Astronomía para Principiantes. Canopus, El Piloto.



A pesar de hallarse 36 veces más alejada, brilla con la mitad de la fuerza de lo que lo hace Sirio. En un estadio evolutivo que no se sabe bien si va o si viene, en su transformación como gigante roja, la supergigante blanco-amarillenta, rara donde las haya, ocupa el segundo lugar entre las estrellas de la noche, mucho más brillante que la tercera (Alpha Centauri), aunque dista unas 72 veces más.



Una luminaria que mereció el primer lugar entre las que constituyeron la antigua Constelación del Gran Navío Argos, y que por ello se hizo acreedora a la letra Alpha de Bayer, que conserva ahora que pertenece a la desgajada Carina, la quilla del legendario buque de los argonautas, que sirvió para que Jasón viajara en busca del vellocino de oro, una estrella con una corona que irradia a diez veces más temperatura de la del Sol. Es Alpha Carinae, conocida como Canopus, el piloto de Menelao, la antigua ciudad portuaria del desaparecido Imperio de los Faraones, o la fachada suroriental de la Kaaba, orientada hacia el lugar donde aparece la estrella sobre el horizonte.



Menos célebre que otras estrellas como Arturo o Vega, que no brillan con tanta fuerza, esta falta de notoriedad entre los aficionados se debe, sin duda, a su posición fuertemente austral, que la hace invisible para gran parte del Hemisferio Norte. Se sitúa casi 53º por debajo del ecuador celeste, así es que nunca se hace visible en latitudes más allá de 37º norte y, particularmente en Cádiz (36º 32’ N), sólo alcanza 46′ de grado por encima del horizonte en su tránsito por el sur, prácticamente al mismo tiempo que Sirio, con la que comparte casi la misma coordenada en Ascensión Recta y, por tanto, el mismo horario de culminación.



Los efectos de la atmósfera hacen disminuir aún más estas escasas posibilidades de observación, y nunca aparece sobre el horizonte desde Canadá, la mitad norte de los Estados Unidos de América y la práctica totalidad del continente europeo. Otro tanto cabe decir de Tokyo (35º 41’ N), desde donde sólo ha sido observada bajo condiciones perfectas.



En cambio, es circumpolar desde Nueva Zelanda, el sur de Australia y de la provincia de Buenos Aires (Argentina) y desde Valdivia (Chile), y es una delicia verla culminar casi en todo lo alto sobre los cielos de Buenos Aires o de Sidney, sólo 18º al sur del zénit, mientras Sirio aparece otros 18º al norte, ambas estrellas 72º por encima del horizonte dominando toda la bóveda celeste. Esto es, las dos están separadas por 36º, la mitad de su altitud sobre sus respectivos horizontes, norte y sur.



La Constelación de Carina, donde se integra, es parte como se dijo del Navío Argos, una enorme constelación descrita y catalogada por el astrónomo greco-egipcio Claudio Ptolomeo en el siglo II de nuestra era, y constaba de más de 300 estrellas, lo que da una idea de la complejidad que entrañaba su estudio. Por eso, en el siglo XVIII, Nicolas Louis de Lacaille la dividió en tres, que son las que subsisten en la actualidad, y que son Puppis (La Popa), Vela (La Vela) y la propia Carina (La Quilla).



A ésta última correspondió la parte del león, pues en ella se integran las antiguas estrellas Alpha y Beta Argus Navis, como Alpha Carinae, que es Canopus, y Beta Carinae, llamada Miaplacidus. También se integran en Carina la fabulosa nebulosa Eta Carinae (η Ca), que envuelve a la estrella del mismo nombre, una de las más masivas que se conocen, y los deliciosos cúmulos estelares de Las Pléyades del Sur (IC 2602) y El Pesebre del Sur (NGC 2516), entre otros interesantes objetos.





Canopus, no obstante, se separa un tanto del plano ecuatorial de la Vía Láctea, nuestra galaxia, apareciendo aislada, lo que unido a su magnitud visual de -0.72 (Jim Kaler, SAO, SKY2000 y otros) la ha convertido en una útil referencia desde la Antigüedad hasta los tiempos actuales, en que es utilizada con frecuencia por las naves espaciales para su orientación, como en la imagen superior, tomada por el astronauta Donald Pettit desde la ISS (Estación Espacial Internacional). En el esquema de la derecha puede verse la forma en que esta estrella ya había sido utilizada por Posidonio de Apamea desde Alejandría, en su intento de medir (de forma exitosa) la circunferencia de la Tierra, 260 años antes del nacimiento de Cristo.





Esta estrella es, para la mayoría de nuestros vecinos de la galaxia (a una cierta distancia del Sistema Solar), la más brillante del cielo, toda vez que su luminosidad intrínseca es 13.300 veces mayor que la del Sol, y es la estrella más notable en un radio de 700 años-luz. La luminosidad de Sirio sólo equivale a la de 22 soles, y además está 36 veces más cerca, pues Canopus está a 309 años-luz mientras que Sirio se sitúa a 8.6. Para que puedan hacerse una idea, esto es como si el Sol estuviera en Madrid, Sirio en Zaragoza y Canopus en Buenos Aires. Pero si ésta última ocupara el lugar del Sol la Tierra tendría que hallarse tres veces más lejos que Plutón para tener condiciones de habitabilidad, es decir, a una distancia 117 veces mayor de lo que está.



La estrella es una rara supergigante de tipo espectral F0Ib y color blanco-amarillento, cuya temperatura superficial es de 7.280 grados Kelvin y su tamaño de 73 veces el del Sol, lo que le llevaría a ocupar un 90% de la órbita de Mercurio. Poco sabemos de este extraño tipo de estrellas, y es por eso que desconocemos el estadio evolutivo en que se encuentra Canopus, pues pudiera ser que aún se esté transformando en gigante roja, o por el contrario que esté regresando de esa fase hasta convertirse en una rara enana blanca compuesta por neón y oxígeno, como resultado de la fusión del helio primero y después del carbono de su núcleo.
Su masa podría estar entre 8 y 9 veces la masa del Sol.



Las estrellas cuya masa supera 9 veces la solar terminan su existencia transformándose en gigante roja y colapsando luego sobre sí mismas hasta provocar una presión insostenible en su centro que les hace explotar en el fenómeno conocido como supernova. Las estrellas algo menos masivas, que no llegan a ese valor, acaban sus días como enanas blancas rodeadas de una nebulosa planetaria formada por el material eyectado por la estrella como consecuencia de fuertes vientos estelares. Si resultara que Canopus tuviera masa suficiente, estaría en el primer caso, de evolución hacia gigante roja y su posterior explosión en supernova. Pero aún no conocemos este dato y por tanto tampoco sabemos cuál será el final de esta estrella.



Una interesante particularidad de Canopus es que posee una extraordinariamente caliente corona magnética, a semejanza de la corona solar. Pero mientras ésta sólo se hace visible con ocasión de los eclipses totales de Sol, la corona de Canopus puede detectarse a pesar de hallarse a más de 300 años-luz de distancia, porque emite rayos X y ondas de radio. La razón de esto puede estribar en que la temperatura de la corona magnética de Canopus es de unos 20 millones de grados Kelvin, diez veces más que la temperatura de la corona solar, que es de unos 2 millones. Recordemos que el Sol se halla a unos 8 minutos-luz de nosotros.



En cuanto al nombre de la estrella, es de origen incierto y hasta tres interpretaciones distintas intentan explicar su procedencia. La principal y más aceptada es la que se refiere a Canopus, jefe de pilotos de la nave de Menelao, en la que éste viajó a Troya para recuperar a Helena, que había sido raptada por Paris, en el episodio que dio origen a la Guerra de Troya. Al regreso de la expedición, el barco hizo escala en un lugar de la costa egipcia, donde Canopus halló la muerte al ser mordido por una serpiente.



Menelao mandó erigir un monumento en memoria de su amigo, en torno al cual se desarrolló la antigua ciudad de Canopus, del egipcio antiguo Kah Nub, que significa Tierra de Oro. Otros, en cambio, creen que este término proviene del color rojizo que adquiere la estrella desde este lugar, muy baja sobre el horizonte, por alteraciones producidas por la atmosférica. Una tercera versión alude a la pared sur-sureste de la Kaaba, lugar sagrado para los musulmanes, que está orientada justamente hacia el lugar por donde aparece Canopus en su orto sobre el horizonte. La palabra en árabe para designar el sur es Janub (جنوب), de donde derivaría Kanub y por fin Kanobus.


[/size]