La Esfera de Dyson y el SETI.



Durante décadas, las personas involucradas en el SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence o en español búsqueda de inteligencia extraterrestre) han peinado el cielo en busca de pruebas que sugieran que el universo está ocupado por otros seres. Aparte de algunas señales misteriosas (como la famosa “Señal WOW”, detectada en 1977) de procedencia desconocida, la búsqueda ha resultado infructuosa.

Si hay vida inteligente en el universo, ¿dónde están? ¿Por qué no recibimos sus señales de radio? ¿Reciben ellos las nuestras? Quizás están ahí fuera, pero no estamos buscando en el lugar adecuado. Quizás no sabemos ni siquiera qué buscar, y podemos estar mirándoles directamente sin percatarnos siquiera de lo que hemos encontrado.



Una nueva propuesta

Geoff Marcy es el presidente del SETI en la Universidad de California en Berkeley y uno de los impulsores de esta teoría. Marcy es un astrónomo maduro, famoso por haber descubierto más de 100 exoplanetas (vaya, eso son 100 más que yo). Sostiene que, en la búsqueda de ET, debemos centrarnos en las Esferas de Dyson. En caso de que necesites un repaso a tus conocimientos de ciencia ficción, una esfera de Dyson es una hipotética y enorme estructura compuesta por paneles solares que rodearían a una estrella, recolectando así una enorme cantidad de energía. A través de ella, cualquier civilización inteligente estará abastecida de toda la energía que quisieran poseer.



Telescopio Hubble. Créditos: NASA


Una civilización altamente avanzada tecnológicamente dependerá de la energía, como nosotros. De esta manera, una esfera de Dyson, o una construcción similar, parece la solución más lógica a la hora de proporcionar combustible a una civilización creciente, lo que nos lleva a la siguiente cuestión: si una esfera de Dyson cubre totalmente una estrella para captar toda su energía (considerando entonces que la luz no escapará), ¿Cómo vamos a encontrarla? Bueno, las estrellas emiten un amplio espectro de radiaciones aparte de la luz visible, como el calor. El telescopio espacial Hubble (y el Spitzer, especializado en detectar infrarrojos) está equipado con diversas herramientas que capturan la luz ultravioleta, infrarrojos, rayos x, etc. aparte de la luz visible (obviamente). Si nos fijamos en una sección del cosmos donde una esfera de Dyson está (o estuvo) en uso, podremos ver un objeto negro irradiando infrarrojos, de alrededor de 10 micrones de longitud de onda. La estrella estaría irradiando luz, pero ésta es capturada por la esfera y enviada de vuelta a ella a una distancia de una UA (unidad astronómica, la distancia media de la Tierra al Sol, unos 150 millones de kilómetros). Así, la estrella se transformaría, desde nuestro punto de vista, en un cuerpo negro, cuya región variaría entre los 100 y los 600 grados Kelvin dependiendo si la esfera es total o parcial.


¿Qué quiere decir todo esto?



Alien ¿o humano evolucionado? por H.R. Giger


Actualmente, detectar un área de nuestra galaxia con las características mencionadas no son un indicador definitivo, pero tiene implicaciones interesantes. El hecho a destacar es que necesitamos abrir nuestra mente un poco más y dejar entrar nuevas formas no tradicionales de buscar vida extraterrestre. Hasta ahora, los métodos que hemos venido usando no muestran ningún resultado. ¿Quizá estemos realmente ofuscados con las visiones clásicas de los aliens? Si algún día llegamos a encontrarlos, no es probable que coincidan con las descripciones hechas hasta ahora (con grandes cabezas, ojos compuestos como los insectos, pequeño cuerpo y mal sentido del humor, como rezan películas, libros y “testimonios” de lo más variado), y esto será nuestra perdición.


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