Check the new version here

Popular channels

Todo sobre el arte del Bonsai (Archisupermegapost)








¿Qué significa la palabra BONSÁI?

La palabra BONSÁI que es de origen japonés, tiene el mismo significado que la milenaria palabra china PUN-SAI, palabra que se utilizaba en china desde la antigüedad para describir los árboles que por motivos de climatología y demás adversidades, no pudieron desarrollarse de forma natural quedando mermado su tamaño. Estos pequeños árboles eran recuperados en las montañas de este país por expertos cultivadores para después ser plantados y cultivados en vasijas, manteniendo las formas con las que fueron recuperados sin someterles apenas a técnicas de modelado como se hace hoy día.

Parece ser, que el inicio de este tipo de cultivo no era con árboles singulares sino que fueron paisajes formados por varios árboles con rocas, casas, figuras y demás elementos necesarios para conseguir representar un paisaje natural, y para denominar este otro tipo de expresión, se utilizaba la palabra PUN-CHING. Los primeros documentos que se conocen y que hablan de ello, se remontan a los años 215 aproximadamente a. de J.C., es por tanto y sin duda alguna que el cultivo del BONSAI comenzó hace más de dos mil años en China.


OBTENER UN BONSÁI

Obtener o conseguir futuros bonsáis

Por semillas.

La semilla no es el primer paso, ni tampoco el único para crear y obtener un futuro bonsái, ...muchos principiantes así lo creen, pero ¿quién tiene tanta paciencia?, en el mundo del bonsái hay que tener mucha, ser muy paciente, las prisas no son nada buenas. El tiempo de espera para empezar a trabajar con un futuro bonsái desde semilla nos puede llevar a desistir de este hecho y perder la afición. La mayoría de los árboles que se utilizan para bonsáis son de crecimiento lento y obtenerlo desde semilla puede ser desesperante para casi todos. Cultivándole en maceta desde el principio nos llevará prácticamente a desistir, ya que el tronco de nuestro bonsái prácticamente no engordará, veremos que han pasado tres, cuatro, cinco, seis años y prácticamente no tenemos nada. Para el engorde del tronco, debemos tenerlo primeramente en tierra, para después pasarlo a maceta cuando lo creamos conveniente. No obstante un bonsái obtenido desde semilla será uno de los que más apreciemos y valoremos


Por esquejes.



Por esquejes es una forma más rápida de conseguir nuestro futuro bonsái, los esquejes se obtienen de la poda de las ramas de árboles normales, de bonsáis, de prebonsáis, pero siempre hay que obtenerlo de podas establecidas y de ramas que se van a perder, no podaremos por gusto, o por placer, o por aprender, o por querer obtener un futuro bonsái a toda prisa. No vayas arrancando ramas por ahí, hay especies que están protegidas y la ley puede caer sobre ti. Sólo lo obtendremos de ramas que se van a perder...... Quien no tiene un amigo, o un conocido, o ve algún vecino, o ve por las ciudades o pueblos de nuestro entorno que están podando a los árboles normales, a los frutales, etc., etc., pues como todos los vemos, esas ramas que tiran y que se van a perder, pueden ser muy buenas para esquejes, y por lo tanto para la obtención de nuestro futuro bonsái de esa especie. Para ello, esas ramas las cortaremos en estacas a la altura que deseemos, y lo plantaremos con hormonas enraizantes (en el corte y nódulos) que favorecen el crecimiento de raíces. Si tenemos suerte y todo va bien, en pocos años se puede tener un bonsái aceptable.

Por injertos



Por acodo.



El acodo es uno método muy utilizado para la obtención y propagación de árboles y plantas, también se utiliza para mejorar el aspecto y diseñó de ciertos árboles y bonsáis, y todo ello consiste en la capacidad que tienen los árboles y plantas para generar o producir raíces en zonas de tronco o ramas que han quedado enterradas. Básicamente consiste en pelar un anillo de corteza hasta la madera, se coloca hormonas enraizantes alrededor de ese anillo y se cubre con tierra, para después sujetar o cerrar con tela, plástico o una redecilla. Después de unos pocos meses, dependiendo de la especie tendremos raíces suficientes como para cortar y plantar el nuevo árbol o planta. Antes de efectuar ese corte, debemos asegurarnos muy bien de que tiene las suficientes raíces a la altura del acodo como para que pueda nutrirse y sobrevivir, si tenemos dudas, es mejor dejarlo un periodo mas prolongado. La mejor época para los acodos suele ser en primavera.

En viveros.




Es la forma más rápida y efectiva para conseguir un futuro bonsái. Hay que buscar en el vivero que es lo que queremos comprar, no podemos. Comprar cualquier especie que se nos antoje o que tengamos ganas de tener. Tenemos que tener muy en cuenta las condiciones de vida de esa especie, ya que estará adaptada a un medio que quizás en nuestra casa no se lo podamos dar, tales como situación, humedad, temperatura, y un largo etcétera. Si no reunimos esas condiciones en casa para esa especie en concreto, nos olvidaremos de ella, porque más tarde o más temprano morirá y no hay motivo para sacrificar a un ser vivo por antojo de querer tener. Una vez que sepamos la especie que queremos y que se puede adaptar perfectamente a nuestra casa, pues nada, hay que buscar con imaginación, ver la silueta de ese arbolito y mirar y prever para el futuro a donde podemos llegar dentro de unos años aplicando las técnicas de bonsái. Una vez elegido y con paciencia, le iremos aplicando todas las técnicas de bonsái, poda de creación, etc., etc., así en muy pocos años estaremos disfrutando de nuestro bonsái.

Con esta forma de obtención de futuros bonsáis podemos aplicar a la vez otras formas descritas, todo depende del arbolito elegido. En esta forma de obtención hay que podar ramas en la creación, y si podamos ramas obtenemos esquejes, ahí ya tenemos material para intentarlo por esquejes, también podemos intentarlo por acodo, ya que alguna rama sobrante nos puede valer o por la altura del tronco, etc. , es tener imaginación de lo que podemos obtener de ese arbolito del vivero.



Por recuperación

Por recuperación se entiende "RECUPERAR", y recuperar no es ir arrancando arbolitos por aquí o por allí destrozando todo lo que tenemos y vemos a nuestro alcance. Muchos neófitos piensan que donde está ese arbolito nadie le cuida, que nadie le riega, que nadie le abona, que nadie hace nada por él, y que han llegado ellos, le han visto y son los grandes salvadores del arbolito perdido, están muy equivocados y muy confundidos. Si ese arbolito está ahí, es porque se ha adaptado e integrado en ese medio, y ese arbolito perdido puede estar perfectamente. Por el contrario el neófito cree que va a mejorar esa adaptación e integración que tiene el arbolito en ese medio. Esos arbolitos no se tocan, solo se aprecian y se respetan, además muchas especies están protegidas por Ley, y les puede caer encima con todo su peso, luego se acordaran que eran los salvadores del arbolito. Con todo esto no se quiere decir que no se pueda recuperar nada, se puede recuperar en sitios donde van a construir viviendas, donde van a hacer polígonos industriales, donde van a hacer carreteras, autopistas, cualquier sitio que sepamos que una excavadora va a terminar con la vida de arbolitos existentes en ese terreno, esos son los arbolitos de recuperación a los que debemos limitarnos. Si podemos extraer ese arbolito antes de que llegue la excavadora y conseguir que viva será todo un logro, además si sobrevive, será uno de nuestros bonsáis que más valoremos por ese motivo, ya que siempre nos acordaremos que le salvamos de una muerte segura.





ESPECIES


QUE SON LAS ESPECIES CADUCIFOLIAS


Las especies caducifolias son aquellas especies que se caracterizan porque sus hojas se secan y caen al comienzo de la estación fría (otoño/invierno)

Observaciones Generales


Riego : En general les gusta mantener el suelo fresco, no encharcaremos, aunque lo suelen soportar bastante bien, dejaremos secar un poquito entre riego y riego.

Pinzado y Poda: El pinzado de los brotes mas jóvenes y el de las ramitas más pequeñas lo efectuamos durante el periodo de desarrollo vegetativo anual (primavera/otoño). La poda la efectuaremos aprovechando la pérdida de las hojas, así tendremos una mayor perspectiva de toda su forma (otoño/primavera).

Abonado : Cantidades moderadas durante todo el periodo vegetativo (primavera/otoño), en el periodo de descanso (pérdida de hojas - otoño/invierno) no abonaremos nada, se mantendrá perfectamente con los nutrientes del sustrato, así nos evitamos un exceso de abono que no podrá absorber.

Suelos : En general les gusta los suelos ricos en nutrientes, la tierra vegetal, mantillo, etc..

Trasplantado : Lo realizaremos preferiblemente antes de la brotación (febrero / marzo / abril).


QUE SON LAS ESPECIES DE FLOR Y FRUTO

Las especies de flor y fruto son aquellas que se caracterizan por tener flores vistosas y/o frutos.

Observaciones Generales

Riego: En general les gusta mantener el suelo fresco, no encharcaremos, dejaremos secar muy poco entre riego y riego.

Pinzado y Poda : El pinzado de los brotes mas jóvenes y el de las ramitas mas pequeñas lo efectuamos durante el periodo de desarrollo vegetativo anual (primavera). Hay que tener mucho cuidado de no pinzar las de floración. La poda la efectuaremos aprovechando la pérdida de las hojas, así tendremos una mayor perspectiva de todo su forma (otoño/primavera).

Abonado: Cantidades moderadas durante todo el periodo vegetativo (primavera/otoño), en el periodo de descanso (pérdida de hojas, flores o frutos - otoño/invierno) no abonaremos nada, se mantendrá perfectamente con los nutrientes del sustrato, así nos evitamos un exceso de abono que no podrá absorber.

Suelos: En general les gusta los suelos sueltos y ricos en nutrientes, la tierra vegetal , mantillo, etc..y no que sean muy arenosos.

Trasplantado: Lo realizaremos preferiblemente antes de la brotación - floración (febrero / marzo / abril). El trasplantado de los frutales lo efectuaremos como norma general cada dos años.



Alambrado: El alambre por lo general deberá mantenerse entre 5 y 8 meses.


QUE SON LAS ESPECIES PERENNES


Las especies perennes son aquellas especies que se caracterizan porque sus hojas




no se secan y caen en la época invernal (otoño/invierno), permanecen durante la época invernal con todas sus hojas.

Observaciones Generales

Riego: En general les gusta mantener el suelo bastante fresco, no encharcaremos, aunque algunas especies soportan bastante bien la demasía de riego, otras en cambio no.

Pinzado y Poda: El pinzado de los brotes mas jóvenes lo efectuamos durante el periodo de desarrollo vegetativo anual (primavera/verano). La poda la efectuaremos después de ese periodo de desarrollo (otoño/invierno).

Abonado: Cantidades moderadas durante todo el periodo vegetativo (primavera/otoño), en el periodo de descanso (otoño/invierno) abonaremos muy poco, prácticamente nada, se puede mantener perfectamente con muy poco abono y con los nutrientes del sustrato, así nos evitamos un exceso de abono que no podrá absorber.

Suelos: En general les gusta los suelos ricos en nutrientes, soportan bastante bien los suelos compactos, pero les gusta los suelos sueltos y no demasiado ácidos.

Trasplantado: Lo realizaremos preferiblemente antes de la brotación (febrero / marzo / abril).

Alambrado: El alambre por lo general deberá mantenerse entre 6 y 8 meses


QUE SON LAS ESPECIES TROPICALES

Las especies tropicales son aquellas especies que proceden de latitudes o zonas cálidas de nuestro planeta, son latitudes o zonas en la que la temperatura durante toda la estación anual es elevada. Son las especies que se denominan "falsamente" como especies de interior ya que por su hábitat natural no soportan las bajadas de temperaturas, ni las heladas invernales de otros entornos, por ello debemos protegerlos de las "bajas temperaturas" que existen fuera de esas latitudes, pero eso no quiere decir que tengamos a nuestro bonsái tropical 365 días del año dentro de casa, ya que moriría, son árboles como los demás, y debemos tratarlos como lo demás, la única regla con respecto a los demás es protegerlos antes si existen bajas temperaturas. Como norma general a todas las especies habrá que protegerlos por debajo de 7 u 8º C., si la temperatura es superior no hará falta protegerlos y estará perfectamente en el exterior como otro bonsái no tropical.

Observaciones Generales

Riego: En general les gusta mantener el suelo fresco, no encharcaremos, dejaremos secar un poquito entre riego y riego, algunas especies les gusta mas el agua (Serissa) que a otras que son mas sensibles (Scheflera).

Pinzado y Poda: El pinzado de los brotes mas jóvenes y el de las ramitas mas pequeñas lo efectuamos durante el periodo de desarrollo vegetativo anual (primavera/otoño). La poda la efectuaremos después de ese periodo (otoño/primavera).

Abonado: Cantidades moderadas durante todo el periodo vegetativo (primavera/otoño), en el periodo de descanso (otoño/invierno) abonaremos muy poco, prácticamente nada, se puede mantener perfectamente con muy poco abono y con los nutrientes del sustrato, así nos evitamos un exceso de abono que no podrá absorber.

Suelos: En general les gusta los suelos sueltos y ricos en nutrientes.

Trasplantado: Lo realizaremos preferiblemente antes de la brotación (febrero / marzo / abril).

Alambrado: El alambre por lo general deberá mantenerse entre 5 y 8 meses.


TIERRA

El sustrato debe proporcionar estabilidad a la planta, retener la humedad y los nutrientes y ser lo bastante esponjoso como para que las raíces, el agua y el aire circulen a través de él sin dificultad. También debe drenar bien el exceso de agua. La mayoría de los bonsáis procedentes de Japón crecen en una arcilla granulosa que sólo existe en la región de Akadama. Los bonsáis importados de otros países orientales suelen venir en una arcilla más compacta. Estos sustratos son perfectos para los árboles cultivados en esas zonas , pero al instalarlos en nuestras casas, patios o jardines, no necesariamente son los mejores.






La Akadama japonesa es muy fácil de conseguir y parece que los arces japoneses la
prefieren a otros suelos. No obstante , se pueden cultivar arces japoneses en un
sustrato universal para bonsáis de calidad, durante años con excelentes
resultados . Todos los árboles prosperan en un sustrato de éstas características.

Sustrato tipo uno: Dos partes en volumen de turba, dos partes en volumen de arena gruesa(arena de río, gruesa, granito descompuesto, etc.), una parte de tierra de jardín.

Composición: La turba sirve como elemento básico para almacenar la humedad. La arena mantiene el sustrato esponjoso, facilitando el drenaje y proveyendo de los diminutos espacios necesarios para los requerimientos de oxígeno. La tierra de jardín sirve como fuente inicial de elementos nutrientes y también ayuda a mantener la humedad. Cada uno de estos elementos debe ser separadamente pasado por un cedazo y cualquier partícula menor de 5 mm. de diámetro debe ser separada para ser usada en , bonsái ó para propagación de semillas. Todas las partículas mayores de 10 mm de diámetro son demasiado grandes para la mayoría de los tiestos , y deben ser separadas para su utilización en el jardín . A ésta mezcla básica se le pueden añadir componentes para determinadas espécies , pero es operativa para la mayoría de árboles. Con éste sustrato es aconsejable proceder al trasplante cada dos ó tres años.



Sustrato tipo dos: Una parte en volumen de arena gruesa inerte, una parte de tierra volcánica, como medio de crecimiento este sustrato drena de manera excelente , contiene los espacios necesarios para el aire y la absorción de la tierra volcánica mantiene la exacta cantidad de agua con lo nutrientes en ella disueltos, el sustrato está completamente libre de tierra y no tiene ningún otro componente basado en el humus, excepto por una delgada capa de tierra vegetal en la superficie, por razones estéticas, y como base para el desarrollo del musgo.





Sustrato tipo tres: tres partes de turba gruesa, mantillo de hojas o materia orgánica similar, 2 partes de arena gruesa o gravilla fina, tamizar todos los ingredientes por separado eliminar las partículas de menos de 1,5 mm ó más de 6 mm antes de mezclarlos muy bien.



ABONO


POR QUE HAY QUE ABONAR.


Todos comemos cada día, el alimento es imprescindible para la vida. Las plantas se alimentan de las sales nutritivas que extraen del suelo. Los bonsáis, como viven en macetas pequeñas, pueden llegar a consumir todos los nutrientes que hay en la tierra, por eso, hemos de ir reponiendo mediante el abonado los elementos que consume el árbol.

Estos nutrientes son los mismos que necesitarían cualquier planta normal. Hay tres elementos básicos para mantener una planta sana, son el nitrógeno ( N ), que favorece el crecimiento y sus hojas se verán verdes sanas, los otros dos elementos fósforo ( P ) y potasio ( K ) favorecen la floración así como el desarrollo y endurecimiento. En menores cantidades se suministran también un conjunto llamado microelementos que pueden ser calcio, azufre, magnesio, hierro, cobre, boro, etc.




TIPOS DE ABONO COMUNES.

Hay dos tipos diferentes de abono para los Bonsáis, los abonos líquidos y los sólidos.

El abono líquido se disuelve en el agua de riego, o se aplica con el agua de vaporización por encima de las hojas, y el abono sólido se introduce dentro de la tierra de la maceta.

Cuando se abone, si utilizamos un abono líquido, se disuelve la mitad de la dosis recomendada por el fabricante y después regaremos por inmersión.

No obstante se recomienda un abono sólido de liberación lenta, pues con una sola vez que abonemos tenemos para todo el año y sin riesgos de sobredosis, que podría quemar el árbol.




CUANDO NO HAY QUE ABONAR.

No abonaremos en invierno, ni durante los periodos o días de calor extremo, ni cuando el bonsái está en brotación, si después de que hayan abierto las hojas y madurado.

Tampoco hay que abonarlos cuando notemos que están enfermos, al igual que nosotros cuando enfermamos que nunca pretendemos curarnos a base de alimento, pues no hay que pretender arreglar los Bonsáis enfermos a base a abonarlos. Primero hay que saber cual es la causa y dar el adecuado tratamiento, ya abonaremos cuando esté repuesto de la enfermedad.

Tampoco hay que abonar a los recién trasplantados, o que han quedado secos por descuido.

Y por último también tendremos en cuenta que un bonsái joven o en formación necesitara más cantidad que uno ya establecido o adulto.




TRASPLANTE

Antes de proceder al trasplante de un bonsái, debemos podar alrededor de un tercio del pan de raíces, tratando cualquier corte con pasta selladora, se deben podar todas las raíces excesivamente largas, así cómo las que destaquen por su grosor , también debemos intentar no desprender la tierra próxima a la base del tronco, pués ésta nos ayudará a crear un buen sistema radical desde el tronco, evitaremos que las raíces primarias se crucen entre ellas, si no podemos arreglarlo o deshacer el nudo , es mejor podar



El sistema de raíces debería reflejar el sistema de ramaje, extendiéndose ambos
de forma similar.
Cubriremos los agujeros de drenaje del tiesto con trozos de malla de
plástico sujeto con alambre de cobre, y pasaremos a través de los mismos

agujeros , trozos más largos de alambre , que posteriormente nos servirán para sujetar el árbol.





Para incrementar el drenaje se extenderá una primera capa fina de gravilla de 5 a 25 mm. dependiendo de la medida del tiesto, cubriremos el resto con el adecuado sustrato para Bonsái y situaremos el árbol en la posición adecuada según su forma y el tipo de tiesto.

A continuación añadiremos más tierra y la ayudaremos penetrar por entre las raíces pinchándola con un palillo de bambú, la mezcla de tierra debe estar más bien seca, pues así penetrará más fácilmente por entre las raíces, sostendremos en éste momento el pan de tierra con los alambres previamente sujetos a los agujeros de drenaje, cruzándolos sobre éste y atando firmemente , por razones estéticas cubriremos ahora la superficie de la tierra , con una capa de tierra fina, a la que se puede añadir musgo seco en polvo que regado convenientemente, empezará a reverdecer y formar un nuevo musgo al cabo de seis u ocho semanas. Esto formará una superficie más agradable que la mezcla de tierra de cultivo que tiende a ser gruesa y áspera. No debemos nunca comprimir la tierra en un árbol recién trasplantado, pues esto comprimiría los diminutos espacios de aire existentes en la tierra, dificultando así la respiración de las raíces, además de entorpecer su crecimiento. Por otra parte tampoco deben dejarse espacios vacíos que facilitarían la putrefacción de las raíces.



Los árboles recién trasplantados deben regarse con una regadora con la salida de agua lo mas fina posible , a fin de que el agua caiga suavemente sobre la tierra del tiesto y no la arrastre fuera de éste. También se puede regar primero con un pulverizador, hasta que la superficie de la tierra muestre signos de comenzar a secarse, entonces regaremos a fondo con la regadora, continuaremos alternando los dos sistemas de riego durante las próximas 4 semanas , esto evitará un posible exceso de riego , que tendería a encharcar la tierra, y dificultaría el crecimiento de las nuevas raíces en ésta etapa.



No empezaremos a abonar un árbol recién trasplantado hasta pasadas seis u ocho semanas, ya que las nuevas raíces son muy delicadas y podrían ser dañadas por el abono, en cambio lo que sí es aconsejable es añadir un compuesto de vitamina b1.

Como regla general los árboles jóvenes en sus primeras etapas de desarrollo necesitan un trasplante anual, en ejemplares adultos el trasplante normalmente se hace cada 2 ó 3 años.





Plantación en Grupo






TIPOS DE TRASPLANTES

Trasplante de creación:

• Lo efectuamos con un árbol que llega hasta nosotros por primera vez y se efectúa tan sólo una vez en la vida de un Bonsái.

Trasplante de establecimiento:

• Es aquel en el que creamos un cepellón de raíces finas suficientes como para mantener el futuro desarrollo de la copa del Bonsái.

Trasplante de mantenimiento:

• Aquel que efectuamos en un Bonsái para proveerle de nuevas sustancias nutritivas y suficiente aireación para las raíces.




TRASPLANTE DE CREACIÓN

Las raíces de todos los árboles crecen para encontrar el agua y los nutrientes que le son tan necesarios para la vida. Así pues, cuando un árbol crece en una maceta, las raíces van creciendo hasta ocupar la totalidad del espacio limitado. Al mismo tiempo la tierra se va desgastando y pierde la facultad de proporcionar los nutrientes que el árbol necesita. Si levantamos el árbol de la maceta veremos que las raíces forman un ovillo espeso y enredado. Este será pues el momento de trasplantar si deseamos mantener la salud del árbol, o bien deberemos plantarlo en una maceta mayor o en el suelo.

Son sólo las raíces más jóvenes y finas las que trabajan para alimentar al árbol y éstas, al igual que las ramas, se activan y estimulan mediante la poda.

gruesas para proporcionarle estabilidad, tal y como las necesitan los árboles creciendo en el suelo, y cuando se podan estas raíces, el árbol reacciona

Un árbol en una maceta no necesita de raíces emitiendo gran cantidad de raíces jóvenes y finas. Los resultados pueden observarse en la copa, con un crecimiento sano y vigoroso. En vez de una maceta llena de raíces viejas y poco útiles, las renovamos con raíces que son muy útiles y necesarias para el árbol.

Así, la poda de raíces es necesaria en los Bonsái, y tal como cada año que pasa éstos adquieren las características de vejez que buscamos, simultáneamente les proporcionamos un sistema de raíces jóvenes que convierten a los Bonsái en el ser vivo más cercano a la inmortalidad.

Además, con la poda de raíces tenemos la oportunidad de estudiar el cepellón en busca de alguna raíz podrida o enferma.

Otra razón que hace necesario el trasplante es que mientras más llena de raíces va quedando la maceta, la porosidad de la tierra disminuye y, consecuentemente, también la circulación de aire y agua, con lo que nuestro Bonsái no podrá vivir sano mucho tiempo más.


El trasplantado es una operación que nos veremos obligados a efectuar muchas veces a lo largo de la vida de un Bonsái, por lo que podemos dividir esta técnica en tres variedades, dependiendo de la edad del árbol que tengamos entre manos:

A la mayoría de los árboles no les gusta ser molestados en su medio habitual de crecimiento. Por esta razón, procuraremos trasplantar sólo cuando sea imperativa la necesidad de hacerlo.

Así, si nuestro Bonsái ha sido trasplantado el año pasado, no necesitará de un nuevo trasplante hasta dentro de dos años, si es de una especie de hoja caduca, o hasta dentro de cuatro años si se trata de una especie de hoja perenne.

Por supuesto, si el árbol tiene algún problema de crecimiento radicular, tal como podredumbre de raíces, debemos trasplantarlo inmediatamente.

Algunos árboles, sin embargo, pueden necesitar de un trasplantado más frecuente, bien sea por su rapidez natural de crecimiento, o bien porque estemos forzándolo a crecer mediante un programa intensivo de abonado. El sauce, por ejemplo, puede necesitar un cambio de suelo, incluso dos veces al año.

Aquí solo trataremos el trasplante de creación, en otras secciones se trata el resto de trasplantes.

Es necesario en aquellos casos en que las raíces que posee el árbol en el momento de su obtención son demasiado viejas y gruesas, o están excesivamente enmarañadas.

Generalmente es siempre necesario con ejemplares recuperados procedentes de vivero; en casos excepcionales, un Bonsái muy viejo necesitará también de este tipo de poda de raíz. Como su nombre indica, vamos a sentar las bases de crecimiento del futuro cepellón de raíces, y por ello debemos seguir las siguientes normas:

- Favoreceremos el crecimiento en longitud, en detrimento del crecimiento en profundidad, de modo que cortaremos las raíces que crezcan directamente hacia arriba o hacia abajo.

- Las ramas serán un reflejo del crecimiento de las raíces, y por esto debemos desenmarañarlas evitando cruces entre ellas y cortando también las que crezcan hacia el interior, hacia el tronco.

Debemos tener en cuenta cuáles van a ser las dimensiones del tiesto en que nuestro Bonsái quedará plantado definitivamente en un futuro, a tiesto más pequeño, será necesario acortar más las raíces gruesas y viceversa.

Una sencilla forma de evitar una poda drástica de raíces es seleccionar cuidadosamente el material virgen con el que trabajamos. Aunque en un ejemplar recuperado poco podemos influir en la manera en que crecen sus raíces, cuando acudimos a algún vivero para adquirir una planta para Bonsái, debemos rechazar las que estén plantadas en un suelo muy arcilloso, sobre todo si la planta que elegimos está creciendo en una maceta. Esos árboles, al crecer en un terreno muy duro, se ven obligados a emitir raíces muy gruesas y, a menudo, enrolladas alrededor de la maceta, encontrándose las raicillas finas tan solo en el fondo del contenedor. Por el contrario, aquellos árboles que están plantados en una maceta con sustrato esponjoso, poseen abundantes raíces finas en todo el cepellón, con lo que el éxito del trasplante en una maceta de Bonsái está casi asegurado.

Puesto que vamos a efectuar una profunda remodelación y selección en las raíces del árbol, es necesario que las veamos, y por ello trabajaremos a raíz desnuda. Esta tarea sólo se debe evitar en coníferas, pues estas especies no soportan un lavado total de tierra.

Para ello, tras sacar el árbol de la maceta original, desharemos la parte más exterior del cepellón, con ayuda de un garfio o unos palillos de bambú.

Seguidamente, con agua a presión, limpiaremos el cepellón de raíces de toda la tierra original. En el caso de que la planta creciera en un suelo arcilloso y compacto, el procedimiento cambia un poco, lo sumergiremos (sacado ya de la maceta) en un cubo o balde con agua durante dos o tres horas, pasado este tiempo, con agua a presión, eliminaremos la tierra. De no hacerlo así, arrancaríamos muchas raicillas junto con la tierra.


TRASPLANTE DE ESTABLECIMIENTO

Las raíces de todos los árboles crecen para encontrar el agua y los nutrientes que le son tan necesarios para la vida. Así pues, cuando un árbol crece en una maceta, las raíces van creciendo hasta ocupar la totalidad del espacio limitado. Al mismo tiempo la tierra se va desgastando y pierde la facultad de proporcionar los nutrientes que el árbol necesita. Si levantamos el árbol de la maceta veremos que las raíces forman un ovillo espeso y enredado. Este será pues el momento de trasplantar si deseamos mantener la salud del árbol, o bien deberemos plantarlo en una maceta mayor o en el suelo.

Son sólo las raíces más jóvenes y finas las que trabajan para alimentar al árbol y éstas, al igual que las ramas, se activan y estimulan mediante la poda. Un árbol en una maceta no necesita de raíces gruesas para proporcionarle estabilidad, tal y como as necesitan los árboles creciendo en el suelo, y cuando se podan estas raíces, el árbol reacciona emitiendo gran cantidad de raíces jóvenes y finas. Los resultados pueden observarse en la copa, con un crecimiento sano y vigoroso. En vez de una maceta llena de raíces viejas y poco útiles, las renovamos con raíces que son muy útiles y necesarias para el árbol.

Así, la poda de raíces es necesaria en los Bonsái, y tal como cada año que pasa éstos adquieren las características de vejez que buscamos, simultáneamente les proporcionamos un sistema de raíces jóvenes que convierten a los Bonsái en el ser vivo más cercano a la inmortalidad.

Además, con la poda de raíces tenemos la oportunidad de estudiar el cepellón en busca de alguna raíz podrida o enferma.

Otra razón que hace necesario el trasplante es que mientras más llena de raíces va quedando la maceta, la porosidad de la tierra disminuye y, consecuentemente, también la circulación de aire y agua, con lo que nuestro Bonsái no podrá vivir sano mucho tiempo más.

El trasplantado es una operación que nos veremos obligados a efectuar muchas veces a lo largo de la vida de un Bonsái, por lo que podemos dividir esta técnica en tres variedades, dependiendo de la edad del árbol que tengamos entre manos:



A la mayoría de los árboles no les gusta ser molestados en su medio habitual de crecimiento. Por esta razón, procuraremos trasplantar sólo cuando sea imperativa la necesidad de hacerlo.

Así, si nuestro Bonsái ha sido trasplantado el año pasado, no necesitará de un nuevo trasplante hasta dentro de dos años, si es de una especie de hoja caduca, o hasta dentro de cuatro años si se trata de una especie de hoja perenne.

Por supuesto, si el árbol tiene algún problema de crecimiento radicular, tal como podredumbre de raíces, debemos trasplantarlo inmediatamente.

Algunos árboles, sin embargo, pueden necesitar de un trasplantado más frecuente, bien sea por sea por su rapidez natural de crecimiento, o bien porque estemos forzándolo a crecer mediante un programa intensivo de abonado. El sauce, por ejemplo, puede necesitar un cambio de suelo, incluso dos veces al año.

Aquí solo trataremos el trasplante de mantenimiento, en otra sección (mas avanzados) se tratará el resto de trasplantes.



Trasplante de mantenimiento

En el trasplante de mantenimiento, el objetivo a conseguir es el de proveer a nuestro Bonsái de un suelo nuevo, poroso y rico en sustancias nutritivas.

Una vez formada la copa y el cepellón, un Bonsái puede agotar la tierra de su maceta en dos años; los cientos de hojas de su parte aérea están demandando alimento y agua a las raíces continuamente, por lo que éstas crecen muy rápidamente.

Por eso, en un Bonsái adulto, la fecha de trasplante es importantísima; ya no basta con efectuarlo a principio de primavera en general, sino que debemos hacerlo al comienzo de la primavera para ese árbol en concreto.

La señal para el trasplante nos la dan las yemas: si comienzan a hincharse y cambiar de color hacia el verde o rojo, es el momento; si ya tiene un par de hojas, aunque no estén desarrolladas plenamente, es demasiado tarde. Si trasplantamos muy tarde, las raíces (algunas cortadas, y otras estresadas por él cambio de medio no serán capaces de proveer de agua tan rápidamente como es necesario a las hojas, con lo que el árbol puede deshidratarse e incluso morir.

Si trasplantamos demasiado pronto, una helada tardía puede dañar seriamente a la planta. El corte de raíces ya no es ahora tan importante, por lo que éste se limita a un saneamiento de las raíces en general, quitando las más gruesas, las podridas, las enredadas, etc., pero sólo cortaremos las puntas de las mismas, hasta un tercio del cepellón original. Los dos tercios restantes se limpiarán de tierra, y cuidadosamente iremos rellenándolos de tierra y esparciéndolos alrededor de la maceta. No debe quedar ninguna raíz en contacto directo con el aire, y por ello nos ayudaremos de un palillo para ir introduciendo tierra nueva en el cepellón.

La mezcla de tierra también es muy importante: la gran densidad de las raíces en el cepellón exige que el suelo no sea demasiado compacto, por lo que limitaremos la cantidad de arcilla al mínimo posible, sustituyéndola por arena de río, de manera que el drenaje sea perfecto. Cuando una vez trasplantado él árbol lo reguemos, el agua debe absorberse rápidamente.

su rapidez natural de crecimiento, o bien porque estemos forzándolo a crecer mediante un programa intensivo de abonado. El sauce, por ejemplo, puede necesitar un cambio de suelo, incluso dos veces al año.

Aquí solo trataremos el trasplante de establecimiento, en otras secciones se trata el resto de trasplantes.

Si graduamos la edad de un Bonsái por los años de cultivo como tal (niño, joven, adulto, anciano), el trasplante de establecimiento corresponde a un árbol de edad joven.

Se efectuó ya hace dos o tres años el trasplante de creación, y ahora la copa está casi formada. Mediante el trasplantado que ahora nos ocupa, vamos a hacer posible que las raíces puedan mantener la creciente densidad de la parte aérea del árbol.

En esos dos o tres años en que las raíces han crecido libremente, y si hemos seguido un correcto programa de abonado y riego, nuestro casi Bonsái habrá emitido durante el primer año una gran cantidad de raicillas, de las que ahora debe estar totalmente llena la maceta.

Algunas de ellas serán ya demasiado gruesas, y quizá algunas de las más cercanas a la capa de drenaje estén podridas.

Estamos al final de invierno o principio de primavera, y al igual que en el trasplante de creación, trabajaremos a raíz desnuda. Para limpiar la tierra, utilizaremos agua a presión, de modo que dañemos el mínimo de raíces posibles.

Es frecuente también que en el trasplante de creación no cortáramos suficientemente la raíz pivotante, para mayor seguridad. Ahora debemos hacerlo, puesto que el tronco debe tener suficientes raíces laterales. Este es también el momento en que podemos plantar nuestro árbol en una maceta de Bonsái.

Así como hace dos años lo más importante era establecer las dimensiones de la base del futuro cepellón de raíces, ahora nuestra atención debe fijarse en la dirección en la que crecen y en el vigor con que lo hacen. Algunas de ellas serán más fuertes que las demás, y cortaremos de modo que todas ellas se igualen en fuerza: no cortaremos las muy finas, y acortaremos más las gruesas que las de tamaño medio.

Probablemente, debido al rápido crecimiento de las raíces, el cepellón esté completamente enmarañado. Puesto que se tratará de raíces finas, muy sensibles al contacto con un material duro, como hierro o madera, ahora son nuestros dedos los que realizarán el desenmarañado.

Sobre una superficie lisa, las iremos extendiendo en longitud. Para evitar que se sequen, las pulverizaremos frecuentemente con agua.

Seguidamente, con unas tijeras muy afiladas, las recortaremos de acuerdo con su calibre, hasta que queden totalmente desenredadas, tanto ahora como en su futuro crecimiento



PODA RAÍCES


Un bonsái comienza a formarse cuando la planta es lo suficientemente vigorosa para tolerar ciertas operaciones sin morir.

Los expertos sugieren que los bonsáis provenientes de semilla, injerto y esqueje son bastantes fuertes cuando tienen brotes nuevos de 5 a 6 cm de longitud.

Los árboles del bosque, como ya se habrá esperado 2 años antes de ser colocados en bandejas, pueden empezar a trabajarse tan pronto como se observe que se han establecido bien en las nuevas condiciones.

La poda establece la forma básica del bonsái por la eliminación de ramas antiestéticas que no sean esenciales, el objetivo es modificar el crecimiento de la planta. El hecho de pretender esta modificación puede atender a varias razones:

Controlar el crecimiento, estimulándolo o reteniéndolo Dirigir el crecimiento

Controlar la floración

Mantener la planta en un buen estado de salud, eliminando ramas enfermas, muertas o estropeadas

Es necesario conocer algo el crecimiento de las plantas y el importante papel que en él tienen las yemas para entender las bases de la poda. En este sentido:

Existen unas yemas terminales o apicales que se desarrollan en el extremo de tallos y ramas. Estas yemas son las causantes del crecimiento en longitud.

Debajo de la yema apical se encuentran las denominadas yemas laterales o auxiliares, distribuidas según un modelo que depende de cada especie. Pueden ser distribuidas de forma alterna, opuestas o en forma de espiral.



En algunas plantas Figura1 hay también unas yemas latentes que permanecen en estado de reposo debajo de la corteza y que pueden pasar a la vida activa después de una poda.

En la estación de crecimiento activo, las yemas terminales aprovechan la mayor parte de la energía de la planta para crecer (su longitud aumenta). Eliminando la yema terminal, cesa el crecimiento de la rama y se estimula el crecimiento de las yemas laterales situadas por debajo de la yema suprimida. En definitiva, la yema apical ejerce una dominancia sobre las yemas laterales, al romper esta dominancia se estimula el crecimiento lateral y la ramificación de la planta.

El grado de dominancia apical varía según las especies y a veces según las estaciones, ya que cada especie tiene un ciclo determinado de crecimiento. En general, los árboles presentan una fuerte dominancia apical, especialmente durante sus primeros años de vida. En los arbustos esta dominancia es menor.

En plantas como la lila, que tiene yemas distribuidas en pares opuestos, la dominancia es compartida entre el par superior, originando un crecimiento particular ya que los nuevos crecimientos van apareciendo de dos en dos.

Cuando se va a podar, conviene observar la posición de las yemas laterales, ya que estas determinan la dirección en la que van a crecer las nuevas ramas. Si el corte se hace sobre una yema que apunta hacia el exterior de la planta se formará un brote en la dirección deseada.

En un bonsái la poda principal de formación se hace generalmente una sola vez en los árboles recogidos de la naturaleza o que procedan de un vivero y excepcionalmente en los árboles ya formados pero a los que accidentes o enfermedades han alterado su forma básica.

Las podas posteriores serán de mantenimiento o de formación, en donde se cortarán las ramas pero nunca se eliminará una rama entera.

En los árboles que se cultivan desde pequeños para bonsáis no es necesario realizar una poda drástica, dado que se pueden ir formando poco a poco mediante recortes y podas ligeras cada año.

Antes de podar, conviene estudiar cuidadosamente el árbol, las ramas deben ser numerosas y las inferiores más largas que las superiores. Al realizar la poda principal de formación para establecer la forma básica del bonsái, las ramas deben podarse de forma que las ramas superiores crezcan más delgadas y cortas que las inferiores.

En general, las ramas que deben suprimirse por indeseables en un bonsái:



Figura2.- Cuando dos ramas crezcan paralelas a un lado del tronco y bastantes juntas debe eliminarse una de ellas.

Figura3.- Deben eliminarse las ramas que crezcan directamente hacia arriba, son demasiado vigorosas.



Figura4.- Las ramas que crezcan hacia abajo deben cortarse porque interfieren y molestan a las ramas inferiores.

Figura5.- Cuando dos ramas se entrecruzan, debe eliminarse una de ellas o corregir su dirección mediante el alambrado.

Figura6.- Cuando hay dos ramas simétricas que crecen en dirección opuesta y nacen a la misma altura, se corta siempre una de ellas.

Figura7.- Se cortan las ramas que crezcan por delante del tronco.



Figura8.- Se cortan las ramas que crecen directamente hacia adelante desde la parte frontal del bonsái e impiden apreciar la buena estructura del mismo.

Figura9.- Se cortan las ramas del bonsái que crecen hacia adentro.


Forma de podar

Los cortes que se realicen en las ramas deben hacerse sobre una yema bien orientada y sana. El corte se hace inclinado unos 45º y opuesto a la yema.

En la Figura12 aparece un corte inclinado 45º.

Figura13.- Cuando se corta una rama entera, para minimizar las cicatrices resultantes de la poda drástica, siempre se debe intentar sacar toda la madera podada de forma que la superficie del árbol quede cóncava.


Figura14.- Cuando se corta una rama entera y no puede conseguirse que la superficie del tronco quede cóncava, puede terminar al mismo nivel de la superficie del tronco.

Figura15.- Cuando se corta una rama entera, se evitará que queden restos de ramas que crearán un feo saliente de madera.



Al cortar una rama grande, se tiene que dejar un trozo de corteza de la parte inferior de la misma pegada al tronco, de una longitud igual al diámetro de la rama en la base de forma que sirva para recubrir la superficie cortada que quedará en el tronco. Esta corteza se coloca bien y se ata con rafia hasta que la herida sane probablemente en unas pocas semanas.







PODA RADICULAR

• Si usamos plántulas preparadas por nosotros mismos como ya se indicó debemos hacer podas periódicas de las raíces para ir modelándolas, la poda se centra sobre todo en la eliminación de la raíz principal para estimular la emisión de raíces más cortas que nazcan del cuello de la planta.

• La primera poda se realiza en el primer trasplante cuando la planta alcanza 10-12 cm de altura, se retira del almácigo y se coloca en macetas individuales o de crecimiento, se corta la mitad de la raíz principal, sin tocar las secundarias y se siembra, la eliminación total de la raíz principal se dará al cabo de 2 ó 3 transplantes más. Se eliminan unas hojas.

• La primera poda de una plántula de vivero se realiza una vez comprada y antes de sembrarla en la maceta de acondicionamiento, se elimina la cuarta parte de la raíz principal y se siembra. En la segunda poda se elimina una porción más y de modo sucesivo, hasta tener una masa de raíces de bonsái.

• Una vez establecido el bonsái en su maceta definitiva en cada transplante debe hacerse una poda para mantener la masa radicular apropiada a la maceta.

• Los cortes deben ser limpios, y las raíces deben quedar distribuidas en forma radial, sin montarse una sobre otra.

PODA RADICULAR








PODA DEL FOLLAJE

• Con la poda del follaje podemos determinar el tamaño así como renovar las hojas y ramas, asearlo y mantener la forma del arbolito

• Con respecto a la frecuencia de las podas, no hay tiempos exactos, dependerá de la velocidad de crecimiento y por lo tanto de la necesidad de la planta. Los pinos tienen un crecimiento más lento, mientras que las acacias crecen a mayor velocidad.

• Existen tipos de podas; poda de formación y poda de mantenimiento.

• Normalmente el árbol requerirá de varias podas para establecer su forma

• Después de decidir la forma del follaje, se deben eliminar todas las ramas innecesarias se debe elegir un frente, no deben superponerse las ramas ni entrecruzarse para no obstruirse entre ellas, las ramas deben salir limpiamente en forma radial (poda de formación).

• Durante la vida del arbolillo se hacen podas menores, generalmente cada dos meses. De igual modo se eliminan yemas que comienzan a crecer y que no nos parece que estén bien ubicadas (poda de mantenimiento).

• Los cortes de las ramas deben hacerse al ras del tronco del árbol sin dejar tocones. El resultado final es un tronco liso.


ALAMBRADO

Muchos neófitos en el arte Bonsái piensan que el alambre es el sistema que se utiliza para conseguir que los árboles no crezcan. Sin embargo, la práctica del alambrado tiene una respuesta mucho más sencilla. El alambre permite modelar el árbol, darle una forma concreta, una mayor belleza y una mayor similitud con las formas que adoptaría creciendo libremente en los distintos tipos de hábitat. También es necesario para corregir la forma o inclinación de aquellas ramas con irregularidades en su brotación, las que se cruzan con otras ramas, las que tienen un crecimiento excesivamente vertical, etc,

Por consiguiente, podemos considerar el alambrado como el método a utilizar para corregir los defectos, afinar y realzar las cualidades del árbol. Con ello nos permite utilizar ramas de que otro modo tendríamos que podar, en cierto modo el alambre sustituye la fuerza del peso de las ramas en los árboles grandes en la naturaleza.

El primer paso a seguir en el aprendizaje del alambrado, sería proceder a desalambrar. Así se aprecia con más eficacia todos los errores que se cometieron durante el alambrado y la forma correcta de hacerlo. Si no se dispone de material para desalambrar, es aconsejable practicar alambrando ramas secas.

Por la misma razón antes expuesta cuando alambremos y mientras no se tenga experiencia, empezaremos por las ramas más finas, en ellas se emplean calibres de alambre más delgado, con lo que el riesgo de partir una rama al alambrar o al doblar la rama, es menor.

El alambre debe seguir la forma que tiene el tronco o la rama. Entre el alambre y la corteza del árbol, debe quedar justamente el grosor de una hoja de papel. Es decir el alambre debe sujetar la rama pero sin estrangular la corteza.



El alambrado es una técnica que exige que la ramificación del árbol pueda verse con el mayor detalle posible. En el supuesto de un árbol con hoja caduca, la respuesta obvia sería que el alambrado se realizase en invierno, cuando ha perdido todas sus hojas. Sin embargo esta época tiene sus inconvenientes, las ramas de

los árboles en esta estación no son tan flexibles como en primavera o verano. En invierno las ramas sobre las que vamos a colocar el alambre ya están lignificadas, lo que supone que éste no comenzará a ser efectivo hasta que la savia no comience a circular de nuevo. Esto parece que no es importante, pero en casa de quebrar alguna rama, ésta no cicatrizará hasta la próxima primavera.






TABLA DE ENFERMEDADES



"Ningún profesional honrado, le dirá que existen bonsáis de interior"


ESPERO QUE LES APASIONE TANTO ESTE ARTE COMO A MI, MUCHAS GRACIAS POR PASAR!
+2
0
0
14
0No comments yet