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Jonathan Ott apoya la traducción de PIHKAL y TIHKAL

Carta abierta de JONATHAN OTT en apoyo a la traducción al español de los libros
PIHKAL Y TIHKAL, de los SHULGIN




Comparto con varios colegas castellano-hablantes un aprecio y una admiración profunda por el trabajo químico y psiconáutico del recién difunto químico usano, Alexander T. “Sasha” Shulgin; especialmente por su divulgación para los no especialistas gracias a dos libros pioneros, PIHKAL y TIHKAL (de los que es coautora Ann Shulgin, su viuda).

Más que con cualquier otro colega mío, compartí la orientación política marcadamente libertaria de Sasha (ambos considerábamos que nuestro trabajo científico era una especie de acción política) y el deseo de poner definitivamente los avances en química y chamanismo en las manos de cualquiera que los honrase y valorase; que deseara explorar sus múltiples potenciales. Como colegas en el negocio de la autoedición, Sasha y yo sostuvimos varias discusiones de carácter estratégico relacionadas con el negocio editorial. Me decía que su principal idea consistía en publicar sus libros de la manera más económica posible (para eliminar a los intermediarios, además de utilizar los materiales y las encuadernaciones más baratas y cosas por el estilo), para así ponerlos al alcance del mayor número posible de psiconautas.

Compartimos también la convicción —Sasha y yo— de que nuestra mejor oportunidad para combatir personalmente la fuerza de control y coacción pseudocientífica y médico-dogmática, esencialmente anti-democrática, consistiría en difundir lo más ampliamente posible, la que él tal vez habría llamado “la ciencia psicodélica”, y que yo más bien denominaría la enteobotánica o la enteognosia.

Con la publicación de PIHKAL y TIHKAL, hace unos 20 años, Sasha y Ann propinaron unos golpes mortales contra aquel malvado imperio de la prohibición. Sin embargo, su publicación tan sólo en inglés, por fuerza excluyó a los castellano-hablantes, lamentablemente.

Por ello, en este momento, deseamos traducir PIHKAL y TIHKAL al castellano, para que se publique en España y Latinoamérica, gracias a la labor de los traductores del Proyecto Shulgin en Español, que son, a su vez, especialistas en determinadas disciplinas importantes para captar todos los matices expresados por mis grandes amigos, los Shulgin. Este grupo de traductores me ha comunicado que van publicando algunos capítulos de los libros en su página web y que entablan contacto con sus seguidores y demás interesados por los psiquedélicos en su grupo de Facebook.
El director es J. C. Ruiz Franco (filósofo, nutricionista, traductor y escritor), co-fundador del proyecto junto a Alfonso Barba (bioquímico, traductor y antiguo miembro de la Asociación Eleusis), principal traductor de la parte química; cuentan asimismo con Antonio Cillero (ingeniero químico y traductor, además de creador de la página web del proyecto), Igor Domingo (periodista, quien además de traductor, es el principal corrector), Ricardo Marticorena (bioquímico y traductor), que traduce secciones de la parte química y se hace cargo de algunos de los pasajes más complicados, y Mari Mar Adrián, que se encarga de la tarea de comunicación. Guillermo Herranz, editor personal de Antonio Escohotado, y su esposa Cris, también están colaborando en el proyecto. Y por último —pero no por ello menos importante—, no puedo olvidar decir que se une al grupo de traductores el ilustrado psiconauta mexicano Mario Manjárrez, quien, según me comunica Ruiz Franco, ya tiene experiencia en traducir a Shulgin a través de su página web. Él va a ser el representante del proyecto en Norteamérica y Centroamérica, por lo que la dirección, desde España, le pondrá en contacto con las gentes de esta tierra en la que vivo desde hace muchos años, con los americanos hispanohablantes que se interesen por el proyecto.

Por todo lo dicho, solicito vuestra ayuda (personas, medios de comunicación, empresas y cualquiera que tenga relación con la enteogenia o tenga interés por ella) para poner el trabajo de los Shulgin al alcance de todos los hispanohablantes, tanto los de España como los de América —sean éstos latinos o anglos—, además de a la mayor parte posible de los más de siete mil millones de personas que pueblan nuestro planeta, entre los cuales la comunidad de psiconautas no deja de crecer. Como discípulo de Shulgin que fui —en su nombre y para hacer honor al legado que nos dejó en PIHKAL y TIHKAL, obras que evidentemente contienen la mejor y más extensa información sobre sustancias enteogénicas, y que todos los psiconautas deberían leer—, me he comprometido a revisar la traducción de los dos libros y a redactar prólogos o introducciones para cada uno de ellos. Mi amiga, la artista enteobotánica Donna Torres, se ha ofrecido amablemente para ilustrar las ediciones en castellano (tanto las portadas como la primera página). Por ser medio colombiana y medio canadiense, y por residir en Miami junto a su marido cubano-americano, C. Manuel Torres, Donna ejemplifica la naturaleza dual de los EE UU en el siglo XXI: al estilo del dios Jano, es a la vez latina y anglo; los EE UU, un país que es bilingüe de facto, si bien no de iure, sin olvidar que es también parte clave de Latinoamérica.

Os pido a todos los que leáis estas líneas que escribo, y que envío personalmente a Ruiz Franco y su equipo de traductores, que tengáis a bien colaborar para ayudarnos a poner el trabajo de Sasha y de Ann al alcance de todos y cada uno de los hispanohablantes, españoles o latinoamericanos, sin importar que habiten, dentro de este continente donde yo también vivo, en los helados territorios boreales de Yukon o en la igualmente gélida Tierra de Fuego; o en cualquier otro punto intermedio de esta vasta región, que literalmente cruza todo el globo terráqueo; y sin olvidar a nuestros amigos ibéricos de España, con sus antiguas relaciones coloniales que tuvieron por todo el mundo, hecho que hace posible que el castellano sea un idioma tan internacional como el inglés.

Yo sé, con total seguridad, que Sasha habría apoyado este proyecto con entusiasmo y con todo su corazón. Y probablemente habría añadido que es: “FAAAAAAN—TAAAAAAS—TIC!”.

Jonathan Ott

San Andrés Tlalnelhuayocan

Veracruz, México


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