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Como los videojuegos pueden cambiar para bien tu cerebro




Un concepto que con los años se ha vuelto más y más popular. ¿Qué dicen los investigadores? ¿Los científicos? En efecto, los video juegos cambian el cerebro. Ya que eso está garantizado, a continuación están las diez formas en que eso sucede. ¡Conoce cómo se modificó tu cerebro si eres un gamer desde hace tiempo!





10. La relación con los hermanos




Lo popular es decir que los violentos nos hacen violentos. Pues un reciente estudio de Brigham Young University revela que incluso es lo opuesto. Los jugadores con hermanos principalmente utilizan los videojuegos para jugar multijugador. Al hacer esto están formando lazos importantes de manera inconsciente. 




Es decir, juegan los dos en el mismo bando (por lo general) para enfrentarse juntos al enemigo. De esta manera las actividades fuera de los videojuegos crean la misma pareja o el mismo equipo. Si los hermanos necesitan hacer una tarea o juegan en un mismo equipo de fútbol (por poner un ejemplo), es evidente que la camaradería de los
videojuegos  se verá reflejada en estas otras actividades. 






¿Lo has notado con tus hermanos? A menos que te dediques a vencerlo constantemente en Mario Kart o le hagas numerosas Fatalities en Mortal Kombat, los videojuegos crearon el modo cooperativo y es ese el que forma un lazo especial de hermanos.




9. Síndrome del espectador




Resulta que entre más personas estén en un mismo sitio, es menos probable que ayudes. Esto lo investigó la psicología después del asesinato popular de Kitty Genovese (donde muchos se quedaron mirando antes de llamar a la policía o la ambulancia). Este síndrome significa que por ver a más personas en un determinado lugar crees que otro va a ayudar y no nesecitas ser tú el que tome la iniciativa. 



Esto lo sufrimos los gamers por todos esos videojuegos con numerosos NPCs (personajes que no son jugadores). Muchos juegos con largas tramas y aventuras por aparte de la principal cuentan con NPCs variados. 



Entre más haya, es más probable que nos saltemos esas misiones y sigamos con la historia. Esto se transporta afuera del juego a eventos de la vida. Si necesitas ayudar a alguien, tu mente ya va programada a que tienes otras cosas que hacer y no desearás perder tu tiempo en una actividad que no es considerada prioridad por tu cerebro. 







8. Sensibilidad moral


Esto es más reciente con los videojuegos donde cada decisión afecta el resultado de la historia. Sin embargo, desde el comienzo de los videojuegos  existen tramas donde puedes ser el bueno o puedes ser el malo. Los gamers que juegan como villano o como criminal entienden mejor las amenazas reales del mundo. Sienten más moralidad y culpa si hacen una mala acción. 



Un estudio de la University of Buffalo determinó que quienes juegan videojuegos  tienden a sentirse moralmente afectados antes de hacer una cosa mala. Lo piensan dos veces antes de actuar mal. Eso es algo bueno, ya que siempre dicen que los videojuegos nos hacen malos. 




7. Menos miedo a la muerte






En un videojuego siempre contaremos con numerosas vidas. Ya sean los corazones arriba en la pantalla o un simple menú donde diga que deseas intentar la misión otra vez. Un juego siempre nos dará la opción de volver de la muerte. Por este motivo, el concepto de la vida y la muerte nos parece más indiferente. 



No quiere decir que no nos importa vivir o que no nos importa morir. Lo que significa es que los videojuegos (principalmente los violentos) nos han puesto la idea en la mente de que es algo normal. Nuestro cerebro ahora está modificado de tal manera que la idea de la muerte no nos es de vital importancia. No la tomamos tan en serio





6. Agresividad



No quiere decir violencia, para evitar confusiones. Además, se ha determinado que tiene que ver con el contexto. Es decir, ¿juegas como héroe o como villano? ¿De qué se trata el videojuego? 






Un estudio realizado por National Science Foundation revela que los gamers tienden a ser agresivos si hay una ambigüedad en la narrativa. Si está claro que eres el héroe o que eres el villano, pero con objetivos evidentes, no habrá agresividad. Si no se sabe el porqué haces lo que haces en el videojuego o si es de esos donde el caos es simplemente la diversión, es más probable que se dispare la agresividad.




5. Regular emociones 



Los videojuegos podrán inducir a la agresividad, pero también pueden calmarnos. Hay aventuras que hasta nos ponen de buen humor. Mundos abiertos, paisajes memorables o hasta personajes icónicos. Todo esto crea un ambiente positivo.


El cerebro detecta estos sentimientos y establece una base positiva hacia los estímulos del videojuego. Por lo tanto, cosas negativas como un desorden alimenticio se pueden evitar si se juegan videojuegos para calmarnos. Por supuesto, un juego que nos estresa no producirá el mismo efecto.






4. Autoestima




Esto puede aparecer como un arma de doble filo. Por un lado los videojuegos pueden aumentar el autoestima de manera exponencial. Por otro lado, pueden hacer a los jugadores muy penosos o introvertidos. ¿A qué se debe?



Muchos gamers juegan para completar misiones, pasa niveles o conseguir todos los trofeos. En estos casos, derrotar un obstáculo complicado o vencer al jefe requieren inteligencia y cierta valentía. El autoestima sube cuando lo logras y se pasa a situaciones de la vida. Si puedes vencer a un monstruo gigante, puedes pasar un examen final. 

Para quienes juegan con la finalidad de escapar de la realidad puede tener repercusiones negativas en su autoestima. Es decir, se apegan mucho a un mundo ficticio que ya no saben comportarse en el verdadero. Estas personas pueden tener pocos amigos o son esos que tienen problemas para hablar con las mujeres





3. Expresar los sentimientos


Así como obsesionarte con un personaje de un libro o el protagonista de una película, los videojuegos crean la misma conexión. Un buen protagonista de videojuego o una narrativa interesante harán que sintamos un apego especial. Cuando vivimos la experiencia de pasar un videojuego que nos gustó, cada momento crucial (nivel o arco evolutivo) nos hace sentirlo muy cercano y vívido. 





Esas historias se pasan a cómo reaccionamos en la vida. Emociones difíciles de expresar no lo son tanto para los gamers. Podemos sentir y mostrar emociones con más facilidad.




2. El efecto avatar


Últimamente los videojuegos se han enfocado en las características que se puedan personalizar. Muchos incluyen rasgos para ser modificados y hacer que el protagonista se parezca en mayor medida a nosotros. ¿Qué sucede si se trata de un juego violento? 




La verdad es que los estudios han revelado que si se personaliza al protagonista para parecerse al jugador en un juego violento, el usuario se siente parte del juego en mayor manera que si fuera un personaje promedio sin rasgos similares.



Esto no quiere decir que necesariamente sea o no más violento solo porque el personaje es igual que el jugador. Lo que sí quiere decir es que los videojuegos donde el personaje "puedes ser tú" tienden más a identificar al gamer con la trama. 

Este tipo de juegos hacen que quizá por ratos adoptemos cualidades o características del videojuego. No vamos a salir disparando a las calles, pero quizá nos movamos como el protagonista o adoptemos algunos diálogos, su vestimenta, etc.


1. Reflejos veloces



Seguro tienes ese amigo o familiar que te sorprende arrojando un objeto mientras grita "¡Piensa rápido!" Puede ser que en algunas ocasiones no sabes ni qué está pasando y el objeto te golpee o simplemente se te caiga. Si lo logras atrapar casi siempre, puede ser porque eres gamer. 




Esto es porque videojuegos de disparos, de deportes o incluso de carreras obligan a las manos y a los ojos a trabajar en sincronía. Además, deben hacerlo a una velocidad rápida. Esto hace que los gamers tengan un menor tiempo de reacción comparado con quien no juega habitualmente videojuegos. Es decir, no tardamos tanto en reaccionar



Si un PJ me hizo mejorar mis reflejos fue Hiel, mi pequeño Assassin LVL 35 en AION super armado, hace casi 10 años 



La empatía no era su fuerte








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