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El día en que la CIA robó un helicóptero Mil Mi-24 ruso





Durante los años 80, la aún existente Unión Soviética mantenía relaciones amistosas con muchos países africanos y asiáticos que le habían jurado amor eterno a cambio de que les tuviesen puntualmente abastecidos de armas. Era un pacto perfecto: Rusia vendía armas como golosinas y todos estos países se armaban hasta los dientes para "frenar la expansión imperialista americana". estados unidos, estaba tremendamente preocupado antes este hecho, puesto que muchas de las armas rusas eran bastante mejores que las americanas. Y para diseñar su nueva generación de armas, debían estar seguros de que las nuevas superaban en todo a las rusas. ¿Como estar seguro de ello? Sencillo: había que robar las mejores armas rusas, estudiarlas y mejorarlas. Y el objetivo principal era el helicóptero Mil Mi 24

Rusia era consciente de la inestabilidad de los países africanos a los que vendía armas. Sabía perfectamente que lo que hoy en día es amor incondicional de un gobierno, en pocos meses podía suponer un giro completo en las relaciones con ese país, si el dictador de turno era derrocado y reemplazado por otro más avaro y deseoso de vender su lealtad al mejor postor. Por ello, Rusia comenzó a desarrollar variantes de sus armas distintas de las armas originales. Estas variantes iban destinadas a la exportación y solían tener prestaciones peores que el arma original.




Uno de estos casos fue el del Mil Mi-25 (versión para la exportación del heliocóptero de ataque Mil Mi-24) y uno de estos casos fue el de Libia.

Durante aquellos años, el Mil Mi-24 era un formidable helicóptero temido por los americanos. Era una soberbia máquina que aunaba una brutal potencia de fuego con el transporte de tropas a las zona más calientes del planeta. Para colmo, iba tan absolutamente blindado, que apenas se inmutaba si era alcanzado por una ráfaga del calibre .50 (una de las principales armas antiaéreas americanas de la época). Un Mi-24 podía llevar a la zona más complicada del planeta a un equipo de Spetsnaz, dejarlos en un punto concreto y luego quedarse por la zona dándoles apoyo aéreo artillado. Era una terrible noticia para los americanos, los cuales solian necesitar varios helicópteros para hacer eso y, sus helicopteros de transporte de tropas, los UH-1 Huey, solían caer como moscas ante los impactos de balas del calibre .50.

Todo esto, puso tremendamente nerviosos a la gente del Pentágono, los cuales necesitaban conocer algo más que esa magnífica máquina que los rusos poseían. Intentaron seguir de cerca sus actividades en Etiopía, donde los Mil Mi-25 habían hecho aparición, pero fue imposible. Posteriormente, los Mi-24 fueron desplegados en Afganistán y los peores presagios vieron la luz. Los ataques de los Hind contra bases de los muyaidines eran absolutamente debastadores. Atacando por parejas o por grupos de 4 (como aún suelen hacer), eran capaces de atacar por sorpresa las instalaciones enemigas, arrasarlas sin dar tiempo a reaccionar y apenas inmutarse si recibían fuego enemigo.




Los americanos lo tenían claro: había que diseñar un helicóptero capaz de ser un oponente digno al Mil-24. Y para ello, primero era necesario conocer perfectamente al Hind.

Había que hacerse con un Mil Mi-24 para despedazarlo y descubrir todos sus secretos. Por razones obvias, robarselo a los rusos era imposible, por lo que la idea de hacerse con un Mil Mi-24 original se descartó de antemano. Pero la idea de hacerse con un Mil Mi-25 parecía algo más alcanzable. Por ello, se empezaron a evaluar los posibles escenarios en los que se podría obtener alguno.

Desde un primer momento, Libia fue considerada como una excelente oportunidad de robar un Mil Mi-25. Era un país que los tenía en gran cantidad y que estaba rodeado de países "amigos" por los que comandos americanos podrían infiltrase y lanzar la operación. El problema vino con la creciente tensión desencadenada entre Libia y Estados Unidos a raíz de varios incidentes diplomáticos entre Muhamad Gadafi y Ronald Reagan. Ello, acobardó a los países limítrofes y ya no les entusiasmaba tanto la idea de tener gresca con un vecino fuertemente armado y cabreado.




Entonces apareció una posibilidad del Chad. Resulta que Chad y Libia siempre habían mantenido unas tensas relaciones de amistad. Chad, había sido un minucioso aliado de Libia a la hora de detener a los grupos guerrilleros que trataban de colarse en territorio Libio y Libia había estado encantada de ayudar a Chad en esa labor enviando apoyo aéreo a la zona para ayudar a las tropas de Chad. Pero por otro lado, en aras de esta ayuda, Libia se había adentrado mucho con sus tropas en suelo de Chad, anexionándose para sí grandes cantidades de terreno que no le correspondían. Chad no estaba de acuerdo con esta forma de actuar de Libia y pidió que las tropas libias abandonasen su territorio. Libia, con el pretexto de que la zona aún era insegura, se negó. De modo que Chad decidió expulsar a las tropas de Libia de su territorio y lo hizo con tanta eficacia y rapidez que los libios debieron de abandonar gran cantidad de material bélico tras de sí. Salieron a toda prisa para evitar conflictos mayores. De entre todo lo que abandonaron, los servicios de inteligencia de la CIA se dieron cuenta de que Libia había abandonado un Mil-25 averiado en la zona, el cual estaba pendiente de ser reparado para regresar a Libia y que quedó abandonado cuando tuvieron que abandonar la zona apresuradamente. Jamas tendrían una oportunidad mejor.

Tras sondear la posibilidad con Chad de que les "vendiesen" el aparato, el gobierno de Chad aceptó hacer la venta a la CIA bajo la condición de que fuese una venta clandestina, ya que si Libia se daba cuenta de su helicóptero desaparecido podría pedirlo de vuelta lo cual daría pie a nuevas escaladas de violencia. Si se hacía, debía hacerse rapido y en secreto. Arrancó la operación Mounthope III.

La unidad designada para llevarla a cabo fue el Ala 160 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, los conocidos como NightStalkers. Tras haber entrenado durante muchas semanas en Nuevo México lo que suponía la extracción de un helicóptero de tales dimensiones en pleno desierto y a la luz del día (Chad quería tener controlados en todo momento a los americanos), se decidió que la única forma de llevarla a cabo con éxito era hacerlo con CH-47 Chinook modificados para poder transportar el gigantesco peso de los Mil-25.




El 10 de junio de 1987, dos Chinnok modificados arrancaron de su base de Ndjamena en la madrugada. Tras volar más de 500 millas naúticas, uno de ellos aterrizó en la zona de Ouadi Doum para garantizar que la zona era relativamente segura para la llegada del otro Chinook de transporte. Hay que recordar, que un gran número de efectivos libios aún estaban merodeando por la zona, puesto que al haber sido expulsados con tanta rapidez, no quedaba claro si lo habían sido por completo o aún quedaban unidades rezagadas. Si eran descubiertos, podría haberse creado un enorme problema diplomático al ser conocida la noticia de que los americanos estaban robando material militar libio. Tras reconocer la zona pudieron confirmar que, definitivamente, había tropas libias en las inmediaciones.

La operación se desarrolló rapidamente. Mienras uno de los Chinnoks hacía vuelos amenzantes y disparos de advertencia contra las tropas libias de las inmediaciones, el segundo Chinook se acercó rapidamente, cargó al Mil-25 y salió volando con él tan rápido como pudo. La operación se llevó a cabo de forma tan rapida, que los libios apenas pudieron reaccionar ante lo que estaba sucediendo. Los militares de Chad, simplemente miraron hacia otro lado.




Todo podría haber quedado en una excelente operacion, de no haber sido porque la operación Mounthope III se topó con una gigantesca tormenta de arena. Eso era algo inesperado y tremendamente amenazante, ya que el Chinook iba al máximo de su capacidad volando con el Mil-25 a cuestas. El cómo reaccionaría al verse zarandeado por la tormenta de arena era una auténtica incógnita. En ese momento, el piloto de chinook decidió quedarse quieto, suspendido en el aire con el Mil-25 colgando, a la espera de que la tormenta pasase de largo. Fue la decisión más acertada, puesto que si hubiesen volado, habría sido completamente a ciegas y podrían haber chocado contra dunas o contra tendidos eléctricos.

Tras pasar la tormenta, el Chinook logró alcanzar su base en un vuelo de 45 minutos y llegando a la misma casi sin combustible. El Mil-25 fue cargado en un avión de transporte Galaxy y llevado urgente a USA, donde fue despedazado pieza a pieza y donde fueron revelados gran parte de los secretos que lo hacían un formidable helicóptero.

Terminaba con éxito de esta forma una de las operaciones más audaces que las fuerzas americanas han llevado a cabo jamas en suelo africano y, por ende, la operación más grande llevada a cabo (hasta la fecha de entonces) usando helicópteros tan gigantescos como los CH-47 Chinook.

Fue una misión perfecta: los secretos de Rusia quedaron al descubierto, los libios quedaron tremendamente enfurecidos, Chad cobró una gran cantidad de dinero y el nombre del Ala 160 MNightstalkers pasó a la historia con letras de oro.






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