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El embrollo del misil norcoreano




... y su supuesto motor ucraniano.






Cualquier noticia militar de Corea del Norte suele atraer la atención de todos los medios de comunicación por motivos obvios. Si además hablamos del novedoso misil balístico Hwasong 14 (화성 14, o sea, ‘Marte 14′ en coreano) el interés se dispara varios órdenes de magnitud. Pero en este blog no hablamos de misiles sino es porque tienen una conexión con la astronáutica. Y esa conexión ha aparecido de forma imprevista después de que varios medios señalaran una relación entre el motor del misil norcoreano y la industria aeroespacial ucraniana.


Primer lanzamiento del misil norcoreano Hwasong 14.


Pongámonos en antecedentes. Corea del Norte tiene un programa espacial propio basado en el lanzador Unha (은하 , ‘galaxia': hay que reconocer que los nombres de misiles norcoreanos son muy ‘espaciales’). El Unha, también conocido en occidente como Taepodong 2 (‘gran cañón’) y en Corea del Norte como Kwangmyŏngsŏng (o ‘estrella brillante’), es, en su versión Unha 3, un cohete de 90 toneladas al lanzamiento capaz de situar hasta 200 kg en órbita baja que usa tecnología derivada del misil soviético Scud de los años 60. Las dos primeras etapas usan queroseno y ácido nítrico como propergoles (una combinación poco frecuente), mientras que la tercera etapa usa hidracina y ácido nítrico y parece ser una versión de la segunda etapa del cohete iraní Safir, ya que se sabe que Corea del Norte e Irán han intercambiado información para desarrollar nuevos misiles y lanzadores espaciales.


Lanzador espacial Unha 3 en una misión de 2016.


El Unha ha realizado cinco misiones entre 2006 y 2016, aunque solo un lanzamiento realizado en diciembre de 2012 se puede considerar un éxito total. Los analistas consideraban que el Unha era un subterfugio del amigo Kim Jong-un para crear un misil balístico intercontinental (ICBM) sin soliviantar demasiado al resto del mundo. Pero hete aquí que los pasados 4 y 28 de julio Corea del Norte sorprendió a propios y a extraños al lanzar en dos ocasiones el Hwasong 14, un misil completamente nuevo que los expertos consideran que, con un supuesto alcance superior a los 9.000 kilómetros, podría tratarse del primer ICBM del país (no obstante, hay que subrayar que se trata de estimaciones y muchos especialistas todavía dudan de que se trate realmente de un ICBM). Y el caso es que no se parece en nada al Unha.


Misil norcoreano Hwasong 14.


Los analistas inmediatamente conectaron el Hwasong 14 con el misil soviético lanzado desde submarinos R-27 Zyb, un vehículo que Corea del Norte ha usado anteriormente como punto de partida para otros de sus misiles y que hasta hace poco se pensaba que estaba relacionado con el Unha. El R-27 usaba un motor 4D10 en la primera etapa a base de combustibles hipergólicos de 23 toneladas de empuje, complementado por dos motores vernier de 3 toneladas de empuje. Hasta aquí nada especialmente interesante, hasta que varios expertos señalaron que el motor del Hwasong 14 tenía que ser más potente que el del R-27 para que el misil fuera un ICBM y que, por tanto, se trataba de algo completamente nuevo (en realidad, puesto que la primera etapa del Hwasong 14 parece ser una variante del misil Hwasong 12, no sería exactamente nuevo, pero lo cierto es que hasta ahora nadie le había dado mucha importancia a este último misil). De ser así, ¿se trata de un desarrollo indígena? Puede ser, pero teniendo en cuenta el nivel tecnológico de Corea del Norte algunos expertos creen que estamos ante un motor de diseño extranjero. La cuestión es, ¿de dónde viene?


El amigo Kim oteando el horizonte en busca de ayuda para su misil...


El experto en cohetes Norbert Brügge señaló la similitud del motor del Hwasong 14 con el RD-250, un motor de 80 toneladas de empuje y de diseño soviético usado en el misil intercontinental R-36 y en el lanzador espacial Tsiklon. El RD-250 es un motor de dos cámaras de combustión, así que, suponiendo que esta teoría sea cierta, los norcoreanos han ‘cortado’ el motor en dos para usar una única cámara con un empuje de unas 40 toneladas. El análisis de Brügge pasó desapercibido hasta que el Bulletin of Atomic Scientists y el experto Michael Elleman del International Institute for Strategic Studies confirmaron sus sospechas y, de paso, pusieron en primera plana el asunto del RD-250 (por cierto, Brügge afirma que las dos organizaciones usaron su trabajo sin darle crédito, pero esa es otra historia).


Motor soviético RD-150.


El caso es que uno no va a la ferretería más cercana y se compra un RD-250. Este motor era obra de la oficina de diseño soviética de Valentín Glushkó, actualmente la empresa rusa NPO Energomash. No obstante, tanto el misil R-36 como el Tsiklon se fabricaban en Ucrania por las empresas Yuzhnoe y Yuzhmash, fabricantes del cohete Zenit. Y aquí es donde el asunto comienza a tomar un cariz muy turbio. Michael Elleman sugiere en su informe la posibilidad de que el gobierno de Ucrania haya vendido recientemente a Corea del Norte el motor —o los planos— del RD-250 de forma ilegal, saltándose las sanciones impuestas por la comunidad internacional al díscolo país gobernado por Kim Jong-un.


Pruebas del motor del motor del Hwasong 14.


Elleman también apunta la posibilidad de que la tecnología del RD-250 llegase a manos norcoreanas a partir de viejos motores de la era soviética guardados en museos o almacenes en Rusia o Ucrania, pero considera la hipótesis ucraniana más probable porque los norcoreanos deben haber necesitado ayuda técnica para ‘partir’ en dos el RD-250 con el fin de usarlo en el Hwasong 14 (otra opción no señalada por Elleman es que Ucrania vendiese esta tecnología en los años 90 y solo ahora Corea del Norte haya podido hacerla realidad, quizás con ayuda iraní). La tesis de Elleman se ve respaldada por un oscuro incidente que tuvo lugar en 2013 cuando dos norcoreanos fueron detenidos en Ucrania mientras intentaban hacerse con información relacionada con cohetes, probablemente con la ayuda interna de trabajadores o jefes de Yuzhmash/Yuzhnoe a los que habrían sobornado.


Primera etapa de un cohete Tsiklon con tres motores RD-250. Quizás los norcoreanos pudieron hacerle ingeniería inversa para poder "partirlos", pero, con los antecedentes que hay, parece más probable que los ucranianos, muy necesitados de dinero, se lo hayan vendido.


Como era de esperar, Yuzhnoe y Yuzhmash han publicado varios comunicados negando cualquier responsabilidad en términos muy duros y señalando las incongruencias técnicas del análisis de Brügge y Elleman, ya que el RD-250 es un motor de ciclo cerrado —más eficiente— y, por lo que se ve en los vídeos, el motor del Hwasong 14 es de ciclo abierto, entre otros detalles divergentes. Teniendo en cuenta el actual conflicto entre Rusia y Ucrania era de esperar que las cosas no quedasen ahí. El asunto pronto tomó un cariz mucho más feo y personal cuando Elleman fue señalado por la ‘ciberturba’ como un posible ‘agente propagandístico prorruso’ (aunque paradójicamente su informe se dio a conocer gracias al New York Times, un medio poco sospechoso de estar a sueldo de Putin), hasta el punto que se ha visto obligado a borrar todas sus cuentas en las redes sociales.


La planta de Yuzhmash, de donde - supuestamente - habrían salido los conocimientos para el Hwansong norcoreano.


A raíz del escándalo el propio presidente ucraniano Poroshenko ha tenido que salir a la palestra para negar públicamente que haya relación alguna entre Ucrania y Corea del Norte. Huelga decir que una posible transferencia tecnológica ucraniana a uno de los principales enemigos de EE UU no sería una buena imagen para Ucrania justo ahora que su gobierno quiere estrechar aún más sus lazos con Washington. Y además sería un golpe devastador para el prestigio de Yuzhnoe y Yuzhmash después de que Rusia haya decidido cortar los lazos comerciales con Ucrania y haya dejado en la cuneta al cohete Zenit, especialmente si tenemos en cuenta que el único proyecto importante en el que siguen trabajando ambas empresas es el lanzador Antares de la empresa estadounidense Orbital ATK.


El lanzador Antares el único salvavidas de las empresas ucranianas.


Aunque en el pasado Ucrania ha vendido tecnología aeroespacial y militar a, por ejemplo, Irán y China —la más reciente tiene que ver con la adquisición por parte de China de antiguos motores del módulo lunar LK de los años 60—, hasta el momento no se ha demostrado ninguna conexión entre este país y Corea del Norte, lo que obviamente no significa que no exista. Por otro lado no se puede descartar totalmente una ‘conexión rusa’, pero recordemos que oficialmente Rusia no tiene ningún interés en negociar con Corea del Norte, principalmente para no disgustar a China o a Corea del Sur, dos países con los que Moscú mantiene muy buenas relaciones comerciales en el ámbito espacial (el lanzador surcoreano Naro usa en su primera etapa motores rusos fabricados por NPO Energomash). Para complicar las cosas un poco más, recientemente el presidente de Yuzhmash ha echado la culpa a China de la transferencia tecnológica a Corea del Norte, lo que resulta un tanto contradictorio después de poner tanto empeño en negar que el motor tenga nada que ver con el RD-250.


¿Este será el origen del misil norcoreano? Tampoco se ve muy plausible.


Así que la polémica está servida, al menos hasta que se aclare el origen del motor del Hwasong 14. ¿Quién está detrás de este motor?¿Corea del Norte?¿Rusia?¿Ucrania?¿Irán?… Quién diría que un viejo motor de la era soviética provocaría tanto alboroto en 2017.


link: https://www.youtube.com/watch?v=WgNViGZZ3pk&feature=youtu.be






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