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Pick Up Dodge D-100 Slant Six - 1965






Su estética es la clásica de las pick-ups de origen americano. Grande, pesada, imponente. Gran espacio interior, por lo menos en el sentido lateral, ya que la cabina termina inmediatamente por detrás del respaldo del asiento del conductor. Adentro, la sensación de tamaño se acrecienta. Gran volante de corte muy profesional, pedales de dimensiones generosas, gran espacio para los pies. Todo grande y amplio y dentro de todo un túnel de transmisión no excesivamente alto. ¿Capacidad?. Dependiendo del tamaño de las personas, pero tres normales con comodidad.
Notamos, como primera impresión, el diseño del asiento, que encontramos más cómodo que el anterior, a pesar de contar en el momento de iniciar la prueba de PARABRISAS, con veintiséis mil kilómetros bien cumplidos. Tanto el asiento como el respaldo conservan sus características de elasticidad y comodidad luego del uso de los kilómetros que figuran en su tablero. Lo mismo puede decirse del sistema de regulación de distancia del asiento, aunque el sistema de apretar en vez de tirar de la palanca desconcierta al principio. Lógicamente, entre el respaldo y el fin de la cabina no cabe prácticamente nada. Los equipajes deben ser llevados en la caja. La ventilación de la cabina está asegurada por dos ventiletes y tomas a ambos lados de la misma, que se accionan con unos tiretes situados en el tablero, a ambos lados del túnel de transmisión. El borde inferior de las ventanillas está ubicado bajo, muy cómodo para aquellos que gustan manejar con el brazo afuera.



Estas, tanto como las puertas son de una amplitud considerable, lo mismo que todos los elementos accesorios como levas levantavidrios, cerraduras y demás. El accionamiento de estos aparatos es algo duro, respondiendo a la idea de rudeza que respira el vehículo.
Una gaveta de dimensiones algo reducidas -en comparación con el vehículo, ya que puede servir de garaje para un Isard 400- completa lo que llamaríamos el confort del interior.
La unidad testeada contaba con radio transitorizada que funcionó muy bien hasta que algún resentido social se llevó graciosamente la antena, dejando una parte en la pick-up.




Terminación

Dentro de lo que resulta un vehículo utilitario al máximo, la terminación y los detalles de armado es buena. No se notan puntos de soldadura, las colizas están correctamente colocadas y los controles funcionaron de manera eficaz. La tapicería del asiento, de mejor vista que en el modelo anterior se conserva como nueva, después de los kilómetros recorridos.


El Slant Six ahora presta sus servicios en la D-100, con una mejora en los consumos y en las aceleraciones



Controles

Todo grande y .poderoso. Pedales dignos de una locomotora y palanca de cambios de marcha extraída del diseño original del Queen Mary. Volante que impone respeto y da sensación de navegación de altura. Según nuestro punto de vista, el gran tamaño de los controles es necesario y hace a la comodidad de manejo. La dirección mecánica en un aparato pesado necesita un volante grande y a pesar del tal vez excesivo número de vueltas, resulta de fácil manejo en el tránsito.

Visibilidad

Con el asiento más alto que en el modelo anterior probada por Parabrisas, la visibilidad hacia adelante ha ganado prácticamente dos metros, cosa muy conveniente, sobre todo en caminos en mal estado. Hacia los costados y atrás, la gran proporción de vidrios autoriza una buena visión. Como complemento al espejo interior, algo pequeño, existe otro exterior bastante grande, bien ubicado y muy práctico pero con una molesta tendencia a salirse de norma bajo la presión de vientos fuertes. El ancho del capot hace que cerca del vehículo, queden escondidos los automóviles chicos, con los que hay que tener mucho cuidado, porque pueden ser pasados por encima sin notar nada. El guardabarros delantero derecho queda fuera de control visual y es necesario entonces navegar a cálculo.



Manejo en ciudad

El respeto que inspira la D-100 es algo más que el de un automóvil cualquiera. En una palabra, se puede circular mucho más tranquilo que en un auto, por más grande que este sea. Existe casi la seguridad absoluta que nadie pretende imponerse por medio de kilos y una vez en movimiento, la dirección se hace muy liviana y fácil, a pesar de! número de vueltas del volante.
La cuestión del arranque en frío es otro asunto. En el automóvil probado, aún en mañanitas templadas era necesario el uso intensivo del cebador y el tiempo de calentamiento para un andar fácil llevaba bastante tiempo. Una vez conseguida la temperatura óptima de funcionamiento, la conservaba en cualquier circunstancia. El comando de las luces de "Cruce y Altas", radica en un tirete a la izquierda del tablero.
El cambio de luces sigue el sistema americano de botón en el pie. Correspondería tal vez, para estar con la práctica de conducción ciudadana, la incorporación de un guiñador, elemento muy cómodo.

Manejo en ruta

Las características de maniobrabilidad que se notan en la ciudad se repiten en la ruta en circunstancias similares. Desde el punto central de la dirección hacia ambos lados, sobre todo en los primeros grados de giro de las ruedas, la dirección es suficientemente rápida.
En cuanto a suspensión y amortiguación, es la que corresponde a la capacidad de carga. Vacía, la pick-up es un aparato saltarín con una serie de rebotes hasta en los obstáculos más pequeños. Con carga esta circunstancia varía. Andando rápido en ruta y sin carga, la influencia de los vientos laterales es bastante notable. Llegan momentos en que sin saber cómo, el vehículo se ha desplazado lateralmente. Este efecto se acentúa cuando se rueda sobre terreno muy quebrado en el cual las ruedas traseras están más tiempo en el aire que en e! suelo.
Con carga, los vientos y los saltos influyen menos, siempre hablando de viajar rápido. La altura del suelo a que está ubicado el conductor hace que los faros en contra molesten muy poco, característica esta común a los vehículos de este tipo. Saltos y pozos pueden ser tomados sin mayores dificultades, siempre que el que maneja no le dé importancia al ruido resultante de la suma de los pequeños ruidos de carrocería, que por momentos adquieren proporciones notables. Ejemplo: andar con la D-100 vacía en un camino empedrado.





Performance

Con respecto al modelo anterior, la performance general del vehículo ha aumentado favorablemente. Se registran en aceleración ej. 0-100 km/h, disminuciones de casi el 25 %. En casi todos los tiempos medidos se han registrado mejoras fundamentales. Lo mismo puede decirse de los consumos. Disminuciones notables del mismo, en casi todas las mediciones.
Esto no tiene otra razón que el motor nuevo, más chico pero más potente y con un diseño más moderno.
En cuestión frenos, no se han repetido ni alcanzado las marcas del modelo anterior. De todos modos, para este vehículo y para la generalidad de los de este tipo, recomendamos cuidado especial al frenar, operación que con un poquito de mala suerte puede transformarse en desgracia.

Motor y accesibilidad



El grupo motopropulsor es el mismo que impulsa al Valiant III, denominado "Slant Six" que someramente traducido querría decir algo así como "Seis inclinado". El block motor está recostado hacia la derecha, en un intento de disminuir la altura general del mismo, que técnicamente tiene su verdadera aplicación cuando está colocado en el automóvil de la marca.
De todos modos, siendo un motor en línea y ubicado dentro del gran espacio bajo el capot, la accesibilidad del mismo es notable. Todo está a mano muy cómodo, bueno para los mecánicos o malo, según como se lo mire.

Accesorios e instrumentos

Radio sí, calefacción no. De la primera ya hablamos y de la segunda no, porque no hemos podido probarla. Lo haremos en alguna otra oportunidad. Los instrumentos, del tipo de aguja, menos el indicador de presión de aceite que es la consabida luz de idiota. Dentro del diseño general del vehículo encontramos los diales algo pequeños pero en posición correcta desde el punto de vista visual. El comando de las luces de tablero, que conecta el circuito de luces de posición y de ruta, lleva en la perilla misma una resistencia variable que permite disminuir o aumentar la iluminación propia de los instrumentos de dial. El comando del limpiaparabrisas, una perilla situada a la derecha del volante de dirección lleva dos velocidades y es eléctrico. Con la velocidad más elevada, despeja cualquier clase de lluvia.

Conclusiones

Buena capacidad de carga, fuerte y grande. Ofrece evidentes ventajas con respecto al modelo de motor vertical, sobre todo de índole mecánica,
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