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un día soleado, en la cueva. (cuento propio)terror.

Hola T!aringueros/as, les dejo este cuento de terror(propio).
Espero que sea de su agrado, y por favor, si tienen alguna crítica constructiva, no duden en compartilra, para así seguir mejorando mis escritos...





Un día soleado, en la cueva.



Un día soleado salí de mi casa y me encontré con que ya no estaba la casa del vecino. Había sido violentamente arrancada, ya solo quedaba una gran cueva en su lugar.

Llamamos a la policía, pero el teléfono estaba fuera de línea, así que buscamos un mejor lugar para hacer la llamada. Horas después, como no lográbamos llamar a la policía, decidimos ir nosotros mismos. Éramos Tomas, Pedro, Juan y Eduardo.

Pusimos en nuestras mochilas cuerdas, cortaplumas, linternas y un poco de comida por si acaso pasase algo.

Mientras descendíamos el aire se volvía más denso y más frio, de modo que volvimos para buscar abrigos, ya que creímos que los necesitaríamos después.

Después de descender un poco vimos algo negro que se movía. No había luz porque el polvo no dejaba lugar a la luz solar. A duras penas las linternas solo alumbraban a 5 metros.

Planeamos seguir a la misteriosa criatura, pero Tomas dijo que probablemente sería una trampa.
Descendimos por eternos laberintos, abruptas grietas y profundos abismos.

De repente vimos como una fortaleza, pero parecía natural, es decir, ya estaba ahí desde siempre.
Nos preparamos para comer, pero nos percatamos que ya no llevábamos las mochilas, así que seguimos. Había algo hipnótico en aquel ambiente, porque tuvimos ganas de comer las mugrientas piedras que pisábamos.

Seguimos, no porque no nos asustara, sino porque sentíamos que debíamos seguir pasase lo que pasase.

Descendimos por una montaña subterránea, de modo que llegamos a un profundo valle.
Ahora el aire era más bien caliente y las linternas alcanzaban muy lejos…
… tan lejos que nos pareció ver algunas arañas gigantes, pero se desvanecían al llegar hasta nosotros.

Sentíamos un miedo que nos paralizaba, pero escuchábamos una voz dentro de nuestra cabeza diciendo “Sigan hasta el final”. Así que seguimos.

Al llegar al final el ambiente era similar a la entrada, pero veíamos cierta diferencia.
En el único camino a seguir había cráneos, en orden cronológico, es decir, cráneos de personas recientemente asesinadas, y cráneos antiquísimos. Así que supusimos que era como una especie de colección maquiavélica.

Llegamos al final de este camino, en el cual había varias criaturas horribles, en forma de fósiles.
Vimos allí a una casa, igual a la del vecino, en la que decidimos entrar, aunque algunos de nosotros nos opusimos a la idea, pero al final nos vimos obligados a aceptar la propuesta ya que vimos que a lo lejos todo se caía a un abismo infinito lleno de criaturas voladoras gigantes.

Cuando entramos vimos a los cadáveres de los vecinos colgados de los ventiladores, cadáveres mutilados y al parecer, incluso el espíritu de las víctimas habían sido torturados.

Los restos de los espíritus nos decían que salgamos corriendo y que saltemos al abismo, pero al abrir la puerta vimos un ojo de serpiente, solo que este era mucho más grande y estaba con un aura alrededor.

Entonces decidimos ir hacia la bodega de la casa.

Los cuerpos despedían cierta energía, solo que era un tipo de energía negativa que nos vaticinaba que no tendríamos salvación alguna.

Cuando llegamos al pasillo vimos que había pinturas, pero éstas estaban hechas de sangre y estaban como hundidas a la fuerza en la pared.

Quisimos volver ya que nos daba cada vez más terror la idea de tener que seguir adelante, pero al mirar atrás solo vimos oscuridad, las linternas parecían fallar al intentar alumbrar el piso.

Así que nuestra única opción fue seguir adelante. Los espíritus de los vecinos nos decían una y otra vez “les avisamos, pero no nos escucharon”.

Cuando llegamos al sótano vimos, por un segundo, el alma y el espíritu de cada una de las personas que habían existido, vimos que las personas malas seguían deambulando por el mundo, pero que como atormentaban a las buenas personas se les condenó eternamente a estar en esta casa. Así comprendimos que esta casa había sido devorada por el inframundo, el Hades había arrastrado esta casa y nos había atraído hasta aquí.

La razón de esto es que yo había robado doscientos mil guaraníes de un bar mientras el señor atendía a otra persona. Al llegar en casa mamá me preguntó de donde eran esos doscientos mil, le dije que mi amigo me había dado para comprar algo, entonces ella se tranquilizó.

El Hades me había traído hasta aquí para castigarme, matando primero a cada uno de mis amigos para mayor sufrimiento.

Al final se nos apareció Hades, y dijo: Os he traído hasta aquí para dar una lección a Eduardo, una lección que jamás olvidará, ni siquiera si pasasen quinientos mil millones de años.

A lo que yo respondí: Se lo que he hecho, y, ahora, estoy arrepentido, por favor, no metas a mis amigos en esto, déjalos ir y hazlos pensar que todo fue un sueño y que nunca he existido.

Hades respondió: Hasta aquí vinieron tus amigos solo para creer que todo fue un sueño y que jamás has existido.

Dejé de existir desde ese momento, solo sabía con seguridad que mis amigos estaban despertando después de una pesadilla y que los vecinos seguían normalmente su vida.

Yo nunca había siquiera existido, era solo un sueño, un grano de arena en un gran desierto.

Mis amigos contaron a todos lo que habían soñado, así fue como ahora todos los padres, madres y colegios enseñan que no se debe robar, ni mentir, entre otra multitud de cosas.

Yo sabía que lo que hice estaba mal, pero odiaba a todos, de modo que no me importaba mayormente el daño que les hiciera.

Pero en el fondo de mi conciencia sabía que esas personas eran personas como yo, simples soldados en una gran guerra, y que en realidad no éramos enemigos.

Esa fue la razón por la cual todo se volvió a mi contra, haciendo que incluso llegase a jamás existir.
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