Check the new version here

Popular channels

Hacete una bomba nuclear en casa Lince, te enseño cómo





Nono, yo no me tire de cabeza a la torre, yo no yo no..



Bueno aca, supongamos que Bin Laden todavía vive, que es lo más probable,dado que allá en su país son todos así medios barbudos, se lo habrán confundido con el verdulero de la esquina de la casa, mientras el estaba en Qatar con 3 trabas (en la puerta para que no entren, no piensen mal)

Osama Bin Laden aún no ha logrado lanzar un ataque nuclear, pero no es porque no pueda. Con uranio enriquecido, algunos materiales militares disponibles en Internet y un pequeño grupo de terroristas, podría montar una bomba atómica en cuestión de meses. Y así es como ocurriría.




Unas 3.000 personas murieron hace cinco años cuando un grupo de terroristas estrelló cuatro aviones contra el World Trade Center de Nueva York, el Pentágono y un campo en Pennsylvania. Sin duda aquel ataque terrorista fue una tragedia horrible, pero podría haber sido aún mucho peor. Ocho años antes, unos lugartenientes de Osama Bin Laden se entrevistaron con un oficial del Ejército y ex ministro sudanés llamado Salah Abdel al Mobruk. A cambio de un millón y medio de dólares, este militar les ofreció uranio con un grado de enriquecimiento suficiente como para ser usado en armas nucleares. Les mostró un cilindro de casi un metro de longitud, y los emisarios de Al Qaeda aceptaron el trato, ya que a fin de cuentas, como dijo uno de ellos, "con uranio es fácil matar a más gente".
Al final resultó que el cilindro no servía para hacer una bomba. Pero si hubiera contenido uranio altamente enriquecido, y si los hombres de Bin Laden hubiesen conseguido usarlo para construir, transportar y hacer explotar un artefacto nuclear, la historia habría sido diferente: el 11-S se recordaría como el día en que murieron cientos de miles de personas.




¿Podría Bin Laden, o cualquier otro terrorista, llevar a cabo un ataque nuclear? Algunos piensan que sería imposible, ya que creen, sin razón, que los terroristas carecen de motivación o capacidad suficiente para reunir las modernas y sofisticadas herramientas que harían falta para dicha tarea. Sin embargo, la mayoría de los observadores coinciden en que una bomba atómica es un dispositivo sencillo desde el punto de vista conceptual, que podría ser construido por un grupo pequeño. Al fin y al cabo, la tecnología necesaria para crearla tiene más de sesenta años de antigüedad. De hecho, es probable que sea más sencillo montar una bomba nuclear que desarrollar armas químicas o biológicas.

¿Hubiera podido lograr comprar una bomba atómica con el presupuesto que cuesta la misma?



Estarían dispuestos los terroristas a construir armas nucleares? Es de suponer que algunas organizaciones violentas pretenden matar a tanta gente como sea posible al mínimo coste. Al igual que a cualquier empresa u organismo, a los grupos terroristas más sofisticados les preocupa el balance "coste-efectividad" de sus actividades, por truculentas que éstas sean. Atentados similares pueden ocasionar muy diferente número de víctimas según cuál sea el blanco. Por ejemplo, los explosivos que estallaron en el Hotel Marriot de Yakarta (Indonesia) en 2003 causaron pocas víctimas en comparación con la bomba del año anterior en Bali, a pesar de que se trataba de artefactos bastante parecidos.



En todo caso, si analizamos los ataques en su conjunto, vemos que la relación entre costes y víctimas sigue una curva sencilla. El desembolso por baja sube a medida que aumenta la envergadura de los atentados, desde los relativamente baratos de Madrid —que costaron menos de 10.000 dólares (unos 8.000 euros), lo que significa alrededor de cuarenta euros por víctima— hasta los del 11-S, en los que los terroristas gastaron entre 400.000 y 500.000 dólares, es decir, unos 170 dólares por víctima.
Habrá quien alegue que al considerar los atentados en términos de relación coste-víctimas obviamos el hecho de que los grupos terroristas persiguen fines esencialmente políticos. Los datos sugieren que, en ocasiones, Al Qaeda está dispuesta a pagar un sobreprecio significativo por atacar blancos espectaculares y fuertemente protegidos, como embajadas o barcos de guerra que, aunque causan pocas víctimas, tienen gran trascendencia política.



Si la detonación falla, la explosión sólo tendrá una potencia equivalente a unas decenas de toneladas de TNT (trinitrotolueno, un explosivo muy potente). Pero, aun así, sus efectos podrían provocar la muerte de 10.000 personas en unas pocas horas, lo cual no sólo es el límite máximo al que puede aspirar un atentado terrorista convencional, sino que excede incluso al número total de víctimas que ha causado Al Qaeda a lo largo de toda su historia.
Y esto sería poniéndonos en el peor caso para los terroristas, porque si la detonación tuviera éxito la cifra de muertos sería 10 veces mayor. Teniendo en cuenta que el coste de la mayoría de los ataques de la red de Bin Laden viene situándose entre cien y trescientos dólares por víctima, construir un artefacto que matase a 100.000 personas por 10 millones de dólares (100 dólares por víctima) resultaría una ganga para un grupo terrorista. Y si la agresión nuclear costase cinco millones de dólares, el desembolso por víctima sería comparable al de las bombas de los trenes de Madrid. Así que, realmente ¿hasta qué punto sería difícil llevar a cabo un atentado de este tipo? ¿Qué tendría que hacer un grupo para construir un artefacto que matase a 100.000 personas por menos de diez millones de dólares?




¿Cuánta gente haría falta para construir una bomba atómica rudimentaria? En un informe sobre medidas preventivas contra la proliferación nuclear que realizó la Oficina de Evaluación Tecnológica del Gobierno de Estados Unidos en 1977, se estimaba que un equipo reducido que incluyese a una "persona capaz de buscar y comprender textos técnicos de diversos campos y un técnico multiusos" podría fabricar una con un coste que "podría ser bastante inferior a un millón de dólares". Teniendo en cuenta la inflación, eso sería hoy menos de tres millones de dólares.
Hemos decidido, para este artículo, que nuestro grupo de futuros constructores de bombas tenga el mismo número de integrantes que el que organizó los atentados del 11-S, es decir, 19 personas, que trabajarían en Estados Unidos durante un año. Calculamos que un equipo de tres personas, contratado por 200.000 dólares al año, e integrado por un físico de cierto nivel y dos estudiantes doctorados, sería capaz de tener listo el diseño en un plazo de entre tres y seis meses. Además de este grupo de físicos, el proyecto podría incluir otros pequeños equipos de ingeniería encargados de fundir el uranio, componer un disparador adecuado para la bala detonadora, reunir la masa supercrítica de uranio, supervisar el sistema electrónico y, por último, provocar la propia detonación.
La tarea más difícil, en muchos sentidos, sería fundir el uranio para darle la forma adecuada, ya que se trata de un metal con una temperatura de fusión elevada.




RESUMEN

En resumen, es posible que una organización terrorista como Al Qaeda pueda construir y colocar una bomba atómica por menos de dos millones de dólares, lo cual deja aún bastante margen en nuestro presupuesto inicial de 10 millones para la compra del uranio altamente enriquecido.
Resulta bastante complicado calcular el precio del material fisible. Lo más probable es que los terroristas comprasen uranio en el mercado negro o que intentasen robarlo de alguna instalación poco vigilada. El de material fisible es un mercado peculiar. A grandes rasgos, está formado por una mezcla de delincuentes y estafadores, por un lado, y policías y confidentes por otro.
Sólo se tiene noticia de un caso, especialmente preocupante, en el que unos traficantes hayan obtenido cantidades significativas de uranio altamente enriquecido. Ocurrió en 1994, cuando la policía checa desarticuló en Praga una red de contrabando integrada por ciudadanos checos, eslovacos y rusos. Este grupo había obtenido 10 kilos de uranio, y sus miembros dijeron a los agentes policiales infiltrados que podían conseguir rápidamente otros 30 kilos más. Este caso pone de manifiesto lo difícil que es calcular con precisión un precio de mercado. Aunque los suministradores rusos pedían 800 dólares por gramo, los intermediarios checos y eslovacos duplicaron el precio. A 1.600 dólares el gramo, los terroristas tendrían que gastarse varias decenas de millones de dólares para conseguir una cantidad de material fisible suficiente para hacer una bomba.







0
0
0
0No comments yet