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10 Cosas que los exploradores creían hallar en el Nuevo Mund



Ciudades de Oro y Fuentes de la juventud: 10 Cosas locas que los Exploradores creían que iban a encontrar en el Nuevo Mundo

Cuando el conquistador Juan Ponce de León y otros grandes conquistadores de la vieja Europa del siglo XV se dirigieron hacia el Nuevo Mundo, no encontraron lo que esperaban.

1. El Lejano Oriente


Los exploradores como Cristobal Colón no habían previsto de ninguna manera encontrar un nuevo mundo. Intentaban encontrar la manera de llegar al Lejano Oriente. Es por eso que pudieron conseguir los fondos para costear los viajes en sus barcos de lujo. Convencieron a los Bancos y a las familias reales de Europa que podrían reducir los gastos de envíos de especias si podían ir directamente a través del Océano Atlántico y no descendiendo alrededor de Africa, la habitual ruta.


2. El Dorado


Una vez llegados a las Américas, se obsesionaron con el oro. Los primeros conquistadores, como el español Hernán Cortés, estaban convencidos de que los habitantes de aquellas tierras escondían toneladas de oro para evitar que ellos se lo llevaran. Las leyendas de aquel oro escondido dieron origen a mitos aún más grandes, de ciudades hechas completamente de oro. Miles de europeos se embarcaron hacia el nuevo mundo, con la esperanza de encontrar la mítica ciudad de El dorado, que estaría construida y pavimentada completamente con ladrillos del preciado metal.


3. El Tesoro de Moctezuma


Los conquistadores a veces secuestraban a líderes tribales para exigir un rescate en oro.

Algunos de ellos sostenían que después de haber encarcelado al emperador azteca Moctezuma II, más conocido como Moctezuma, sus demandas de rescate se encontraron con un resultado totalmente opuesto a lo esperado. Creyeron que el tesoro de Moctezuma fue ocultado en la profundidad de las selvas americanas, para nunca ser visto otra vez.

Cuenta la leyenda que cuando el rey azteca, fue asesinado en el año 1500, los aztecas tomaron su tesoro y lo escondieron de los invasores españoles. En 1914, cuando el Cowboy Freddy Cristal llegó al Cañón Johnson, al norte de Kanab, encontró un antiguo recorte de un diaro que aseguraba que el tesoro de Moctezuma estaba escondido cerca. Unos años más tarde, cientos de personas vivían en tiendas de campaña cerca del Cañón para buscar el preciado tesoro, aunque nadie lo ha encontrado todavía.



4. Las Siete Ciudades de Oro


Supuestamente, como los exploradores se hicieron con el control de las costas de América Central, los tesoros de la región fueron trasladados lejos, al interior de espesas selvas o a lugares míticos como Las Siete Ciudades de Oro.

En aquellos tiempos, los exploradores tenían la convicción de que las sietes ciudades estaban situadas en Antilia.
Luego, comenzó a pensarse que estaban situadas en Norte América.
La primera expedición que llegó a los actuales Estados Unidos tuvo lugar en el 1528, al mando de Panfilo de Narváez.
El recibimiento de los locales no fue muy amistoso, guiados por el Cacique Hirrihigua, diezmaron las filas españolas. Casi todos los que viajaron murieron, excepto Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza y un esclavo.
Los cuatro escaparon a duras penas de esos lugares tan hostiles y, avanzaron hacia el oeste en los actuales estados de Alabama, Louisiana y Texas.
Su increíble viaje duró unos ocho años, durante los cuales hicieron contacto con varias tribus indígenas, logrando sobrevivir. Finalmente, llegaron a Culiacán, Sinaloa, territorio que era parte de la Nueva España, contando haber visto enormes riquezas.

Alvar Nuñez Cabeza de Vaca decribió en su libro “Naufragios” ciudades de oro y riquezas sin límites, se concluyó en las altas esferas españolas que los exploradores habían alcanzado el reino de las siete ciudades, que se llamaron “de Cíbola”.
El Virrey Antonio Mendoza organizó una expedición en busca de las siete ciudades de Cíbola dirigida por el fraile Marcos de Niza, que fue guiado por el esclavo que había sobrevivido.
Esta primera empresa no tuvo éxito porque el esclavo fue asesinado en una aldea indígena, mientras que Marcos de Niza aseguró haber visto de lejos las siete ciudades de oro. Como se imaginarán, nunca fueron encontradas.



5. La Ciudad Blanca


El mismísimo Hernán Cortés envió expediciones para localizar a la legendaria Ciudad Blanca.

Aparentemente, escondida en las selvas del este de Honduras, este ciudad perdida sigue fascinando a exploradores y arqueólogos por igual. Estudios con imágenes aéreas están siendo desarrollados en la región para determinar si los rumores que desencadenaron investigaciones por parte de Cortés eran en realidad basadas en las memorias locales de una civilización perdida. Los resultados de los cazas modernos no son concluyentes, parece una locura que hoy en día haya personas buscando estas cosas, pero increíblemente investigadores del National Geographic aseguran haber encontrado la Ciudad Blanca, aunque arquólogos especializados lo han desmentido.



6. Las Siete Ciudades de Jade


Del mismo modo, los conquistadores creían que había siete ciudades de jade escondidos en el lugar más profundo de las selvas de México o en los desiertos del suroeste.

Repetitivas expediciones fueron enviadas para tratar de encontrar estas joyas ocultas, lamentablemente ninguna pudo hallar prueba de su existencia. A diferencia de este hombre que encontró una ciudad perdida debajo de su casa.



7. La Ciudad Perdida de Z


Pero no solo los Españoles cayeron en estas fantasías. Los británicos pensaron que lo podrían hacer un poco mejor. En el siglo 20, aseguraban que estaban a punto de descubrir una ciudad amazónica perdida conocida sólo como “Z”

Ellos también se fueron con las manos vacías y sus esfuerzos para encontrar los tesoros de fantasía de las Américas fueron en vano.



8.Norumbega


Algunos de los tesoros perdidos de las Américas ni siquiera se creían que fueran americanos.

Una Leyenda posterior sostuvo que los vikingos hace mucho tiempo habrían descubierto una nueva tierra fantástica en lo que hoy es Nueva Inglaterra, Estados Unidos. Conocida como Norumbega, los vikingos se establecieron allí y se convirtieron en parte de la rubia y alta población que hoy vaga por los bosques de Maine.



9. La fuente de la Juventud


Los tesoros del Nuevo Mundo no siempre eran de oro. Los exploradores europeos también creyeron que iban a encontrar la Fuente mágica de la juventud.

Los nativos taínos de las islas del Caribe tenían un mito sobre las propiedades curativas de ciertas aguas. Esto produjo que los exploradores, en un frenesí incontrolable, partieran en su búsqueda. Nunca la encontraron, pero eso no ha impedido que el estado de Florida haga todo lo posible para promover la ciudad de San Agustín como el lugar donde Juan Ponce de León descubrió la llamada Fuente de la Juventud.



10. Las Amazonas de California


Curiosamente, California debe su nombre a las esperanzas equivocadas de sus exploradores originales. Los inspectores españoles que nombran la región “California” tenían la esperanza de encontrar una tierra perdida, habitada por Amazonas, sexys guerreras gobernadas por una reina.

En la literatura española esta reina se llamaba Califa y la tierra que gobernaba era conocida como California. Nunca encontraron sus mujeres guerreras, pero si dejaron un estado con un nombre particularmente rudo y bizarro.



Extra. Calles pavimentadas con oro


Incluso siglos después de los conquistadores, los mitos sobre América siguieron atrayendo inmigrantes a sus costas. Por ejemplo, los Europeos que vinieron en el siglo 20. Algunos de ellos estaban convencidos de que las calles de Estados Unidos estaban literalmente pavimentadas con oro.

Los tesoros de las Américas no fueron solo metáforas sobre una tierra de oportunidades, pusieron de manifiesto la esperanza de que había algo maravilloso en aquellas tierras, a la espera de ser encontrado.


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