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La extraña Biblioteca de los Animales muertos.


Ir a la librería o biblioteca, puede ser una experiencia enriquecedora, y más en estos tiempos cuando ya muy poca gente decide sacar una tarjeta de préstamos de libros, o mínimo darse una vuelta por los pasillos de las tantas bibliotecas que existen todavía en la Ciudad de México, y en todo el país.

Este fenómeno no es propio de México, en todo el mundo los documentos literarios o de consulta están migrando a espacios virtuales, donde con sólo ingresar unas cuantas palabras clave en el buscador, éste nos arroja grandes cantidades de resultados que, según el algoritmo del buscador, podrían interesarnos. Caso a parte es, cuando ya de antemano conocemos el título y el autor que estamos buscando para consultarlo y, en menos de un segundo, el resultado aparece en la pantalla.



Universidades como Cambridge o Harvard, desde hace unos años, han dado permiso para que empresas como Google, digitalicen volúmenes de dominio público para que las personas del mundo tengan acceso a estos. Lo anterior con la promesa de que el conocimiento debe ser compartido por toda la humanidad.



Siguiendo el espíritu de Matilda, de vez en cuando sería interesante meterse al vasto mundo de libros y materiales que nos pueden ofrecer las bibliotecas. Ya sea en tu universidad o una librería pública, darte unos minutos de olvido del mundo digital, y sentir lo que el papel de los libros, mapas, enciclopedias y demás materiales disponibles en una biblioteca puedan ofrecernos.



¿Qué pasaría si no sólo pudiéramos tener acceso a libros y archivos en distintos formatos en una biblioteca?




En Alaska existe una biblioteca que además de tener libros, tiene animales disecados, cráneos y pieles para todos los entusiastas que gustan de las ciencias naturales y la biología.




Dicha biblioteca tiene el nombre de Alaska Resources Library and Information Services (ARLIS), y es parte de la Universidad de Alaska. Como ya se mencionó, el servicio para poder conocer distintos especímenes y partes de estos es totalmente gratuito y público.

La colección se empezó a crear a finales de los años 90, y fue nutrida gracias a donaciones que el mismo gobierno de Estados Unidos otorgaba a la biblioteca de la Universidad.



Una biblioteca no puede llamase de tal forma si no es posible sacar una credencial; tal como en la película de Matilda, ir con tu pequeño carro rojo, tomar cuantos libros te interesen, ir al mostrador, decirle a la señorita que te llevarás tales libros y caminar a tu casa feliz por descubrir nuevos mundos para posteriormente regresarlos unos días después, es toda una experiencia.

En la ARLIS todo es posible. Siguiendo la tradición de pedir prestados libros, aquí es posible sacar especímenes por más de dos semanas con el sólo hecho de tramitar tu credencial. Así que si necesitas una piel de oso, un cráneo de bisonte o un búho, puedes ir a la biblioteca y solicitarlo.



Celia Rozen, la encargada de dicha sección en la biblioteca, menciona que los fines para los que las personas solicitan animales muertos son variados. Lo más común, en palabras de Rozen, es que distintos grupos de scouts pidan prestadas pieles de oso, las cuales son utilizadas en ceremonias y campamentos. Asimismo, dice que han llegado a sacar búhos disecados para utilizarlos en convenciones sobre Harry Potter.



Al llevarse un objeto de la biblioteca de animales muertos, el usuario se compromete a no dañarlo. En torno a lo anterior, la encargada menciona que la gran mayoría de las personas cuida meticulosamente la piel, el animal o el cráneo que se han llevado a casa hasta por dos semanas.



Una de las ventajas que trae el acceso público a dichos especímenes es que los usos son variados, pero el que más utilidad tiene es que las maestras y profesores de escuelas cercanas pueden llevarle a sus alumnos animales disecados para que conozcan mejor al animal, así como poder ver de cerca el cráneo de un alce o un oso. Las utilidades didácticas que se le dan a los objetos en la biblioteca son una de las causas por las que el público decide visitar la ARLIS.



Otro de los usos que estos animales tienen está relacionado con el séptimo arte. Rozen narra que algunas de las pieles de oso utilizadas en la película Caza al asesino de 2013 provenían de la colección de la biblioteca.

Como podrá verse, el manejo de las osamentas, de las pieles y de los animales disecados, conlleva una responsabilidad muy grande para aquél que solicita un préstamo, ya que no es lo mismo cuidar un libro, que tener la precaución de no romper el hueso o manchar la piel del animal. Los cuidados hacia los objetos son de vital importancia para que la biblioteca siga funcionando y prestando los servicios públicos y comunitarios que han fomentado el aprendizaje y el acercamiento a la fisiología en niños y especialistas.



Quizá cuando visites Alaska, puedas ir a curiosear a la Alaska Resources Library and Information Services, y llevarte unas pieles de oso a tu hotel para conocer un poco más acerca de dichos animales. De igual forma, es interesante tener acceso al conocimiento más directo, combinar lo que en los libros se encuentra con materiales didácticos que puedas manipular y estudiar a fondo, y definitivamente esta biblioteca te da esa gran oportunidad de tocar y aprender.

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