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A los ladrones les conviene más robar ruedas que autos.

Por Nahuel Gallota



Las ruedas que se roban en Buenos Aires pueden estar en el primer auto de tu hijo, que le pone todo su sueldo encima, y cuando lo ves no te cierran los números; en el remís que pasa por tu casa cada mañana para llevarte al trabajo; en el taxi que le pedís a tu hija que se tome cuando es tarde y no querés que ande sola de noche; en el auxilio que te salva cuando te quedás con el auto en la autopista; en el vehículo de la seguridad privada que recorre tu barrio cerrado; en los depósitos de esa zona de accesorios y repuestos que siempre elegís porque tiene el mejor precio.



Las ruedas son como el pasacasetes en los años noventa: lo más robado en la calle y lo más comprado en el mercado negro. Pero ahora hay algo particular con ellas: a los ladrones les conviene más robar las llantas de aleación con los neumáticos que el vehículo entero.

“Antes era algo muy anormal que robaran una rueda. Te llevaban el estéreo o el auto completo”, dice Daniel Escudero, con sus 35 años como productor de seguros en el Oeste del Conurbano. “Pero hace cuatro años que el robo de ruedas no se detiene. Todos los días me llama al menos un cliente para denunciar un robo. Hay días de hasta tres robos. Y a muchos los robaron más de una vez. Si seguimos a este ritmo, no sé qué van a hacer las aseguradoras. Reponer una rueda de un VW Bora, por ejemplo, puede costarles entre 6 y ocho mil pesos ”.

Según Daniel, y otras fuentes que consultó Clarín, las más robadas son el auxilio del Peugeot 308, las cuatro ruedas del Ford Fiesta Kinetic, las “multirayo” de los Volskwagen (que utilizan los Bora, los Trend y los Saveiro, entre otros). Y las de los Peugeot 207 y 408.

Le puede tocar a cualquiera. En enero pasado, por ejemplo, el periodista Juan Carlos Pasman denunció haber sufrido el cuarto robo en un año de la rueda de auxilio de su Peugeot 308, un modelo con problemas.



Pero ¿por qué roban ruedas? Primero, por las trabas oficiales a las importaciones de autopartes. Desde marzo de 2010 la gente tuvo que salir a buscar repuestos usados en las gomerías. Para 2012, los datos de CESVI (Centro de Experimentación y Seguridad Vial) decían que los siniestros de este tipo habían crecido 51% en relación a 2010.



El asunto coincidió con “la mala época” de los ladrones de autos: los sistemas satelitales logran recuperar más de la mitad de los vehículos robados. Los delincuentes se vieron obligados a, después del robo, dejar “descansar” el coche y regresar a una horas después. Recién ahí saben si el golpe fue productivo y recibirán el dinero acordado con el reducidor. Pero la mayoría de las veces se encuentran con policías y peritos: el auto tenía alarma satelital y el servicio llega a recuperarlo en el lugar donde lo habían dejado “enfriar”.



Robar ruedas completas es más rentable, más simple y más seguro. Y es un delito que tiene una condena muy inferior a la del robo automotor. Se trata de un hurto, que se castiga con un mes a dos años de prisión (a partir de los tres años la pena es efectiva) y es excarcelable.

Un gomero del conurbano bonaerense que prefiere no dar su nombre completo –dice que en su rubro “todos se conocen”– cuenta que ve de cerca a los “roba ruedas”. Que todos los días pasan por su gomería ofreciendo productos. “Tenés dos tipos de ladrones de ruedas: está el ‘tradicional’, que es el que llega, te baja las ruedas y te dice ‘¿cuánto me das?’ , porque es una mercadería ‘que quema’ y se la quiere sacar de encima rápido. Y está el ‘empresario’, que es el que te muestra en su celular los precios de ruedas completas en páginas de compra y venta y te pide un poco menos asegurando que en media hora te las entrega”.

En el ambiente, se dice que hay gomerías que permanecen abiertas durante toda la noche esperando a los ladrones. Que lo que se gana vendiendo una rueda “semi nueva” equivale a todo un día haciendo parches. Algunas compañías de seguros, por la gran cantidad de robos, están pagando según el kilometraje del auto del cliente. Si el asegurado gastó diez mil pesos en reponer dos ruedas, le devuelven menos, sacando el cálculo según los kilómetros recorridos.



Las bandas de ladrones, que ayer fueron especialistas en robo automotor u otros delitos, se mueven en autos legales, pero muchas veces con patentes adulteradas. Por lo general, se ponen a la altura del auto elegido y hacen el trabajo en pocos minutos, mirando hacia la casa que está frente al coche, ya que habitualmente es el hogar del dueño al que le robarán.

Según pudo chequear Clarín, en el mercado negro las patentes que comienzan con la letra K se toman de referencia para fijar el valor. De K en adelante se considera “nuevo” a un auto robado y todo su equipamiento; por un Bora o un Suran patente K los ladrones reciben ocho mil pesos; por un Gol o Golf, unos cinco mil pesos, si es “nuevo”; por un Vento patente M, de diez mil en adelante.

La dificultad para los ladrones es que muchas veces tienen que robar tres o cuatro autos en el día para vender uno. “En cambio, si roban cuatro ruedas completas de Honda tienen 8 mil pesos al fin del día. Van a lo seguro”, cuenta el gomero.

Lo que está ocurriendo también es que los ladrones se llevan los autos enteros sin importarles si tienen rastreador, los meten en las villas, les quitan las cuatro ruedas, la batería y los incendian en minutos. “Les rinde más que lo que les daba el reducidor por el auto completo. Y además les gusta porque todo el barrio se entera de lo que hacen”, dice el gomero, que vive en un asentamiento del otro lado de General Paz.

En pocos días, las ruedas de ese auto robado e incendiado irán a una gomería o a internet. Y así aparecerán en el primer auto de tu hijo; en el remís que te lleva; en el taxi que se toma tu hija, en el auxilio que te salva; o en el coche de la seguridad privada que recorre las calles de tu barrio cerrado.
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