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[A] Caminar sobre las aguas..

Paz y Bien.

"Caminar sobre las aguas"..


..Hay que confesarlo, el Evangelio nos confunde porque Nuestro Señor nos pide tranquilamente cosas tan asombrosas como caminar sobre las aguas y mover montañas. Conocemos las escenas evangélicas que se refieren a esto.
El viene al encuentro de los suyos caminando sobre el mar. Y confiando en su palabra, Pedro no duda. Salta de la barca y helo ahí, a su turno, caminando sobre el agua. "Pero viendo la fuerza del viento, se atemorizó", y comenzó a hundirse. ¡Se comprende que tuviera miedo! ¡Caminar sobre las aguas, Señor, no es muy natural para el hombre! Y sin embargo, ¿qué hace Jesús? Extiende la mano y tomándole le dice: "Hombre de poca fe, ¿porqué has dudado?". Palabras bien simples, pero cuán lejos van en nosotros. Esto es lo que nos exiges, Señor, no dudar ni aún cuando caminemos sobre las aguas.
La misma lección cuando calma la tempestad, en la curación del epiléptico, de la hija de la Cananea, del siervo del Centurión. Leed y releed estas escenas. A trevéz de ellas es el Señor quien nos habla directa y eternamente. Siempre nos plantea la misma cuestión: "Crees en Mí de este modo". Y ese modo es una fe absoluta, incondicionada, que es la prueba que uno la saca de Dios; si así podemos decir. Es el signo de que uno ha encontrado la fe auténtica. Ahora tenemos un Dios, el único y verdadero Dios. Y entonces, si poseemos esa fe, aunque sea grande solamente como un granito de mostaza, diremos a la montaña: Muévete de aquí, y la montaña obedecerá. ¡Ah! Señor, dadnos ese grano de mostaza.
Tal fe crece en medio de las pruebas de la vida. El Evangelio no cultiva almas en invernadero. Se podría decir que es un libro para pleno aire, para el aire de Dios, para resistir también al huracán del mundo y del Maligno. Ahora bien, en ese pleno aire, en ese huracan de la vida en que nuestra fe es probada, ¡qué silencioso parece Dios aveces! ¿Por qué el triunfo de los malos? Es que es muy a menudo en la vida que hay que caminar sobre las aguas, que es preciso transladar las montañas, esas enormes montañas de perjuicios, de los habitos y de la vulgaridad humana. Y es en esos momentos en los que Nuestro Señor nos hace oir simplemente estas palabras: "¿Por que has dudado, hombre de poca fe?"..

Extraido de "La doctrina espiritual del Evangelio" de B. M. Chevignard, O. P.

No dejemos que nuestra fe vacile, alimentemosla cada dia..
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