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El Ejercito Republicano de España!



Éstas son las principales características del que fue llamado Ejército Popular de la República, ejército nacido del caos que provocó el fracasado intento de toma del poder protagonizado por una parte del ejército español, que tambien se llamo, el Ejercito de los Rojos.

La Guerra Civil Española enfrentó a los bandos republicano y nacional entre 1936 y 1939. El bando republicano estaba integrado por las fuerzas políticas de izquierdas: los partidos republicanos (Izquierda Republicana o Unión Republicana), el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el Partido Comunista de España (PCE), el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Además, el bando republicano contaba con el apoyo de los sindicatos marxista, Unión General de Trabajadores (UGT), y anarquista, Confederación Nacional del Trabajo (CNT).




ORÍGENES Y EVOLUCIÓN
DEL EJÉRCITO REPUBLICANO

Tras el estallido de la guerra civil la puesta fuera de combate, en la zona donde fracasó el alzamiento, de las unidades del ejército regular y la descalificación de gran parte de sus jefes y oficiales plantearon de inmediato una serie de problemas gravísimos para la República. La composición básica de tropas que se formaron a raíz del desbarajuste del 18 de julio fueron las milicias, conjuntos de personas armadas que, organizadas por determinados grupos políticos, sindicatos o asociaciones de izquierdas, estaban dispuestas a luchar por un ideal y a la que se unieron los restos de los cuerpos de SEGURIDAD del Estado, Guardia Civil, Guardia de Asalto, carabineros etc. Sin embargo las milicias, planteaban una serie de problemas de índole política que mermaban mucho su capacidad. Las diversas formas de hacer la guerra eran causa del desorden que cundía en el seno de las milicias, fuente de innumerables conflictos cuando al frente de estas heterogéneas formaciones se colocaba a jefes militares profesionales leales a la República. Las milicias de carácter anarquista (localizadas principalmente en el frente de Aragón) eran totalmente contrarias por principios a la idea de la disciplina militar y frecuentemente sus jefes sindicales realizaban votaciones antes de decidir si debían o no obedecer las ordenes del jefe militar republicano al mando. También se daban casos de diversas columnas de milicianos (principalmente del frente de Madrid, de marcado carácter marxista y por tanto organizadas por el sindicato UGT) que se tomaban la guerra como un juego marchando al frente de día como quien iba de excursión, pegaba unos tiros y después se volvía para casa a dormir prometiendo regresar al frente al día siguiente.
Otras unidades por el contrario tenían muy claro que la única forma de poder ganar la guerra era establecer un mando único y una disciplina férrea en el frente de batalla. La más famosa de ellas fue el llamado 5º Regimiento que, partiendo de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC), fue organizada en Madrid a los pocos días de estallar la guerra civil por dirigentes del Partido Comunista. Dicha unidad impuso por misión fundamental el adiestramiento de mandos militares de confianza y la formación de unidades perfectamente asesoradas y bien armadas. Su primer comandante fue Enrique Castro Delgado y de esta misma unidad surgieron nombres tan famosos como el de Juan Modesto o Enrique Líster llegando a ser la unidad más importante de todo el ejército republicano a lo largo de 1936 hasta su supresión y absorción en enero de 1937 por los nuevos cuadros del naciente Ejército Popular.



La reorganización del ejército republicano se inicia con el acceso a la jefatura del gobierno del socialista Francisco Largo Caballero. Las experiencias recogidas desde el 18 de julio hasta octubre de 1936 demostraban la escasa eficacia de las milicias, reconocida incluso por destacados líderes anarquistas (hasta entonces principales impulsores de la negativa a someterse a una disciplina) como Cipriano Mera. La lucha de las desorganizadas milicias en campo abierto ante unidades de LEGIONARIOS o regulares rebeldes precipitó las estrepitosas derrotas en Extremadura y valle del Tajo y el estancamiento en el frente de Aragón ante fuerzas numéricamente inferiores y peor armadas.

El 6 de octubre de 1936 se implantó el Comisariado General de Guerra con la misión de ejercer un control político-social sobre los soldados, milicianos y demás fuerzas armadas al servicio de la República. Un decreto del 16 de octubre estableció el mando único que recaía sobre el ministro de la Guerra (posteriormente llamado de Defensa) ocupado también por el jefe de gobierno Francisco Largo Caballero. Se creó un Estado Mayor Central que hasta noviembre de 1936 fue dirigido por el comandante Manuel Estrada y desde esa fecha hasta mayo de 1937 por el general Toribio Martínez Cabrera. Un paso importante fue pasar a las escalas activas del ejército a todos los oficiales y suboficiales de milicias considerados afectos a la causa republicana. Otro lo constituyó el sometimiento de dichas milicias a los dictados del Código de Justicia Militar.



Una vez puesto en marcha el proceso de militarización se convino en que la unidad básica del ejército republicano sería la brigada mixta. La brigada mixta no era otra cosa que un conjunto de cuatro batallones de Infantería, cada uno compuesto por cinco compañías, a cuya fuerza se agregaba una serie de armas y unos servicios complementarios (CABALLERÍA, artillería, transmisiones, intendencia etc.). Mandadas en su mayoría por profesionales, dieron un excelente resultado constituyendo la espina dorsal de lo que posteriormente sería el Ejército Popular de la República. Más tarde, cuando las necesidades de la guerra empezaron a demandar grandes cantidades de tropas, las brigadas mixtas se encuadraron en divisiones y éstas en Cuerpos de Ejército y en Ejércitos propiamente dichos.


Por lo que respecta a la militarización en zonas como Cataluña o el País Vasco comentar que la Generalitat catalana obró más o menos por su cuenta hasta que en mayo de 1937, tras los disturbios de Barcelona, el Gobierno Central hizo valer su autoridad y acabó con la autosuficiencia de la Consellería de Defensa Catalana y del Exèrcit de Catalunya. En cuanto al País Vasco la República tropezó con los mismos problemas con un ejército republicano de Euzkadi virtualmente independiente y autónomo no sometido al mando único.



Importantísimos pasos se hicieron para la consolidación del Ejército Popular de la República, tarea nada fácil contando que prácticamente se había partido de cero. Uno de ellos fue la creación de las Escuelas Populares de Guerra que aunque extremadamente politizadas, obtuvieron resultados muy favorables en el funcionamiento de las distintas unidades militares a las que eran destinados los nuevos oficiales. También se creó la Escuela Popular de Estado Mayor en la cual se instruía a los jefes y oficiales que teniendo una preparación adecuada pudieran aplicarla directamente en el campo de batalla. Tras la designación de Juan Negrín como jefe del Gobierno se remodelará el Estado Mayor Central. El coronel Vicente Rojo fue puesto al frente del mismo e Indalecio Prieto estará al cargo del ministerio de Defensa hasta el 6 de agosto de 1938 en el que tras su dimisión el cargo será también asumido por Juan Negrín. El Partido Comunista con el apoyo del SIM (Servicio de Investigación Militar), se hizo con el control del ejército. De esta manera las fuerzas armadas republicanas alcanzaron una cohesión que no habían conocido hasta entonces aunque esto no significó que hubiera alcanzado un nivel de eficacia máximo tal y como las batallas de Brunete, Teruel o el Ebro se encargarían de demostrar. El final del ejército republicano (que llegó a tener más de 750.000 de hombres en sus filas) no pudo ser más trágico, rindiéndose sin condiciones y sin ofrecer prácticamente resistencia en marzo de 1939 cuando el ejército nacional ocupaba ya las 2/3 partes del país.

PRINCIPALES EJÉRCITOS REPUBLICANOS

EJERCITO DEL CENTRO
Conjunto de fuerzas que tenía encomendada como misión principal la defensa de Madrid aunque también se encargaba de la defensa de la región central republicana siendo pues uno de los mayores y más importantes del Ejército Popular. Se vio constantemente puesto a pruebas en las sucesivas batallas tanto defensivas como ofensivas realizadas en sus alrededores (Jarama, Guadalajara, Brunete etc.) las cuales demostraron que aunque no estaba suficientemente preparado para el ataque sí lo estaba para la defensa y el contraataque. Tuvo como primer comandante en jefe al general Sebastián Pozas Perea aunque posteriormente dependió también del general José Miaja Menant principal jefe político y militar durante la defensa de Madrid. En marzo de 1939 se rindió sin oponer resistencia a las fuerzas nacionales.

EJERCITO DE CATALUÑA
o
EJERCITO DEL ESTE
Creado al estallar la guerra civil y teniendo como base a las milicias del POUM, la CNT, la UGT y el Partido Comunista, su zona de influencia fue durante la contienda la de operar en el avance en Aragón así como a servir de ayuda al Ejército del Centro teniendo también como jefe al general Sebastián Pozas Perea. Tras un periodo de estancamiento intervino entre diciembre de 1937 y febrero de 1938 en la campaña de Teruel, campaña en la que sufrió numerosísimas pérdidas, lo que obligó a una nueva reestructuración de sus cuadros de mandos y tropas. La caída de Cataluña en manos nacionales en febrero de 1939 significó la destrucción efectiva de este ejército.

EJÉRCITO DEL EBRO
Creado en julio de 1938 a instancia del Jefe de Estado Mayor del Ejército Popular, general Vicente Rojo y puesto a las órdenes del comunista. Estaba integrado por los Cuerpos de Ejército V (Enríque Líster), XII (Etelvino Vega), XV (Manuel Tagüeña) y XVII (José del Barrio). Sus efectivos sumaban 80.000 hombres apoyados por 70-80 piezas de artillería de campaña y 30 piezas de artillería antiaérea. Localizado en la ribera catalana del Ebro, su principal misión fue evitar que Valencia cayera en manos de los nacionales, tarea para la cual se propuso desencadenar la famosa batalla del Ebro que tenía como objetivo aliviar la presión sobre Valencia e intentar volver a unir, con un ataque desde Cataluña, las zonas republicanas que habían quedado divididas tras la ofensiva franquista de Aragón. Con el final de la mortífera batalla (noviembre de 1938) quedó derrotado y sin posibilidad de ser reestructurado.

EJÉRCITO DE LEVANTE
Creado tras la organización del Ejército Popular y compuesto por unos 100.000 hombres fue confiando en 1937 al general Juan Hernández Saravia y operó principalmente en la zona de Teruel permaneciendo prácticamente inactivo durante el resto de la contienda. Antes de su rendición en marzo de 1939 su mando fue ostentado por el general Leopoldo Menéndez López.

EJÉRCITO DE EUZKADI
Ejército autónomo formado por unidades militares del Pais Vasco con un fuerte componente político (gudaris) mandadas inicialmente de una forma un tanto VAGA por el presidente del Gobierno autonómico José Antonio Aguirre y posteriormente de manera práctica aunque no efectiva por el general Manuel Gamir Ulíbarri que tuvo una efímera existencia al ser derrotado y prácticamente destruido tras la victoriosa ofensiva del norte del ejército nacional en el verano de 1937.

EJÉRCITO DE EXTREMADURA
Creado en noviembre de 1937 a fin de liberar en parte las extensas competencias del Ejército del Centro. Fue mandado hasta julio de 1938 por el coronel Ricardo Burillo y desde esa fecha hasta que finalizó la contienda por el general Antonio Escobar. Salvo en contadas ocasiones en las que montó ofensivas de escasa importancia permaneció inactivo hasta su rendición en marzo de 1939.



EJÉRCITO
DEL SUR
Constituido a finales de 1936 al mando del general Fernando Martínez Monje fue el impulsor de la ofensiva contra Córdoba en la cual fracasó en su intento de apoderarse de la capital como también fracasó cuando, ya a las órdenes del coronel José Villalba, se le encomendó la defensa de la zona republicana de Málaga. El resto de la contienda permaneció inactivo siendo el coronel Gaspar Morales su último jefe antes de la rendición.

EJÉRCITO DE ANDALUCÍA
Contingente de fuerzas mandadas en un principio por el coronel Adolfo Prada y a partir de 1938 por el también coronel Domingo de Moriones que operó en el sur y en el centro de España y que prácticamente permaneció inactivo durante toda la contienda
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