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La verdad sobre el ébola: lo que preocupa y lo que no



Con el virus del Ébola ya en tierras occidentales, la gente está cayendo en un profundo miedo colectivo ante la terrible enfermedad resultante. Considerando los elevados niveles de mortandad provocado en África, sin duda alguna, resulta entendible.

Tampoco hay dudas respecto a que si bien no hay que mirar en menos al ébola, debemos manejar el tema con respeto y no subestimar la enfermedad.

Si es que estás atemorizado por la llegada del ébola a tu país, vamos a contarte aquellas cosas por las que si debes preocuparte y también por las que no tendrías que sentir temor en realidad, para que puedas mantener la calma y estar lo suficientemente atento a la situación, sin caer en la locura y el miedo que, como todos sabemos, se intenta instalar...

Por qué no debo temer tanto al ébola



Si bien ya hay casos de ébola fuera de África, las posibilidades de que una epidemia ocurra fuera de dicho continente son prácticamente nulas. No es tan fácil contagiarse si es que no se trabaja o convive directamente con alguien infectado.

A diferencia de la gripe, el ébola no se transmite a través del aire y si por alguna casualidad llegaras a toparte con alguien infectado, no te vas a contagiar a menos que esa persona ya exhiba síntomas.

Alguien que viaja en avión con un infectado de ébola o está en el mismo espacio, como podría ser un centro comercial o un restaurante, no está realmente en riesgo de contraer ébola. Si la persona ya presenta los síntomas del ébola, el riesgo sube, pero no llega a ser mayor



Para que te hagas una idea más próxima: la gripe es mucho más contagiosa que el ébola y enfermedades como el sarampión. Justamente, esta enfermedad sí está causando estragos, sobre todo entre los más pequeños, debido a que muchos padres no vacunan a sus hijos.

Para contagiarse el ébola no solo es necesario estar en contacto con el paciente, sino que también exista un intercambio de fluidos corporales, como la absorción de mucosa o el roce con una herida en la piel.



Occidente está preparado para enfrentar el ébola y todos los países ya poseen un plan de acción. Por eso, ante los primeros casos se toman las medidas necesarias para proteger a la población.

Qué cosas deben preocuparme sobre el ébola



El Ébola no es un virus común, posee la particularidad de ser altamente agresivo. Cuando entra al cuerpo, el virus se pone a trabajar de inmediato, comienza a reprogramar las células para que infecten a otras y ataca diversas regiones del organismo.

Una vez que se muestran síntomas, estos no se detienen y la enfermedad progresa. Lo único que se puede tratar son sus efectos, esperando que el paciente resista y sobreviva.

La mortalidad de la epidemia del virus del Ébola supera el 50% y el progreso de la enfermedad es bastante cruel. Se empieza con síntomas similares a los de una gripe o una infección respiratoria, hasta que llegan hemorragias, fallas orgánicas y si la persona no resiste, la muerte



A su vez, pese a que algunos pacientes se han curado, no existe una cura para el ébola, no hay una vacuna para el virus del Ébola y tampoco un tratamiento prolongado eficiente, por lo que se están usando métodos experimentales, los que han sido exitosos solo en ciertos casos.

Cuando una persona con ébola muere, el virus sigue con vida, los cadáveres también pueden transmitir el ébola y son una preocupante fuente de contagio durante varios días. De hecho, la fuente que llevó el ébola a diferentes partes de África fue justamente un cadáver.



Al virus del Ébola hay que tenerle respeto, pero no miedo. Sigue las instrucciones de las autoridades de tu país y mantente atento a fuentes noticiosas confiables. El terror colectivo puede ser más peligroso que la poca probabilidad de contraer ébola.
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