeza.
Se repitió. Ésta vez estaba seguro de haber escuchado algo.
Expulsó de su mente los pensamientos depresivos que lo habían inundado en sus momentos de soledad en aquella horrible y abandonada noche. Intentó prestar atención, sabía, necesitaba, añoraba volver a escuchar aquella voz. ¿Era acaso una voz? ¿Un grito? ¿Sólo un sonido creado por su confinada y rendida mente?
Esperó, y esperó. Jamás volvió a escuchar o sentir algo. ¿Qué estaba pasando? Nunca lo supo, y probablemente nunca lo sepa.


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