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Hinchas a lo Winning Eleven en un partido de Italia.







Como la cancha les queda grande, una empresa marketinera llenó el estadio del Triestina con gigantofrafías de sus hinchas. Así y todo, con tribunas semillenas -o vacías- le ganaron 1-0 al Pescara. ¿Cuántos habrán gritado el gol? ¿Qué pasaría acá?

La imagen muchas veces lo es todo. O casi todo. La primera impresión resulta ser uno de los mayores atractivos visuales para el ojo humano. Y más aún en el fútbol, donde el sentimiento se plasma en los escalones de las tribunas y se deja al descubierto el fervor, la pasión, el calor y el color. En la Argentina, tanto en Primera como en el Ascenso, los hinchas viven cada partido apasionada e intensamente (incluso, aunque el visitante no pueda ingresar abiertamente); en muchas casos, al límite emocional. Y generalmente, las tribunas lucen con el colorido habitual de cada equipo en cuestión, colmadas de simpatizantes e hinchas; con camisetas, banderas, gorros, paraguas... Pero no en todas las partes del mundo se vive así.

En Italia, el Triestina le ganó al Pescara (1-0) en condición de local con el estadio repleto. ¿Cómo? ¿La cancha no estaba llena? Y eso que se ve en las fotos, en la tele... ¿Qué es?. Al parecer, el Estadio Nereo Rocco le queda muy grande al equipo tano, que, si bien cuenta con una cantidad aceptable de hinchas (una media de 7.000 espectadores por partido como local), le resulta prácticamente imposible colmar las localidades. Por ello, la directiva decidió cerrar al público la tribuna lateral Colaussi. Según informó el diario Il Piccolo, una empresa encargada de marketing (Gsport) que trabaja para el club triestino tuvo la peculiar idea de cubrir todos los asientos vacíos de la mencionada tribuna con gigantografías de hinchas celebrando.

Según informaron, la idea es reducir el costo de mantenimientos, aunque el director general del club (Marco Cernaz) afirmó que "se trata de un innovador proyecto de marketing". De esta forma, el estadio que fue inaugurado en 1992 y que cuenta con una capacidad para albergar a 32.500 personas luce casi lleno. Bah, hasta donde las cámaras pueden mentir. Puede interpretarse como una movida pura y exclusivamente mediática, como una forma de abaratar costos o, tal vez, como un verdadero lanzamiento de marketing, pero lo cierto es que el club que tuvo a lo largo de su historia a diez jugadores argentinos (Josè Curti, Franco da Dalt, Horacio Erpen, Pasqual Lopez Garrido, Juan Ignacio Gomez Taleb, Juan Manuel Landaida, Oscar Massei, Mario Sabbatella, Leonardo Villa y, actualmente, al oriundo de Esperanza, Santa Fe, Lucas Longoni) y que jugó su última temporada en la Seria A en el 1959, llegó a hacer eco en varios lugares del mundo orgullosos de mostrar una hinchada "pintada". Algo que resultaría totalmente paradójico y motivo de eternas gastadas en nuestro país. ¿O alguien se imagina alguna tribuna del ascenso con fotos gigantes de hinchas para parecer más cantidad? Si por un parlante se arma lío. ¿Te imaginás por una gigantografía?

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