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El titanic nunca se hundio y te lo demuestro(hipotesis)fotos



¿El Titanic nunca se hundió?

El Titanic es el archiconocido barco más grande de su época, catalogado como insumergible y que, con todo, se hundió en su viaje inaugural, en la madrugada del 15 de abril de 1912. Su nombre completo: Royal Mail Steamship Titanic, abreviado como RMS Titanic, y popularmente conocido con el nombre solitario de Titanic. Sin embargo, ¿no se hundió el Titanic?.


¿El Titanic nunca se hundió?
Teorías van, y teorías vienen pero, total, algunos sostienen que el Titanic jamás se hundió. Pero de todas hay una que sobresale con notoriedad, esta es la hipótesis del Dr. Andrew Newton. Pero vayamos atrás en el tiempo.

1903 – La White Star Line, o Línea Estrella Blanca es adquirida por la marina internacional mercantil de nada más y nada menos de JP Morgan (al que algunos acusan de robar las patentes de Nikola Tesla)

1907: Lord Pirrie’s y Bruce Ismay (presidente de Estrella Blanca) conciben la idea de crear dos transatlánticos: el Olympic, el Titanic (que debían ser idénticos), además del Transatlantic. Primero se construye el Olimpic y luego el Titanic.

1911: El Olympic zarpa a su primer viaje bajo el mando de Edward J. Smith, y sufre un primer incidente. Tan sólo tres meses sufre una segunda colisión más serie que compromete su funcionabilidad.
El Olimpic es declarado como culpable de la colisión y la aseguradora se niega a pagar. El barco se manda a reparar, pero resultan exiguas. La quilla ha sufrido el principal daño y eso le dará una inclinación permanente a babor.

1912: El Olimpic es llevado nuevamente a reparación

1912: Mes de Marzo. Posiblemente se tomó la decisión de intercambiar los barcos. Una reunión entre Lord Pirrie’s e Ismay habría dado lugar a operación (que realmente no era arriesgada por los exiguos controles). Se calcula que en sólo un fin de semana se podría haber realizado el cambio de utilería, además del nombre de los barcos (lo que en definitiva distinguía a uno de otro).



Edward J. Smith, luego de estropear el Olympic, habría sido presionado para que asumiera como el capitán de ese mismo barco, sólo que bajo el nombre de Titanic.

El plan consistía en sumergir el “Titanic” (recordemos que los barcos habrían sido intercambiados, y el que llamado Titanic realmente sería el Olympic) a bastante distancia tanto de Europa como de América, en la zona de icebergs, mientras que un barco que estaría cerca a propósito rescataría la tripulación para que nadie muriera.

Con esto se reclamaría el seguro por el Atlantic (que sí habría pasado los controles, y que además estaría en su primer viaje), aun cuando el barco sumergido sería realmente el Olympic.

Irregularidades

El Olympic tenía 16 claraboyas y el Titanic 14. Sin embargo, en el primer viaje apareció con 16.

Standly Lord, zarpa a mando del Californiano, sin tripulación alguna (este sería el barco contratado para el rescate).

Muchos pasajeros, cercanos a Línea Blanca, cancelaron sus boletos estando próximo el vieja del “Titanic”.

El mismo JP Morgan cancela su tiquete, aduciendo problemas de salud; sin embargo, algunos reporteros lo vieron con buena salud en compañía de su amante.

JP Morgan hace sacar algunas estatuas de bronce que viajarían dentro del “Titanic” y las manda en otro barco

14 abril de 1912. El Californiano, que iba con destino a Boston, se detiene de súbito a mitad del océano Atlántico y se mantiene a la espera, pero con orden que se mantuvieran encendidas las calderas.

Los capitanes del “Titanic” y el Californiano durmieron esa noche con sus vestidos puestos y fuera de sus habitaciones, en la cabina de mando.

El iceberg, sostiene Andrew Newton en su investigación, basado en los relatos de implicados, fue visible inclusive desde 2 kilómetros de distancia (dado que era protuberante). Sin embargo, el Titanic decidió no hacer ninguna maniobra evasiva ni golpear el iceberg de frente, sino girar el barco de costado a último instante (como si se quisiera golpearlo justo donde había sufrido su golpe más comprometedor en el pasado).



Solo 35 minutos después de la colisión se envía el primer mensaje de auxilio por parte del Titanic (es como si se hubieran mantenido a la espera de ser rescatados).

Tan sólo 1 hora y 20 minutos zarpó el primer bote salvavidas.

Algunos botes salvavidas zarparon a medio llenar.

En fin, lo cierto es que el error estuvo en que el Titanic reportó que estaba a 20 kilómetros de donde realmente se encontraba



En la imagen, en rojo, podemos ver la posición que reportó y, más abajo, la posición en la que realmente estaban (esto se sabe por el lugar en donde fueron hallados los restos del Titanic.

Con lo que no contaban los oficiales del Titanic ni del Californiano es que a esa hora y en ese lugar habría otros barcos cercanos. El Samson (un barco ilegal de pesca) precisamente se interponía entre ambos. Seguramente los oficiales del Titanic pensaron que tal barco era el Californiano, que estaría a unos 8 0 9 kilómetros (y algunos testigos aseguraron ver un barco a dicha distancia, aproximadamente).

El Samson lanzaba bengalas de color blanco, pero el Californiano esperaba bengalas de colores, que era las que estaba lanzando el Titanic y que, por la distancia, no llegaban a la altura que se reportaba desde el Titanic, ni a la que se veía desde el Californiano.

Total, el desespero comenzó a invadir a la tripulación del Titanic y, de 2223 personas, 1514 murieron, salvándose sólo 709 (el 31,89% del total de la tripulación).

Sin embargo, no es sólo esto lo que sugiere que el Titanic habría sido cambiado por el Olympic. Hay una fotografía que se tomó en tiempo reciente correspondiente a la zona en la que estaba escrito el nombre de Titanic. Pero las letras se habrían superpuesto sobre el nombre verdadero del barco Olympic.


Imagen tomada al Titanic y modificada digitalmente para realzar las letras.


En ella se observa que, en el lugar del que se cayeron dos letras pertenecientes al nombre “Titanic”, emergen otras dos, una M y un P, posiblemente del nombre original Olympic.

Hechos curiosos

En el juicio que se adelantó en Inglaterra por el caso Titanic en un par de ocasiones se llamó al Titanic como Olympic.

Acabado el juicio, nadie salió culpable más que Standly Lord, el capitán del barco Californiano.

12,5 millones de dólares en su época se pagaron por el seguro del Titanic


aqui un documental


y aqui la historia que cuenta del titanic se supone que es la verdadera aqui se las dejo y saquen ustedes sus propias conclusiones.

En 1898 se publicaba en Nueva York un libro titulado “Futility”, de Morgan Andrew Robertson. En él se relataba el trágico hundimiento de un barco llamado Titan con una serie de características más que similares con el célebre Titanic, que correría la misma suerte 14 años después. Muchos han tomado estas similitudes como una de las premoniciones más claras que jamás se hayan escrito.


Tantas eran las coincidencias entre ambos navíos que el libro fue reimpreso en 1912, después del desastre, en la “McClure Magazine”, con el título de The Wreck of the Titán (El naufragio del Titán), convirtiéndose en todo un éxito de ventas.



Pero para ver mejor las similitudes entre el relato de Robertson y el naufragio del Titanic haremos una pequeña lista.aqui os la dejo vamos por partes.
1-El Titanic tenía una eslora de 269 metros. El Titán de 243,84 metros.

2-Los dos buques estaban construidos enteramente en acero, con tres hélices y dos palos.

3-Ambos buques estaban considerados como insumergibles, debido a sus numerosos compartimentos estancos: 19 en el Titán, 16 en el Titanic. Ambos navíos disponían también de portalones estancos: 92 en el Titán, 12 en el Titanic.

4-Ambos estaban considerados como los barcos de pasajeros más grandes jamás construidos.

5-Ambos podían transportar cerca de 3000 pasajeros. El Titán iba al completo, el Titanic llevaba 2235 personas.

6-El Titanic tenía un desplazamiento de 66.000 toneladas. El Titán, 45.000. El peso bruto del primero era de 45.000 toneladas; el del segundo de 46.328.

7-El Titanic tenía 46.000 caballos de vapor. El Titán, 40.000.

8-Ambos buques llevaban un número insuficiente de botes salvavidas. El Titanic, 20; el Titán, 24.

9-El Titanic navegaba a 22.5 nudos cuando chocó contra el iceberg. El Titán llegaba a los 25 nudos.

10-Ambos buques iniciaron su viaje fatal en el mes de abril. En el relato de Robertson no se especifica el día.

11-Ambos navíos chocaron a proa con un iceberg.

12-Ambos navíos chocaron con el iceberg en torno a la media noche. En el caso del Titanic, la noche estaba clara y no había luna. En el caso del Titán, había niebla y brillaba la Luna.

13-Ambos navíos hacían la ruta entre Inglaterra y Nueva York. El Titanic había zarpado de Inglaterra hacia Nueva York, y era su viaje inaugural. El Titán hacía el recorrido inverso y completaba su tercer viaje de ida y vuelta.

14-Ambos navíos chocaron con el iceberg en puntos que se encontraban a pocos centenares de millas, el uno del otro.

15-Ambos navíos eran propiedad de navieras inglesas, radicadas en Liverpool, con oficinas en América, en Broadway, Manhattan. Los principales accionistas de ambos buques eran americanos.

La principal diferencia entre los dos desastres era que en el relato de Robertson murieron el doble de personas. En el Titanic perdieron la vida cerca de 1.500 personas, y en el Titán cerca de 3.000, sobreviviendo solamente 13 personas.


Morgan Andrew Robertson


Ciertamente, a primera vista la lista de similitudes es cuanto menos, sorprendente, y no es de extrañar que al señor Robertson se le hayan atribuido ciertos poderes premonitorios al escribir ese libro, pero veamos si en realidad el azar guió a su pluma o quizás el conjunto de coincidencias premonitorias no lo sean tanto.

Robertson fue un conocido escritor americano, especializado en relatos de aventuras ambientadas en el mar. Su padre era capitán de buque, y él mismo, a los dieciséis años había entrado en la marina mercante, en la que permaneció durante diez años. Este profundo conocimiento de la vida del mar lo convirtió en uno de los autores americanos de relatos marineros más leídos de América. Murió a causa de un infarto en 1915, a los cincuenta y cuatro años. La semejanza entre los datos del Titanic y los del Titán, tal como he visto en la lista anterior, son tan sorprendentes que resulta fácil comprender que el relato de Robertson se haya podido presentar como una prueba de previsión paranormal. Según algunos parapsicólogos, existen muy pocas posibilidades de que se haya tratado solamente de puras coincidencias. ¿Pero hasta que punto eran tan poco probables tales semejanzas?



Martin Gardner, famoso escritor de ciencia y de juegos matemáticos se planteó esta cuestión en su libro ¿The Wreck of the Titanic Foretol? (“¿El naufragio del Titanic fue previsto?”). En el libro se introdujo en las entretelas de Robertson cuando escribió “Futility”. Estamos a punto de concluir el siglo. Usted es un famoso escritor de relatos marinos y ha decidido escribir una aventura centrada en el más grande desastre naval que pudiera imaginarse…

Ante todo se inventaría el buque de crucero más grande que se pudiera concebir en aquel tiempo. Y estando al tanto de los últimos hallazgos en la técnica de construcción naval, se imaginaría un barco más grande que cualquier otro que se hubiera hecho hasta entonces, pero siempre dentro de la capacidad tecnológica de la época. Gracias a los compartimentos y a las puertas estancas, el buque sería catalogado, sin duda, como imposible de hundir; y una convicción de este tipo posiblemente habría añadido ironía y amargura a la tragedia. ¿Cómo se llamaría a una supernave como ésta? Un nombre como Titán no resultaría, de ninguna manera, inapropiado.

El desastre debería tener lugar en periodo de paz y, por consiguiente, ¿qué hubiera podido hundir un buque tan monstruosamente grande si no fuera el choque con un iceberg asimismo enorme? Usted, naturalmente, sabe muy bien que todos los años distintos barcos se encuentran con pequeños icebergs en el Atlántico Norte, y que se han producido desastres que han involucrado incluso a trasatlánticos. En 1856, el Pacific se hundió por culpa de un iceberg; en 1897, el Arizona chocó contra un iceberg, pero logró llegar a Islandia, si bien con la proa destrozada; le sucedió algo similar a otros buques, como el Concordia, en 1907, o al Columbia, en 1911

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El riesgo de encontrarse con un iceberg era seguramente el peligro más temido por la tripulación de un buque que debía atravesar el Atlántico Norte. El periodo en el que debía desarrollarse la historia habría de coincidir con el de mayor probabilidad de encontrarse con un iceberg, es decir, el inicio de la primavera, cuando el clima más cálido empieza a romper los hielos polares, dando lugar a la deriva hacia el sur de grandes icebergs.

Una vez que usted hubiera decidido las características fundamentales de su historia, todos los otros detalles técnicos del buque se podrían establecer fácilmente. Además, usted sabe, por sus años de experiencia, que para causar el mayor daño posible a un buque, el choque con el iceberg debe producirse de lado y no frontalmente. De hecho, el propio Robertson escribe:”Si el impacto se produjera sobre una superficie perpendicular, la resistencia elástica de las paredes hubiera permitido que el choque no produjese a los pasajeros más daño que el causado por un fuerte golpe. El buque hubiera sido rechazado por la colisión, pero hubiera podido llevar a término el viaje a una velocidad más reducida; se hubiera podido reparar con el dinero de la compañía aseguradora y todo ello hubiera beneficiado, finalmente, su fama de indestructibilidad




Por lo que se refiere a las lanchas de salvamento, usted querría poner en evidencia la enorme arrogancia de los armadores y, por consiguiente, dotaría al buque de un número insuficiente de chalupas. Por otra parte, es constituía una mala costumbre muy extendida ya en aquella época, hasta el punto de que el mismo W. T. Stead, que pereció en el desastre del Titanic, había escrito en 1880 un relato en el que la mayor parte de los viajeros morían por ese motivo. “Esto es”, había escrito Stead, “exactamente lo que puede suceder, y que sucederá, si un trasatlántico sale al mar con un número insuficiente de botes de salvamento”. Por tal motivo usted haría perecer prácticamente a todos los pasajeros, a diferencia de lo que habría de suceder posteriormente con el Titanic.

Martin Gardner, concluye su estudio del caso subrayando que a la hora de la evaluación de las formidables coincidencias es necesario encuadrarlo en el más amplio contexto de las posibilidades combinatorias. Cuando se publican millares de historias referentes a desastres imaginarios – terremotos, incendios, aluviones, batallas, erupciones volcánicas, desastres en el mar, en tierra o en el aire- ¿no es probable quizás que alguno de ellos muestre sorprendentes paralelismos con auténticos desastres del futuro? El relato de Robertson es el mejor ejemplo conocido de una “probable improbabilidad” en el inmenso universo combinatorio de las posibilidades de la fantasía.



Recientemente salió a la luz un nuevo dato que hace la coincidencia del Titán un poco menos “titánica”. John P. Eaton y Charles A. Haas, autores del libro “Titanic: Destination Disaster”, reeditaron un suelto publicado en el New York Times el 17 de septiembre de 1892, es decir, seis años antes de la publicación de la novela de Robertson. El breve artículo rezaba así:

Londres, 16 de septiembre. La compañía White Star ha encargado a los grandes constructores navales de Belfast, Harland & Wolf, la construcción de un buque de crucero para el Atlántico que batirá todos los records de medidas y velocidad.

Ya ha sido bautizado con el nombre de Gigantic, tendrá una eslora de 213 metros, una manga de cerca de 20 metros y tendrá unos 45.000 caballos de vapor. Se calcula que podrá viajar a 22 nudos a la hora, con una velocidad máxima de 27 nudos. Tendrá tres hélices, dos sistemas como el Majestic y la tercera en el centro. Deberá estar listo para zarpar en el mes de marzo de 1894.



Los datos relativos a esta nave en proyecto son más cercanos a los utilizados posteriormente por Robertson en su novela. El Gigantic tendría una eslora de cerca de 213 metros, con 45.000 caballos de vapor, tres hélices, y podría viajar a una velocidad comprendida entre los 22 y los 27 nudos marinos. El Titán tenía una eslora de 269 metros, con 40.000 caballos de vapor, tres hélices y navegaba a 25 nudos cuando se encontró con el iceberg.

El Gigantic jamás llegó a ser construido, pero en la época en que Robertson escribió su novela, la White Star ya había realizado una serie de majestuosas naves: el Oceanic (1871), el Britannic (1874), el Teutonic (1889) y el Majestic (1889). Era una característica de la compañía el añadir siempre un “ic” al nombre. En los años siguientes se realizarían por la White Star: el Celtic, el Cedric, el Baltic, el Adriatic, el Olympic y el Titanic.
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Al llegar a este punto se hace más fácil dar una explicación a las sorprendentes coincidencias que se presentan en la novela de Robertson. Conociendo los planes de la White Star para el Gigantic, Robertson decidió muy probablemente modelar el buque de su historia sobre aquel otro. ¿Y qué nombre podría dar a una nave de este tipo, después de que ya se hubieran utilizado los de Oceanic, Teutonic, Majestic y Gagantic? La selección más certera tenía que aparecer casi de inmediato: Titanic. Sin embargo, para evitar cualquier posible identificación con los navíos de la White Star, Robertson decidió suprimir el “ic” final, y bautizó a su barco imaginario con el nombre de Titán.

Por supuesto, todo lo expuesto son suposiciones y quizás nada de esto sea cierto, quizás Robertson, amante y marinero experto, no tuvo conocimiento de la actualidad naval de su época y todo lo descrito en su novela fue causa del azar destapando un poder psíquico desconocido hasta la fecha para él…




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