Inventos curiosos de la Historia.


Inventos curiosos de la Historia.


La mesa rotatoria de lectura.



En 1588, el ingeniero italiano Agostino Ramelli describe un novedoso invento para facilitar la lectura de varios libros a la vez: una hermosa e ingeniosa máquina, que es muy útil para quien se complace con la lectura, especialmente los que estaban sufriendo gota. Un hombre puede ver y leer una gran cantidad de libros sin moverse de su lugar. Además, como decía Ramelli, esta máquina tenía otra ventaja, que era “la de ocupar un pequeño espacio en el lugar en que está establecida, como cualquier persona de entendimiento puede apreciar desde el dibujo”.





Localizadores acústicos.



Los dispositivos de localización acústica gozan de una extensa y variada lista de artilugios, desde la simple “oreja en tierra” para escuchar la posición del “Séptimo de Caballería”, como tantas veces hemos visto hacer a los indios apaches en las películas del Oeste, pasando por otros para evitar el choque de barcos en la niebla, hasta los utilizados en el ámbito militar para localizar desde tierra el lejano sonido del motor de los aviones y prevenir su bombardeo (hasta la invención del radar durante la Segunda Guerra Mundial). La foto muestra al emperador Hirohito pasando revista a las tubas de guerra japonesas, localizadoras acústicas de aviones.




Las bombas murciélago.



Más que de un invento propiamente dicho, se trata de una de las innovaciones militares más extrañas, que consiste en el reclutamiento de animales kamikaze. En este sentido, por ejemplo, conocemos la utilización por los rusos en Stalingrado de perros bomba contra los tanques alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.
En nuestro caso la idea consistía en bombardear Japón utilizando murciélagos a los que previamente se habrían adherido pequeñas bombas incendiarias de explosión retardada que hubieran estallado cuando los vampiros hubiesen buscado refugio en los edificios nipones, creando así una gran alarma social. Además, al volar en la oscuridad, crearían mayor confusión.
Se llevaron a cabo ensayos por el ejército norteamericano, pero el proyecto Manhattan, con el desarrollo de la primera bomba atómica, se completó antes de que las bombas murciélago pudiesen ser utilizadas en combate.




El globo de Gottorp



El Globo de Gottorp, construido en 1650, fue el predecesor del moderno planetario.
Con tres metros de diámetro, hueco por dentro y funcionando con agua, recreaba a los que se sentaban en su interior el movimiento de las constelaciones celestes y, en el exterior, era un gran globo terráqueo.
El Zar Pedro el Grande de Rusia codició este maravilloso juguete y lo recibió en 1713 como un regalo del Duque de Holstein-Gottorp. En 1747 fue destruido a causa de un incendio, pero en ese mismo siglo se construyó una réplica basada en el original.
Los alemanes lo incautaron durante la Segunda Guerra Mundial, pero las tropas estadounidenses lo entregaron en 1945 de nuevo a los rusos y hoy puede visitarse en el museo de San Petersburgo.





Gafas de ayuda para la lectura en la cama.



Estas gafas se remontan al final de la época victoriana (principios del siglo XX).
El número de junio de 1936 de la revista “Popular Science” se hizo eco de ellas, publicando el artículo que se reproduce en la fotografía.
Para hacer más fácil la lectura en la cama, se acoplaron a las lentes unos espejos en ángulo que permitirían leer un libro estando acostado y sin levantar la cabeza, simplemente apoyándolo en el pecho, evitando así
tanto el dolor de cuello, como el de espalda y brazos, (aunque a mí me parece que, con estas gafas, lo que sí se aseguraba era un buen dolor de cabeza).
Parece que llegaron a ser utilizadas por enfermos postrados en cama que no podían incorporarse.


En abril de 1960, la revista “Popular Mechanics” publicaba una versión de las gafas que trataba de dar solución a un problema aún habitual en nuestros tiempos.
Su inventor, desesperado porque no podía leer su periódico dentro del metro debido a las aglomeraciones en hora punta, invirtió los espejos, acabando con el problema de la forma que se muestra en la fotografía.









La brújula “pasilalinicosimpática” o el telégrafo de caracoles.



Este aparato fue construido para demostrar la creencia de que los caracoles podían crear un vínculo telepático permanente, siendo posible la comunicación entre ellos a cualquier distancia, por lejana que fuera, a modo de telégrafo. Esta disparatada teoría fue desarrollada en 1851 por el francés Jacques Toussaint Benoit mediante la invención de un aparato compuesto por 2 cajas con 24 casillas forradas de zinc y con un paño empapado en una solución de sulfato de cobre, y cada casilla con una letra del alfabeto. Se coloca un caracol en cada casilla. La idea es sencilla, 2 personas, cada una con su caja, una de ellas pulsa sobre un caracol y en la caja que tiene la otra persona, estén a la distancia que estén, el caracol situado en la misma letra debía estirar sus cuernos, recibiendo así el mensaje. Evidentemente fue un fracaso, y resultó también ser un fraude, pero tuvo sus seguidores.




El abrigo-paracaídas de Franz Reichelt



En 1911, un sastre austriaco llamado Franz Reichelt saltó de la Torre Eiffel vestido con una especie de abrigo-paracaídas de su propio diseño e invención.
Reichelt esperaba que curiosos y periodistas midieran la duración de su vuelo…. En lugar de ello, midieron la profundidad del agujero en el suelo que produjo su desafortunado salto.





Fuente:
http://historiasdelahistoria.com/2008/04/25/inventos-curiosos-de-la-historia-


Gracias Javier Sanz


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