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Un Caballero en el espejo.

Escucha estas canciones mientras las lees:

-http://www.youtube.com/watch?v=Z6cG9GVMk6I
-http://www.youtube.com/watch?v=gTu4K39WWoU
-http://www.youtube.com/watch?v=Y8oNbe8fT9Q
-http://www.youtube.com/watch?v=KwYE33_L_Xc

Amante de la libertad y la igualdad, de la literatura y el arte; de mente ruidosa y labios callados; trabajaba en pro de la ayuda en la aldea; a pesar de su corta edad este opinaba en muchos aspectos como adulto pero aun así su espiritual esencia era la de un niño juguetón, su nombre era Adonis.
Andaban a caballo durante el día y escribía hermosos poemas en la noche, con su gaita componía canciones de felicidad, armonía y unión, inspirada en su colorida vida al lado de su amada familia, de quien estaba orgulloso.
Su padre era un viajero lunático que tomó el camino del conocer y dejo a cargo a su fiel hijo mayor cuando este tenía 16 de edad. Al poco tiempo se estabilizó gobernando y cuidando de la población y sus exigencias. Se caracterizaba por ser un gobernante joven, amistoso y responsable; Justamente el rey que todo residente quería tener.
En su corazón habitaba la bondad y honestidad. Un ser correcto y rígido. Compartía su mundo con él mismo, opinaba que si alguien lo descubría sería perjudicial.
Tened en cuenta que el solo se desahogaba con él mismo; así gritara con fuerzas se sentía no escuchado. Viajar a sus fantasías lo motivaba a seguir luchando por sus sueños; Sus sueños los asociaba con el otro, veía como exigencia marcar la diferencia y sembrar un árbol donde todo aquel pudiera venir a refugiarse en su sombra y comer de su fruto. No existía malicia en su corazón aunque no lo creas, existía cierto egoísmo con el mismo ya que no comía de su propia cosecha. Antes de que su padre se marchara él se ocupaba de en ser un caballero de mando ya que decía que su corazón era como el de un caballero.
Su madre era una mujer muy tranquila, luchadora y de buen corazón. Su hermano siempre estaba pendiente de ser admirado por el pueblo, asistir a eventos sociales y salir con princesas. A pesar que el caballero había tenido ya relaciones con princesas este era un chico tranquilo y reservado.




Una tarde al comienzo del florecer, llegó al castillo agotado de cabalgar todo el día. Luego de bañarse y recostarse entra su hermano y con voz presumida se dirige a el diciendo:
-¿Es que acaso no iréis al baile del inicio de primavera en la ciudad? Deberos ir en representación de nuestro padre.
Adonis desmotivado le dice:
-Está bien, vamos.
Toma del closet un traje casual poco llamativo, cepilla su cabello y emprende el viaje hacia la aldea, lugar del baile primaveral.
La música sonaba, las personas bailaban, el ambiente de felicidad se manifestaba en sus rostros sonrientes. El príncipe a pesar de contagiarse con tal alegría muy en el fondo sabía que había algo más que un gobierno; que necesitaba algo pero que no sabía que era.
Caminando observaba solitariamente a los demás. Adonis miraba a las personas todas como una sola y de lejos; como observar una obra de arte, para no detallar y encontrar defectos, no se centraba en las diferencias sino más bien en semejanzas y virtudes.
Sentía que estaba solo a pesar de tener más de 200 personas a su alrededor.
De pronto siente un cosquilleo en el estomago que le recorre por los brazos y las piernas, Adonis se detiene y toma asiento, por alguna extraña razón sentía que alguien lo observaba, Mirando a lo lejos desconcertado escucha su nombre y despierta de su sueño fulminante, y nota que era su hermano quien lo llamaba.
-La fiesta está magnifica; ¿De quién es esa margarita?
Al ver a su lado nota que había una margarita. Se pregunta extrañado como había llegado esa flor allí. Se voltea y ve a un grupo de mujeres mirándolo y sonriendo
-Deben ser esas princesas vanidosas y vacías que quiere estar conmigo por interés.
Adonis permanecía solo en el tema del amor ya que el agrupó a todas las mujeres en esa casilla, de básicas y superficiales.
Una noche más de fiesta, de sentir sin goce, solitario el príncipe en su habitación, mirando la luna empieza a tocar su gaita. Ocurrencias surgían en su cabeza, que quizá ese sentimiento de necesitar algo, no tenerlo y sentirse vacío se debía a un pasado que quizá pudo atarlo hasta un ahora.
Entra a su alcoba el hermano con información:
-¡Os planifiqué una cita con una doncella que le vio en la fiesta y está muy interesada en conoceros! Aceptad hermano.
Sin más ni menos, desganado el príncipe acepta la invitación.
-No tengo nada que perder, vamos a ver qué logro.



La cita poco romántica y convencional tenía una hora ordinaria; cómo un día cualquiera Adonis fue como si fuera a cualquier lugar; Poco animado e intrigado llegó al lugar de la cita, era un restaurante donde los trabajadores del reino iban a comer la segunda comida del día. El mozo lo llevó hasta la mesa de su cita.
Junto a la vista más hermosa se encontraba una mesa con un florero y en el habían dos margaritas. Sentada estaba una joven doncella.
Su piel era blanca y en el rostro la huella de las estrellas debajo de sus ojos decorando sus mejillas. Con un cabello largo y rojo con ondas parecidas a las de las olas. Adonis no tenía ni idea de qué pensar ya que su mirada era impredecible.
Un poco desconcertado el caballero el saluda con una sonrisa, cortésmente le da la mano y le dice:
-Es un placer conoceros doncella.
-El placer es mío Joven Caballero mi nombre es Isis. Responde la joven.
Empieza la conversación de temas casuales, el caballero se juró nunca olvidar el nombre de aquella joven que con solo una simple conversación pudo notar lo diferente que era esta a todas las demás. Era humilde, graciosa, con un buen léxico, inteligente, se notaba que leía y conocía; Jamás había conocido una chica así. Intercambiaron sonrisas y la doncella se fue.
Al irse el príncipe observaba su forma tan segura de caminar y su sencillo vestido morado que resaltaba el color marrón de sus ojos.



El caballero llegó a su hogar luego de esa hermosa tarde, cayó la noche y pensaba:
-Que doncella tan increíble he conocido, tan única no creo que exista otra tan mágica como ella.
Sentía que ella poseía algo que quería. Se armó de valor y envió a su sirviente a invitarla a un almuerzo en el castillo.
Adonis llevaba tiempo queriendo sentir por lo menos la mitad de lo que estaba sintiendo en ese momento. Debía aprovecharlo.
El gran día llegó, Adonis se vistió con su mejor traje de príncipe y se sentó a esperar a la invitada. Pasó la hora de la cena y aun no llegaba esta mujer.
Decepcionado el Caballero se retira de la mesa y se dirige hacia donde se encontraban los sirvientes y les dice:
-¿Que os respondió la dama al ustedes invitarla?
-Ella aceptó la invitación señor. Responde uno de los sirvientes.
Adonis inclinó su rostro y se dirigió hasta su cuarto; Desahogo los gritos de su ego con una pluma.
Antes de dormir notó que ya llevaba mucho tiempo en ocupar su pensamiento en no pensar en algo que no fuera el reino y sus responsabilidades. Su corazón tomó un respiro.



Pasan los días, Adonis de pronto encontró su vida un tanto aburrida, todo desde que conoció a Isis; algo en el le decía que las cosas podían cambiar si ella estaba ahí. Sale a tomar aire fresco y se le ocurre ir a cabalgar por la pradera. Cuando a lo lejos ve a un gato blanco pasar. Por alguna razón se baja del caballo y comienza a seguirlo. El gato se escabulló entre muchos árboles y Adonis iba tras él; Luego no vio más al gato después de una pared de ramas, al pasarla ve a Isis, sentada bajo un árbol. No sabía qué hacer, no sabía que decir, dio un paso hacia atrás y partió unas ramas del suelo. Sintiéndose un torpe cierra los ojos con rabia.
-¡Soy un tonto, ahora creerá que la estoy espiando!
Al abrir los ojos ya Isis no estaba. Solo estaba el gato blanco.
-Todo fue producto de mi imaginación. Dijo
Al regresar a su caballo vio que había una margarita con un papel sobre la silla de montar, al abrir el papel decía “Te espero frente al árbol más grande del bosque”.
El príncipe muy emocionado montó a caballo y emprendió camino hacia el bosque “J’ai vu” que queda al otro lado de la aldea, lejos del castillo.



EL príncipe no tenía idea de donde lo esperaba Isis, antes de llegar al bosque de lejos vio cual era el árbol que se veía más alto y emprendió el viaje, sin detenerse, al pasar unos 20 minutos se montó a un árbol a ver cuánto le faltaba para llegar al árbol alto; notó que le faltaba mucho por recorrer hasta llegar. Continuó su recorrido caminando ya que cada vez el espacio entre los árboles se hacía más angosto y no cabía su compañero de cuatro patas.
Cuando de pronto escucha un maullido desde arriba, nota que había un gato atrapado en un árbol muy alto y no tenía forma de cómo bajarse. Sabía que debía llegar a ver a Isis así que continuó su caminata, al pasar unos minutos vio que había un precipicio que le impedía continuar su viaje. Se devuelve desilusionado por el mismo camino, se detuvo a descansar y volvió a escuchar el maullido del gato atrapado, sin nada que perder sube al árbol y notó que era bastante alto, continuó subiendo a ver cuánto le faltaba para llegar al árbol más alto y no vio ninguno.
Al bajar se encontró a Isis de frente, más hermosa que nunca.
-Hola Caballero, dijo Isis.
No tenía el aliento suficiente para responder tal saludo.
Isis le sonrió y se le acercó y con un tono de voz muy bajo le dijo al oído.
-Así comienza una nueva partida.



El príncipe la llevó al lago, donde siempre iba a estar solo, la luz de la luna reflejada en el agua despertaba su inspiración, aunque iba poco a este sitio especial.
Estiraron una tela y se sentaron sobre ella. Estaba ella radiante como siempre, su sonrisa alumbraba el lugar, sentía un festival de mariposas en el estomago.
Con deseo y picardía comenzaron a mirarse los ojos, poco a poco comenzaron a acercarse, nervios habían pero ambos decidieron dejarse llevar.
El príncipe intentaba alguna forma de tocar suelo porque con ella estaba en las nubes, iba a la luna y regresaba a sus labios, se sentía nada y a la vez todo. Era una magia que los envolvía. El príncipe estaba encantado por los besos de aquella doncella, mientras marcaban sitio en partes del cuerpo nunca antes exploradas. La luna y las estrellas fueron atestiguantes de aquella escena de amor.
La tranquilidad del lago relajaba los oídos de estos dos amantes envueltos en un solo sentir. Eran los pioneros el uno del otro de zonas que poco a poco fueron conquistadas. No solo era un contacto entre cuerpos si no el envolvimiento de dos almas solitarias nunca antes comprendidas.
Al acabar aquella escena de se retira la doncella y se sirve un trago sentándose a la orilla del lago, dejando ver su piel desnuda a su nuevo pionero El Caballero.
Su amor por ella más bien parecía un temor. El príncipe solo admiraba la sombra de su amada en el suelo, mientras se imagina la manera de cómo podía acariciarla y satisfacerla.
Se exigía a sí mismo lograr domar esa fiera; llevando mordedura tras mordedura. Esta había sido la mejor noche de su vida…
Al día siguiente el caballero se sentía como nuevo, llevaba mucho tiempo privándose a algo que anhelaba; veía que al estar con esa doncella se encontraba a sí mismo, lo que le faltaba ya lo tenía, aunque esa misteriosa mujer de mirada recóndita no le demostraba que se quedaría, decidió rendirse ante ella y sentarse a sus pies.



Isis poseía una voz encantadora. A todo momento expresaba sus pensamientos por medio de alguna canción, cantaba agraciadamente y siempre sonreía al hacerlo, Adonis adoraba esto de ella. Poco a poco se dio cuenta que más importante es lo que se siente y se vive, más no de lo que se ve. Que vale más un corazón humilde y una mente inteligente que la riqueza de cualquier princesa.
Isis era una doncella viajera, pero esto le bastaba y le sobraba a él para amarla como la amaba.
Pasaron los días y el príncipe cada día se enamoraba más.



El todos los días esperaba a Isis sentado y ella aparecía y compartían juntos hermosos momentos. Conversaban, reían...
A medida que pasaba el tiempo sentía que ella lo quería menos pero esto lo veía como una bravata.
Luego de pasar varios atardeceres juntos, de pronto Isis no lo buscó más para verse, pasaron varios días y no sabía nada de ella. No sabía qué hacer. Sentía como si esa unión ya no existía y desconocía su razón. La buscó bajo la noche fría, la tormenta y el invierno. Para él fueron 5 minutos junto a ella y mil sin ella.
Hasta que en medio invierno recibió una carta; era de ella pidiéndole que se vieran en el lago.
Con ansias esperó el día y fue a verla.
Isis llegó pero no transmitía lo mismo que antes.
-Isis ¿Qué ha ocurriros? Dice el príncipe exaltado.
La doncella le explicó que era una viajera porque practicaba magia; una muy especial, que pocos dominaban y era mal visto ante todos, incluyendo al reino.
-Por eso decido dejaros, Adiós para siempre. Dijo Isis.
El príncipe con lágrimas en los ojos intentó detenerla pero ella le dio la espalda, se transformó en un gato blanco y desapareció caminando entre los árboles.




De caballero solo le quedaba la armadura, era otra persona más, se sentía un grano de arena que el viento se llevaba. No experimentaba placer alguno. No le encontraba colorido a la vida. Se miraba al espejo y no veía nada, solo un rostro perdido.
Mientras los días se consumían como un cigarrillo, se dio cuenta que sus pensamientos no eran más que cenizas que se los llevaba el viento.
Solo pensaba en qué hacer para que su doncella pudiera regresar a sus brazos como estuvo en sueños.
Esa magnífica sonrisa, ese brillante cabello, ese tierno beso que antes eran soñados, ahora eran una pesadilla hecha realidad.
Iba por el bosque con la esperanza de ver a esa amada gata blanca y nada sucedía.
Una noche de cielo estrellado le confesó a la luna que su amada alumbraba igual que ella en sus oscuras noches solitarias.
No entendía como un credo desatinado lo separaba de ella.
-La magia no se ve, la magia se siente, se vive, como el amor. ¡Y no solo está en el amor! Está en… todo lugar. Cuando quiero ver las cosas diferentes, les agrego color.
Luego de sus manos relució una hermosa luz de colores y todo lo que en su alrededor era colores opacos cambiaba poco a poco en hermosos colores brillantes.
Adonis estaba muy contento y fue corriendo a darle color a su jardín.
Al abrir la puerta vio que sentada en el jardín se encontraba Isis. Luego despertó, todo era un sueño.



Se levantó y bebió un poco de agua, le parecía extraño el sueño, ya que lo sintió real, real como el agua que bajaba por su garganta.
-Ese sueño sé que me tuvo que decir algo. Pensó.
Encendió una vela y se dirigió hacia la biblioteca buscando con perseverancia algún libro que le rebelara alguna pista de ese sueño. No podía permanecer tranquilo sin saber su significado. Sentía que era algo importante que debiera hacer.
Notó que había libros de historia, libros en distintos idiomas, guías de militantes, matemáticas, pensamientos de los griegos, consejos de cómo coser, había de todo allí.
Luego de un largo recorrido por esa biblioteca empolvado se encontraba un libro sin caratula, roto y en idioma persa, este le llamó la atención y lo abrió. Para su sorpresa había una ilustración de un sujeto con luces en las manos, que desprendían una especie de corriente de colores, tal y como él lo había soñado. Buscó entre los libros de idioma un diccionario persa.
Al traducirlo su nombre decía “Wicca”.
-Recuerdo cuando estaba pequeño, que mi padre siempre hablaba de la magia Wicca, sujetos extraños venían y el los atendía a solas. También recuerdo que el reino odiaba la magia Wicca.
Continuó leyendo la pagina sobre la ilustración y decía que aquellos que tenían el poder de dominar los elementos como los colores. Un individuo solitario puede ser wicca, puesto que la iniciación en un grupo no es necesaria.



Se dirigió a las afueras del castillo cómo en el sueño, se sentó en el pasto verde, cerró los ojos y se concentró en los colores. Al abrir los ojos vio como luces de colores salían de sus manos y podía pintar el lugar.
Luego miró tras él y estaba Isis, esperándola montada en un dragón.
La miró y gritó:
-¡No os dejaré ir de nuevo doncella!
Subió al dragón junto a ella y marcaron partida.
Jamás regresó al castillo. El mismo día en la madrugada el rey regresó al palacio a gobernar, pero este llego distinto, con unas palabras tatuadas en la espalda en Idioma Persa que decía…


Fin…
پایان



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