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Conversando con "EL ESCRIBA"

“Conversando con EL ESCRIBA”

Tembleque – Toledo (España), Junio de 1988

Por Esther García Campayo.



Estudiando a fondo el fenómeno de los contactados por todo el mundo, he encontrado inquietantes coincidencias que apuntan con gran insistencia, hacia un final muy próximo y desastroso para la humanidad, alrededor del año 2000.

¿Es esta especie de psicosis, un efecto del renombrado cambio de milenio?

¿Son pasajeros los males que sufre la humanidad o son claros indicios de su vejez y decadencia?

He preguntado directamente al Escriba del Tao. Castellano, multifuncional, concienzudo e independiente, que no tiene contactos con el más allá ni con otras civilizaciones. Sin embargo, su libro LA CUARTA DIMENSIÓN, contiene reflexiones que avalan la posibilidad de que el futuro inmediato de la humanidad está comprometido.


1ª pregunta:

¿Es razonable creer en una proximidad del fin del mundo?

Responde El Escriba:

¿Es la intención de Dios destruir su propia Creación?

Dios no es sólo el Gran Creador
Él es también la obra creada,
Él es el Creador y la propia Creación.
Él es la obra y el obrero.

Las obras de Dios son eternas,
Como el propio Dios.


2ª pregunta:

La comprensión de tu libro me ha dado una íntima convicción de la existencia de Dios y de su intención para con el Universo y la humanidad. Su atenta lectura me ha desvelado el Plan de Dios con claridad y sencillez, sin apartarme, en ningún momento, de la razón y el sentido común, de modo que, cualquiera puede entenderlo y maravillarse al conocer la Lógica de Dios y la Realidad que Él siempre es.

¿No crees que muchos lectores se negarán a aceptar la evidencia razonable de tu obra, al entrar en contradicción con sus propios intereses?

Responde El Escriba:

Es elemental que así sea. No todos los seres humanos maduran a la vez, no todos están preparados para aceptar la responsabilidad que da el conocimiento de la verdad viva que es la LEY. Mientras que para unos, la verdad es dulce como la miel, para otros resulta amarga como el acíbar. Es el grado de madurez de la conciencia quien determina esta diferencia.


3ª pregunta:

¿Están realmente amenazados nuestra civilización o nuestro planeta, por algún peligro interior o exterior?

Responde El Escriba:

La civilización está peligrosamente amenazada, por sí misma. Se está devorando a sí misma. Se está mintiendo, se está robando y se está matando a sí misma.
Como civilización, presentamos síntomas evidentes de locura.

En cuanto a nuestro magnífico planeta: ocupa un lugar pequeñísimo en la Gran Creación que es el Universo; un inmenso cuerpo en desarrollo, expandiéndose, en todas direcciones, a una velocidad de vértigo, conteniendo trillones de cuerpos celestes en movimiento, que lejos de chocar y formar un caos monumental, son todo armonía, orden y concierto.
Nuestro planeta es una nota musical en el Gran Concierto de las Esferas, que es el Universo. Y no corre mayor peligro que el que nosotros mismos podamos causarle.

En nuestro Universo en desarrollo, desde que empezó a ocupar un espacio propio, como una semilla que eclosiona (el Big-Bang), hasta que alcanza su total desarrollo, que es la Perfección, todo está previsto de antemano, al modo que lo está, el desarrollo del feto humano, dentro del vientre materno.


4ª pregunta:

¿Quieres decir que el desarrollo del Universo, como el de nuestro planeta y el nuestro propio, están de algún modo, programados, como el de cualquier semilla y no podemos mejorarlo ni alterarlo?

Responde El Escriba:

No podemos mejorar el desarrollo mismo de la perfección, que se sucede en el ordenamiento universal o en nuestro propio orden orgánico, pero sí podemos alterarlo.

La libertad de cada ser humano, como ser creador que es, conlleva la gran responsabilidad de usar su poder creador propio, dentro de la Gran Creación, para alterar, retrasar o abortar, en mayor o menor medida, la obra de Dios. Pero este sería un mal uso de la libertad que tenemos, para observar, comprender, imitar y ser colaboradores con El Gran Creador.


5ª pregunta:

También afirma tu obra, que hay que tomar muy en serio la palabra del Hijo de Dios, porque su palabra se verá cumplida por encima de todas las demás.
¿Es posible, para el lector de hoy, creer en el regreso de un hombre que, al parecer, vivió hace 2000 años y del que dicen algunos que resucitó?
En tal caso, ¡seríamos juzgados por un hombre al que torturamos y crucificamos hasta su muerte!
¿Puedes arrojar más luz sobre esta cuestión?

Responde El Escriba:

No apoyo mis afirmaciones en la lectura de libros sagrados, ni nada me ha sido revelado que no sea producto de mi propia reflexión y mi propia experiencia ejercitando mi propio discernimiento.
Observando, comprendiendo y comprobando a cada paso, a lo largo de más de 20 años, la acción de LA LEY ÚNICA QUE RIGE SOBRE TODAS LAS LEYES. Trabajando, más que orando, y persiguiendo, siempre, el interés humano, social y ecológico, antes que el mío propio.
Lo que afirmo, se verá confirmado por el tiempo.
Hasta la misma ciencia, está muy cerca de poder confirmar la realidad de Dios, si yo lo he confirmado antes, por mis propios medios, es porque ciertos viajes, se hacen mejor y más rápido en solitario.
En verdad, aquel hombre era quien Él decía saber, su enseñanza y su ejemplo lo confirman.
Lo confirma su profundo conocimiento de la Ley que vino a enseñar a la Humanidad:

La ley suprema es Amor.
El orden supremo es Sabiduría.

El Amor y la Sabiduría son los pilares básicos de la Ley de Dios.

El Amor es la fuerza de la Ley, la suprema fuerza, madre de todas las fuerzas. Todas las fuerzas del Universo, alimentan su propio desarrollo con la energía que es Amor.

El Amor es la Energía Creadora de Dios.

La Sabiduría es el poder de la Ley, el supremo poder, padre de todos los poderes. Todo el Universo sigue en su desarrollo el orden dictado por la Sabiduría.

La Sabiduría es el Poder Creador de Dios.

Las obras del Gran Creador son eternas y están construidas, tan sólo, con su sabiduría y su amor.
Suya es la sabiduría que ordena toda la Creación y suyo es el amor que alimenta su desarrollo infinito.
La única fuerza que puede gobernar el mundo es la misma fuerza que mantiene un hogar en armonía: el amor. El único poder que puede legislarlos es la sabiduría.

Aquel hombre, nos mostró a todos su propio ejemplo de entrega desinteresada, inspirando y fortaleciendo a los más necesitados, con el mayor desinterés.

Su ejemplo es la Ley de Dios en acción.
“Lo superior inspira y fortalece lo inferior”

Con el mismo interés que el padre y la madre inspiran y fortalecen a sus hijos…
El más sabio, ha de enseñar al más inocente, el más fuerte, ha de fortalecer al más débil.
Sin embargo, la Humanidad no sigue el ejemplo de la ley suprema; sino el ejemplo de la ley inferior que rige a las bestias.
“El superior vive de lo que puede robar al inferior”

La identidad verdadera de aquel hombre se ve confirmada, tanto en sus propios actos, como en sus intenciones y en su palabra, llena de luz, que sigue viva y en la que, aún hoy, millones de seres humanos encuentran la mayor motivación de sus vidas.

Él mostró la Ley, que posibilita a la Humanidad para disfrutar de un Cielo en la Tierra.
Se presentó a nosotros mostrando su propio ejemplo, su propia obra, sus propios frutos. Como hemos de presentarnos nosotros, para ser reconocidos.

Él no era un maestro de la Ley.
Él era la encarnación misma de la Ley.

Si al vivir, imitamos su estilo, dando amor y comprensión, estaremos caminando con Él, con la Ley.
Tan sólo debemos valernos con el amor y el saber propios. Porque no podemos ser reconocidos por la Ley, por Él, si nos presentamos con frutos robados al amor y el saber de otros.
Aquel, “quien se llamó el Hijo de Dios” era en verdad, la Sabiduría y el Amor mismo de Dios.
¡Su ejemplo es el ejemplo de la Ley!
Sin embargo, le seguimos crucificando, todos los días, contradiciendo con nuestros actos, palabras e ideas, su ejemplo de entrega, de Amor y Comprensión.
Renegamos de Él, de la Ley, cuando ponemos nuestras pequeñas necesidades por encima de las necesidades mayores del prójimo.
Él vivió entregado a todos y murió perdonando a sus verdugos, mostrando así, un amor y una comprensión más allá de la razón.

Tal vez, en su reino de luz, no reina la razón como en el nuestro, donde falta amor y comprensión.
Su reino ha de ser el reino del Amor
Y su Justicia, el Amor.


6ª pregunta:

Aquel hombre tuvo la osadía de presentarse como rey ante los poderosos de su tiempo y tuvo la originalidad de situar su reino fuera de este mundo y de las leyes que lo rigen; “un reino sin muerte, eternamente luminoso, paraíso de Amor y Saber”.
Ese reino es considerado utópico por la razón científica, sin embargo, en tu obra se afirma, que más allá de los límites propios de nuestro Universo en desarrollo, se encuentran otros Universos, infinidad de Universos, ya desarrollados hasta su total perfección, y que todos estos Universos giran, en órbitas diferentes, alrededor de un único sol central, “una especie de fuente de luz eterna”, cuyo fulgor es mayor que el de mil soles y no deslumbra.
¿Tiene ese lugar que defines en tu libro como la Cuarta Dimensión, alguna relación con el reino que nombraba el Hijo de Dios?

Responde El Escriba:

¡Así debe ser! La CUARTA DIMENSIÓN es el REINO DE LOS CIELOS.
Estudiando el desarrollo de nuestro Universo tridimensional, he descubierto la finalidad de este desarrollo y la realidad de una Dimensión Mayor, que nos contiene. Tan grande, que contiene infinidad de Universos Perfectos, “moradas” habitadas por Humanidades más viejas que la nuestra, pero con nuestra misma estirpe genética.

Esta dimensión, que resulta nueva para nosotros, existe desde antes que nuestro Universo empezara su desarrollo. En realidad existe desde siempre, siempre ha existido y siempre existirá. Esta Cuarta Dimensión es la Eternidad.

De modo que, como afirmó el Hijo de Dios, es verdad que existe un Reino Eterno y es verdad que está fuera de este mundo, fuera de esta tercera dimensión. El Reino Eterno es la Cuarta Dimensión.
Es un reino mucho más viejo y real que el nuestro. Su Rey, es aquel hombre que crucificamos y, aquel hombre, aquel Rey, es el Gran Juez que ha de juzgar el Mundo.


7ª pregunta:

¿No crees que la Humanidad ha sido alarmada tantas veces con la llegada del “lobo”, que ahora lo que se pone en duda es la existencia misma del “lobo”?

Responde El Escriba:

Si tú fueras el lobo, ¿no crees que esa es la estrategia perfecta para sorprender a todos, pastores y rebaños, estando todos advertidos?


8ª pregunta:

Estudiando tu obra, he entendido también lo que es el pecado, la rectitud y el Juicio de Dios. Y profundizando en su estudio, he llegado a ver el Misterio de la Trinidad y el de la Consagración,
además de convertir todas mis dudas en certezas razonables, al punto, que me siento revolucionada por el Amor y la Sabiduría. ¡Y sólo una duda me asalta!
¿Está la Humanidad preparada para creer que el Futuro no pasará por donde apuntan la economía y la razón científica subvencionada?

Responde El Escriba:

La cuestión no está en creer o no creer, sino en saber discernir entre la verdad y falsedad, entre lo efímero y lo eterno.

Para leer este libro y comprenderlo en su verdadera dimensión, hay que vaciarse antes de todo prejuicio sobre la verdad y leerlo con la curiosidad limpia e inocente de un niño, para que la verdad viva pueda llenarnos.

No podemos ser poseídos por la verdad, en tanto estemos poseídos por el prejuicio y la falsedad, pues no podemos ser de la verdad y la falsedad, a la vez.

Sólo la luz, aguarda al que quiera apartarse de la oscuridad.

La lectura y el estudio de LA CUARTA DIMENSIÓN, es un reto para la razón y el sentido común. Un reto para el propio discernimiento del lector. Un ejercicio de libertad, que abre la comprensión sobre la responsabilidad que todos tenemos, ante el Gran Creador y sobre la responsabilidad de cada uno, ante la Unidad que es la Humanidad.


9ª pregunta:

¿Quieres añadir alguna conclusión o dar algún consejo a quienes han leído con éxito tu libro?

Responde por escrito, como a lo largo de toda la conversación:

“Los siete Ángeles de la Madre Terrenal van a ordenar La Casa de Dios, porque el Día más Grande ha de estar limpia y ordenada a los ojos de la Ley, de Él.”
Los siete Ángeles: Son las fuerzas de la Madre Terrenal.
La Casa de Dios: Es la Naturaleza.
Lo que van a limpiar: Es todo cuanto hemos construido de espaldas a la Ley y el Orden supremo.
El Día más Grande: Es nuestro nacimiento a La 4ª Dimensión.
Él: Es la Ley. El Hijo de Dios.

¿Cuándo?: Observad el ritmo del trabajo de los ángeles en la naturaleza. Cuanto más cerca esté el Día, con mayor contundencia obrarán. Porque han de advertirnos que nuestra es la responsabilidad si nos aferramos al espacio que ellos han de limpiar y ordenar. Por ello debemos tomar muy en serio sus advertencias, porque con la proximidad del Día se pondrán a trabajar todos a un tiempo y con todas sus fuerzas. Entonces se organizará el caos nunca visto.

Pero no temáis a los ángeles, sino a la fuerza de vuestra propia razón, porque se negará a escuchar las advertencias, tomándolas por lo que no son, posiblemente hasta ser demasiado tarde.

Como un niño testarudo, que ante la llamada de su madre, se hace el sordo para seguir jugando y queda a merced de la mayor furia desatada.

Digo estas cosas, porque os sentiréis tentados, ante la furia progresiva de los elementos, a asegurar aún más vuestras posesiones materiales. ¡Ni lo intentéis! Éste sería un error fatal. Ninguna fortificación humana podrá resistírseles.

De modo que lo más prudente será disponeros para abandonarlas a la acción de los ángeles. Puesto que su tarea no es quitaros la vida, sino la falsa seguridad sobre la que está construida.

Por ello estaréis más seguros a la intemperie, en el campo, con un sencillo refugio y un huerto.


Esther García Campayo (Junio – 1988)
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