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Lancia Stratos - Bestia de rallyes

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Lancia Stratos Bestia rallyes

En los años 70 el palmares de Lancia es elocuente, glorioso incluso. El Fulvia ha ganado todos los grandes rallyes y el campeonato del mundo en 1972. Sin embargo, este coche
ha alcanzado ya el máximo de su desarrollo y, aunque se defiende muy bien gracias a su robustez y a la calidad de su preparación, ya no es competitivo frente a los Alpine, BMW , Porsche y Ford Escort, que disponen de relaciones peso/potencia impresionantes. Es por eso que nace el Stratos.
En el encargo de Lancia a Bertone se especificaba que el nuevo diseño debía ser lo mas compacto y ligero posible sin sacrificar para ello la aerodinámica. El resultado, aparecido
en 1972, dejo claro que Bertone no había sacrificado la belleza a favor de la eficacia. Muy corto y con un voladizo trasero reducido al mínimo, el Stratos era magnifico. El carrocero había trabajado naturalmente sobre una implantación del motor en posición central trasera y los primeros prototipos llevaban el V6 Dino montado, como el 246 GT, transversalmente, entre el habitáculo y el tren trasero.
Parecía una medida provisional, pero los acontecimientos posteriores (compra de Lancia
por parte de Fiat, dueña también de Ferrari) la convierten en definitiva, y el Stratos HF se presenta en 1974 con ese motor. Se hicieron 492 unidades, algo mas de los 400 exigidos
para la homologación en rallyes, que es para lo que fue pensado. La robustez, la agilidad
y una relación peso/potencia lo mas baja posible primaron sobre cualquier otra cuestión y
el resultado fue un coche absolutamente excepcional por su tremenda eficacia en terreno accidentado. Una especie de super-Alpine que cumplió admirablemente la función para la
que fue creado: ganar todos los rallyes, casi siempre con Sandro Munari al volante, y tres campeonatos seguidos en 1974, 75 y 76.

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El interior, pequeño pero suficiente. Todo estaba en su sitio y... a mano.

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El primer Stratos creado por Bertone es un (fantástico) prototipo de salón.

CARACTERISTICAS

La características mecánicas y las dimensiones del Stratos son perfectamente racionales: motor central, distancia entre ejes muy corta (2,10 m) y longitud total mínima (3,71 m). La suspensión trasera tipo McPherson, además de eficaz, es un sistema sólido y muy fácil de reparar. La dirección, de origen Fiat, es de cremallera, y los frenos son cuatro discos y sin asistencia. Las llantas son de aleación ligera de 13”.
El Stratos de serie, mas que un gran turismo transformado en coche de competición es un coche de competición adaptado al gran turismo. Para que el peso de homologación sea lo mas pequeño posible, los paneles de los cofres y los arcos de las ruedas son de plástico, las puertas en aluminio y los cristales y el parabrisas en Glavervel. Así, en esta versión de carretera, el Stratos sobrepasa apenas los 800 kg (un Dino 348 GT pesa 1100). Y el motor
es el mismo: un V6 a 65º de aleación ligera con 2418 cm3 y 4 árboles de levas en cabeza que desarrolla 195 cv a7600 rpm y un par de 23 mkg a 4800 rpm. La caja de cambios de 5 velocidades sincronizadas esta muy bien escalonada: 70 km/h en 1ª, 105 en 2ª, 145 en 3ª, 190 en 4ª y 230 km/h de velocidad máxima. Y 0-100 en 7”.
En cuanto al diseño, es sobre todo la continuidad entre el parabrisas y las lunas laterales
lo que personaliza el Stratos. Delante, el capot es muy bajo, con faros escamoteables, y detrás muy masivo y muy corto. El conjunto transmite una gran impresión de fuerza y de funcionalidad, unidas a un refinamiento estético evidente debido a la línea en cuña, muy moderna, y al tratamiento de algunos detalles como las persiana traseras, heredadas del Lamborghini Miura y mas tarde usadas también en el Urraco.

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Los Stratos de carretera y de rallyes eran muy similares. Extraordinarios.

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El Stratos gano innumerables rallyes y el campeonato del mundo en el 74, 75 y 76, casi siempre con Munari al volante.

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El motor era un V6 de origen Ferrari que ya había sido usado en el Dino.

AL VOLANTE

El Stratos es muy bajo, pero el acceso de las puertas es bastante alto y los asientos son verdaderas banquetas de competición, muy envolventes. Por tanto el acceso a bordo no
es fácil y exige una cierta flexibilidad. Las banquetas proporcionan una buena postura al volante, la posición de los pedales es perfecta y el pomo del cambio cae bien a mano. En cambio la visibilidad nos decepciona un poco, sobre todo hacia atrás (pero... después de
todo ¿quien mira hacia atrás en un rallye?), y el espacio nos resulta algo escaso, aunque
la distancia al techo es suficiente, al menos sin el casco. Resumiendo, el Stratos parece
hecho a la medida de… Sandro Munari.
El cuadro de mandos es sobrio y muy completo. El acabado es austero, y el tratamiento
del interior de las puertas muy original: unas cavidades abombadas permitían guardar el casco entre las pruebas especiales y los cristales laterales solo deslizan hasta la mitad, controlados por una tuerca. Sobre el parabrisas inclinado y curvado circula un limpiador de gran dimensión cuyo eje se sitúa en el centro del automóvil. En cuanto al aislamiento, la búsqueda del peso lo mas bajo posible ha obligado a renunciar a todo lujo superfluo, y el sonido del motor (estimulante) de la transmisión, de los neumáticos, esta muy presente.
En cambio la carrocería no agrava en absoluto las cosas y aunque el nivel sonoro no tiene
nada que ver con el de un Rolls Royce, resulta bastante soportable. En cuanto al calor, el dispositivo de ventilación hace lo que puede, pero en este pequeño habitáculo, encajados
entre el motor y el radiador,… lo que puede es poco.
El ambiente es por lo tanto caliente, pero el temperamento no lo es menos: es incluso de
un brío absolutamente excepcional, y es un regalo conducir el Stratos en una carretera de montaña, donde muestra una agilidad tan asombrosa que hacen falta algunos kilómetros
para ver sus limites. Ultraligera, archiprecisa, la dirección seria absolutamente maravillosa
si fuera algo mas directa. Colocado en la trayectoria de una curva, el Stratos gira de una
pieza, sin manifestar la menor inercia, el mas pequeño retraso, casi sin balanceo, con una franqueza, una facilidad, increíbles. Los cambios de apoyo sobre una carretera revirada se efectúan con una vivacidad, una precisión, indescriptibles. Y los frenos exigen pisar fuerte,
pero son progresivos y de una potencia... satisfactoria. En resumen, la eficacia del Stratos
en un recorrido accidentado carece de rivales. Además, su gran distancia al suelo permite
abordar sin precauciones las pistas de tierra.
En cambio, en autopista a velocidad elevada, la estabilidad con viento lateral es delicada
y lo mismo ocurre en curvas rápidas debido a la “pasividad” de la dirección. Además, con
firme mojado, las derrapadas son bastante brutales y el Stratos es difícil de controlar. Su escasa distancia entre ejes, unida a la concentración del peso en su interior, explican sin
duda este comportamiento sorprendente y… peligroso.

Lancia Stratos Bestia rallyes
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Sandro Munari "Il Draco"

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Munari y su inseparable Lancia Stratos.

Munari nacería el 27 de marzo de 1940 en Cavarzere, Veneto. Tras un breve donde participaría en Karts. Su vinculación al rally comenzaría en 1964, siendo copiloto de Cavallari y su Alfa Romeo Guilia Super. Tras esto comenzaría a demostrar sus dotes como piloto, en algunos de los rallys más duros de Europa. Esto provocaría que fuese llamado por Cesare Fiorio, por entonces Team Manager de Lancia, para formar parte del equipo de Rally de Lancia para 1966, comenzando así su especial vinculación a la marca turinesa, esta vinculación le llevaría a la consecución de los mayores y más especiales triunfos de su carrera.

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Munari al volante de su Lancia Fulvia HF.

Munari debutaría con Lancia en el legendaria Rally de Montecarlo, para la mala suerte se cebaría con el joven italiano, que perdería su buena posición final debido a una avería en su Lancia Fulvia. Pero sería para la siguiente temporada cuando comenzaría a demostrar todo su talento, con la consecución de su primer Campeonato de Italia de Rally tras haberse adjudicado gran parte de las victorias del campeonato. Pero no sería solo en Italia donde comenzaría a mostrar sus aptitudes, sino que lograría la victoria en el legendario Tour de Corse, disputado en las tortuosas carreras de Córcega, también conseguiría una meritoria quinta posición en el Rally de Montecarlo con su Lancia Fulvia además de todo esto lograría un 2º puesto en una prueba de velocidad disputada en el circuito de Mugello al volante de un prototipo de Lancia Fulvia Coupé.

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El incansable Lancia Fulvia de Rally que tantos éxitos le trajo a Lancia y a Munari.

La mala fortuna volvería a cebarse de nuevo con Munari en 1968 cuando sufrió un gravísimo accidente cuando estaba de camino al Rally de Montecarlo que puso en peligro toda la temporada. Pero para la siguiente temporada volvería mucho más fuerte logrando de nuevo otro Campeonato de Italia de Rally, que sería su segundo título de nuevo al volante de su Lancia Fulvia.

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Munari el Volante de su Fulvia HF en Montecarlo 1972

Con la llegada de los 70 comenzarían a llegar sus mayores triunfos. En la temporada de 1970 lograría un segundo puesto en el Rally de Portugal. Para la siguiente temporada lograría el subcampeonato de Europa de Rally de nuevo con su Lancia Fulvia y con Mauro Mannucci como copiloto. Otro de sus grandes triunfos llegaría en 1972, cuando conseguiría ganar por primera de sus cuatro victorias en el Rally de Montecarlo, de nuevo al volante del incombustible Lancia Fulvia 1.6 HF. Pera aparte de sus cualidades en los rallies también demostraría que era rápido en carreras de velocidad, llegando incluso a ganar carreras tan importantes como la mítica Targa Florio al volante de un Ferrari 312/P junto con Arturo Merzario.

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Munari al volante del Ferrari en la Targa Florio

Seria para 1973, cuando lograría el título de Campeón de Europa de Rally de nuevo con un Fulvia HF. Pero ese año también seria cuando se implantaría el campeonato del mundo de Rally en el cual participaría hasta 1984. Durante su primer año en el mundial de Rally no lograría ninguna victoria con el Lancia Fulvia. Sería con el increíble Lancia Statos con el que lograría varios triunfos, como el Rally Firestone disputado en España y que se convertiría en el primer triunfo del Lancia Stratos en Rally, además de que hay que añadir la victoria en el Tour de France y un segundo puesto en la Targa Florio junto con Jean-Claude Andruet.

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Munari y el Stratos en su primera victoria, el Rally Firestone.

Para 1974 llegarían sus primeras victorias en el Mundial Rally con el rompedor Lancia Stratos que había sido homologado tras fabricar las 500 unidades necesarias. Esta primera victoria de Munari llegaría en el Rally de Sanremo acompañado en el podio por los también italianos Giulio Bisulli y Alfredo Fagnola. Su segunda victoria llegaría tan solo diez días después, pero esta vez en Rally Rideau Lakes, disputado en las inhóspitas tierras de Ontario, Canadá. Ademad de sumar un meritorio tercer puesto en el mítico Lombard RAC Rally por detrás de Timo Mäkinen y Stig Blomqvist unos auténticos especialistas en las nevadas carreteras de Gales y Escocia. Terminaría la temporada con una victoria en el Rally de 4 Regiones de Italia que no era puntuable para el mundial. Además de todo lo logrado en el rally, lograría una segunda posición en las 24 horas de Chamonix de nuevo junto Jean-Claude Andruet. Esta temporada, Lancia lograría adjudicarse su primer título mundial.

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Sandro Munari al volante de su Stratos en su segunda victoria en el San Remo.

La siguiente temporada pasaría de una manera muy discreta para Munari, a pesar de empezar la temporada adjudicándose la victoria en el Rally de Montecarlo por segunda vez en su vida. Venciendo asi a los Fiat Abarth 124 Rallye de Hannu Mikkola y Markku Alén. Tras esto la temporada continuaría de manera muy discreta tan solo destacando un segundo puesto en el Rally Safari de Kenya, tan solo por detrás de Ove Andersson y su Peugeot 504. Aunque los resultados individuales de Munari no fue demasiado destacados, si fue una gran temporada para Lancia que bajo los colores de Alitalia, se llevaría el título mundial de marcas, el primero de los títulos logrados por el Lancia Stratos, que había estrenado una evolución , que mejoraba las cifras de potencia y la estabilidad del coche. Pero ese título mundial no solo se debía a Munari, sino a otros grandes pilotos como Waldegar, Andruet, Pinto o Ballestrieri, que lograron vencer a los Fiat Abarth 124.

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El Lancia Stratos en el duro Rally Safari.

Para 1976 la temporada se mostraba mucho más interesante para Munari, siendo el favorito para llevarse la victoria en Rallyes como el de Montecarlo. Seria justamente en esa prueba donde sufriría una aventura casi épica, pues tras haberse puesto líder en el comienzo de la prueba, Munari se vería sorprendido con neumáticos de lluvia por una gran nevada, la cual provoco que perdiese toda su ventaja con sus perseguidores, al verse obligado a domar su Stratos sin neumáticos de clavos por las tortuosas carreteras del principado, demostrando su gran habilidad al volante. Pero el mayor problema llegaría en el famoso Col de Turini, donde se quedaría tan solo se quedaría con la 4ª velocidad. En una terrible especial de 12 tortuosos kilómetros, lleno de horquillas, frenadas, subidas y bajadas. A riesgo de quemar el motor, Munari decidió seguir y no rendirse, pues gracias a su pericia al volante, solventaron la situación. Incluso logro mantener cierta ventaja, aunque perdió tiempo con Waldegard. Tras tan solo unos minutos para poder reparar los problemas de caja de cambios, pero en medio de una terrible tormenta lograron reparar la avería y poder salir en el siguiente tramo. Después de tener un cuidado exquisito con la caja de cambios, Munari lograría adjudicarse su tercer Rally de Montecarlo el segundo consecutivo. Esta victoria pasaría a la historia, ya no solo en Rally sino del automovilismo. El propio Munari recordaría con estas palabras su victoria: "He revivido decenas y decenas de veces los momentos de las llegadas victoriosas con sus exaltaciones y sus vértigos pero nunca he olvidado el triunfo de enero de 1976. Quizá porque me sentía en deuda con mis mecánicos, pues habían estado excepcionales".
Tras esto llegaría la victoria en el Rally de Portugal, una victoria incontestable de Munari, que dominaría de principio a fin la prueba por delante de Ove Andersson y su Toyota Celica. Además de lograr un tercer puesto en el Rallye du Maroc, por detrás de los Puegeot 504 de Nicolas y Lampinen. El punto más problemático y polémico de la temporada llegaría en el Rally de San Remo, donde estallaría la polémica en el equipo. Pues Cesare Fiorio director de equipo del Lancia, intento hacer parar a Waldegard y así favorecer a Munari que era el piloto local. Pero el piloto sueco se hizo el tonto y siguió tirando para ganar el Rally de San Remo, cosa que lograría, quedando Munari segundo. Esta “indisciplina” por parte de Waldegard provocó que esa misma noche un enfadado Fiorio, despidiese al sueco de Squadra Lancia. Ya sin él en el equipo Sandro Munari se impone en el mítico Tour de Corse, por delante del francés Darniche con un Stratos menos competitivo. A final de la temporada, Lancia sumo otro nuevo campeonato del mundo, el segundo del Lancia Stratos. Imponiéndose esta vez a Opel. Por 45 puntos de diferencia.

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Munari luchando por la victoria en el Rally de Portugal

Sería para 1977 cuando la FIA instaura la Copa FIA para Pilotos, el antecesor del Mundial de Pilotos. Munari se llevaría el título gracias entre otras cosas, a su cuarta victoria en el Rally de Montecarlo y una tercera plaza en el Safari. Munari lograría el título por delante de su antiguo compañero Waldegard, al que le ganó el título por tan solo un punto de ventaja.

Pero sería para 1978, cuando la ruptura del matrimonio Munari- Stratos. Esta ruptura sería por culpa de la todopoderosa Fiat, pues la casa madre, se hizo con el control de Lancia Corse y celosa de los éxitos del Stratos decidió dejar de evolucionarlo y correr esa temporada el mundial con su vehículo estrella el Fiat 131 Abarth. Esto provocó un considerable enfado por parte de Munari que llegó a manifestar de manera pública su intención de no acudir ese año al Rally de Montecarlo, que llevaba ganando tres años consecutivos. Pero se vería obligado a abandonar esa idea y a participar debido a su contrato pero tendría que abandonar a una repentina “avería”.

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Munari al volante del Fiat 131 Abarth, que nunca le termino de convencer.

Tras la ruptura de su matrimonio con el Stratos las victorias jamás volverían para el gran campeón italiano. A pesar de verse obligado a competir en el mundial con el Fiat-Abarth 131, Munari todavía podría participar en alguna prueba con su amado Stratos, siendo su última participación oficial en el RAC Ingles de 1978. Todavia seguiría en activo en las el mundial del 79 y el 80, sin grandes resultados. Al término de esa temporada se retiraría y tan solo volvería al mundial para el duro Rally Safari, enamorado de la belleza de África.

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