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Coches de competición para recordar: Fiat



Aunque entre las marcas italianas, Fiat no es la más reconocida en el mundo de las carreras, hace ya mucho tiempo que es la mayor en términos de ventas de sus coches. Suelen ser las otras marcas del conglomerado de Fiat, las que se encargan de la competición con su prestigio. Pero Fiat fue también una de las primeras marcas en competir por el mundo con el clásico color rojo italiano y en promover la “marca Italia” en términos de automoción. Con los años, hemos ido viendo menos Fiat en competición pero eso no significa que no existan o que no hayan tenido una presencia destacada.


Fiat 8V – Gran Turismo



El Fiat 8V, producido entre 1952 y 1954, es un coche con una historia curiosa. Lo lógico cuando uno ve el nombre por primera vez es preguntarse si no debería ser V8 en lugar de 8V. El caso es que la razón del nombre era el hecho que este Fiat montaba un motor de ocho cilindros en V. El problema es que en esa época, Ford se había asegurado los derechos del nombre “V8”, y por asuntos legales, nadie más podía usar el nombre en un modelo de coche. Increible pero cierto. Así que se cambió el orden de los factores -aunque no cambió el producto- y así nació el “Otto Vu”.

De este coche no se fabricaron demasiadas unidades y no fue un éxito comercial. No era el tipo de coche que mucha gente querría comprar, ya que era un deportivo de una marca que no solía hacer coches deportivos. A pesar de todo, la calidad del Fiat 8V era indiscutible y los propietarios de las 114 unidades que se fabricaron quedaron muy satisfechos; o al menos esto es lo que nos dice la historia, claro. El 8V tenía un motor V8 de 2000 centímetros cúbicos -1996, en realidad- que daba 105 caballos de potencia en sus primeras versiones y 125 en las últimas.

En competición, el 8V dominó la escena de los coches de Gran Turismo de baja cilindrada -menos de 2000cc- en la Italia de los años 50, ganando en título nacional en su categoría entre los años 1954 y 1958. Además, eran participantes asiduos de la Mille Miglia y competían en alrededor de Europa, donde se llegaron a obtener victorias que dieron crédito a su velocidad y a sus títulos de casa. Un buen ejemplo es el del triunfo en el Gran Premio de Berlín de 1955 -nada que ver con la Fórmula 1- en el circuito de Avus, donde vencieron a la escuadra oficial de Porsche. Todo un hito.


Fiat 600 – Varios



Decir que el Fiat 600 es un clásico atemporal es subestimar la importancia de este coche en gran medida. Con el “Seicento”, Fiat dio en el clavo a muchos niveles. Un utilitario barato y perfecto para el uso urbano. Nosotros lo conocemos con su pasaporte español, bajo el nombre de Seat 600 y representando una de las imágenes más típicas del “Desarrollismo” durante los años 60 y 70. Pero en realidad hay que darle las gracias a Abarth en lo que a competición se refiere.

Trabajando con el coche desde finales de los años 50, poco a poco se fueron perfeccionando las varias versiones de carreras que el famoso preparador italiano iba sacando, cada vez con motores más grandes. Entre ellos, destaca el Fiat Abarth 1000 TCR. Estos coches, en sus versiones más potentes, visitaron circuitos de toda Europa y tomaron parte en carreras importantes. Las 24 horas de Spa-Francorchamps -donde llegaron a ganar en su categoría- o el campeonato de europa de turismos -donde llegó a participar Salvador Cañellas con un 1000TCR- son solo algunos ejemplos.

También se les vio en carreras de subidas de montaña y en rallyes, donde su peso jugaba a favor y podían obtener buenos resultados, aunque su potencia limitada podía ser un problema cuando las cuestas de los tramos eran demasiado empinadas. En cualquier caso, se trata de un coche popular como pocos, que siguió compitiendo durante muchos más años de los que dicta la lógica. Siendo un coche relativamente asequible, divertido de conducir y atractivo, siguió siendo popular en carreras nacionales.


Fiat X-1/9 – Varios



El Fiat X-1/9 es uno de esos proyectos que demuestran cómo funciona Italia y sus marcas pero también es una muestra del estilo de diseño italiano que tan famoso se hizo con los años en muchas áreas, entre ellas la de la automoción. Este coche, que por cierto tiene un nombre distinto a la típica nomenclatura de la marca en esa época por haber mantenido su nombre interno, destaca por su imagen espectacular, distinta a sus contemporáneos en un diseño poco común para un coche pequeño y ágil como lo era el X-1/9.

Parte de la estética única a este vehículo venía por el hecho de haber sido diseñado desde el primer momento con los clientes norteamericanos en mente. En Estados Unidos, las normativas de seguridad en carretera de los años 60 y 70 eran muy distintas a las europeas y no era extraño ver coches europeos sufrir quizás demasiadas transformaciones en sus viajes al otro lado del Atlántico. Por eso “triunfaban” los coches que venían ya con las medidas de allí integradas, dándole además un look distinto al habitual. Este era el caso del X-1/9

El Fiat X-1/9 podría haber sido el principal proyecto de la marca italiana en los rallyes y de hecho el coche llegó a utilizarse en este tipo de competición a pesar de una estética que parece mucho más de circuito. Al final, el más competitivo Fiat 131, desarrollado paralelamente, se llevó el gato al agua. Entre los distintos modelos de carreras destaca el de Abarth, el X-1/9 Prototipo, con una toma de aire bastante única. Además, cuando Dallara entró en el campeonato del mundo de sport-prototipos, lo hizo con una modificación basada en el X1-9, llamado Dallara “Icsunonove” -pronunciación del modelo original en italiano-.


Fiat 131 – Varios



El Fiat 131 es otro coche que conocemos por la relación de la marca italiana con Seat en una época pasada pero no olvidada. El Seat 131 fue popular como taxi y en su versión “Panorama”, llegó a ser utilizado por la Policia. Pero en cuanto al Fiat 131, se dedicó más a las carreras. Tras “batir” al X-1/9 en la lucha interna, el Fiat 131 fue designado como el coche oficial de la marca para competir en el mundial de rallyes, donde obtuvo grandes resultados.

Hay que empezar por lo importante; el Fiat 131 triunfó en veinte ocasiones en el mundial de rallyes -18 pruebas puntuables-, siendo la primera en 1976 y la última en 1981. Una edad de oro para la marca, desde luego, que ni antes ni después tuvo una presencia tan importante en este campeonato. A las veinte victorias, hay que sumarle los tres títulos de marcas de 1977, 1978 y 1980 y los dos de pilotos en 1978 con Markku Alen y 1980 con Walter Röhrl. Además de estos campeones, todos los que ganaron algún rally del mundial con el 131 son nombres conocidos, incluyendo a Antonio Zanini, quien ganó un rally en Polonia contra protagonistas del mundial.

Curiosamente, el de 1978 con Markku Alen fue el primer título de pilotos que se entregó en la categoría, lo que hizo que el Fiat 131 pasara a la historia. Más adelante, el 131 fue utilizado en carreras de circuitos también, tomando parte en el IMSA GT americano, dentro de la categoría de GTO. Pero es inevitable pensar en un coche de rallyes -en cualquiera de sus múltiples y preciosas decoraciones- cuando se piensa en el 131. Está claro que Fiat acertó cuando tomó la decisión de usar el 131 como su arma en el mundial de rallyes.


Fiat Punto – Varios



El Fiat Punto es, en comparación con varios coches históricos de la marca, el contrapunto -valgan la redundancia y el relativamente ridículo juego de palabras- moderno de los coches de competición de Fiat. Principalmente en los rallyes, claro, como parece corresponderle a esta marca, pero también en categorías menores en circuito, el Punto es popular por ser bastante asequible y por la facilidad de encontrar recambios que permiten a pilotos amateur o a jóvenes que empiezan a competir, encontrar su camino.

En realidad, el coche de rallyes que conocemos del mundial de S2000 está basado en el Fiat Grande Punto y a sus mandos hemos encontrado tanto a pilotos de rallyes de talla internacional como a casos más únicos como puede ser el de Kimi Räikkonen, que compitió en Finlandia en 2009 con uno de estos. O incluso Albert Llovera, quien compite con un coche adaptado por Abarth para sus necesidades especiales, con mandos en el volante para que todo el coche pueda ser operado sin necesidad de utilizar las piernas.

Además, el Punto de rallyes ha ganado en varios certámenes, como el campeonato italiano de rallyes en 2003, hito que se repitió en 2006. Ese mismo año, el Punto ganó tanto en el IRC como el ERC, en ambos casos con Giandomenico Basso, quien “repitió experiencia” en 2009 antes de dejar que Luca Rossetti se llevara los títulos de 2010 y 2011. En definitiva, se trata del coche ideal para campeonatos de rally de nivel medio y bajo en los que el piloto quiere destacar. Por lo menos, la presencia de Fiat en competición sigue asegurada por ahora.

Está claro que no se puede esperar de Fiat un palmarés similar al de Ferrari o al de Alfa Romeo, por poner dos ejemplos claros, sobre todo cuando Fiat no está obligada desde el punto de vista “lógico” a competir. No tiene necesidad de hacerlo ya que no tiene tanta tradición como para depender de ello y además sus ventas no dependen de ello. Además, hay que añadir el hecho que el grupo Fiat tiene a otras marcas que pueden repartirse las varias competiciones. Pero es innegable que ver a un Fiat competir por circuitos o tramos hace sonreir a más de uno. Por algo será.
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