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El reloj que recaudó millón y medio y no da ni la hora



Con el auge de las campañas de crowdfunding hace un par de años vimos mucha ilusión: proyectos increíbles que obtenían financiación de todo el mundo. Miles de usuarios que querían ver productos de todo tipo hechos realidad. Algunos han ido muy bien y otros han salido rana. No porque fuean ideas raras, como vimos hace poco, sino porque la gestión ha sido un absoluto despropósito.

Los que en su día financiaron Kreyos pueden dar fe de ello. Si no conoces este gadget se trata de un reloj inteligente que es capaz de reconocer nuestra voz y podemos utilizarlo a través de gestos. Comenzó pidiendo 100.000 dólares y logro en mes y medio 1,5 millones de dólares. Meses más tarde, empezó el desmadre con sus creadores.
170 dólares por un reloj que no funciona

Como ya sabéis, cuando financiamos un proyecto en una plataforma de crowdfunding su fundador nos da una fecha estimada de la recepción del producto. Kreyos se fijo una fecha de entrega muy corta en principio: tres meses después de finalizar una ronda de 1,5 millones. Llega noviembre del 2013 y nadie recibe el reloj que ha comprado. Pueden haber tenido un pequeño retraso, quién sabe.

No, no hablamos de un mes o dos. Hasta junio de este mismo año no comienzan a enviarse las primeras unidades a sus dueños. Ellos prometieron dar salida a 5.000 relojes pero solo unos pocos lo reciben. El cabreo va en aumento mientras que una minoría afortunada empieza a disfrutar de él, aunque quizá disfrutar sea mucho decir.

Cuando te compras un dispositivo que dice ser resistente al agua y se puede sumergir hasta cinco metros lo lógico es pensar que nos podemos duchar con él. Craso error, Kreyos se lleva mal con el líquido elemento y empiezan las quejas de sus poseedores que ven cómo deja de funcionar correctamente.

Como decíamos al principio, se trata de un reloj inteligente que acepta gestos. Bueno, seguramente sea en la siguiente revisión ya que la pantalla no es táctil y la navegación por el reloj es bastante frustrante. El dispositivo además cuenta con podómetro para contar los pasos pero tiene un error muy tonto: cuando vibra se activa el sensor por lo que no se cuenta correctamente lo que andamos.



Al haber conseguido tanto dinero, Kreyos fijó algunas stretch goals: una plataforma de gamificación, control del sueño y gestos con el PC. Ninguna de esas funciones está disponible. La batería, por cierto, prometía siete días de autonomía pero todos los usuarios reportan que dura solo un día.Sus creadores saltan a la palestra y avisan de que esta primera remesa es defectuosa y que se enviarán unidades con estos fallos corregidos. El enfado va en aumento.

Sus creadores hablaban de un gran ecosistema de aplicaciones para este reloj pero su memoria solo soporta instalar una al mismo tiempo. Sin embargo, todo lo hasta aquí comentado solo son minucias si lo comparamos con su gran pifia: es un reloj que no es capaz ni de dar la hora correctamente.

Cuando se utiliza con una aplicación del tiempo, que funciona de forma independiente con el móvil, Kreyos no sigue la hora correctamente por lo que tenemos que tenerlo emparejado sí o sí para no mirar la muñeca y darnos cuenta que lo que marca es un tanto extraño. Visto este panorama y no habiendo recibido el reloj lo lógico sería reclamar el dinero ¿verdad?

Bueno, sus creadores cuando vieron que el dinero se les estaba empezando a ir por las constantes solicitudes de los usuarios cambiaron rápido las condiciones para evitar que los consumidores puedan recuperar su inversión. Ésto por supuesto ha hecho que más de un usuario ya se lo tome como algo muy personal y se planteé tomar acciones legales contra una empresa muy opaca donde solo un confundador, Steve Tan, está dando la cara.



Y bien que está dando la cara porque la jeta que ha mostrado a través de algunas fotos es para estar bien cabreado con este proyecto. Encima de estas líneas tenéis a Steve Tan con un Ferrari 458. Quizá el hecho de que esté aparcando saltándose las líneas tiene algún tipo de segunda lectura pero no seré yo quien os prive del derecho a la libre interpretación.



Como veis, a Steve también le cundió en las rebajas de enero pasando por un montón de tiendas de lujo pillando gangas. También es cierto que no quiero ser demasiado mezquino con el linchamiento de estas fotos. Quizá tenía el dinero igualmente para hacer estas compras pero cuando ves que te están estafando motivos hay para cabrearse.

Lamentablemente no es el único caso de crowdfunding fraudulento que hemos vivido recientemente. En el mundo de los videojuegos hemos visto cómo el juego del grupo de Youtubers Yogcast se ha desvanecido de un día para otro con un dinero muy mal gestionado por parte de sus fundadores. ¿Tenías pensado ir a la conferencia Mineorama que se sufragó entre miles de usuarios? Tenemos malas noticias, nunca se ha llegado a montar y alguien se ha quedado con el dinero.

Como veis, no todo son noticias alegres en el mundo del crowdfunding y aunque hemos tenido la oportunidad de ver productos excelentes, sigue siendo una vía que no siempre garantiza que nuestro dinero se va a invertir correctamente.
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