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Curando un tumor

Una estrategia terapéutica eficaz contra el tumor cerebral más agresivo








Existe una proteína llamada Myc, que tiene un papel importante en la regulación de la transcripción génica. Está implicada en procesos de proliferación, diferenciación celular y su muerte celular programada (apoptosis), por lo que controla la regeneración de los tejidos y la eliminación de células dañadas. Sin embargo, esta proteína puede sufrir alteraciones que provocan una proliferación celular descontrolada, que pueden originar cáncer de cérvix, mama, colon, pulmón, páncreas y estómago.

Una investigación ha logrado comprobar que la inhibición de esta proteína puede ser una estrategia terapéutica eficaz contra el tumor cerebral más agresivo, lo que supone una nueva esperanza para luchar contra un cáncer de mal pronóstico, como es el glioma, el tumor cerebral más frecuente y para el que no existía un tratamiento eficaz. “Nuestros resultados demuestran que la inhibición de Myc es eficaz tanto en los tumores de ratón como, de manera más destacable, en el glioma humano”, explica la Laura Soucek, investigadora principal del grupo de Modelización de terapias antitumorales en ratón del Instituto de Oncología Vall d’Hebron (VHIO).

El año pasado, el grupo de investigación de la doctora Soucek consiguió eliminar tumores pulmonares en ratones transgénicos mediante el diseño de un inhibidor de Myc, llamado Omomyc. “Tras los primeros y prometedores resultados, queríamos extender estos hallazgos a los tumores humanos”, afirma la doctora Soucek. “Queríamos saber cómo podían ser aplicados a otros tejidos y a otros tipos de tumores más agresivos y sin tratamientos efectivos, en los que realmente una solución como Omomyc podía ser determinante. Y también queríamos ir más allá ¿Se puede obtener alguna información sobre el mecanismo de acción de Omomyc en células tumorales?”.

Ensayo en humanos

Y ahora han logrado validar los resultados conseguidos con Omomyc en muestras de tumores humanos y se ha confirmado que la inhibición de Myc es eficaz, no sólo contra el tumor una vez está formado, sino que también actúa específicamente contra sus células progenitoras impidiendo que éstas se dividan, proliferen y desarrollen de nuevo el tumor, según el estudio, publicado en la revista Nature Communications.

Así, la inhibición de Myc reduce la proliferación de células cancerígenas. “Las células que tratábamos con Omomyc se volvían locas”, recuerda la doctora Soucek . “Su aspecto demostraba problemas en la proliferación celular, con divisiones aberrantes y la formación de células con muchos núcleos que luego morían por catástrofe mitótica, es decir, por la incapacidad de dividirse. Es decir, las células tumorales no podían hacer divisiones eficientes”.

Además se confirmó que no aparecían efectos secundarios tras administrar tratamientos repetidos y a largo plazo, ni tampoco aparecía resistencia. “Hemos confirmado que la inhibición de Myc es eficaz contra el tumor una vez formado, pero también actúa contra las células que inician el tumor e impiden que se divida, prolifere y se desarrolle de nuevo”, concluye la doctora Soucek. “Por ello la indicación en la que estamos pensando es, tras la resección del tumor, cuando queremos asegurar que las células que queden no puedan volver a desarrollarlo”. Ahora el equipo de investigación sigue trabajando en la búsqueda de una forma para su administración farmacológica.

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