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Los 10 autos más feos que han pisado Argentina

Citroën Picasso:
no es pecado el mal gusto, ahora, ponerle el nombre de uno de los pintores más maravillosos que ha dado la historia a una bala simétrica es un pecado imperdonable. Es un auto tan antiestético que si lo ves parado no sabes para que lado va a arrancar al poner primera. Si anda despacito pareciese que fuese marcha atrás.



VW Gol Rural Coupé:
Si… existe. Aunque no lo crean. La foto y google avalan mi informe. O sea… todo bien con el Gol, es un auto lindo, todo bien con las rurales, son una patada en las bolas pero si no tenes guita para una camioneta y tenes hijos como un conejo es una buena opción. Ahora, ¿había necesidad de rejuntar partes de la fábrica y hacer este aborto de la naturaleza? ¿No se cansaron con la chastrinada del Gol “Top” que continuaron la seguidilla bochornosa de insufribles híbridos?



Universal o Rastrojero Conosur:
Los ingenieros de la I.A.M.E. dijeron “che… anduvo bien el rastrojero diesel, ¿porque no nos fumamos un sorete y armamos un autito de calle?” Y le regalaron al mundo la cochinada menos audaz que podían crear. Trompa de Rastrojero… baúl se sedán. Es un auto tan desilusionante como ver una mina con cara bonita y culo de vago.



Ami 8:
¡Mamita querida! Creo que si le dieran a diez monos la oportunidad de hacer el auto más feo que pudiesen imaginar no les saldría tan bien como a los muchachos de Citroën. ¿Qué era ese amorfo de faros gigantes, estabilidad de circo y parrilla asadera? Es feo por donde se lo mire, no tiene tan solo una parte “amable” o agradable para la vista. Es tan feo como que te saquen los pelitos de las axilas con una tenaza… ¡caliente!



Renault 6 o R6:
“Che… los muchachos de Citroën han hecho un auto espantoso, pero parece que se vende bien… ¡cambiémosles las ópticas y adjudiquémonos el triunfo!” dijeron los psicópatas diseñadores de los maltrechos muchachos de Renault… y nos legaron este abrelatas de belcebú. No solamente es tan feo como el Citroën, sino que no tiene onda, es cuadrado y carece de una mínima gracia aerodinámica. Cero estética, cero ética, cero gusto, cero en todo. Copiar lo feo no solamente es indigno, sino ridículo como ver un panda haciendo goles de cabeza.



Renault 10 o R10:
He aquí un claro ejemplo de que siempre que se haga algo mal, o pase algo malo, se puede hacer aún peor. Los muchachos de Renault de esa época no tocaban fondo jamás, ni tenían escrúpulos… intuyo que carecían de uso de razón. Si algo sale tan inmundo como el R6… ¿Por qué la siguieron embarrando con el R10? Esta vez dijeron “saquémosle el baúl al R6 y arruinémosle la trompa aún más” y así cagaron al R10.




Fiat 133
Es el papá del 147. Si alguna vez de preguntaron “¿Cómo es la cara de póker?” al mirar la trompa de este renacuajo podrán tener una idea cabal del significado de la frase. Frente soso, yermo, vacío, desértico. Nunca una parrilla, una rayita, al menos un loguito… ¡algo! ¿Acaso la dieta de los muchachos de Fiat era a base de agua y pan que tenían tan poca onda? Gracias a Dios salió poco y rápidamente el 147 de las maestras aplastó a esta caca.



Kia Picanto:
Sabido es que los muchachos de Kia carecen de gusto para los autos chiquitos… pero de ahí a este montoncito de basura hay un paso muy largo. Es como un bebe con ojos deformes, enormes y feos. Es un auto con la típica cara de choto, como el New Beatle, solo que no tiene mística ni magia. Su mecánica es deplorable, la aerodinámica se la jugaron al truco, el espacio es insufrible y mal distribuido… en fin, ¡una cochinada absoluta!



Ford Orion:
Muchachos… ponerle baúl a los autos casi nunca queda bien. Este es el claro ejemplo en el que cayeron los muchachos de Ford al ponerle baúl al peor modelo de Escort que hicieron. O sea… no solamente arruinaron uno de los mejores autos de la marca con el reestiling al sacar la segunda versión del Escort, sino que se la mandaron aún más poniéndole un espantoso baúl y cagándola con el motor como nunca antes.



Renault Laguna II:
Como el Megane II andaba más o menos bien, se le cayeron algunas ideas tan geniales como agrandarlo, ponerle una trompa combinada con plásticos y estupideces, llenarlo de chirimbolos inservibles y destructibles dentro y pedir casi el doble de guita. Es una gran, pero gran bosta en lata, una gigante mastodonte absurdo y obsoleto. No es elegante, no es moderno, no es barato, no es práctico, no es picante, no es nada. Caro y gastador como botinera en celo.
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