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Un Kia K900 con turbos traseros

El SEMA Show es uno de esos lugares donde se pueden ver las modificaciones más exageradas, dementes y muchas veces interesantes que se le realizan a los autos. Más allá de ese gusto tan particular que tienen los estadounidenses en llenar de potencia a vehículos que no pueden dominarla más que en línea recta, muchas veces nos encontramos con preparadores que le dan una vuelta de tuerca creativa a una modificación en particular.
En el caso de la gente de LUX Motorwerks, pusieron sus herramientas sobre un Kia K900, un sedán de lujo con un motor V8 de 5.0L de 420 CV que la marca coreana tiene como caballo de batalla para integrarse al competitivo mercado de los autos premium en norteamérica. Esto le lleva a la marca un gran esfuerzo publicitario, que pudimos ver cuando contrató a una estrella del básquet para su campaña y que ahora salta a la vista cuando la mismísima Kia se hace eco de esta modificación en el SEMA.
La preparación consiste en un significativo aumento de potencia, que pasó de los 420 CV originales a los 650 CV, gracias a una modificación en los pistones, control de admisión y a una de las cosas más extrañas pero a la vez justificadas que hemos visto: dos turbos en el final del sistema de escape.
Si leés las notas de Autocosmos seguramente ya sabés como funcionan los turbos, (caso contrario leé ya esta nota) por eso no hace falta explicarte que funcionan accionados por los gases de escape y comprimiendo el aire de la admisión. Pero ¿por qué colocarlos al final del sistema de escape? Simple, porque bajo el capó ya no les quedaba espacio para estos dos Garrett 2871R.
No hace falta ser un ingeniero mecánico para suponer que la cantidad de “lag” que genera este sistema es significativamente mayor que lo normal, aunque por otro lado es una gran solución cuando no hay espacio. Sin embargo, colocar dos turbos bajo el baúl nos hace suponer que no sería una gran idea llevar bebidas frescas o cosas por el estilo, ya que la temperatura en dicho compartimiento debe ser por demás elevada.
Este Kia K900 con turbos traseros se complementa con unas inmensas llantas HRE de 21”, suspensión rebajada firmada por Eibach y frenos ventilados Ksport con 8 pistones. Puertas adentro, el interior recibió algunas modificaciones, siendo la más notoria las pantallas LCD detrás de las butacas delanteras.
¿Qué te parece la idea de poner turbos en el final del escape? ¿Una excelente ocurrencia o puro exhibicionismo mecánico?





















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