Borrando el planeta (para ojos indiscretos)
¿Cómo podemos evitar que los alienígenas detecten la Tierra mediante el método del tránsito?

Casi dos terceras partes de los planetas extrasolares que conocemos han sido descubiertos gracias al método del tránsito. Es un método muy fácil de entender conceptualmente —aunque los detalles son más complicados—: cuando el planeta pasa por delante de su estrella el brillo de esta disminuye en proporción a su tamaño. Eso significa que en estos momentos alguna civilización alienígena podría estar escudriñando nuestro planeta al pasar delante del Sol. Una civilización con instrumentos lo suficientemente avanzados y que por azar estuviese alineada con en el plano de la órbita terrestre no solo sería capaz de determinar el tamaño y la órbita de la Tierra, sino que también podría obtener espectros de transmisión de nuestra atmósfera. Estos espectros revelarían la presencia de biomarcadores, es decir, sustancias asociadas directa o indirectamente con la vida (oxígeno, ozono, metano, óxidos de nitrógeno, agua, etc.) e incluso con la presencia de una civilización industrial (sustancias contaminantes o la luz artificial del lado nocturno del planeta).
Láser de un telescopio apuntando al centro galáctico.
¿Pero y si quisiéramos permanecer en el anonimato galáctico a salvo de miradas indiscretas? A priori podríamos pensar que no tenemos ninguna oportunidad de enmascarar nuestra existencia en el cosmos y solo nos quedaría rezar para que no estemos en la línea de visión de alguna civilización con intenciones aviesas. Pero parece que, pese a todo, sí que es posible pasar desapercibidos. O al menos intentarlo. ¿Cómo? Usando láseres potentes.
La zona del cielo en el que la Tierra se ve como un planeta que transita.
De hecho, los investigadores David M. Kipping y Alex Teachey han demostrado que sería relativamente fácil ocultar a la Tierra de otras civilizaciones que estén buscando planetas por el método del tránsito. Usando un láser monocromático de 30 megavatios durante solo diez horas por año podríamos esconder la Tierra de búsquedas tipo survey similares a la realizada por el telescopio espacial Kepler. El láser debería apuntar, lógicamente, en la dirección opuesta al Sol desde el hemisferio nocturno hacia las estrellas donde se hayan detectado planetas potencialmente habitables y, por tanto, que podrían albergar civilizaciones inteligentes (lo más simple desde el punto de vista teórico sería colocar el láser en el espacio, como los puntos de Lagrange L4 y L5, ya que no hace falta que esté perfectamente alineado con el Sol y la Tierra, solo que apunte en la dirección contraria al Sol).
Un satélite láser de comunicaciones. Necesatiríamos algo así, pero más potente, en el espacio.
El pulso láser tendría la forma inversa a la disminución del brillo del tránsito de nuestro planeta visto desde la estrella ‘sospechosa’. El resultado es que los hipotéticos alienígenas no podrían ver ningún tránsito de la Tierra. El láser tendría una longitud de onda de 600 nanómetros, que es el pico de emisión del Sol. Para los sistemas estelares capaces de detectarnos y que estén situados a menos de 650 años luz sería necesario saber exactamente dónde está el planeta que alberga la civilización alienígena porque el haz láser tendría un diámetro inferior a 300 millones de kilómetros. Este detalle nos indica que una civilización avanzada podría optar por situar sus telescopios espaciales lejos de su planeta madre para evitar este tipo de engaños.
Geometría del láser usado para enmascarar la presencia de la Tierra a una civilización alienígena localizada en el plano de la eclíptica.
Pero es posible que los alienígenas no se dejen engañar tan fácilmente y observen en distintas longitudes de onda. En este caso, ocultar la Tierra en casi todo el espectro requeriría varios haces láser con una potencia de 250 megavatios. Mucho mayor, sí, pero todavía lejos de las exigencias de otros megaproyectos como, por ejemplo, naves interestelares que usen velas láser. Otra opción de ocultación ‘low cost’ es enmascarar únicamente determinados biomarcadores claves en el espectro, como podría ser la presencia de oxígeno y ozono. Si elegimos esta variante, denominada ‘bioocultación’, el láser solo requeriría una potencia máxima de 160 kilovatios por tránsito.
El pulso del láser, en medio, tendría la forma opuesta a la del tránsito, arriba. El resultado, abajo, es que ambas señales se cancelarían vistas desde la estrella sospechosa.
Ahora bien, ¿cuántas civilizaciones alienígenas podrían estar observando la Tierra en estos momentos por el método del tránsito? Según calcularon los investigadores René Heller y Ralph Pudritz el año pasado, en el plano de la eclíptica —y, por tanto, que puedan ver un tránsito de la Tierra a través del Sol— hay unas cien mil estrellas de tipo solar a menos de mil pársecs de distancia (3260 años luz, la distancia aproximada de las estrellas estudiadas por Kepler) y que además sean capaces de albergar planetas terrestres. Por supuesto, no sabemos si estas estrellas tienen planetas habitables y, menos aún, habitados, pero este es el límite superior a tener en cuenta.
En ese pequeño espacio están la mayoría de los planetas que conocemos. Por cierto que no es mucho.
Por último, vale la pena señalar que esta técnica de ocultación de tránsitos podría usarse para todo lo contrario, o sea, para resaltar la existencia de la Tierra en el cosmos. La idea consiste en que un pulso láser de unos 20 megavatios se emplee para ‘iluminar’ la fase inicial y final del tránsito de la Tierra, lo que facilitaría la detección de nuestro planeta y, con un poco de suerte, llamaría la atención de los alienígenas científicos debido a la inusual forma de la curva de luz. Y si dejamos volar la imaginación, cabe la posibilidad de generar curvas de luz de tránsitos de la Tierra con formas complejas en las que se ha especulado con codificar algún tipo de mensaje simple. Fascinante, ¿verdad?
Ahora estamos llamando. Aunque algunos dicen que es una mala idea, empezando por Stephen Hawking.
Quién sabe. Es posible que en alguna base de datos de tránsitos exoplanetarios estén esperándonos tránsitos con una forma extraña que solo puede ser obra de una civilización tecnológica. O también puede que ya hayamos observado el láser de alguna civilización que no quiere que la descubramos.
A lo mejor otro mundo ya se está ocultando.
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