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Cuando Estados Unidos le robó Florida a España

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El proceso de expansión territorial llevado a vías de hecho por las autoridades desde el surgimiento de Estados Unidos como nación, incluía apoderarse de los vastos territorios situados al sur de sus fronteras que eran posesiones españolas; entre ellos, la península de la Florida y los territorios aledaños hasta el Mississippi, identificados como Florida occidental.



1795



Durante la guerra de independencia de Estados Unidos, entre 1779 y 1781, España se aprovechó de la coyuntura y reconquistó la parte occidental de la Florida y algunas plazas de la parte oriental. Esta política agresiva terminó con la firma del Tratado de Versalles en 1783, que devolvió oficialmente estos territorios a la Corona española. Sin embargo esto conllevó una fuerte disputa geopolítica, sobre todo por la navegación del río Mississippi que era la única vía de traslado y comercio en la zona. Así, tras una serie de encuentros diplomáticos, Estados Unidos mostró su intensión expansiva y negoció el derecho único para la navegación de este río, logrando su cometido con el Pacto de San Lorenzo en 1795. La decisión de hacerle tales concesiones a Estados Unidos fue una manifestación de la debilidad de la Corona española.








Mapa de Las Floridas –Occidental y Oriental– españolas a inicios de los 1800. Nótese que el territorio del Misisipi era reivindicado por los españoles.




1804


El 24 de febrero, tras la adquisición de la Louisiana, el Congreso aprobó y el presidente Thomas Jefferson sancionó una ley denominada Mobile Act, que creaba el distrito fiscal de Mobila, como una forma de presionar a España, al sentirse en posesión de Florida occidental, como lógica extensión del territorio aledaño al Mississippi.

Estados Unidos inauguró una modalidad de agresión contra España, la que ha sido utilizada hasta nuestros días contra otras naciones:

– Reclamaciones por daños pecuniarios, reales o imaginarios, infringidos por otros gobiernos hacia sus ciudadanos.

– Presiones económicas enarboladas como garrote hacia otras naciones para conseguir objetivos políticos.

– En momentos en que España se encontraba debilitada por su enfrentamiento con los franceses, las reclamaciones económicas de ciudadanos estadounidenses, hechas suyas por el gobierno, servirían para ejercer presión sobre ella y obligarla a entregar el territorio floridano.

Al principio de la espera paciente («las prendas ambicionadas, mientras los Estados Unidos no pudieran tomarlas, debían permanecer en las manos más débiles») se añadía ahora otro que lo complementaba: «En el momento difícil del débil, poseedor de la prenda, se debía abandonar la actitud expectante para obrar rápida y enérgicamente contra este» .

Jefferson ofrecería a España «la compra» de Florida occidental, pero Madrid no vería ni siquiera un céntimo: sería a cambio de que el gobierno norteamericano se hiciese cargo de las «reclamaciones» de sus ciudadanos contra los españoles.


1806



El Congreso aprobó un fondo de 2 millones de dólares para la compra a España de Florida occidental, lo que Bonaparte le había asegurado que respaldaría, a cambio de la colaboración estadounidense en el bloqueo económico contra Haití. Por ello, el gobierno aprobó la ley que prohibía el comercio con aquel país, ya independiente desde 1804.




1810


                         Las Floridas Occidental y Oriental –aún españolas– hacia 1810.







Aprovechando la ocupación de España por parte de las tropas napoleónicas, colonos estadounidenses asentados en el pueblo floridano de West Feliciana atacaron a las autoridades ibéricas en Baton Rouge, declararon su independencia y solicitaron de inmediato su anexión a Estados Unidos. El presidente James Madison no aceptó esa fórmula, al no admitir la independencia de una región que el gobierno reclamaba como suya, lo que adicionalmente posibilitaba no reconocer las concesiones de tierra realizadas por los gobernantes españoles con posterioridad a la compra de la Louisiana.

El 27 de octubre el presidente Madison ordenó al general George Matthews la invasión y ocupación. Gran parte de Florida occidental quedó en manos norteamericanas y el gobierno
dio los pasos para iniciar la ocupación del resto del territorio floridano.




 Bandera desplegada por los colonos estadounidenses cuando declararon su "independencia".



1811

En el contexto de la ocupación de España por las tropas francesas, el presidente Madison solicitó facultades al Congreso para tomar posesión de Florida oriental.

El fomento de inmigración masiva de Georgianos y demás sudistas a la Florida, también pergeñó un plan para mandar mujeres estadounidenses para casarse con los españoles para asimilarlos. Enfocándose en
San Agustín, ciudad en donde la mayoría de sus habitantes eran españoles y menorcanos.



El general Matthews, cumpliendo instrucciones del presidente Madison, comenzó a organizar la secesión de ese territorio, utilizando a los colonos estadounidenses que estaban asentados allí, como súbditos nominales de España, encabezados por el general John McIntosh.




1812



Bandera de los Patriots


En marzo de este año, la administración del presidente Madison proporcionó apoyo encubierto a una fuerza privada de colonos estadounidenses llamada «the Patriots,» al mando del general Matthews.
El cual cruzaron la frontera para saquear, atrapar para esclavizar gente libre y anexar Florida a Estados Unidos, bajo el ofrecimiento de 500 acres de tierra, libertad religiosa, garantía de vidas y hacienda, y pago de los salarios pendientes de cobro al gobierno español, fueron auxiliados por algunos españoles traidores, la milicia de Tennessee, 50 soldados del gobierno federal y más el apoyo de las fuerzas navales enviadas a la zona desde Charleston, desembarcaron en la isla Amelia.

Desde allí conminaron a la rendición de las autoridades españolas asentadas en la isla Fernandina, procediendo a la proclamación de la «República de la Florida», cuya primera acción fue solicitar la anexión a Estados Unidos, aprestándose a tomar San Agustín.

Pero la alianza de indios Seminolas, negros, españoles y británicos al mando de George J. F. Clarke, gobernador de la Florida Oriental, más el apoyo de una fragata, aplastaron a los Patriots.

Por presiones de España y Gran Bretaña, el presidente Madison se vio obligado a desaprobar —de palabra— las acciones realizadas por el general Matthews, aunque dando indicaciones de que se mantuvieran las posiciones ocupadas, las que finalmente tuvieron que ser devueltas a España como resultado de la guerra angloestadounidense. 

George J. F. Clarke




Son españoles sus uniformes y banderas, pero son todos negros. Descendientes de los mismos que desde 1738 formaban la milicia negra, española, de Santa Teresa de Mose, “the black fortress of freedom”, donde los esclavos de Carolina huían para acogerse al cobijo español. Un episodio desconocido de nuestra Historia. 




1816





Andrew Jackson






Andrew Jackson dirigió una invasión navegando por el Apalachicola, los buques de guerra de Estados Unidos llegaron a "Fuerte Negro", las fuerzas de Estados Unidos se enfrentaron a un comandante negro llamado García, que tenía cuatro piezas de artillería pesada, seis cañones ligeros, un gran almacén de municiones y un desprecio profundo por los intrusos. García se enfrentó a dos barcos de guerra de la US navy, miles de soldados regulares del Ejército de EE.UU. y 500 indios Creek que esperaban capturar fugitivos seminolas.



Destruyeron Fuerte Negro y mataron a 270 personas. De los 64 que sobrevivieron, García fue ejecutado, y los otros fueron llevados de vuelta a la esclavitud.



Andrew Jackson, energizado por su victoria, notificado entrante presidente James Monroe que estaba listo para apoderarse de la Florida "en sesenta días."



Jackson había extendido las colonias estadounidenses hasta la zona fronteriza de Florida, que era propiedad de España […]. Con el pretexto de que era un santuario de esclavos fugitivos e indios saqueadores, Jackson empezó a realizar incursiones en Florida que, según dijo, eran esenciales para la defensa de los Estados Unidos. Era el prólogo clásico a una guerra de conquista. «Así empezó la Guerra Seminole, Sus tropas capturaron Pensacola de mayo de 1818. El general emprendió "una campaña de terror, devastación e intimidación que acabó con la adquisición estadounidenses de Florida que nació de la expedición militar de Andrew Jackson más allá de las fronteras de Florida, quemando poblados seminolas y capturando fuertes españoles, hasta que España se vio “persuadida” de la necesidad de vender […]. Así llegó Jackson a ser gobernador del territorio de Florida.


El exterminio del pueblo seminola que todavía habitaban la península para sustituirlo con colonos estadounidenses. Es lo que se ha llamado la limpieza étnica de Florida. 





1819




Siendo presidente Monroe y secretario de Estado John Quincy Adams se firmó el “Tratado transcontinental de 1819” (o de “Adams-Onís”) que fijaba las nuevas fronteras de España y Estados Unidos y en el que España (que continuaba con Tejas, Nuevo México...) se vio forzada a entregar Florida a los Estados Unidos a cambio de cinco millones de dólares no pagados, sino destinados a abonar reclamaciones estadounidenses contra España.







1821


Sin embargo estos tratados no fueron ratificados de inmediato sino que España trató de obtener apoyo de Inglaterra pero al no recibirlo finalmente ratificó el pacto en 1821. Así, al nacer el México independiente ese mismo año, el límite del este con Estados Unidos estuvo marcado por este último acuerdo diplomático de la Corona española, que había perdido para siempre el territorio de Florida.



Estos avales cimentaron el camino de Andrew Jackson hasta la presidencia de Estados Unidos, que detentó en el período 1829-1837. Desde esa responsabilidad, dirigiendo su agresividad en aras de saciar el afán de conquistas de nuevas tierras —el «destino manifiesto»—, la marea anglosajona ahora había fijado sus ojos en Texas.
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