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6 Teorias de la Tierra primitiva que no son ciencia ficción



En la ciencia ficción, los planetas están repletos de extrañas formas de vida, ambientes surreales y colores más abundantes que en carnaval de Brasil. Estos tipos de ambiente hacen que nuestros vastos paisajes verdes parezcan aburridos y monótonos. Sin embargo, cuando analizamos la historia de la Tierra, podemos descubrir que ese verde jardín que habitamos hoy algún día fue tan hostil y raro como los mundos de la ciencia ficción




1 – Los bosques fúngicos que antecedieron a los árboles.

Si volvemos en el tiempo unos 400 millones de años, no encontraríamos ningún tipo de bosque, pero eso no significa que aquellas eran superficies áridas y carentes de vida. Previo a los árboles, la Tierra estaba cubierta de “bosques” de hongos que se levantaban hasta seis metros por sobre la superficie.




¿Cómo se sabe? En 1859, en Canadá, un grupo de arqueólogos descubrió restos fósiles que creyeron se trataba de árboles antiguos. No fue sino hasta el 2007 que finalmente confirmaron que esos “árboles” en realidad eran hongos. El organismo, llamado prototaxites, llegaba a medir más de 7 metros de altura y daba vida a un paisaje que se asemejaba más a un escenario de Súper Mario Bros que a la Tierra moderna.

Y los prototaxites no eran exclusivos de Canadá. Cazadores de fósiles han desenterrado estos hongos titánicos en todos los rincones del mundo, lo que sugiere que probablemente, en determinado momento, fueron la forma de vida terrestre más abundante cuando la vida animal se limitaba a microbios y gusanos.

Una vez que las plantas aprendieron a defenderse y dejaron de sufrir bullying por parte de estas micosis con esteroides, comenzaron a evolucionar sus troncos y a monopolizar recursos que los prototaxites necesitaban para crecer, venciendo en la carrera por la dominación del mundo vegetal.


2 – Los insectos gigantes del mundo antiguo.

Si planeas usar un DeLorean para regresar al periodo Carbonífero, hace unos 358 millones de años, no te olvides de empacar, como mínimo, un costal de insecticida.

Durante ese periodo, los niveles de oxígeno en la atmósfera eran hasta 15% más elevados de los que son hoy, gracias a una abundancia repentina de vida vegetal. Esto tuvo un impacto increíble sobre los tipos de animales que fueron capaces de predominar.




El tamaño de los insectos modernos, por ejemplo, se ve limitado apenas por la cantidad de oxígeno a la que están expuestos. Nuestro nivel de oxigeno de 20 a 21% significa que nos subimos al primer mueble que tenemos en enfrente cuando vemos a una minúscula cucarachos. En el Carbonífero, probablemente tendrías que hacer frente a escorpiones del tamaño de un perro, orugas que podrías confundir con anacondas y libélulas que podrían dar pelea a un albatros.

Aunado al hecho de que depredadores, como reptiles y aves, estaban a millones de años de distancia evolutiva, básicamente las condiciones ambientales se traducían en que los insectos podrían crecer a escalar aterradoras. Pero había otro efecto secundario de ese ambiente tan poblado de oxigeno – el mundo básicamente se incendiaba todo el tiempo.

Como el fuego es lo que resulta cuando se mezcla oxígeno y calor, no demoró demasiado para que los incendios comenzaran a dominar el periodo Carbonífero, barriendo bosques enteros por todo el mundo. Incluso se especula que todo ese humo provocaba que el cielo tuviera un color café oscuro permanente. Es decir, si tuvieras la habilidad de viajar en el tiempo, irías a parar a un mundo oscuro, dominado por insectos gigantes y llamas, muchas llamas.


3 – El planeta púrpura.


Hace unos 3 o 4 mil millones de años, la Tierra era lo que hoy podemos llamar “fabulosa”, pues una hipótesis postula que el planeta habría sido púrpura. La razón por la que nuestro planeta parece verde cuando lo vemos desde arriba son las plantas que, por su parte, tienen ese color tan particular gracias a la clorofila. Pero las plantas no siempre usaron clorofila; en las primeras etapas de vida de la Tierra, un producto químico distinto abundaba: el retinol, que es púrpura.



Los científicos creen que, durante algún tiempo, los organismos de color púrpura eran tan numerosos en el planeta que todo por aquí parecía el mundo de Prince.


4 – Las dos lunas


Existe un cliché frecuentemente usado en las películas de ciencia ficción: si se quiere mostrar rápidamente que el protagonista no está en nuestro planeta, basta con enfocar el cielo y ver dos lunas. Es una de las cosas más extrañas que puedan imaginarse.

Nuestra Luna tiene dos caras, la que vemos y la que no vemos – el famoso “lado oscuro de la Luna”, que no solo dio nombre al disco de Pink Floyd, sino que está presente en muchos otros aspectos de nuestra cultura pop y teorías de conspiración. El lado oscuro tiene una corteza más espesa y una superficie más variada.




Los científicos se han preguntado desde hace mucho tiempo por qué las dos partes son tan diferentes, y una teoría sugiere que, en algún momento de nuestro pasado distante, la Tierra tenía dos lunas. Esta etapa se habría extendido durante unos 80 millones de años antes de que ambos cuerpos celestes quedaran presos en la gravedad uno del otro y chocaran.


5 – Las lluvias de hierro.


Las películas hollywoodenses pretenden hacernos creer que el impacto de un asteroide podría aniquilar la vida en la Tierra tal y como la conocemos. Pero la vida es mucho más resistente que una pedrada estelar. De hecho, existió una época en nuestro planeta en que antiguas formas de vida tuvieron que soportar impactos frecuentes de asteroides tan o más grandes como el que aniquiló a los dinosaurios. Hace unos 4.5 o 3.5 millones de años en el pasado, la joven Tierra era constantemente bombardeada con rocas – algunas tan masivas como planetas pequeños.



Esos eventos que alteraron al planeta eran tan regulares como la lluvia – que, en ese periodo, estaba compuesta por hierro fundido. Esto gracias que los enormes impactos generaban el calor suficiente para vaporizar metales como el hierro, oro y platino, que habrían ascendido a la atmosfera en una especie de calor metálico. Y como todo lo que sube tiene que bajar, la Tierra primitiva pasaba por tempestades metálicas.

Con todo esto en contra, las formas de vida primitivas tomaban al toro por los cuernos y soportaban estas calamidades como parte de su vida diaria. Ese es el tipo de cosa que pone a los problemas de los humanos sobre una perspectiva totalmente nueva.


6 – La vida pudo haberse originado en Marte.

Muchos se preguntan: ¿por qué los científicos invierten tanto dinero buscando vida en Marte, cuando podrían trabajar en el teletransporte o en hoverboards? Una de las razones es que, debido a todo lo que sabemos sobre la vida, parece mucho más probable que se haya originado en Marte que aquí.




Miles de millones de años en el pasado, el ambiente en Marte era mucho más hospitalario que en la Tierra. La vida requería de montones de oxígeno para formarse, pero era relativamente escaso en nuestra Tierra – mientras que en Marte abundaba. Además, la vida precisaba de dos elementos: molibdeno y boro, que también abundaban en el planeta rojo, pero no tanto así en la Tierra.

Por esto, algunos científicos creen que la vida se generó en Marte en una era muy distante, mucho antes de convertirse en un desierto inhóspito, y llegó a la Tierra cuando algunos microrganismos resistentes tomaron un aventón en los asteroides.


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