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Fórmula 1 - La última cita con el viejo Spa



Tres semanas han transcurrido desde que me marchara del paddock del Hungaroring con la luna brillando tenue entre las estatuas del parque donde Bernie Ecclestone preside la procesión de Campeones -Vettel excluido debido a su construcción finalizada en el transcurso del año de 2010- y, a pesar de que Pedro Rodríguez (México, 1940) nunca llegaría a tener esa corona en su haber antes de marcharse para siempre en una tarde oscura del 71, el recuerdo de aquel último Gran Premio en las carreteras legendarias del viejo Spa exige protagonismo.

Cuatro de junio de 1970. Los equipos de la Fórmula 1 llegan a Bélgica con el sinsabor imperante cuando se pierde a alguien trascendental en cualquier tipo de entorno y más en aquellos años en los que la lucha por la seguridad comenzaría a coger forma temporada tras temporada. La muerte de Bruce McLaren dos días antes en Goodwood, mientras probaba un vehículo de la Can-Am cuando, en un principio, no debería haber sido su cometido aquella jornada, conmociona el paddock y a sus compañero de parrilla. La leyenda neozelandesa había subido al podio por última vez en el madrileño circuito del Jarama. Sin saberlo. Sonriendo. Creyendo que aquella temporada volvería a luchar por el título con su propia escudería tras su tercer puesto en 1969. El adiós eterno de una leyenda mayúscula.

Entre disgustos e inseguridad

La Asociación de Pilotos de Grandes Premios (GPDA) logra convencer a los organizadores de instalar una chicane en la intersección de la carretera de Malmedy, después de la intensa bajada desde Stavelot. Tras su ausencia en el calendario de 1969 para mejorar sus medidas de seguridad, aquel viejo Spa se reencuentra con la F1 pero, aún así, la peligrosidad de los 14.100 metros que tiene el circuito belga sigue siendo considerada elevada por los 26 pilotos que aparecen inscritos ante la lógica y notable ausencia de la escudería McLaren y John Surtees. Por primera vez en lo que va de temporada, Ferrari alinea dos monoplazas 312B, el de Ickx -habitual- y un segundo pilotado por el italiano Ignazio Giunti.

En aquella parrilla de leyendas y héroes pasados, un piloto español, de Barcelona, participa en su tercer fin de semana de Gran Premio. Es Alex Soler-Roig, que a sus 38 años vuelve a pilotar un Lotus del equipo privado World Wide Racing -esta vez el 72A- tras sus inicios en el Jarama y en Mónaco en esa misma temporada del 70. No se clasificará tras marcar un registro por encima del 105% en el viejo y complejo Spa y no acreditar vueltas suficientes en los entrenamientos libres. Aún así, lo seguirá intentando durante varios Grandes Premios por temporada hasta el de España 1972. Para su tristeza, nunca verá una bandera a cuadros en la Fórmula 1.

En Lotus, precisamente, la relación entre el todopoderoso Colin Chapman y uno de sus pilotos, la punta de lanza, Jochen Rindt sigue enfriándose. En Spa, el diseñador británico decide llevar su nueva creación, el Lotus 72, pero tras probarlo en los Libres, el piloto austriaco renuncia a él y prefiere competir con el 49C antiguo. "Este coche algún día me va a matar", le confesaría a su manager, Bernie Ecclestone, el único campeón póstumo de la Fórmula 1.

Stewart en la pole

A una media de 244 km/h, Jackie Stewart, vigente Campeón del Mundo tras su éxito en el 69 con Matra, consigue hacerse con una pole position indiscutible. Por detrás de él, curiosamente, Jochen Rindt ha logrado llevar al 'viejo' Lotus a la segunda casilla en parrilla, a pesar de rodar a más de dos segundos del Campeón escocés. Por detrás, Chris Amon -compartiendo equipo en March con Stewart- se queda a dos décimas del austriaco. Más atrás queda John Miles, obligado a probar le Lotus 72B oficial tras la negativa del líder del equipo británico, en la 13ª plaza.

No obstante, la sesión clasificatoria no está exenta de una nueva polémica en las Ardenas. Los tiempos registrados por la organización difieren notablemente de los que los equipos han obtenido con sus instrumentos de medida. No obstante, la tercera pole en cuatro carreras del piloto escocés no se tambalea. En una notoria sexta posición, la mejor en lo que va de temporada para él, Pedro Rodríguez, mexicano de pro, ve cómo su BRM de doce cilindros destaca un poco más en el rápido trazado belga. Sorpresa mayúscula, también, la octava plaza en su debut para Ignazio Giunti con los colores de Ferrari.



La arrancada y el encuentro con la antigua Eau Rouge

Jochen Rindt logra traccionar de manera óptima y sube 'Eau Rouge' en cabeza. Siempre a derechas. Bien distinta de la actual. Cuando hacerla a fondo era un reto, un baile con la muerte. No obstante, el atrevido austriaco se va largo en 'Stavelot'. Amon y Stewart e superan. Por detrás, Pedro Rodríguez logra dar buena cuenta de Jack Brabham y Jackie Ickx y ya tiene en el punto de mira a los tres de cabeza. Los adelantamientos se suceden en las primeras vueltas. Chris Amon logra trazar 'Eau Rouge' de manera brillante, primera curva de aquellos catorce kilómetros de acelerador y manos duras, y supera a un Stewart que contaba con un segundo al pasar por meta en la segunda vuelta.

Con sólo 30 años, Pedro Rodríguez ya ha participado en siete temporadas más con anterioridad. De sus inicios con el Team Lotus en Estados Unidos y México en el 63, el mexicano ha pilotado para Ferrari, Cooper, BRM y la propia Lotus. No obstante, desde su primera victoria en Sudáfrica en 1967 con el T81 de Cooper, no había logrado reencontrarse con los laureles pero aquella tarde de junio de 1970 volvería a saborear las mieles de ver la bandera a cuadros antes que nadie.

La potencia del V12 de Rodríguez

En la vuelta cuatro, el mexicano da buena cuenta de Chris Amon tras haber adelantado al Matra de Stewart una vuelta antes al llegar a 'La Source'. Su BRM P153 se muestra intratable. Sólo sus dos compañeros de equipo, Oliver y Eaton, y los dos Matra de Pescarolo y Stewart montan el sonoro propulsor V12, frente a los V8 del resto de la parrilla y el F12 de los dos Ferrari.

Mientras el mexicano de BRM sigue pilotando al límite, la diferencia con Chris Amon apenas aumenta y, detrás de este, Stewart trata de recuperar el segundo puesto de manera incesante. Pero en la novena vuelta Brabham supera al escocés por la tercera posición antes de trompear una vuelta más tarde y caer, de nuevo, a la quinta posición. Jochen Rindt ve cómo uno de sus pistones se rompe y le obliga a retirarse de la lucha por el podio. Mala fortuna para el austriaco antes de encadenar las cuatro victorias consecutivas desde Holanda a Alemania, pasando por Francia y Gran Bretaña, que le darán un título que nunca disfrutará.

A pesar de su error, un aguerrido Jack Brabham vuelve a presionar y acosar a Jackie Stewart, que a duras penas aguanta el ataque durante tres vueltas. Llegados al ecuador de la prueba, las diferencias son mínimas en un circuito como el de Spa y el liderato de Rodríguez pende de un hilo de 1.6 segundos. Amon, en cambio, tiene la tranquilidad de su amplia diferencia con Brabham, que rueda en torno a los diecisiete de distancia. No era, sin embargo, el fin de semana de Lotus. Al abandono de Rindt se le suma el del sacrificado Miles, que ve cómo la caja de cambios del nuevo 72A dice 'basta'. No es Spa un circuito de suaves maneras y consideración con los pilotos. Y Stewart lo supo una vuelta más tarde, en la 15, cuando su propulsor V12 explotó, nada menos, en la subida de 'Eau Rouge', permitiéndole, no obstante, parar en la escapatoria y poner pies en polvorosa.

Amon aprieta pero no ahoga

El piloto neozelandés de March, Chris Amon, busca la trasera de Rodríguez insistentemente, queriendo rendir ese homenaje nacional a su compatriota Bruce McLaren, a la sonrisa y las formas caballerescas eternas. Pero lo cierto es que el V12 de BRM pilotado por el mexicano se muestra insaciable y mantiene las distancias, escasas por otra parte, en las largas rectas de las carreteras que conectan los pueblecitos de las Ardenas. El tercer puesto del podio, en cambio, sí muestra variabilidad.

Brabham rompe su embrague y deja la tercera posición en manos de Jackie Ickx, que rueda a un mundo de la cabeza y que tratará de asegurar su puesto en el podio ante la presencia, distante, de Beltoise. Pero los fallos mecánicos no dan un respiro. El piloto belga de Ferrari sufre una pérdida en su bomba de combustible y la gasolina cae en su mono inevitablemente. Ickx parará en boxes para cambiar de atuendo, tratando de no revivir las llamas sufridas en el Jarama unos meses atrás.



No obstante, en Ferrari logran taponar el escape del depósito de combustible del 312B del piloto belga y este se reincorpora último... en la octava posición. Los dos segundos de margen se vuelven aliados de un Pedro Rodríguez que ya ve en sus manos su segunda victoria en la Fórmula 1, tras varios años de ostracismo. A una vuelta del final, Chris Amon quiere demostrar que no está dejando nada en sus manos para poner en jaque al mexicano. El neozelandés de March marca la vuelta rápida pero Rodríguez mantiene la calma y las distancias.

Cae la bandera a cuadros. Pasa el BRM de Pedro Rodríguez por la recta posterior a 'La Source'. Y en menos de un segundo, el March de Amon araña los flecos de la tela ajedrezada. No ha logrado superar al mexicano y su V12 pero no le ha quedado nada por dar y ofrecer al público que abarrota los espacios tras las precarias protecciones de las carreteras belgas. Sólo cinco pilotos en la misma vuelta. Sólo dos pilotos en un puño. El tercer cajón del podio lo ocupa un Jean-Pierre Beltoise que ha entrado a un minuto y cuarenta y tres segundos sumando el segundo podio consecutivo de Matra en lo que va de año.

Cuatro carreras ganadas por cuatro pilotos distintos. Un Campeonato abierto como el que más en el que Jack Brabham capitanea la tabla con quince puntos, a dos de Stewart, a cinco de Pedro Rodríguez...a seis de Jochen Rindt. El sube y baja de Spa-Francorchamps se vuelve eterno aquella tarde de junio, nunca más la Fórmula 1 volverá a recorrer sus catorce kilómetros de leyenda, de vida y muerte, de pundonor. Su peligrosidad aleja al 'Gran Circo' en 1971 y hasta 1983, ya con el nuevo trazado construido, no volverá a entrar en su calendario.

México, por su parte, tendrá siempre en el recuerdo a aquel que logró ganar en el viejo Spa por última vez. Con una bestia V12. Con unas manos duras. Con la pureza tenue de sus monos blancos, manchados de aceite y gasolina. A trece meses de su último adiós, Pedro Rodríguez sonríe ligeramente, con el pudor, provocado por la tragedia de McLaren cinco días antes, en su rostro azteca.
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