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[I] La extraña ilusión de Dr. Jekyll & Mr. Hyde

La extraña ilusión de Dr. Jekyll & Mr. Hyde



También conocida como Dr. Angry & Mr. Smile, esta ilusión -que ya es un clásico de Internet- me sorprendió la primera vez que la vi, pero, además, me dejó pensando en algunas cosas interesantes que detallaré más abajo. Porque no sólo es un entretenimiento evanescente (que lo es) si no que esconde una explicación asombrosa conectada a nuestras experiencias diarias por la relación entre los sentidos y la mente.



Dr. Angry & Mr. Smile

La ilusión original es una imagen estática en la que se ven dos rostros. El primero parece estar enojado y el segundo apacible. Al alejarnos progresivamente, las caras comienzan a cambiar hasta que finalmente intercambian sus lugares: la primera está contenta y la segunda furiosa.







Lo único que hace esta ilusión interactiva es desenfocar la imagen original, simulando el deterioro visual que se incrementa con la distancia.
Presiona ► para iniciar la ilusión. [[Es recomendable verlo en pantalla completa]]



link: http://filebox.me/files/nm6dix3u3_jekillhide.swf
(la experiencia puede variar de acuerdo a la resolución de tu monitor y la distancia a la que estés de él)


Lo primero que me vine a la mente es: ¿puede suceder esto con un rostro real, en la calle? ¿Qué tanto hay que desconfiar de la vista? Podríamos ver a una persona acercarse de apoco con una hermosa sonrisa, y sería demasiado tarde cuando nuestros ojos nos alertasen de que en realidad era el increíble Hulk con sobredosis de cariño.

Hay una explicación académica para esta aparente contradicción de los sentidos, aunque es bastante técnica y por eso intentaré esbozarla con ideas más simples..
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Igualmente, si alguien quiere investigar mas, acá esta la explcación que mencione arriba: Explicación



Estímulos híbridos

Casi todos vamos a coincidir en algunos detalles básicos: el primer rostro es de tipo masculino, de edad avanzada; el segundo es femenino, joven y con una expresión amable o neutral. El reconocimiento de estas características es vital a la hora de interactuar con alguien, y, como queda demostrado, no siempre la primera impresión es acertada; de hecho, nunca sabremos cuál es el verdadero rostro.

Ese mismo tipo de información contradictoria está en cada cara de la vida real, pero nuestro cerebro selecciona la información que va a interpretar, y no suele pedir permiso para ello.

Para tener un ejemplo, veamos de nuevo la ilusión óptica, pero esta vez intentemos encontrar en cada imagen a su opuesto oculto. Una vez que lo encuentres, entrecerrando tus ojos o alejándote del monitor vas a comprobar que tan cerca estuviste. Con la práctica, la ambigüedad se vuelve cada vez más evidente a simple vista.







Lo que en verdad está ocurriendo es que en cada foto hay presentes dos rostros superpuestos en el mismo lugar pero en distintas escalas espaciales, en distintas frecuencias luminosas. Simplificándolo al máximo: cada rostro está compuesto por dos capas, una de sombras y otra de luces. Si bien el ojo ve todo al mismo tiempo, el cerebro interpreta por capas, dando más relevancia a una que a la otra, como cuando miramos a través de un cristal que devuelve nuestro propio reflejo: sólo podemos enfocar una "capa" a la vez.

A este fenómeno le llaman estímulo híbrido y en realidad duerme en todas las cosas, aunque casi siempre sobresale mucho más uno de los estímulos que el resto.








Tratar de separar los significados que componen una imagen es una de mis actividades cognitivas favoritas, especialmente cuando conozco a una persona nueva (o al menos con una cara nueva). Intento leer las diferentes historias que cuenta cada gesto mínimo, y no es por juzgar a la persona, si no porque me maravilla lo que mi propia mente puede hacer (y de esto hablaré más abajo). Y es que, como escuché en algún lado que no recuerdo, "las apariencias no engañan, engaña el cerebro".

A partir de estas experiencias puedo asegurar que en un rostro cualquiera hay infinidad de capas, cada una denotando algo distinto, independientemente de que nuestra interpretación sea correcta o no. Toco este tema porque la apreciación de la belleza está ligada a la superficialidad. Pero esto no es así -creo yo-, es justamente lo contrario.




La percepción de la belleza

Dado por sobreentendido que la belleza es un fenómeno más o menos subjetivo, más o menos cultural y más o menos abstracto (o sea que nadie tiene ni la más puta idea de qué es), procedo a dar mi opinión sobre ella...

Para apreciar la belleza hay que saber destejer la imagen y llegar a ver otros matices que son también efectos del mismo cuerpo, de su esencia expresiva, que generalmente están opacados por las capas más evidentes. En otras palabras: la correcta observación de la superficie es lo opuesto a la superficialidad.

Si bien los rostros que nos parecen bellos no son los mismos para cada persona, sí tienen algo en común: eso que nos hace no poder dejar de mirarlos, buscando quién sabe qué en ellos; eso es la belleza: un misterio que nos hace sentir especiales al apreciarlo. Es justamente la subjetividad lo que hace a la belleza, y ese misterio es lo profundo (que no se limita a la estética: es siempre exteriorización de algo más).







No es si no a través de lo superficial que se llega a lo subliminal. La mejor prueba está al alcance de casi todos: la música. Los sonidos son siempre superficies, pero las emociones que nos generan dependen de nuestra capacidad de ahondar en sus texturas. Espero que no haga falta explicarlo: todos le hemos mostrado nuestra canción favorita a alguien a quien no se le movió un pelo al oírla. Y algunos sabemos que también es posible llevarse hermosas sorpresas intentando encontrar lo que otros oyen en determinada música. Se trata, una vez más, de una cuestión de atención, ya que después de todo ¡los gustos personales no son más que una colección de las cosas a las que prestamos atención!

Por eso, cuando admiro un rostro hermoso, lo que me pasa en realidad es que soy inundado por emociones instantáneas que salen no del interior de la otra persona si no de mí mismo. ¿Cómo puede llamársele superficial a eso, que me está conectando con lo más profundo de mi propio ser?

Estamos cómodos con la idea de que el ojo es una cámara de fotos y el oído un micrófono, pero olvidamos que hay un cerebro de por medio cuyo funcionamiento se basa en la búsqueda de patrones. Dado que la cantidad de patrones posibles en cada objeto es virtualmente infinita, el cerebro se defiende de la inmensidad ateniéndose a los modelos que conoce, a las similitudes familiares, y rara vez se arriesga a ir más allá en busca de nuevos significados.

Incluso dice la ciencia que los rostros de las personas de la cuales nos enamoramos ya estaban forjados en nuestro subconsciente desde nuestra primera infancia.

Sin embargo, también es posible crear nuevos patrones (o aprender a reconocerlos). Esto va asociado tangencialmente a un fenómeno llamado pareidolia: la predisposición a enfocar la capa menos significativa de una situación, que es lo que le pasa a Homero cuando ve en un frijol la cara del Líder... Un caso extremo, sin duda, aunque también hay quien asegura que esta es la figura de Jesús.



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