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La percepción y las sensaciones



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LA PERCEPCIÓN Y LAS SENSACIONES EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA RESPUESTA


Mediante la percepción y las sensaciones, los conductores vamos descubriendo y aprendiendo de la realidad del tránsito, almacenando experiencias en la memoria y creando nuestra personalidad como conductores.



Es importante destacar que las percepciones y las sensaciones son propias o subjetivas en cada individuo y constituyen los elementos clave a través de los cuales el conductor interactúa con el entorno retroalimentando la información y adquiriendo nuevas capacidades de actuar. Como ya mencionamos, cuando en estas acciones los movimientos son voluntarios o intencionados se originan a partir de procesos cognitivos y estos contribuyen de manera significativa al aprendizaje de las acciones motrices en respuesta a los diversos estímulos.

El sistema perceptivo es fundamental en el desarrollo de las acciones motrices, de donde surge la conveniencia de estudiar los mecanismos receptores y analizadores sensoriales más relevantes para el manejo. La importancia de este argumento se basa en el hecho que si bien el sistema nervioso central está en contacto con el mundo externo, lo hace por la recepción de estímulos a través de receptores sensoriales periféricos y las fibras nerviosas. Estas señales proporcionan un cuadro cambiante pero permanentemente actualizado del ambiente y las estimulaciones a las que está sometido nuestro organismo.

Las sensaciones se generan a partir de la interpretación que a través de nuestros órganos sensoriales, principalmente la vista el tacto y el oído que somos capaces de captar.

Estas percepciones se aprenden y se corresponden con la formación de base que ha de recibir el conductor. De las vivencias que experimenta a partir de las sensaciones provocadas por los estímulos del medio, “cada persona la construye de una manera única y exclusiva”.

La necesidad de reconocer y unificar criterios sobre las acciones que son seguras, explica la importancia de la enseñanza y el aprendizaje del manejo, ya que para un mismo estímulo distintas personas pueden construir de manera subjetiva sensaciones diferentes, que sin embargo son igualmente genuinas.


link: https://www.youtube.com/watch?v=1iCKApGLKgE&list=UUkeR5tZkRFUZ2BLT_jtvuwg


Citamos como ejemplo vital para el manejo los cálculos de distancias y trayectorias, sensaciones que también son propias o subjetivas y dependen de la experiencia vivida como origen del conocimiento. En este punto es importante mencionar y advertir sobre aquellas fórmulas escritas que pretenden enseñar la distancia de seguimiento con la famosa regla de los 2 o de los 3 segundos, ya que necesariamente debe corroborarse con argumentos prácticos del aprendizaje.

Podemos realizar una simple comprobación, si ubicamos a dos personas equidistantes de un objeto situado a unos pocos metros de ellos (entre 5 y 10 m), les hacemos calcular las distancias a dicho objeto cada uno durante 2 segundos y luego les pedimos a ambos que lo escriban en un papel sin que su compañero de prueba pueda verlo. Al constatar los resultados podremos comprobar la diferencia entre ambos en los cálculos de las lecturas de distancias y advertir que para el caso de desplazarnos en un automóvil a velocidad esta situación se torna de mayor complejidad. Nos queda como enseñanza que el conductor que nunca manejó en ruta desconoce la forma de calcular las distancias, entre otras las de seguimiento (mal llamada de frenado) y las de adelantamiento, maniobra ésta que para el caso de una ruta con doble sentido de circulación sin separación central es la de mayor dificultad y riesgo.

En la percepción podemos distinguir dos momentos distintos y funcionales:
- La recepción de los estímulos por obra de los órganos del sentido y de los receptores sensoriales periféricos.
- El análisis de la recepción por parte del sistema nervioso central en base a los datos de la motivación y la memoria.

En la realidad práctica, estos dos momentos son inseparables porque luego de la recepción, inmediatamente sigue el análisis.

Las informaciones con respecto al ambiente y a la situación interna del organismo dependen de los receptores, que transforman los estímulos de naturaleza diferente (mecánica, luminosa, etc.) en un lenguaje codificado pero comprensible para el resto del sistema y de transmitirlas a las estructuras para elaborar la respuesta.

En el proceso de análisis interviene la memoria, ya sea para confrontar el estímulo examinado con las exigencias de un pasado, ya sea para una eventual memorización. Cualquier estímulo que ha sido memorizado podrá influir sobre el modo de análisis de los estímulos que se presenten en el futuro.

La Memoria

La memoria es una función del cerebro y, a la vez, un fenómeno de la mente que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar información. Surge como resultado de las conexiones sinápticas repetitivas entre las neuronas, lo que crea redes neuronales (llamada potenciación a largo plazo).



La memoria permite retener experiencias pasadas y, según el alcance temporal, se clasifica convencionalmente en: memoria a corto plazo (consecuencia de la simple excitación de la sinapsis para reforzarla o sensibilizarla transitoriamente), memoria a mediano plazo y memoria a largo plazo (consecuencia de un reforzamiento permanente de la sinapsis gracias a la activación de ciertos genes y a la síntesis de las proteínas correspondientes).

El hipocampo es la parte del cerebro relacionada a la memoria y el aprendizaje. En términos prácticos, podemos decir que cualquier individuo debe aprender y recordar para ejecutar una acción (la memoria adquirida o los recuerdos son la expresión de que ha ocurrido un aprendizaje).

La Motivación

Todos los individuos de una misma especie están dotados de una serie de respuestas y de comportamientos instintivos (como el ritmo sueño vigilia, la actividad cardíaca, etc.) que le permiten la adaptación al ambiente y aseguran la supervivencia (memoria innata o de especie). Estas funciones por lo tanto no requieren del aprendizaje, sin embargo son modificables por la experiencia si bien se traducen en una serie de comportamientos estereotipados bastante rígidos. En algunos casos es difícil distinguir entre las respuestas innatas y las adquiridas.

En psicología y filosofía, motivación, implica estados internos que dirigen el organismo hacia metas o fines determinados; son los impulsos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación. Este término está relacionado con voluntad e interés. Más allá de la influencia de la memoria, el análisis de los estímulos tiene diversas características, según la motivación que representa la causa motriz en las acciones humanas y es guía del movimiento.

El ojo por ejemplo, puede ver muchas cosas simultáneamente, pero el individuo percibe sólo lo que le interesa, no fotografía la realidad sino más bien la interpreta. Individualizar a una persona querida en medio de una multitud da origen a una percepción distinta de la que evocan las otras personas desconocidas que la circundan.

En conclusión, la recepción de los estímulos se transforma inmediatamente en análisis y es diferente en cada individuo, debido a la motivación y la memoria, influidas por lo emocional.

El sistema perceptivo



El sistema de percepción está conformado por analizadores, cada uno de los cuales dispone de una estructura para recibir y codificar (órganos de los sentidos y receptores sensoriales periféricos) transmitir (fibras nerviosas) recodificar (preelaboradores) y actúan por debajo del nivel de la conciencia.Los pre-elaboradores operan una reorganización sobre los datos provenientes de la periferia, antes de retransmitirlos a los centros superiores. La intención de esta actividad del tipo central, pero que está delegada a estructuras relativamente periféricas (la médula para datos propioceptivos, los cuerpos geniculados para las señales ópticas, los tubérculos cuadrigéminos para las señales acústicas, etc.) podría ser la de evitar una sobrecarga de información para la elaboración de mayor complejidad.

Los analizadores perceptivos más importantes que luego estudiaremos con mayor detalle son: el sistema visual, el propioceptivo, el somato sensorial y el acústico.

El visual: En el sistema visual humano definimos a los fotorreceptores como aquellas células o mecanismos capaces de captar la luz. Los fotorreceptores se localizan en el interior del ojo y existen dos tipos diferentes: conos y bastones. Los conos forman un mosaico hexagonal regular en la fóvea y la mayor densidad de conos se encuentra en la foveola descendiendo esta densidad según nos alejamos en la retina periférica. Los bastones se encuentran por la fóvea siguiendo de una manera más desorganizada el patrón de los conos. Existe una zona donde no existe ningún fotorreceptor, denominada punto ciego.



La fototransducción es el proceso a través del cual la información captada por las células fotorreceptoras se convierte en señal eléctrica y luego se envía al cerebro. Aunque la estructura de los conos y los bastones es diferentes, el mecanismo de transducción en ambos es similar.

El propioceptivo: es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos, y la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas. La propiocepción regula la dirección y rango del movimiento, permite reacciones y respuestas automáticas, interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de éste con el espacio, sustentando la acción motora planificada.

Otras funciones en las que actúa con más autonomía son el control del equilibrio, la coordinación de ambos lados del cuerpo, el mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso central y la influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento.



La sensibilidad propioceptiva es extraordinariamente importante en la vida de relación del hombre porque participa en dos sentidos, (conscientes ambos), que son fundamentales en cualquier actividad psicomotriz: el sentido del equilibrio y el sentido kinestésico (percepción del movimiento de los segmentos y de la posición en el espacio).

Mientras que en colaboración con la vista, la sensibilidad propioceptiva tiene vital importancia en la coordinación del movimiento: acción de músculos agonistas, antagonistas, sinérgicos y fijadores.

De tal modo la resultante final es un desplazamiento del cuerpo, o de una extremidad con las siguientes características:

Recorrido exacto (eumetría) de modo que no falte ni sobre distancia, según el objetivo deseado (el error se llama dismetría).



Perfecta relación de trabajo entre músculos, cuando ellos deben trabajar alternadamente; por ejemplo, flexiones y extensiones. Esta forma de coordinación se llama "diadococinesia". La incoordinación de este tipo de acción muscular se denomina "adiadococinesia" (del griego: a=sin, diadoco=sucesivos, cinesia =movimientos).

Ejecución de la acción pedida, o deseada en forma continua, sin descomponerla en sus movimientos simples. Por ejemplo, si se pide elevar el brazo al frente (flexión) y tomar un objeto, lo normal es ir levantando el segmento y al mismo tiempo la mano debe ir abriéndose, preparándose para la acción de prehensión. Lo anormal es descomponer el gesto de modo que primero se efectúa una acción y cuando ella ha terminado, recién se hace la otra. A la anormalidad se le llama "braditelekinesia".

Efectuar las diferentes contracciones musculares siguiendo un orden, de modo que no hayan movimientos parásitos, innecesarios, que perturben el resultado final. Cuando se produce este error se llama "asinergia".

El vestibular o vestibuloclear: El sistema vestibular responde a los movimientos del cuerpo a través del espacio y los cambios de posición de la cabeza. En conjunto con el sistema propioceptivo, mantiene el tono muscular, coordina automáticamente el movimiento de los ojos, cabeza y cuerpo, manteniendo un campo visual estable y es fundamental en la percepción del espacio y en orientación del cuerpo en relación a éste. El oído conforma los órganos de equilibrio y audición. Es un órgano que en el caso del ser humano su evolución no está muy desarrollada. En la rampa coclear o media del oído interno encontramos el órgano de corti, fundamental en la propiocepción del proceso auditivo en general. Es también nombrado como órgano de la spira u órgano espiral dado que se encuentra en todo el recorrido del conducto coclear, localizado en el oído interno. Está conformado por un epitelio engrosado de características muy complejas, difíciles de definir incluso bajo microscopía electrónica. Las sensaciones vestibulares son las correspondientes a la aceleración, deceleración y sensación de rolido o vuelco. El analizador acústico: es el órgano de la audición y también se conforma en el oído.



El sistema somatosensorial comprende un complejo organismo consistente en centros de recepción y proceso, cuya función es producir modalidades de estímulo tales como el tacto, la temperatura, la propiocepción (posición del cuerpo) y la nocicepción (dolor). Los receptores sensoriales actúan en la piel, el epitelio, el músculo esquelético, los huesos y articulaciones, órganos internos y el sistema cardiovascular.



Mientras que el tacto es considerado uno de los cinco sentidos tradicionales, la impresión del tacto está formada por varias modalidades. En medicina, el término coloquial "tacto" es usualmente reemplazado por "sentidos somáticos", con el objeto de reflejar en forma apropiada la variedad de mecanismos involucrados.

El sistema reacciona a los estímulos usando diferentes receptores: termoreceptores, mecanoreceptores y quemoreceptores. La transmisión de información desde los receptores pasa por vía de los nervios sensoriales a través de tractos en la médula espinal y en el cerebro. El proceso tiene lugar principalmente en el área somatosensorial primario ubicado en el lóbulo parietal de la corteza cerebral.



En resumen, el sistema se activa cuando una neurona sensorial es impulsada por algún estímulo específico, como el calor; esta neurona pasa a un área del cerebro especialmente atribuida al área del cuerpo que ha recibido el estímulo. El mapeo de la superficie corporal en el cerebro se denomina homúnculo y es esencial en la creación de la imagen corporal.

Sistema de elaboración táctica

Este sistema es el determinante de la decisión y el comportamiento del conductor en su interrelación con el vehículo y la vía por la que circula (que lógicamente incluye al resto de los vehículos y los peatones). La tarea del conductor consiste en adaptarse constantemente a la situación dinámica del vehículo (determinada por su trayectoria, posición y velocidad) según las características del tránsito. Esta tarea implica una constante toma de decisiones y algunas de ellas serán críticas (que conllevan riesgo). Según hemos visto, la táctica de una estrategia de procedimiento se elabora en una de tres fases del siguiente proceso: Percepción del estímulo (sistema perceptivo), Decisión (sistema de elaboración) y Actuación (sistema efector).



Acelerar…frenar, o…esquivar…será sobre la base de las informaciones recogidas por los analizadores, que el sistema nervioso central elaborará un programa con la solución práctica (acción motora) del problema ambiental. En la práctica, cualquier movimiento voluntario es un acto táctico porque constituye una respuesta de adaptación elegida entre numerosas posibilidades que se disponen en la memoria de trabajo del conductor (acciones adaptadas – aprendidas e incorporadas).



Existe un multiplicidad de respuestas técnicas a problemas aparentemente iguales y es comprensible si se considera la complejidad del sistema nervioso central y su sensibilidad en el registro de las diferencias, (aún las mínimas) de cada situación ambiental. La elección de las técnicas (respuestas motoras) entre los innumerables programas según los cuales puede darse la elaboración táctica, está condicionada por gran cantidad de variables. Estos programas no son estables ni permanentes en el tiempo y se modifican continuamente a consecuencia de las influencias ambientales, las motivacionales, la edad y en parte también mediante la auto reprogramación.

El acto táctico, de hecho opera como un sistema creativo y de investigación que no se conforma con elegir la mejor opción mejor entre las disponibles, sino que busca permanentemente la auto perfección, en ocasiones simultáneamente a la resolución del problema mismo. Es el sistema de elaboración táctica, es el que permite al conductor realizar expresiones motoras superiores.

Sistema efector neuromuscular

Finalmente, el sistema efector que representa la única parte visible del movimiento del conductor, tomado en consideración, y depende de las características estructurales biológicas del operador (fuerza, velocidad, resistencia y movilidad articular) que interactúan con el vehículo en respuesta a una situación del medio.

En cada acción del manejo, podremos distinguir dos partes elementales, una no visible destinada a recoger los estímulos significativos, a decodificarlos, a memorizarlos y a preparar un programa para actuar y otra parte visible (tercer sistema) que puede ser analizada desde un punto de vista biomecánico y fisiológico y por lo tanto evaluada en su resultado (ejemplos: frena de golpe y nos impulsa hacia adelante; dobla a gran velocidad o trabando el vehículo y provoca sensación de vuelco; se aferra al volante; pasa los cambios bruscamente; circula muy cerca del vehículo que lo antecede).

Recordemos en este punto que el sistema perceptivo, además de tomar señales del exterior informa de manera permanente al sistema nervioso central sobre el estado de situación interna del conductor. Este circuito de retroalimentación que forma parte del primer sistema permite percibir y evaluar cada acción mientras la ejecuta y eventualmente corregirla.

En base a esta idea del movimiento es que podemos ordenarlos en reflejos (arco nervioso) y los que responden a un acto motor táctico.

Un aspecto importante de considerar los movimientos del conductor articulado sobre tres sistemas de los que depende el movimiento, es que permite ordenar el proceso de aprendizaje enseñanza y orientar sobre las necesidades de entrenamiento. Vale decir que cada uno de los sistemas, el perceptivo, el de elaboración táctica y el efector son modificables mediante la enseñanza y susceptibles al aprendizaje y entrenamiento.






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