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Automóviles involucrados en magnicidios



Las guerras, las catástrofes y los crímenes, son potenciadores de la historia. Crueles; pero potenciadores, al fin y al cabo. Estos últimos, van desde el asesinato de desconocidos, pasando por las masacres genocidas, hasta los magnicidios. Desde Julio César hasta Lincoln, desde Marat hasta Sucre, estos y otros asesinatos alteraron la historia por siempre, y siguen siendo objeto de estudio y de polémica, en especial losocurridos en el pasado siglo XX del advenimiento automotor.



Precisamente, junto con personajes que terminaron siendo víctimas o mártires de toda clase de causas que torcieron la historia contemporánea, aparecen carros que terminan siendo casi tan famosos como las víctimas que viajaron en ellos, y lo hacen por accidente como ejemplares únicos, ajenos a la pacífica popularidad que alcanzan al por mayor en manos de masas anónimas. Desde que surgió el automóvil y se involucró en la historia humana, ha habido atentados contra ocupantes famosos en su interior, algunos felizmente sin éxito, como el de Charles de Gaulle en 1962, cuando su Citroën DS19 le salvó la vida, o el del Papa Juan Pablo II en 1981 mientras saludaba a sus fieles desde un “papamóvil” Fiat Campagnola en la Plaza de San Pedro. Este es un recuento de algunos de estos carros del infortunio donde terminaron las vidas de mandatarios, políticos, monarcas, funcionarios claves y líderes reconocidos, a manos de terceros. Todos estos hechos marcaron la historia mundial, o al menos de naciones cuyo destino habría sido diferente. Existen, desde los exclusivos y lujosos, hasta populares genéricos. Se citan en orden cronológico, el marco histórico con una breve biografía de la víctima, el suceso específico, y al final, la historia del auto que fue su lecho de muerte, y en algunos casos, el destino que siguió.






Archiduque Francisco Fernando, Graff & Stiff Double Phaeton 1910, Julio 28 de 1914: Para muchos, el siglo XX arrancó oficialmente este día ypor las malas. Las alianzas soterradas que las naciones europeas establecieron entre si y la tensión casi milenaria en los Balcanes se desfogaron en la Primera Guerra Mundial que tuvo su “florero de Llorente” en el asesinato del Archiduque Francisco Fernando, heredero al trono austrohúngaro, nació en 1863. No estaba en los planes de la realeza dicha distinción, hasta que su primo, el príncipe Rodolfo se suicidó y su padre,el Archiduque Carlos Luis de Austria, quedó de primero como sucesor automático. Mostró disposición para reformar el estado tratando de llevar una política externadamente flexible, pese a la anexión que hizo el imperio en 1908 de Bosnia Herzegovina, repudiada por los serbobosnios que apoyaban el retorno de un gran estado serbio. Para aplacar los ánimos, su tío determinó la visita a Bosnia Herzegovina por parte de Francisco Fernando un año antes. Luego de inspeccionar las tropas acantonadas, va a la capital, Sarajevo. La recepción pública va de la estación de tren hasta la alcaldía en una caravana de seis carros, del cual el tercero, es nuestro tema de discusión. En el recorrido a la orilla del rio Mitjacka por la avenida Appel, Nedeljko ?abrinovi?, miembro de la banda proserbia de la “Mano Negra” arroja sin éxito una bomba que rebota y estalla dejando lesionados. Llegan a la alcaldía donde a disgusto cancelan el programa original y salen al cabo de un rato a visitar a los heridos. Al cambiar de recorrido y doblar por error en la calle Franz Joseph, el conductor rectifica sin éxito y traba la palanca de cambios. Inesperadamente, el fanático jefe de “?abrinovi?”, Gavrilo Princip, sale de una salsamentaría y tiene una oportunidad de lujo al propinar dos disparos certeros a Francisco Fernando y a su esposa embarazada Sofía, con una pistola diseñada por Browning de calibre 22. Pintado originalmente en color rojo sangre y adquirido por la familia imperial en 1910, el Gräf&Stift Double Phaeton fue el primer carro del infortunio. En él iban la pareja real, el conde Franz von Harrach quien intervino en la compra y que intentó servir de guardaespaldas luego del bombazo, y el conductor, Leopold Lojka, el mismo que equivocadamente cambió de calle. Otra pifia funesta fue la del mismo archiduque al decidir circular en este faetón descapotado para evitar desconfianzas. El destino que siguió este carro fue tan horroroso como el de la humanidad misma que padeció la Primera Guerra Mundial.Las casualidades fatales siguieron, y sus siguientes propietarios tuvieron en común ser víctimas de una especie de superstición: Un oficial serbio lo adquirió después y a la semana de poseerlo se estrelló contra un muro, matándose. Un médico lo compró como coleccionable; pero lo revendió poco después cuando su clientela comenzó a desvanecerse. Su siguiente propietario, un corredor de apuestas, quiso demostrar que no había ninguna superstición; pero también se accidentó en él y murió. Un acaudalado comprador de Sarajevo se hizo a él; pero se varó sin razón lógica. Cuando lo amarró a una yunta de bueyes para moverlo, el Gräf&Stiftse soltó y atropelló al dueño. Su último propietario, antes de pasar al Museo Militar de Viena, lo compró para alquilarlo a matrimonios, y en la primera boda siguió el mismo trágico destino de sus pasados conductores. En plena Segunda Guerra Mundial, el museo fue bombardeado; pero el carro se logró rescatar. Por fortuna, su exhibición permanente en dicho recinto lo ha curado de semejante fucú hasta el presente. Por desgracia, esta marca denominada la “Rolls Royce austríaca”, y fundada por asociación de fabricantes en 1907, quedó en el recuerdo exclusivamente por este asesinato y es sólo una de tantas casas pioneras de hace un siglo. Gräf&Stift siguió haciendo autos hasta 1938, cuando se pasó definitivamente al mercado de los buses. Adquirida la empresa por M.A.N. en 1971, desaparecería como marca a comienzos del presente siglo.





Pancho Villa, Dodge Brothers 1922, Julio 20 de 1923: Poco antes de la revolución rusa, la primera insurrección popular se dio en México con el levantamiento contra Porfirio Díaz en 1910. El más reconocido de los revolucionarios fue José Doroteo Arango, apodado como Francisco Villa, o Pancho Villa. Como muchos hombres ensalzados por la historia, tuvo humildes comienzos campesinos remontados hacia 1878.Se inició en el bandolerismo; pero también la vida lo llevó al lado opuesto de la ley al vengar el honor de una hermana violada por un terrateniente. Abrazó la causa de los campesinos explotados al unirse a Francisco Ignacio Madero, quien depuso el “Porfiriato” en 1910. Tres años después, cuando Madero es asesinado por Victoriano Huerta, Villa fue perseguido y se alió con Venustiano Carranza, hasta cuando éste lo traicionó. Una de las reacciones de Villa fue la toma del pueblo de Columbus (Nuevo México, EUA) en represalia por el apoyo del norte a Carranza. Pese a haber entrado a Ciudad de México con Emiliano Zapata en acto de conquista, la revolución se salió del cauce, y en 1919 fue absorbida por la burguesía. Villa tuvo triunfos y derrotas simultáneos, además de haber sido gobernador del estado de Chihuahua. Indultado y retirado de la vida militar se dedicó a cuidar sus intereses personales; pero aún se sentía perseguido por terratenientes celosos. Pese a las versiones confusas sobre ese día, lo cierto es que Villa conducía su Dodge Brothers Touring negro modelo 1922 en el municipio de Parral (Chihuahua), a las 8:30 de la mañana. A su lado iba su secretario Miguel Trillo y una escolta de cuatro hombres. Cuando el carro dio la vuelta en una esquina, un hombre saludó con el consabido grito de “¡Viva Villa!”, que en realidad fue contraseña para una emboscada. Una cuadra más adelante, desde dos casas de la calle Gabino Barreda, dos grupos de hombres abrieron fuego contra el Dodge de Villa quien recibió varios balazos mortales. El carro fuera de control se estrelló de frente contra un poste telefónico. Trillo también murió al instante, y uno de sus escoltas se cubrió bajo el Dodge pero también falleció en la balacera. Los otros consiguieron salvarse y responder. Aunque fueron varios los autores materiales, se cree que sus opositores en el alto gobierno lo orquestaron todo.Para ese entonces, Dodge Brothers era una marca casi tan poderosa como Ford Motor Company, y sus fundadores, los hermanos John y Horace, colaboraron con el mismo Henry Ford como autopartistas antes de montar tolda aparte. Ambos morirían en 1920 y su empresa pasaría a manos de la Dillon Reed & Co, cinco años después y luego a Chrysler en 1928. Mientras Dodge lanzaba en 1922 sus carrocerías cerradas de cuatro puertas, produjo este aparato de techo de lona y dos filas de asientos. Este auto, con sus impactos de bala se encuentra en exhibición permanente en el Museo de la Revolución, en la ciudad de Chihuahua, precisamente en la misma casa que habitó “El Centauro del Norte”, quien no fue capaz de domesticar los caballos de potencia de su Dodge a la hora final.





Rafael Leónidas Trujillo, Chevrolet Bel Air 1957, Mayo 30 de 1961:
La inestabilidad política latinoamericana ha sido una constante tan frecuente como las dictaduras militares, como en el caso de República Dominicana. El premio Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, plasmó en su obra La Fiesta del Chivo, convertida en pieza teatral y en película, a uno de los más siniestros gobernantes de facto conocidos: Rafael Leónidas Trujillo. Nacido en 1891, se inició como telegrafista a los dieciséis años para luego convertirse en falsificador, ladrón de correo, asaltante y hasta violador. En 1916, cuando los Estados Unidos ocupan el país, ingresa a las fuerzas armadas intervenidas y asciende rápidamente en la jerarquía, hasta cuando salieron los estadounidenses que lo dejaron a cargo de la Policía Nacional Dominicana. Traicionó al presidente Horacio Vázquez en 1930 y se hizo elegir fraudulentamente para un primer período de cuatro años que se duplicó. Luego de un receso con gobernantes títeres, volvió en 1942 por una década más. Culto a la personalidad, represión, corrupción, adquisición hostil de empresas y hasta lujuria irrefrenable fueron sus sellos particulares. Su ambición desmedida hartó tanto al país como a la comunidad internacional, y esto terminó dramáticamente en 1961 bajo intervención de la CIA. Ese 30 de mayo, faltando un cuarto de hora para las diez de la noche, en la vía desde Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo) hasta San Cristóbal, un Chevrolet 1957 sedán conmotor de seis cilindros en línea, de pintura azul celeste y placas O-1823recibió 60 disparos de ametralladora desde otro carro que lo venía siguiendo. En su interior iban Trujillo y su chofer, Zacarías de la Cruz quien frenó en seco. El conductor del auto agresor era Antonio Imbert Barrera quien le cerró el paso, y una vez girado riesgosamente en U, se bajaron de él los conspiradores Antonio de la Maza, Salvador Estrella Sadhaláy Amado García Guerrero. Otros dos vehículos encubiertos hicieron señales con luces para determinar el momento exacto de la emboscada. Los agredidos se parapetaron detrás del Chevrolet, mientras los agresores avanzaban en medio del intercambio de disparos. De la Cruz quedó sin munición y alcanzó a escapar, mientras Trujillo quedó desprotegido. Con un tiro de gracia por parte de Imbert, terminó una era fatídica para los dominicanos. La represión posterior por parte de su heredero natural, Ramfis Trujillo no se hizo esperar y los agresores fueron ejecutados poco después. Imbert sobrevivió a la purga. Este Chevrolet Bel Air 1957 es quizás la más célebre excepción a la regla del feliz éxito que consiguió dicho modelo al declinar de los años cincuenta. Heredero natural del recordado modelo 55, se volvió el gran Chevy de culto entre los amantes de la zaga, cuando GM pensaba primero en un modelo totalmente diferente que no llegaría hasta el 58. Sus aletas traseras y su ancha persiana con faros enmarcados, de la escuela de diseño de Harley Earl, fueron un suceso que vendieron cerca de un millón y medio de unidades, e incluso hizo pensar a funcionarios de la marca en continuar su producción por unos años más. Es una paradoja que este dictador, considerado el sexto hombre más rico del mundo en ese entonces, y obvio poseedor de varios Cadillac, encontrara la muerte en un carro del extremo opuesto de GM. Este mismo Chevrolet aún existe en manos de un coleccionista privado con una puerta desmontada donde se ven los balazos. Pese a que debería ser un objeto patrimonial de los dominicanos ha habido dificultades para obtenerlo, y quienes conocen el carro aseguran que podría estar en mejores condiciones.






John F Kennedy, Lincoln Continental SS X-100 1961, Noviembre 23 de 1963: Junto con el del archiduque Franz Ferdinand, éste es el magnicidio en carro más famoso de la historia; pero le gana en reconocimiento por haber sido presenciado por todo el mundo, y porque acabó abruptamente con una era de optimismo y alegría que vivíanlos Estados Unidos. Después de ello, nada sería como antes y se correría un velo que mostraría al mundo las decepciones norteamericanas de los años sesenta: Segregación racial, crisis familiar, Vietnam. John Fitzgerald Kennedy nació en 1917, y había sido héroe de guerra en el Pacífico sur contra Japón y senador demócrata por Massachusetts antes de convertirse, en 1960, en el segundo presidente más joven de los EUA, además de ser el primero en profesar el catolicismo. Casado con Jackeline Bouvier, fue el pináculo del Clan Kennedy iniciado por su influyente padre, John Patrick. Sorteó, entre otros hechos, el rompimiento con Fidel Castro, el fracaso de Bahía Cochinos, la crisis de los misiles, el muro de Berlín y la segregación racial del sur. Entre él y su esposa Jackie le dieron glamour a la presidencia, especialmente en la política externa (estuvieron en Colombia e impulsaron obras desde la Alianza para el Progreso). Todo el optimismo que presagiaba su reelección en 1964 se rompió en mil pedazos, ese día en Dallas. Como parte del periplo preelectoral en Texas, llega a las 11:40 de la mañana desde Fort Worth. La caravana presidencial cuenta con varios autos, entre los cuales está el Lincoln Continental SS X-100 en mención. En medio de una multitudinaria manifestación por las principales vías de Dallas, el vehículo sin techo ocupado por Kennedy, su esposa y el gobernador Conally cruza por la calle Elm, cerca del parque Dealey. Cuando el reloj publicitario de Hertz Rent-a-car ubicado en la azotea del depósito oficial de libros escolares marcaba las 12:30 del mediodía, salieron de una de sus ventanas dos balazos contra la humanidad del presidente: Uno le penetró la nuca y otro le destrozó el cráneo, casi en cuestión de cinco segundos entre ambos disparos. La historia oficial reforzada desde la Comisión Warren, apuntó siempre sobre Lee Harvey Oswald como magnicida único. Luego de ser arrestado en un cine de Dallas fue llevado a indagatoria, para ser luego asesinado por Jack Ruby en vivo y en directo por televisión. Mientras tanto, la urgencia del hecho hizo que el vicepresidente Lyndon Johnson asumiera el cargo a bordo del avión presidencial, al pie de la viuda. Los hechos siguen siendo tema de debate y la controversia va, desde la participación de varios asesinos, hasta complicidad de organismos gubernamentales. Películas como JFK de Oliver Stone le echan sal a esta herida abierta de los estadounidenses. Por otro lado, el Lincoln Continental de 1961, era ante todo la respuesta discreta y elegante de la marca de lujo de Ford al mal gusto en el que cayó el styling automotor de finales de los cincuenta. Unas líneas rectas y sobrias con apertura “suicida” para las puertas traseras caracterizaban a un gran automóvil que fue poseído incluso por el mismo Kennedy para su uso personal. Sus líneas perduraron hasta 1969. El SS X-100 fue encargado por el Servicio Secreto, justo cuando Kennedy inició su mandato. Siempre fue propiedad de la Ford Motor Company que se ocupó de su acondicionamiento con su División de Vehículos Avanzados, que a su vez lo remitió a la prestigiosa Hess&Eisenhardt, experta en blindajes. Conocido como el “Azul Medianoche” por su color, estaba cuidadosamente equipado con plataformas para guardaespaldas, radioteléfono doble, plataforma para sobre elevar la silla presidencial y sirenas, entre otros. También venía con techo desmontable en acero y plástico transparente que no se usó ese día, con los resultados harto conocidos, (las teorías de la conspiración también apuntan a que ello no fue un olvido inocente del Servicio Secreto). Volvió a manos de Hess&Eisenhardt para revisarlo y mejorarlo, lo cual costó medio millón de dólares en 1964. Siguió en el cuerpo presidencial donde fue constantemente puesto al día en seguridad y mecánica, hasta su jubilación en 1977. En la actualidad forma parte de la exhibición permanente del Henry Ford Museum en Dearborn, junto a otros Lincoln presidenciales, incluyendo el que iba a abordar Ronald Reagan cuando atentaron contra él en 1981.



Como colofón, es obligatorio recordar que esta es otra de las fatales coincidencias entre la muerte de Kennedy y la de su antecesor Abraham Lincoln, de quien Henry Leland, fundador de la marca tomó el apellido. Bien sabido es que esta marca de lujo es división de la Ford Motor Company, cuyo fundador a su vez, apenas tenía dos años de edad y ningún nexo común, salvo su apellido, con el teatro Ford de Washington, en cuyo palco presidencial, Lincoln terminó asesinado noventa y ocho años antes que Kennedy.





Luis Carrero Blanco, Dodge 3.700 GT, Diciembre 20 de 1973: Al Generalísimo Francisco Franco Bahamonde le tomó cuarenta años absorber las consecuencias de la guerra civil española, en un régimen que, por un lado reunificó al país mientras por el otro lo sometió. El franquismo ya se estaba agrietando a comienzos de los setenta junto con su autor, que comenzó a delegar el poder en gente de su total confianza, como el almirante Luis Carrero Blanco Este militar de carrera cantábrico nacido en 1903, participó, tanto en la guerra colonial de Marruecos como en la gran guerra civil de 1936, donde se salvó de ser asesinado por los republicanos para luego ascender como capitán de corbeta. Al subir Franco al poder, recomendó la neutralidad española ante la Segunda guerra mundial y comenzó un ascenso político y militar en el que limitó las ambiciones falangistas y también impulsó el retorno a la monarquía.



Nombrado en junio de 1973 presidente del consejo ministerial, y en medio de un seguimiento jurídico contra sindicalistas en la clandestinidad, la ETA, que temía la perpetuación del franquismo, urde un macabro atentado que acabaría con su vida, conocido como la Operación Ogro. Saliendo de misa matinal en uno de los Dodge 3700 GT negro del cuerpo ministerial con placa PMM 16416, y escoltado por su conductor y un guardia policial, una carga explosiva colocada bajo un túnel de la calle Claudio Coello, hizo despegar el carro en vertical con sus ocupantes. La fuerza de la detonación lo mandó a 20 metros de altura dando vueltas en el aire contra la azotea de un colegio vecino, para caer luego volcadoen el patio interno de dicha escuela. El Dodge de más de una tonelada de peso perdió la mitad del techo y su baúl quedó doblado hacia arriba en V. Un sacerdote intentó auxiliarlos; pero era tarde. Era cuestión de pocos minutos para que Carrero Blanco muriera. El copiloto quedó fulminado en el acto, y el chofer duró tan sólo unas horas más. Se especuló sobre el posible blindaje especial de este Dodge, cosa que fue desmentida por la misma Chrysler España, que poco después aprovechó el suceso para promocionarse, subrayando la fortaleza de su construcción, y hasta la direccional derecha que seguía funcionando con el carro siniestrado. Un acto publicitario considerado imprudente e irresponsable. El Dodge 3700 GT era el más caro y lujoso de los automóviles españoles del momento. Nacido como reemplazo del poco afortunado Dart-Barreiros, se hizo en la planta de Villaverde entre 1970 y 1977. Fue también el más claro indicio del cambio de intereses de la empresa que fundó Eduardo Barreiros, y que terminaría siendo absorbida por Chrysler, en un controversial negocio del que su fundador saldría arrojado. El 3700 GT es derivado del Dodge Polara GTX argentino, que a su vez se origina en el GTX estadounidense, en la más pura tradición de los Muscle Cars. Este destrozado 3700 GT estuvo en exhibición por años en el Museo Militar de Madrid, para luego ser retirado al de Toledo, donde permanece alejado de la vista de todos. Desde hace pocos años se especula sobre la posibilidad de volverlo a mostrar públicamente. La Operación Ogro inspiró una película homónima en 1979, en donde se reconstruye el atentado con un modelo a escala del Dodge.





Aldo Moro, Renault 4, Mayo 9 de 1978: Las secuelas del fascismo italiano en la postguerra serían curadas con la llegada de la Democracia Cristiana al poder, y al igual que los demás países europeos Italia entraría en una nueva era de recuperación y optimismo en las décadas siguientes. No obstante, el recelo por la llegada de las izquierdas al poder, y en especial la aparición del Terrorismo en los años setenta, se cobrarían la vida del líder italiano Aldo Moro. Nacido 62 años atrás, comenzó su carrera política en las juventudes católicas antes de la caída de Mussolini, lo cual le valió formar parte de la asamblea reformadora de la constitución italiana en 1946. Intelectual y catedrático de derecho penal, fue varias veces primer ministro italiano, presidente del consejo ministerial, e igualmente dirigió la Democracia Cristiana. Por un lado, adoptó severas medidas contra el terrorismo, mientras que por el otro, apoyó el ala izquierda de su partido invitándola a participar del gobierno. Justo cuando se dirigía al congreso a defender su postura en una sesión fundamental, ocurrió lo impensable. El 16 de marzo de dicho año iba a bordo de su Fiat 130 azul oscuro y escoltado detrás por un Alfa-Romeo Alfetta blanco, cuando una camioneta Fiat 128 le cerró el paso desencadenando una colisión múltiple.Un piquete de terroristas, algunos de ellos con uniformes de Alitalia acribillaron la escolta que murió sin poder responder y raptaron a Moro en el acto.



Los tres carros quedaron arrojados en el cruce de las calles Mario Frani y Stressa. Las Brigadas Rojas al mando de Mario Moretti se atribuyeron el secuestro. La idea era “juzgarlo” e intercambiarlo por miembros de dicho grupo. Hasta el papa Pablo VI intercedió por su liberación sin éxito. En el cruce de correspondencia entre Moro y sus copartidarios se adivinaba la presión ejercida por las Brigadas Rojas sobre su voluntad. Casi dos meses después, precisamente en la mañanadel 9 de mayo, se reportó la presencia de un Renault 4 rojo parqueado entre las sedes de la Democracia Cristiana y el Partido Comunista Italiano en la ViaCaetani. Ante el temor de que estuviese cargado con explosivos, la policía forzó la compuerta trasera del R4 con herramientas, encontrando para su sorpresa el cuerpo sin vida de Moro sobre el piso del baúl. La imagen le dio la vuelta al mundo. Sobra en este espacio recapitular la historia del Renault 4, y más aún si se escribe desde Colombia, salvo señalar que también fue fabricado en Italia por Alfa-Romeo. Lo que si vale la pena es relatar el destino de este “Amigo Fiel” que anduvo con malas compañías: Matriculado con placas N5-7686 de Roma, y de modelo entre 1968 y 1972 a juzgar por la persiana cromada con rombo gris, había sido robado meses antes a su propietario, Philip Bartoli, quien lo reportó de inmediato a la policía. Luego de su macabro destino, Bartoli lo recuperó, no sin antes ser objeto de varios interrogatorios. Lo llevó a un terreno de su propiedad donde lo mantuvo cubierto con una lona por muchos años. Su propietario ha sido objeto de varias propuestas para exponerlo o reconstruir el crimen para cine o televisión, incluso por parte de la misma Renault, a lo cual se ha negado. El Fiat 130 de Moro se conserva como pieza de museo, mientras el abaleado Alfetta de la escolta está desde entonces en un depósito policial, ambos en Roma.






Anastasio Somoza Debayle, Mercedes Benz W116, Septiembre 17 de 1980: Quedan en el olvido las dos guerras civiles centroamericanas que estallaron al finalizar los años setenta: El Salvador y Nicaragua. En este último caso, el gran responsable fue otro tirano apalancado en privilegios heredados para explotar a su país: Anastasio Somoza. Hay dos hombres con este nombre que sojuzgaron a Nicaragua durante gran parte del siglo XX, y fueron padre e hijo. El primero, cuyo segundo apellido era Portocarrero y apodado “Tacho” fue comandante en jefe de la Guardia Nacional y responsable de asesinar a César Sandino. Se tomó el poder en 1937 e impuso una férrea dictadura de la que estuvo a cargo hasta 1954, cuando fue víctima de un atentado; pero fue su hijo, Anastasio Somoza Debayle (con el obvio sobrenombre de “Tachito”) quien lo sucedió como presidente interino. Continuó con la labor de su difunto padre, ampliando la fortuna del régimen por medio de una reforma agraria amañada, pese a haber dotado a Nicaragua de grandes obras públicas. No obstante, el homicidio como método para deshacerse de la oposición y la insurrección por parte del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) desembocaron en una rebelión armada que lo llevó a renunciar al poder en 1979. Estados Unidos le negó el asilo político; pero la dictadura paraguaya de Alfredo Stroessner lo acogió.



Fue precisamente en Asunción donde combatientes argentinos por la causa sandinista decidieron poner fin a los días de Somoza. Enrique Gorriarán Merlo encabezaría el atentado. Meses antes comenzó una metódica labor de inteligencia en la que siguieron los irregulares pasos de su objetivo, concontrabando y manejo de armamento mediano, y hasta hechos pintorescos como la compra de una casa a nombre del cantante Julio Iglesias y de un puesto de revistas para vender pornografía a policías sin levantar sospechas, Todo esto en la Calle España donde vivía Somoza y con el estado mayor del ejército paraguayo y la embajada norteamericana de vecinos.

Luego de meses de paciente seguimiento, uno de los dos Mercedes Benz de propiedad de Somoza, con él a bordo, su asesor económico y su chofer-guardaespaldas al volante, sale de casa a las diez y media de la mañana. La contraseña para identificar el vehículo por su color no pudo ser más clara: “¡Blanco, Blanco!” fue la clave para que en hechos confusos, un proyectil de bazuca M-16penetrara en el interior del vehículo y lo hiciera explotar, matando a sus ocupantes. Las imágenes del Mercedes con el techo arrancado y las puertas descuajadas fue lo primero que registraron las agencias de noticias, y lo que vio de inmediato la desconsolada amante de Somoza, Dinorah Sampson. El trágico final de Somoza fue celebrado en una Nicaragua demolida por la guerra civil. Eran dos los Mercedes Benz de la serie W116 de propiedad de Somoza en Asunción. Uno azul y el otro de color blanco matriculado con placas paraguayas 177561 donde encontró la muerte. Sus guardaespaldas iban siempre detrás en un Ford Falcon y en una camioneta Cherokee, mientras los asesinos tenían preparada una camioneta Chevrolet azul con problemas de encendido para la huida. Dado el poder económico y político amasado por “Tachito”, lo más probable es que se tratara del modelo 450 con potente motor V8. Esta serie lanzada en 1972 estuvo en producción hasta 1979 y es la que inaugura la clase S de la marca, es decir, los de Clase Especial. Nació con motores 280S para luego pasar a los avanzados 450 SE y SEL. Fue el más potente de los Mercedes de postguerra hasta el momento, así como el primero en llevar ABS electrónico como opción y hasta autonivelación hidroneumática en parte a la usanza de Citroën. En 1975, la prensa europea declaró al 450SEL como Auto del Año. Entre sus propietarios más célebres estuvieron el último Sha de Irán, Sofía Loren, Telly Savalas y lógicamente, nuestra víctima en mención. Su cadáver quedó tan desfigurado que la identificación forense sólo se pudo hacer por los pies. Otra paradoja final que hermana a la víctima con la marca de su vehículo, es que entre los negocios amasados durante su dictadura, figura la representación oficial para Nicaragua de Mercedes Benz, bajo la razón social de Dismotors. Hace algunos años se subastó otro Mercedes de propiedad de los Somoza: un 300 Adenauer modelo 1958 que fue igualmente propiedad del mismo conductor que murió junto con él en Asunción. Cabe anotar que el paradero del destruido W116 se desconoce.



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