La Targa Florio, combinación ideal de rallyes y resistencia



Imaginemos por un momento un rally que visitara los lugares más pintorescos de Sicilia. Sus montañas cerca de Palermo, los pequeños pueblos de la Italia rural... Y ahora, imaginemos una carrera de resistencia con prototipos como los que compiten en las 24 horas de Le Mans. Independientemente suenan bien, ¿no? ¿Y combinadas? Eso es la Targa Florio.
Una carrera que se disputó entre 1906 y 1977 (solo interrumpida en periodos de la Primera y Segunda Guerra Mundial) en la que participaban coches de alto rendimiento por carreteras normales y corrientes. En un momento dado, los participantes esencialmente pilotaban por lo que podrían haber sido tramos de un rally de asfalto con prototipos de 600 caballos de potencia.

Pero lejos de ser una rareza sin ningún seguimiento o una animalada que no podía durar más que unos pocos años, la Targa Florio se convirtió en una de las pruebas más queridas del automovilismo europeo, además de una de las más espectaculares. Tanto a nivel de piloto como a nivel de aficionado, hay pocas carreras en la historia como esta o que se le parezcan.


Del Grande Circuito al Piccolo Circuito



La Targa Florio comenzó en 1906 siendo organizada por Vincenzo Florio y recorriendo un trazado de 146 kilómetros. Era el conocido como Grande Circuito. Allí se disputaron la gran mayoría de carreras de la primera mitad de siglo. Durante este periodo también se disputaron carreras en un circuito mediano de 108 kilómetros y dos versiones de un recorrido por toda la isla de Sicilia de 979 y 1080 kilómetros.

La llegada del Piccolo Circuito se produce de hecho de forma aislada entre 1932 y 1936. La primera de las ediciones en este trazado ve la segunda y última victoria del as italiano Tazio Nuvolari. Justo después, entre 1937 y 1940, la Targa Florio se toma un descanso con carreras en el circuito de Favorita Park, de cinco kilómetros y medio. Una carrera descafeinada que tiene que volver a sus orígenes.

Desde 1951, la carrera se mantuvo siempre en el Piccolo Circuito y entró esencialmente en lo que se considera su edad de oro, con prototipos y coches de gran turismo que corrían a gran velocidad por la isla. O por lo menos, a la velocidad que el trazado les permitía ya que a pesar de la larga contrarrecta del final, la mayor parte del circuito discurría por zonas con curvas lentas que no permitían que los coches fueran demasiado rápidos.


Porsche, Ferrari y Alfa Romeo



La época dorada de la Targa Florio va desde 1955 hasta 1973. De entre esas diecinueve ediciones, once fueron a parar a manos de Porsche, indiscutible dominadora de la carrera. Ferrari pudo llevarse cinco, mientras que Alfa Romeo "solo" ganó en una ocasión aunque a menudo pudo luchar contra Porsche en su época más victoriosa (además de las ocho victorias pre-mundialistas y una a posteriori). Las restantes victorias fueron para Fiat y Mercedes-Benz, a razón de una por marca.

Queda claro, por lo tanto, que estos fueron tres nombres que se ganaron todo el respeto de una carrera tan intensa como dura. En su época mundialista, la distancia total varió entre los 720 kilómetros usados durante la mayoría de años y los 1008 de 1958 y 1959. Por ello, la Targa Florio era una carrera de resistencia por derecho propio con distancias comparables a las de otras pruebas del mundial, así como tiempos finales parecidos de entre seis y siete horas habitualmente.

Entre los coches más especiales de estas marcas en tomar parte en esta carrera encontramos a los 330 P4 y 512S de Ferrari, los varios Tipo 33 de Alfa Romeo y los ligeros y espectaculares 908 de Porsche, que nunca quiso llevar allí el 917, sabiendo que era demasiado grande para las carreteras sicilianas. Para Porsche, tan especial fue la Targa Florio que tras sus éxitos allí, llamaron al Porsche 911 descapotable "Targa" y desde entonces no es nada extraño ver que otras marcas llaman a sus versiones descubiertas de esta forma.


Nino Vaccarella, leyenda y héroe local



Pero si Porsche es la marca histórica de la Targa Florio, Nino Vaccarella es el nombre propio por definición. Cierto es que Umberto Maglioli tiene tantas victorias como él (junto a Oliver Gendebien, son los únicos en ganar tres veces) pero un segundo puesto más que Vaccarella, que no obtuvo ninguno. Pero este último tenía algo que ningún otro piloto competitivo tenía; era el héroe local, un hombre de casa.

No hablamos solo de ser italiano ya que aunque Gendebien era belga, Maglioli era italiano al igual que otros muchos pilotos competitivos de la época. Pero Vaccarella era de hecho de Palermo y su trabajo a tiempo completo no era el de piloto sino el de director de escuela. Aunque la competición le atraía y de relativamente joven empezó a competir en subidas de montaña en Italia, su trabajo principal fue el de dirigir la escuela que había pertenecido a su padre.

Vaccarella era un hombre con quien los aficionados podían cruzarse por la calle y le veían como uno más de ellos. Tanto es así que en una ocasión, tras perder el control del coche en una curva, al año siguiente una pintada en la pared avisaba al piloto para que tuviera cuidado de no cometer el mismo error. Como muchas otras pintadas siempre había, buscando animarle y hacerle llegar el calor del público. Piloto oficial de Ferrari y Alfa Romeo, ganó las ediciones de 1965, 1971 y 1975 en la que fue su última carrera como piloto profesional.


Nunca hay suficiente seguridad



Pero como todas las bonitas historias, esta también tuvo un final, que llegó con la edición de 1973. Tras varios accidentes en los días de prácticas con siete heridos, en carrera hubo dos accidentes en los que murieron Charles Blyt, piloto de un Lancia Fulvia HF, y un espectador en otro incidente separado en el que un piloto italiano perdió el control de su Alpine-Renault. Esto remarcó la falta de seguridad del "circuito" (por llamarle de alguna forma).

Además, la FIA exigía que los circuitos que se utilizaran en sus eventos tuvieran un determinado nivel de seguridad. En el caso de la Targa Florio y el Piccolo Circuito delle Madonie, esto habría conllevado instalar barreras de seguridad en los 72 kilómetros del recorrido, lo cual era prácticamente imposible sobre todo a nivel económico aunque también logístico. Por ello, la vida de esta prueba en el campeonato del mundo de sport-prototipos llegaba a su fin.
Curiosamente, en sus 71 años de historia con 61 carreras en total, "solo" hubo que lamentar nueve muertes, incluyendo tanto a pilotos como a espectadores. Mientras tanto, carreras como la Mille Miglia (30 en 24 carreras) o la Carrera Panamericana (25 en 5 carreras) tuvieron historias más cortas y con más decesos. El fin de la propia Targa Florio como carrera real llegó en 1977, tras un accidente que vio la muerte de dos espectadores, con el lamentable espectáculo de la policia italiana forzando la cancelación de la carrera.


Como el Ave Fénix



Afortunadamente, donde hay leyenda y pasión, se encuentra una forma de que las cosas sobrevivan de alguna forma y el nombre de la Targa Florio no pasó demasiado tiempo en el olvido. De hecho, el mismo 1978 ya vio el nacimiento del Targa Florio Rally en el que se impuso un Lancia Stratos. Esto demostraba que aunque los pequeños prototipos ya barquetas ya no rodarían por las carreteras sicilianas, aún quedaban máquinas de alto rendimiento que podían hacerlo.

Hasta 1983, el rally formó parte del campeonato italiano y tuvo como ganadores a Fiat 131 Abarth, Ferrari 308 GTB e incluso un Lancia 037 que también triunfaría en la primera edición del rally comoparte del campeonato europeo, en el que ha estado desde 1984 hasta hoy en día. Lancia, de hecho, tuvo una edad de oro en esta prueba con victorias con el Delta S4, más tarde con el Delta HF 4WD y finalmente con el Delta HF Integrale. Desde entonces, la prueba forma parte de ambos campeonatos.

Incluso a día de hoy tenemos a máquinas ex-WRC que compiten en un rally que aunque no tiene el misticismo de la antigua Targa Florio, sí mantiene viva la pasión de los aficionados sicilianosen general y de Palermo en particular, además de mantener a las carreteras entretenidas con coches que las aprovechan al máximo. Puede que no sea lo mismo que tuvimos en su día pero no está nada mal. Un futuro en el mundial de rallyes no sería un mal destino...