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"Strange City Reinserción" Cap. 6 parte 4

Hola devuelta amigo/a de taringa. Seguimos con mas Strange. Esto se puso mas que interesante.
((Si no viste el resto de la novela no vas a entender, buscalo en mi perfil))


-¡¡NO!! -. Gritó Tania y se levantó-.
- Siéntate y tranquilízate, no le aré nada a tu “hijito”-.
Tania obedeció llorando más aún.
-Pierde cuidado, lo llevare para que vea una cosa y regresará junto a ti, confía en mis palabras-. Dijo y de alguna manera sus palabras no sonaron sinceras.
-No, por favor, llévame a mí, déjalo a el-.
-No-.

Esta vez quien lloró más fue Tom.

-Te quedarás aquí y esperarás a que vuelva-.
-Mamá-. Dijo Tómas lo que hiso que Tania se quebrara más y más.
Edgar caminó con el joven en una mano y la botella de ron en otra.
Salió de la sala de ambiente hostil y pidió al sujeto que hacía de guardia en un costado de la puerta que los acompañase.
Este se sorprendió al ver al muchacho y dijo:
-Señor, no quiero entrometerme pero, me parece que sería mejor que lo que esté por hacer que lo presencie la mujer y no su hijo-.
Edgar sintió como una puñalada por la espalda, una especie de ácido que le corrompió la mente, o alguna de las tantas cosas que no le gustaría haber sentido. Pero lo sintió, esas palabras fueron como esas cosas, le produjo una amargura tremenda y por esto, sorprendido levantó las cejas, el “guardia” no lo vio, puesto que este estaba detrás de su “jefe”.
-Prefiero que lo “vea” el niño-. Dijo con una mirada fría. El guardia no esperaba tal respuesta, sintió dentro de sí que la muerte lo esperaba al final del pasillo.






Antes de salir y continuar su camino a las oficinas donde trabajaban, Mike tomó una de las “radios” con la cual Tom se comunicaba con sus subordinados al momento de trabajar. La encendió y prosiguieron con la marcha.
-Siempre hago la misma pregunta, pero, ¿Qué aremos ahora?-. Pregunto Dylan.
-La verdad… no lo sé-. Dijo y miró un poco resignado al cielo.- Supongo que esperar a ver si es que Edgar da una orden o algo por la “radio”, ya que supongo que las tomaron puesto que no vi ninguna en el lugar donde estaba Tom exceptuando esta-. Replicó levantándola del zarandeo de su brazo.
-¿Y si es que no las tomó?-. Insistió Dylan-.
-Si es que no los tomó tendremos…

-<> -. Interrumpió la vendita llamada de “la radio”.

Dylan se detuvo del susto, no tenía esperanzas de que Edgar hubiese tomado las radios.
Mike que fue más inteligente, deduciendo muy perspicazmente que las “siluetas” que este hombre decía por la radio, eran nada más y nada menos que ellos, continuó caminando pero de una forma lenta y algo extraña.
-Mike, ¿Qué haces?-. Preguntó Dylan quien ya se había asustado.
Hubo un segundo de silencio.
-Dylan por el amor de lo que más quieras continua caminando pero de forma lenta -.
Dylan hizo caso y continuó caminando.- ¿Por qué quieres que haga esto?-. Preguntó confundido.
A Mike ya se le estaban cayendo las gotas de sudor por la frente, en ese momento sintió unas fuertes ganas de pegarle la piña que se merecía Dylan por no darse cuenta. Este se encontraba confundido y ese error tal vez los mataría. No veía un buen momento para decirle lo que ocurría.

-<< Se están aproximando. No puedo ver sus rostros debido a la distancia; no quiero adelantar conclusiones pero uno de ellos camina de forma brusca como lo hacen “las criaturas”>>-.

Los ojos de Dylan se abrieron como platos. Las respuestas a sus dudas le habían caído en la cabeza en forma de balde repleta de hilo.
Se frenó en dos pasos y con el sudor frio que le cayó instantáneamente por la cabeza caminó de igual manera que su amigo. --Mierda, Mierda--. Pensó ante tal aprieto al saber que caminaban directo a su muerte.
-Dylan… supongo que… ya entendiste… en el aprieto… en el que nos encontramos-. Dijo Mike en voz muy baja y con el corazón que se le salía del cuerpo. Había colocado cuidadosamente el “radio” en su bolcillo. La cabeza le dolía por el momento y no veía salida más que salir corriendo.

-<< Estoy ocupado, si ves algo sospechoso dispara>>-. Sonó la voz de

Edgar del otro lado del radio.
Dylan supuso entonces que ni Edgar ni el hombre que lo estaba observando desde quien sabe dónde sospechaban de que ellos tal vez hubiesen escapado del auto y sobrevivo a la gran montonera de “seres”.
--¿Qué haremos?, ¿Qué haremos?--. Pensó Mike desesperado imaginándose que se estaban aproximando a donde el hombre los esperaba armado.
Dylan también pensaba en alguna solución coherente mientras caminaban disimulando ser lo que no eran.

-<>-.

-Mike…-.
Este no dijo nada.
-¿Que haremos?-.
Se tomó una pequeña pausa y respondió.- Sigue caminando… pero ve… de a poco… cada vez más lento-. Dijo en voz baja. Ir más despacio le daría tiempo, y eso lo dejaría pensar.

Y así fue.
Miró lo más disimuladamente a su alrededor.
Desde donde la radio sonó, ya habían pasado cuadra y media.
Tenía una vaga idea de lo que podrían hacer pero el problema era que no sabían en donde estaba el hombre que los observaba.

Y la respuesta apareció.

-<>-.
-<-.Respondió Edgar enfadado.-< ¿En dónde te encuentras?>>-.
-<>-.
-<De ser así tomate un descanso>>-.
-<>-.

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