Balcón de la biodiversidad cubana

Balcón de la biodiversidad cubana:

Extendido sobre un área total de 70 680 hectáreas en el oriente cubano, el Parque Nacional Alejandro de Humboldt (PNAH) abarca zonas de las provincias de Holguín y Guantánamo, y constituye el núcleo fundamental de la Reserva de la Biosfera Cuchillas del Toa

Autor: Orfilio Peláez | [email protected]
29 de agosto de 2014 20:08:30



Dentro de los cuatro sectores que conforman el Parque, La Melba resulta emblemática por la belleza de su paisaje. Foto: Julio Larramendi.

Creado en 1996 como resultado de la fusión de un grupo de las áreas protegidas más antiguas del país, entre ellas la Reserva Natural Cupeyal del Norte y el Refugio de Fauna Alto de Iberia, adoptó esa denominación en me­moria del eminente científico alemán de igual nombre, considerado con toda justeza el segundo descubridor de Cuba.

Desde el punto de vista de las condiciones meteorológicas, el PNAH tiene la peculiaridad de ser la región de mayor nubosidad del territorio nacional y presentar un elevado número de días con lluvias al año, cuyo promedio varía de 180 a 240.

Los acumulados anuales de precipitaciones llegan a sobrepasar los 2 500 milímetros y más en Baracoa y La Melba, dos de los cuatro sectores que lo conforman junto con Cupeyal del Norte y Ojito de Agua.

Su posición geográfica en la parte más pluviosa de nuestro archipiélago propicia la existencia de una importante red de cuencas hidrográficas de primer orden, donde resaltan los casos de las correspondientes a los ríos Toa, Sagua, Jiguaní, Moa, Nibujón y Santa María.

Considerada una de las zonas de mejor equilibrio ecológico, endemismo, conservación y biodiversidad de Cuba y de la región del Caribe, el Parque Nacional Alejandro de Hum­boldt fue declarado Sitio de Patrimonio Mundial Natural por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Cultura y la Educación (UNESCO) en el 2001.

CONSERVACIÓN EN LA MIRILLA

La publicación reciente del libro Parque Nacional Alejandro de Humboldt, la naturaleza y el hombre, cuyos editores son el Máster en Ciencias Ecológicas Gerardo Begué-Quiala, de la delegación territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en Guantánamo, y el doctor en Ciencias y reconocido profesional de la fotografía Julio Larramendi Joa, recoge en sus más de 160 páginas y atractivas ilustraciones toda la riqueza de la diversidad biológica del lugar, qué amenazas de origen antrópico y naturales están presentes, y las relaciones de los pobladores con su entorno, entre otros aspectos.

Como manifiesta a Granma Julio Larra­mendi, el PNAH atesora una gran diversidad florística, estimada en más de 1 500 especies entre plantas no vasculares (hepáticas y musgos), y plantas vasculares (helechos, plantas afines y espermatofitas), destacándose por su elevado endemismo.

“Existen algunas que son verdaderas joyas de la botánica. Tal es el caso de varias especies insectívoras, una de ellas la Pinguicula lignicola, y dos correspondientes a los géneros Podocarpus y Dracaena, este último perteneciente a un grupo de plantas de las más primitivas del reino animal".

El endemismo vegetal identificado en puntos como El Toldo, Alto Iberia, y Cupeyal del Norte alcanza de un 70 a un 80 %, uno de los más altos del país, indicó Larramendi.

Ambos editores de la mencionada obra subrayaron que el Parque contiene, además, la fauna más rica de Cuba, dada su abundancia, diversidad y endemismo.

“Dentro de las más de 1 200 especies de animales localizadas aparecen entre las más importantes el Gavilán Caguarero, cuyas poblaciones se han reducido tanto que quizás solo queden unas pocas parejas, y el almiquí, verdadero fósil viviente, del cual fueron encontrados varios ejemplares hace un tiempo atrás, durante una expedición científica desarrollada por especialistas cubanos y japoneses”.

Los tupidos bosques de la región sirven de refugio seguro para aves amenazadas de extinción, sobresaliendo de manera particular las significativas cantidades de Cotorra (Amazona leucocephala) y Catey (Aratinga eups), que pueden apreciarse allí, enfatizaron.



Entre los ejemplares más singulares y llamativos de la fauna del PNAH figura la ranita de Iberia, una de las más pequeñas del mundo, tanto que podrían caber hasta tres en esta moneda de 20 centavos. Foto: Julio Larramendi.

Como dato curioso vale mencionar que varios de los ejemplares famosos de la fauna cubana a nivel internacional se encuentran en el PNAH. Tal es el caso de la ranita de Iberia, considerada una de las más pequeñas del mundo.

Otros ejemplos de la riqueza faunística del lugar son la apreciable colonia de manatí (Trichechus manatus), la gran variedad de reptiles, y el ser el principal reservorio de uno de los peces más llamativos de nuestro país, la biajaca del Guaso o joturo (Nandopsis ramsdeni), pez endémico y de distribución restringida para la porción extremo oriental del archipiélago cubano.

Asimismo, resulta interesante la presencia de numerosas especies de moluscos, escorpiones, insectos y demás grupos de invertebrados.

Más allá del loable esfuerzo desplegado por los trabajadores y especialistas del PNAH en su cuidado, labor donde han contado con el apoyo de un conjunto de instituciones científicas del país, la delegación territorial del CITMA y otras entidades y organismos internacionales, el parque está sometido a diversas amenazas, como son la tala y la caza furtiva, la explotación de productos de sus ecosistemas, la erosión, la degradación de los suelos, la presencia de especies exóticas e invasoras, y el cambio climático.

Salvaguardar esta verdadera joya de la biodiversidad cubana es una prioridad a la que no debemos renunciar jamás. La conservación de tan valioso patrimonio natural bien lo amerita.