Cuentos tradicionales de Japón 11, Hachikazukihime
Hola!
Hoy les traigo el cuento de amor que me olvidé subir ayer
Espero que lo disfruten.
Hachikazukihime
Hace mucho mucho tiempo en Kawachi no kuni (actual Oosaka) vivía una persona adinerada. No le hacía falta nada en su casa, solo una cosa, por más que querían, no podían tener un hijo.
Todas las noches rezaban a su dios para que les de la bendición de tener un hijo.
Y un día, por fin nació una hermosa niña. Era una princesa hermosa, muy parecida a su madre.
Vivían muy felices, pero, cuando la niña cumplió sus trece años, la madre enfermó gravemente.
“Yo ya me estoy por ir muy lejos, que me vaya es parte del destino, así que no te pongas triste. Te doy este recuerdo mío, póntelo en la cabeza. Seguro te va a servir de algo” dijo la madre mientras le ponía una pesada caja y como si fuera poco, lo cubrió con una enorme plantera parecida a un tazón en la cabeza.
Luego de eso la madre murió y el padre se esforzó en quitar la plantera, pero no pudo.
Por más que se esfuercen, no podían quitar la plantera, por eso a la princesa la comenzaron a llamar “Hachikazuki” (que es algo así como sombrero plantera) para burlarse de ella.
Pasado un tiempo, el padre se volvió a casar. La madrastra era mala y maltrataba a Hachikazuki, hablaba mal de ella y al final convenció al padre y la echaron de la casa.
Hachikazuki, viendo que le habían echado de la casa, trató de suicidarse tirándose a un río…
Pero la enorme plantera no le dejó hundirse en el agua.
Cuando salió del río, había llegado a un pueblo lejano, donde la vieron unos niños.
“Aaaah, tiene cabeza de tazón y cuerpo de humana, seguro es un monstruo” dijeron los niños y le tiraron piedras.
Justo en ese momento pasó el señor de esas tierras, llamado San’in no Chuujou. Chuujou era una persona muy amable y decidió llevar a Hachikazuki para que trabajara en su casa.
Chuujou tenía cuatro hijos, los tres mayores estaban casados, pero el menor no.
El menor de los hijos vio como Hachikazuki, con las manos todas lastimadas, cargaba agua y prendía el fuego.
Y un día le dijo “Aguanta un poco más, seguro va a pasar algo bueno”.
“Gracias” le respondió alegremente Hachikazuki, era la primera cosa linda que le dijeron luego de la muerte de su madre.
Luego de varios días, el joven decide hablar con su padre.
“Yo me quiero casar con esa joven, me atrajo su perseverancia y buen corazón” le dijo.
Por supuesto, Chuujou no estaba a favor y le respondió enojado “No puede ser, no permito que te cases con esa limpiadora”.
“Es una mujer excelente, una mujer como ella no hay en ninguna parte” se defendió el joven.
“¿Excelente? ¿Qué no hay otra? Bueno, vamos a hacer una comparación con las esposas de tus hermanos.” Dijo Chuujou.
Las esposas de los hermanos eran bellísimas. Chuujou pensó que viéndolas a Hachikazuki le daría vergüenza y se iría a algún lugar.
Llegó la noche de la comparación y Hachikazuki, desesperadamente y sin pensar, rezó al dios en el que creían sus padres.
“Esta noche es la comparación. Y me dijeron que las esposas de los hermanos son muy hermosas… Por favor, si es que le voy a hacer pasar vergüenza, escóndeme en algún lugar” pidió ella.
Y en ese momento, la plantera que no se le sacaba de ninguna manera, se cayó. Y debajo apareció la hermosa princesa.
Cuando miró la plantera, se dio cuenta que de adentro salían muchos tesoros.
En ese momento llegó el joven y sin pensar dijo “Sabía que eras una mujer excelente, pero encima tan hermosa… Vayamos al encuentro”.
En el encuentro estaban las esposas de los otros tres hermanos, todas muy bellas y bien vestidas. Todos vieron a la hermosa Hachikazuki y quedaron sorprendidos.
Nadie tuvo quejas en que ellos se casaran.
Cuentan que vivieron muy felices y tuvieron varios hijos.
Y que un día cuando Hachikazuki fue al templo a rezar, se encontró con su padre, viejo y pobre.
Él le contó que había perdido todo su dinero y por eso su nueva esposa le dejó. Y que se arrepentía profundamente haber echado a Hachikazuki de la casa.
“Perdón” le dijo llorando.
“No te preocupes, pasaron muchas cosas. Pero ahora vivo muy feliz” le dijo ella.
Hachikazuki llevó a su padre a la casa, y vivieron todos juntos muy felices.
Fin.
Dejo por aquí, los links de los cuentos del 1 al 10
http://www.taringa.net/post/manga-anime/19774142/Cuentos-tradicionales-de-Japon-1-al-10.html
Muchas gracias por leer.
Hasta luego!

Hoy les traigo el cuento de amor que me olvidé subir ayer

Espero que lo disfruten.
Hachikazukihime
Hace mucho mucho tiempo en Kawachi no kuni (actual Oosaka) vivía una persona adinerada. No le hacía falta nada en su casa, solo una cosa, por más que querían, no podían tener un hijo.
Todas las noches rezaban a su dios para que les de la bendición de tener un hijo.
Y un día, por fin nació una hermosa niña. Era una princesa hermosa, muy parecida a su madre.
Vivían muy felices, pero, cuando la niña cumplió sus trece años, la madre enfermó gravemente.
“Yo ya me estoy por ir muy lejos, que me vaya es parte del destino, así que no te pongas triste. Te doy este recuerdo mío, póntelo en la cabeza. Seguro te va a servir de algo” dijo la madre mientras le ponía una pesada caja y como si fuera poco, lo cubrió con una enorme plantera parecida a un tazón en la cabeza.
Luego de eso la madre murió y el padre se esforzó en quitar la plantera, pero no pudo.
Por más que se esfuercen, no podían quitar la plantera, por eso a la princesa la comenzaron a llamar “Hachikazuki” (que es algo así como sombrero plantera) para burlarse de ella.
Pasado un tiempo, el padre se volvió a casar. La madrastra era mala y maltrataba a Hachikazuki, hablaba mal de ella y al final convenció al padre y la echaron de la casa.
Hachikazuki, viendo que le habían echado de la casa, trató de suicidarse tirándose a un río…
Pero la enorme plantera no le dejó hundirse en el agua.
Cuando salió del río, había llegado a un pueblo lejano, donde la vieron unos niños.
“Aaaah, tiene cabeza de tazón y cuerpo de humana, seguro es un monstruo” dijeron los niños y le tiraron piedras.
Justo en ese momento pasó el señor de esas tierras, llamado San’in no Chuujou. Chuujou era una persona muy amable y decidió llevar a Hachikazuki para que trabajara en su casa.
Chuujou tenía cuatro hijos, los tres mayores estaban casados, pero el menor no.
El menor de los hijos vio como Hachikazuki, con las manos todas lastimadas, cargaba agua y prendía el fuego.
Y un día le dijo “Aguanta un poco más, seguro va a pasar algo bueno”.
“Gracias” le respondió alegremente Hachikazuki, era la primera cosa linda que le dijeron luego de la muerte de su madre.
Luego de varios días, el joven decide hablar con su padre.
“Yo me quiero casar con esa joven, me atrajo su perseverancia y buen corazón” le dijo.
Por supuesto, Chuujou no estaba a favor y le respondió enojado “No puede ser, no permito que te cases con esa limpiadora”.
“Es una mujer excelente, una mujer como ella no hay en ninguna parte” se defendió el joven.
“¿Excelente? ¿Qué no hay otra? Bueno, vamos a hacer una comparación con las esposas de tus hermanos.” Dijo Chuujou.
Las esposas de los hermanos eran bellísimas. Chuujou pensó que viéndolas a Hachikazuki le daría vergüenza y se iría a algún lugar.
Llegó la noche de la comparación y Hachikazuki, desesperadamente y sin pensar, rezó al dios en el que creían sus padres.
“Esta noche es la comparación. Y me dijeron que las esposas de los hermanos son muy hermosas… Por favor, si es que le voy a hacer pasar vergüenza, escóndeme en algún lugar” pidió ella.
Y en ese momento, la plantera que no se le sacaba de ninguna manera, se cayó. Y debajo apareció la hermosa princesa.
Cuando miró la plantera, se dio cuenta que de adentro salían muchos tesoros.
En ese momento llegó el joven y sin pensar dijo “Sabía que eras una mujer excelente, pero encima tan hermosa… Vayamos al encuentro”.
En el encuentro estaban las esposas de los otros tres hermanos, todas muy bellas y bien vestidas. Todos vieron a la hermosa Hachikazuki y quedaron sorprendidos.
Nadie tuvo quejas en que ellos se casaran.
Cuentan que vivieron muy felices y tuvieron varios hijos.
Y que un día cuando Hachikazuki fue al templo a rezar, se encontró con su padre, viejo y pobre.
Él le contó que había perdido todo su dinero y por eso su nueva esposa le dejó. Y que se arrepentía profundamente haber echado a Hachikazuki de la casa.
“Perdón” le dijo llorando.
“No te preocupes, pasaron muchas cosas. Pero ahora vivo muy feliz” le dijo ella.
Hachikazuki llevó a su padre a la casa, y vivieron todos juntos muy felices.
Fin.
Dejo por aquí, los links de los cuentos del 1 al 10
http://www.taringa.net/post/manga-anime/19774142/Cuentos-tradicionales-de-Japon-1-al-10.html
Muchas gracias por leer.
Hasta luego!


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