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Lobotomía - Teoría, Proceso y Videos Reales



El Lobotomista


Egas Moniz: Lobotomia

La lobotomía es la ablación total o parcial de los lóbulos frontales del cerebro.

Las primeras tentativas de esta práctica en seres humanos ocurrieron a partir de 1935, cuando el neurólogo Egas Moniz se unió con el cirujano Almeida Lima en la universidad de Lisboa para realizar una serie de leucotomías prefrontales – un procedimiento que separaba la conexión entre la corteza prefrontal y el resto del cerebro.

Este procedimiento comúnmente (e incorrectamente) llamado “lobotomía”, refiere a toda clase de cirugías en los lóbulos frontales del cerebro. Sin embargo, debe llamarse lobotomía a la destrucción de las vías nerviosas sin extirpación y lobectomía cuando sí haya extirpación.

Moniz y Lima afirmaron tener buenos resultados, especialmente en el tratamiento de la depresión, aunque cerca del 6% de los pacientes no sobrevivieron a la operación y con frecuencia se registraban cambios adversos en la personalidad y en el funcionamiento social de los individuos. A pesar de los riesgos el procedimiento se tomó con cierto entusiasmo, especialmente en los EE. UU., como tratamiento para las condiciones mentales previamente incurables. Moniz recibió un premio Nobel en 1949.



Walter Freeman: Lobotomias en serie

Entre 1936 y los años 50, realizó lobotomías a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Tal era la dedicación de Freeman que comenzó a viajar alrededor de la nación en su propia furgoneta personal, que él llamó su “lobotomobile”, demostrando el procedimiento en muchos centros médicos e incluso realizando lobotomías en cuartos del hotel. La abnegación de Freeman condujo al gran renombre para la lobotomía como curación general para todas las enfermedades psicológicas conocidas. En última instancia entre 40.000 y 50.000 pacientes fueron lobotomizados, con poco o sin cualquier estudio de seguimiento para considerar si el tratamiento era eficaz. Las lobotomías como forma de tratar la enfermedad mental eran una barbarie, que solo pudo ser frenada con el desarrollo de anti-psicóticos y hoy en día se practican procedimientos lesivos de núcleos cerebrales localizados mediante técnicas menos invasivas. La era de la lobotomía ahora se observa generalmente como episodio bárbaro en historia psiquiátrica. La última lobotomía se practicó en 1967.



Lobulo frontal: Lobotomia


La lobotomía es la destrucción total o parcial de los lóbulos frontales del cerebro sin ablación, en cuyo caso hablaríamos de lobectomía. Las primeras tentativas de esta práctica en seres humanos ocurrieron a partir de 1935, cuando el neurólogo Egas Moniz se unió con el cirujano Almeidas Lima en la universidad de Lisboa para realizar una serie de leucotomías prefrontales – un procedimiento que separaba la conexión entre la corteza prefrontal y el resto del cerebro. En última instancia entre 40.000 y 50.000 pacientes fueron lobotomizados, con poco o sin cualquier estudio de seguimiento para considerar si el tratamiento era eficaz. Las lobotomías como forma de tratar la enfermedad mental eran una barbarie, que solo pudo ser frenada con el desarrollo de anti-psicóticos y hoy en día se practican procedimientos lesivos de núcleos cerebrales localizados mediante técnicas menos invasivas. La era de la lobotomía ahora se observa generalmente como episodio bárbaro en la historia psiquiátrica.





Lobotomia: Walter Freeman

Este procedimiento comúnmente llamado “lobotomía”, refiere a toda clase de cirugías en los lóbulos frontales del cerebro. Sin embargo, debe llamarse lobotomía a la destrucción de las vías nerviosas sin extirpación y lobectomía cuando sí haya extirpación.

Moniz y Lima afirmaron tener buenos resultados, especialmente en el tratamiento de la depresión, aunque cerca del 6% de los pacientes no sobrevivieron a la operación y con frecuencia se registraban cambios adversos en la personalidad y en el funcionamiento social de los individuos. A pesar de los riesgos el procedimiento se tomó con cierto entusiasmo, especialmente en los EE. UU., como tratamiento para las condiciones mentales previamente incurables. Moniz recibió un premio Nobel en 1949.

El procedimiento fue popularizado en los Estados Unidos por Walter Freeman, quien ni siquiera era cirujano y que también inventó “el procedimiento de la lobotomía del “pica-hielo”: Freeman utilizó literalmente un pica-hielo y un mazo de caucho en vez del procedimiento quirúrgico estándar. En un acto espantoso, Freeman martilleaba el pica-hielo en el cráneo apenas sobre el conducto lacrimal y lo movía hasta cortar las conexiones entre el lóbulo frontal y el resto del cerebro.

Entre 1936 y los años 50, realizó lobotomías a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Tal era la dedicación de Freeman que comenzó a viajar alrededor de la nación en su propia furgoneta personal, que él llamó su “lobotomobile”, demostrando el procedimiento en muchos centros médicos e incluso realizando lobotomías en cuartos de hotel. La abnegación de Freeman condujo al gran renombre para la lobotomía como curación general para todas las enfermedades psicológicas conocidas.




Walter freeman: Casos clinicos de Lobotomia

En noviembre del 2005, Radio Pública Nacional (National Public Radio, NPR) dio a conocer la historia de un hombre llamado Howard Dully, un sencillo conductor de bus de California de 350 libras. ¿Cuál es la historia de Dully? A la edad de 12 años era uno de los pacientes más jóvenes que estaban programados para recibir una de las infames lobotomías con “picahielo” del psiquiatra Walter Freeman.
En 1960 Howard Dully se sometió a una lobotomía con picahielo en manos de Walter Freeman. A la derecha Howard Dully sosteniendo uno de los pica hielos originales del Dr. Freeman, Enero del 2004.

Cortesía de la Librería Gelman de la Universidad George Washington

Freeman, quien era “mitad medico y mitad showman”, se especializó en lo que él llamaba “lobotomía trasorbital”. Él estaba convencido de que las enfermedades mentales eran causadas por “sobrecarga de emociones” en la corteza prefrontal, por ello ensayó la lobotomía para calmar estas emociones separando, de esta forma, las conexiones entre la corteza prefrontal y el resto del cerebro. Primero clavaba un picahielo a través de la órbita del ojo con un mazo de goma, y luego lo movía enérgicamente alrededor del ojo para destruir el frágil tejido nervioso.
Freeman se deleitaba con esta barbarie, la cual en su momento fue aclamada como un nuevo procedimiento milagroso, “tan simple como curar un dolor de muelas”. De acuerdo a la NPR, “Freeman era un showman e impresionaba a su audiencia de doctores y enfermeras realizando dos lobotomías a la vez: martillando un picahielo en ambos ojos a la vez. En 1952, él solo realizó unas 228 lobotomías en tan sólo dos semanas en el oeste de Virginia”.
Freeman hizo uso indiscriminado de este procedimiento y lo aplicaba al detectar el más mínimo problema emocional en sus pacientes.



Howard Dully: Lobotomizado a los 12 años

En noviembre del 2005, Radio Pública Nacional (National Public Radio, NPR) dio a conocer la historia de un hombre llamado Howard Dully, un sencillo conductor de bus de California de 350 libras. ¿Cuál es la historia de Dully? A la edad de 12 años era uno de los pacientes más jóvenes que estaban programados para recibir una de las infames lobotomías con “picahielo” del psiquiatra Walter Freeman. En 1960 Howard Dully se sometió a una lobotomía con picahielo en manos de Walter Freeman. A la derecha Howard Dully sosteniendo uno de los pica hielos originales del Dr. Freeman, Enero del 2004.
Cortesía de la Librería Gelman de la Universidad George Washington
Freeman, quien era “mitad medico y mitad showman”, se especializó en lo que él llamaba “lobotomía transorbital”. Él estaba convencido de que las enfermedades mentales eran causadas por “sobrecarga de emociones” en la corteza prefrontal, por ello ensayó la lobotomía para calmar estas emociones separando, de esta forma, las conexiones entre la corteza prefrontal y el resto del cerebro. Primero clavaba un picahielo a través de la órbita del ojo con un mazo de goma, y luego lo movía enérgicamente alrededor del ojo para destruir el frágil tejido nervioso. Freeman se deleitaba con esta barbarie, la cual en su momento fue aclamada como un nuevo procedimiento milagroso, “tan simple como curar un dolor de muelas”. De acuerdo a la NPR, “Freeman era un showman e impresionaba a su audiencia de doctores y enfermeras realizando dos lobotomías a la vez: martillando un picahielo en ambos ojos a la vez. En 1952, él solo realizó unas 228 lobotomías en tan sólo dos semanas en el oeste de Virginia”.



En que consiste la Lobotomía
Hay diferentes regiones corticales:
CORTEZA PREFRONTAL : CORT. ORBITOFRONTAL.
Está relacionada con la guía de la cognición social
-genera estados emocionales que influyen sobre la cognición (valoras las emociones de los demás)
-sirve para planificar respuestas
-dirige conductas
-conocer valores sociales
-razonamiento social
-toma de decisiones en función de lo que vemos
Se activa en caso de:
- presentación de estímulos condicionados
-Cuando una madre mira a su hijo y siente placer
-Ante estímulos táctiles ya sean dolorosos o placenteros
-olores agradables de comida
-cambios de conductas basados en el reconocimiento de expresiones
-cuando confiamos en un rostro.
Antes, hace ya unos años, se practicaron lobotomía en esta zona porques e veía que la ansiedad y la agresividad se reducía significativamente. Por ejemplo la Leucotomía de Egas Moriz (seccionaba la substancia blanca para desconectar la corteza orbitofrontal de lo demás y producía una disminución de la ansiedad).
O la Lobotomía transorbital de Freeman y Watts (traviesan la órbita del ojo y desconectan la cort. Orbitorf. )
Pero lo que no sabían es que estaban produciendo graves efectos secundarios a parte de una reducción de la ansiedad, el estrés y al agresividad:
-dificultad para decidir sobre algo de manera ventajosa
-comportamiento infantil
-no se pueden aprender nuevos valores morales ni tampoco se saben aplicar los que ya se conocen.
-incapacidad para tomar decisiones (inhiben los marcadores somáticos que se activan en caso de que haya algún tipo de peligro)
-no tienen reacciones emocionales
-dificultades para planificar
-hay un déficit en el comportamiento social y el razonamiento social.
caso famoso: Phineas Gage ( en el siglo XIX, trabaja de dinamista y le explota una carga haciendo que se le clave una barra de hierro que le atraviesa la mejilla y la corteza orbitofrontal. Vivirá , pero pasa de ser un capataz responsable y eficiente a comportarse infantilmente, sin inhibiciones sociales, incapaz de decidir o planificar.Por tanto esta región se encarga de transformar los juicios en sentimientos y en conductas adecuadas.También se activará junto con la amígdala al ver caras atractivas y sonrientes. Y si además también se activa en núcleo accumbens se relacionará la representación sensorial de un estímulo con el juicio moral que se hace.



Historia de la Lobotomía

Una breve historia de la lobotomía, según Jack El-Hai






Un contexto. Situémonos en el siglo XIX. Se discute si la enfermedad mental tiene un origen biológico. Desde la psiquiatría no biológica, Sigmund Freud y el psicoanálisis tienen una gran influencia. Los “psiquiatras románticos” postulan que los pacientes mentales pueden ser tratados mediante instrucciones morales y de conducta. En contra, algunos neurólogos investigan la biología de los estados mentales. Carl Wernicke trata de relacionar síntomas psiquiátricos con áreas cerebrales específicas y Jean-Marie Charcot estudia los orígenes biológicos de la “histeria”. A finales de este siglo Emil Kraepelin agrupa, por primera vez, las historias de los pacientes mentales de acuerdo a la progresión y rasgos de su enfermedad, lo cual facilita la interpretación de los síntomas mentales. A principios del siglo XX las instituciones psiquiátricas están saturadas, en algunos casos los pacientes mentales viven hacinados y sin esperanza. La psicofarmacología apenas existe. ¿Tratamientos? Uno de los principales paradigmas en el tratamiento de la enfermedad mental es el Shock producido por un agente externo o, dicho de otro modo, el efecto curativo del coma y las convulsiones. El psiquiatra austriaco Manfred Sakel comienza a utilizar el coma por insulina para tratar la esquizofrenia. El choque de insulina reduce la glucosa en sangre y, en muchos casos, produce convulsiones. El psiquiatra húngaro Ladislas van Meduna utiliza el metrazol para causar convulsiones en pacientes esquizofrénicos y llega a la conclusión de que las convulsiones producidas por la epilepsia ayudan a los pacientes mentales. Los italianos Ugo Cerletti y Lucio Bini comienzan a utilizar corrientes eléctricas, primero en perros y posteriormente en esquizofrénicos. En muchos hospitales el electroshock remplaza definitivamente a la insulina y al metrazol por su fácil uso y menores riesgos. Normalmente los pacientes no mueren, pero a menudo terminan el tratamiento con varios huesos rotos.
Un inicio. Año 1935. Se celebra un congreso de Neurología en Londres, al cual acuden algunos de los nombres de oro de la neurociencia experimental como Paulov, Wilder Penfield y Egas Moniz. El neurólogo portugués Moniz asiste al congreso con el objetivo de mostrar su nueva técnica pionera de exploración cerebral, la angiografía cerebral. Una sesión del congreso, moderada por John Fulton del Laboratorio de Fisiología de primates en Yale, analiza la fisiología de los lóbulos frontales. Una ponencia, la del psicólogo experimental Carley Jacobsen y colaborador de Fulton. Dos chimpancés, Lucy y Becky. En una serie de experimentos se analiza el temperamento de ambos animales y se describen diferentes alteraciones emocionales como frustración y ansiedad cuando los chimpancés no consiguen sus objetivos. El comportamiento de Becky es descrito como “neurosis experimental”. Después de un periodo de entrenamiento, los experimentadores extirpan los lóbulos frontales del cerebro de estos chimpancés y estudian de nuevo sus respuestas emocionales. La “neurosis” de Becky ha desaparecido, se encuentra menos ansiosa y más calmada (1). Pocos meses después del congreso Moniz y su colaborador Almeida Lima utilizaron por primera vez el “leucotomo” (2) para realizar una lobotomía prefrontal en Lisboa, una técnica quirúrgica que procuraba la ablación total o parcial de la zona más frontal del cerebro de pacientes mentales que sufrían trastornos de neurosis y ansiedad. ¿Fueron los resultados mostrados con Becky los que “inspiraron” al que sería el padre de la lobotomía prefrontal? Algunos piensan que sí, aunque él nunca lo reconoció. En 1936 Moniz mostraba resultados de su primera veintena de lobotomías y acuñaba el término “psicocirugía” en un monográfico publicado y traducido en varios idiomas.
Una técnica. Pero fue Walter Freeman, un entusiasta y ambicioso psiquiatra estadounidense, el principal responsable de la expansión de la lobotomía a lo largo y ancho de EEUU como tratamiento sistemático de las enfermedades mentales. Freeman, que se mantuvo siempre en contacto con Moniz, realizó junto a un cirujano llamado James Watts miles de lobotomías en pacientes mentales. La técnica que utilizaban Freeman y Watts consistía en realizar dos agujeros laterales en el cráneo, en la zona frontal, a través de los que se introducía el “leucotomo”. Una especie de artilugio que mediante su rotación iba seccionando rodajas de la zona frontal del cerebro. Podían ser 6, 9 ,12 o más, normalmente dependiendo de la supuesta gravedad del paciente. De hecho, algunos pacientes eran sometidos a varias lobotomías, según su evolución, en la que se seccionaba una mayor parte de la zona frontal. La edad no era un impedimento para realizar esta operación que se llevaba a cabo también en niños. A partir de 1937, Freeman y Watts empezaron a utilizar otra técnica denominada lobotomía transorbital, ideada por el italiano Amarro Fiamberti. Esta técnica era más rápida ya que consistía en introducir a través de las órbitas de los ojos un artefacto similar a un picador de hielo y rotarlo para destruir la zona frontal del cerebro (3). Este procedimiento se realizaba en pocos minutos y el paciente estaba listo casi inmediatamente. En los años 40, Freeman dejó de trabajar con Watts debido a desavenencias acerca de cómo realizar la lobotomía transorbital. En contra de Watts, Freeman pensaba que esta operación era sencilla, por lo que no requería especiales cuidados de asepsia, y podía ser realizada por psiquiatras (no cirujanos) en cualquier lugar (no necesariamente un quirófano) en un máximo de 15 minutos. Esto, que él demostró casi de manera circense, a veces en cualquier lugar, le trajo problemas con otros colegas.
Unos resultados. La lobotomía prefrontal se llevaba a cabo en pacientes graves que sufrían principalmente trastornos de neurosis, obsesión, ansiedad y depresión. También se realizaba a esquizofrénicos, aunque los resultados eran mejores en síndromes afectivos que en esquizofrenia. Se llegó a plantear su uso como tratamiento en el dolor crónico. ¿Era útil esta técnica psicoquirúrgica? Según Freeman y Watts, aproximadamente el 63% de los pacientes mejoraba, el 23% se quedaba igual y un 14% empeoraba después de la operación. La mortalidad de esta cirugía no era alta, menor que en otras cirugías, pero a veces los pacientes podían sufrir convulsiones como efectos secundarios de la operación. La lobotomía producía importantes cambios en la conducta de los pacientes. Lo cual fue muy criticado por algunos, que pensaban que la lobotomía era una forma quirúrgica de “inducir infancia”, y así, hacer “más manejables” a los pacientes. En opinión del neurocirujano británico William: “nuestro desconocimiento de la función de los lóbulos frontales es total, ¿cómo se puede postular que psicopatologías tan complejas como la esquizofrenia pueden mejorarse simplemente destruyendo ciertas áreas del cerebro?”. El punto de vista de Freeman era diferente. Eran pacientes graves, con serios problemas de inadaptación que les impedía vivir en sociedad y les condenaba a vivir aislados indefinidamente en atestados centros psiquiátricos. Después de la operación algunos de ellos podían volver a tener una vida “digna”, trabajar y tener una familia. Hay testimonios de pacientes que lo confirman. Las capacidades intelectuales, según él, no eran afectadas de manera importante, ya que sólo se trataba la parte emocional de la persona (4).
Un final. El declive de la lobotomía llegó, como no podía ser de otra manera, con los avances en la psicofarmacología. En 1954 aparece la clorpromacina. Los resultados de su uso como tratamiento psiquiátrico son muy esperanzadores y no tan traumáticos como la psicocirugía. Freeman reconoció y utilizó el avance farmacológico producido por la clorpromacina pero siguió confiando en la lobotomía. Según él, la droga ocultaba los síntomas de la enfermedad mental pero no los trataba. Irónico. Exactamente la misma crítica hacían algunos de sus colegas de la lobotomía. En 1964 Freeman recibió a una paciente que solicitaba una tercera lobotomía. Desafortunadamente la paciente falleció a causa de una hemorragia debida a la operación. Ésta sería la última lobotomía transorbital que realizara Freeman en su vida. Poco a poco la técnica fue desapareciendo de todos los hospitales. Freeman continuó muy activo completando sus álbumes con la historia y seguimiento de sus pacientes hasta 1972, cuando murió como consecuencia de un cáncer de colon.
Un titular. “Surgery used in the soul sick”, fue la portada de la revista New York Times el 6 de Junio de 1937. Esperanzador. Pero fue sólo un espejismo. La lobotomía era una forma traumática de alterar el cerebro de los enfermos mentales, y así su conducta, con el objetivo desesperado de eliminar su comportamiento aberrante, en ocasiones humillante. Hoy en día nos parece una abominación, y probablemente lo es. Pero hoy sabemos mucho más acerca del cerebro y de la función crucial que tienen los lóbulos frontales en la esencia de lo que nos hace humanos. Y hoy en día también sabemos que la enfermedad mental tiene un origen biológico…, así como pensaban Moniz y Freeman.
(1) Al contrario que Becky, Lucy se mostró más frustrada y enfadada después de la cirugía.
(2) En realidad, la primera operación que realizaron Moniz y Lima en un paciente consistió en inyectar alcohol (0.2 cm3), como tóxico, en la zona frontal del cerebro, pero los resultados no parecían duraderos.
(3) Con el paso del tiempo, otros neurocirujanos intentaron mejorar la lobotomía transorbital de Freeman. Así por ejemplo en 1947 E.A. Spiegel y H.T. Wycis idearon la cirugía estereotáxica para producir pequeñas lesiones en el cerebro mediante electrodos. Por su parte W. Penfield pretendía eliminar partes del lóbulo frontal mediante “girectomías”.
(4) ¿Por qué destruir parte del cerebro “mejoraba” a los pacientes? Según Freeman y Watts, los lóbulos frontales contenían la personalidad de los individuos, mientras que la emoción residía en el tálamo. En los enfermos mentales existía un desequilibrio [frontal – tálamo] en el que el tálamo predominaba y sus fuertes conexiones con el lóbulo frontal provocaban obsesiones en el paciente. Es lo que llamaban “supremacía emoción sobre razón”. Según ellos, la lobotomía cambiaba la función del tálamo. De acuerdo a su teoría, observaron en estudios postmortem que el tálamo se deterioraba en pacientes lobotomizados. http://piramidescerebro.blogspot.com/2006/09/una-breve-historia-de-la-lobotoma-segn.html La historia de la medicina se compone de muchos sucesos oscuros y vergonzosos que jamás deberían haber ocurrido. Aunque ya no podemos hacer nada al respecto, sí se puede aprender de estos sucesos para intentar que no vuelvan a ocurrir, como la siguiente historia, la llamada técnica del picahielo, lobotomía del picahielo o lobotomía prefrontal.






Esta foto es menos conocida. Muestra (en A) como las personas eran “anestesiadas” con unos pocos estímulos de una máquina de electro-shock. Obsérvese al personaje sosteniendo el electrodo de estimulación y cuidando que la persona no se lesione la lengua por las convulsiones que se generan con esta estimulación. (B) es de nuevo la foto clásica.

Esta es una ampliación del cincel y su introducción.
El doctor Walter Freeman fue quién desarrolló esta técnica en 1945. Era una alternativa barata y rápida a otras formas de lobotomía que se habían realizado anteriormente. De hecho, ni siquiera se necesitaba ser cirujano (y él no lo era). Una lobotomía consiste, básicamente, en destruir la corteza prefrontal (imagen de más abajo) o las conexiones que esta región tiene con el resto de regiones cerebrales. La corteza prefrontal es una de las zonas del cerebro más evolucionadas en el ser humano y juega un papel fundamental en el pensamiento.
Según Freeman, esta técnica servía para tratar la depresión, la esquizofrenia, la neurosis, la homosexualidad (recordemos que por aquel entonces lo consideraban una enfermedad) la ansiedad, el comunismo (sí, han leído bien), el suicidio y todo síntoma mental o forma de pensar que no siguiera los estándares de la época. Decir que lo anunciaba como la panacea a los trastornos mentales no es en absoluto una exageración. ¿Cuales eran los verdaderos resultados? Las personas adquirían un comportamiento similar a la que vemos en los zombis de las películas. Parcial o totalmente indiferentes al mundo que les rodeaba, con una pasividad extrema. Pero eso para Freeman era lo de menos, ya no había neurosis, ni ansiedad ni estados de agitación. ¿Cómo iba a haberla si había convertido a muchos de sus pacientes en unos “vegetales” mentales?
El júbilo del doctor y la publicidad de esta técnica hicieron que se realizara a miles de personas por todo Estados Unidos. Incluso llegó a viajar por el país en un vehículo al que llamó cariñosamente “Lobotomóvil”. Freeman, tenía carisma y lo sabía, su método fue anunciado a través de la televisión, por el boca a boca, en periódicos… Se llegaron a realizar más de 5.000 lobotomías sólo en EE.UU. La gente acudía haciendo cola para que se la realizasen. Imagínense la escena de un doctor clavando picahielo en serie, una persona tras otra. Sólo se me ocurre una palabra para ello: Dantesco.
Gracias al desarrollo de la Clorpromazina, que permitió tratar con fármacos a esquizofrénicos y otros trastornos psiquiátricos, esta locura terminó.
Los efectos de los fármacos eran efectivos en estudios serios, no así los resultados de la lobotomía de Freeman. Pronto, se dejó de utilizar y Freeman buscó desesperadamente una forma de demostrar que su técnica tenía resultados excelentes. Fue inútil, afortunadamente, ya no se volvió a pensar en volver a retomar esa técnica. Los psicocirujanos estaban acabados.
Su última lobotomía la realizó en una mujer que también fue una de sus primeras pacientes, era la tercera vez que le realizaba la lobotomía del picahielo. Picahielo en una mano, mazo en otra, se dispuso a realizar aquella técnica que tantas veces había hecho. Lesionó un vaso sanguíneo y la paciente murió a las pocas horas. No volvió a realizar ninguna más.
Lo crean o no, el pionero de la lobotomía prefrontal, Egas Moniz, ganó el premio Nobel por esta técnica. Que más tarde demostró que sólo tuvo una efectividad del 10% y unas secuelas irreversibles en la mayoría de personas. Los familiares de los afectados se quejaron y solicitaron que el premio fuera anulado:
“¿Cómo puede alguien confiar en el Comité de los Nobel cuando no admiten semejante error?”



Vídeos con parte de la historia de la Lobotomía






Lobotomía
La técnica del Picahielo
09 noviembre 2006
Aviso: Esta entrada contiene imágenes que pueden herir la sensibilidad de algunos lectores.
Hace tiempo, en este blog, hablábamos sobre un Kit de Trepanación en Ebay, una burrada quirúrgica de épocas pasadas. Pero, lamentablemente, la trepanación no ha sido ni mucho menos la única técnica médica que dañaba más que curaba. La historia de la medicina se compone de muchos sucesos oscuros y vergonzosos que jamás deberían haber ocurrido. Aunque ya no podemos hacer nada al respecto, sí se puede aprender de estos sucesos para intentar que no vuelvan a ocurrir, como la siguiente historia, la llamada técnica del picahielo, lobotomía del picahielo o lobotomía prefrontal.





El doctor Walter Freeman fue quién desarrolló esta técnica en 1945. Era una

alternativa barata y rápida a otras formas de lobotomía que se habían realizado anteriormente. De hecho, ni siquiera se necesitaba ser cirujano (y él no lo era). Una lobotomía consiste, básicamente, en destruir la corteza prefrontal (imagen de más abajo) o las conexiones que esta región tiene con el resto de regiones cerebrales. La corteza prefrontal es una de las zonas del cerebro más evolucionadas en el ser humano y juega un papel fundamental en el pensamiento.

Los defensores de la psicocirugía de aquel entonces defendían a capa y espada que una lobotomía calmaba y tranquilizaba a personas con trastornos mentales tales como la esquizofrenia o la neurosis. Aunque no mencionaban nada de los grandes cambios en la personalidad y otros riesgos que entrañaba esta operación.
El nombre de la técnica del picahielo no era precisamente por azar; literalmente, la lobotomía se realizaba con un picahielo. El doctor Freeman, con un picahielo en una mano y un mazo en otra, clavaba el primero a través de la zona interna y superior del párpado (vía transorbitaria) hasta llegar al lóbulo prefrontal. Una vez que el picahielo estaba dentro de la corteza prefrontal, empezaba a girarlo a un lado y otro para destruirlo, todo esto sólo bajo anestesia local y en cualquier consulta. Tan sólo eran necesarios unos pocos minutos para realizar esta lobotomía y los pacientes podían volver a casa al momento. Por si no se hacen una idea de lo que era en realidad, estas imágenes son muy aclaratorias:






Según Freeman, esta técnica servía para tratar la depresión, la esquizofrenia, la neurosis, la homosexualidad (recordemos que por aquel entonces lo consideraban una enfermedad) la ansiedad, el comunismo (sí, han leído bien), el suicidio y todo síntoma mental o forma de pensar que no siguiera los estándares de la época. Decir que lo anunciaba como la panacea a los trastornos mentales no es en absoluto una exageración. ¿Cuales eran los verdaderos resultados? Las personas adquirían un comportamiento similar a la que vemos en los zombis de las películas. Parcial o totalmente indiferentes al mundo que les rodeaba, con una pasividad extrema. Pero eso para Freeman era lo de menos, ya no había neurosis, ni ansiedad ni estados de agitación. ¿Cómo iba a haberla si había convertido a muchos de sus pacientes en unos “vegetales” mentales?
El júbilo del doctor y la publicidad de esta técnica hicieron que se realizara a miles de personas por todo Estados Unidos. Incluso llegó a viajar por el país en un vehículo al que llamó cariñosamente “Lobotomóvil”. Freeman, tenía carisma y lo sabía, su método fue anunciado a través de la televisión, por el boca a boca, en periódicos… Se llegaron a realizar más de 5.000 lobotomías sólo en EE.UU. La gente acudía haciendo cola para que se la realizasen. Imagínense la escena de un doctor clavando picahielo en serie, una persona tras otra. Sólo se me ocurre una palabra para ello: Dantesco.
Gracias al desarrollo de la Clorpromazina, que permitió tratar con fármacos a esquizofrénicos y otros trastornos psiquiátricos, esta locura terminó.
Los efectos de los fármacos eran efectivos en estudios serios, no así los resultados de la lobotomía de Freeman. Pronto, se dejó de utilizar y Freeman buscó desesperadamente una forma de demostrar que su técnica tenía resultados excelentes. Fue inútil, afortunadamente, ya no se volvió a pensar en volver a retomar esa técnica. Los psicocirujanos estaban acabados.
Su última lobotomía la realizó en una mujer que también fue una de sus primeras pacientes, era la tercera vez que le realizaba la lobotomía del picahielo. Picahielo en una mano, mazo en otra, se dispuso a realizar aquella técnica que tantas veces había hecho. Lesionó un vaso sanguíneo y la paciente murió a las pocas horas. No volvió a realizar ninguna más.
Lo crean o no, el pionero de la lobotomía prefrontal, Egas Moniz, ganó el premio Nobel por esta técnica. Que más tarde demostró que sólo tuvo una efectividad del 10% y unas secuelas irreversibles en la mayoría de personas. Los familiares de los afectados se quejaron y solicitaron que el premio fuera anulado:
“¿Cómo puede alguien confiar en el Comité de los Nobel cuando no admiten semejante error?”
Y si quieren hacerse una idea más aproximada del estado en el que quedaban los pacientes tras una lobotomía les recomiendo la película “Alguien voló sobre el Nido del Cuco” ganadora de cinco Oscars y con un jovencísimo Jack Nicholson.
Para saber más: Lobotomy



ESTUDIO VUELVE A PONER EN DUDA SU UTILIDAD
La Lobotomía está cada vez más desprestigiada
Nueva investigación afirma que la técnica operatoria ayudó sólo al 10 por ciento de los cerca de 50 mil norteamericanos que sufrieron lobotomía desde mediados de los ’30 a los ’70.
Agencias
Los familiares de pacientes que sufrieron intervenciones de lobotomía pidieron la revocación del premio Nobel atribuido, a fines de los ’50, a su inventor, el neurólogo portugués Egas Moniz.
La polémica se reavivó luego de la publicación de un libro en el que se afirma que la técnica operatoria de Moniz ayudó sólo al 10 por ciento de los alrededor de 50 mil norteamericanos que sufrieron lobotomía desde mediados de los ’30 a los ’70.
En un editorial que apareció en el último número de la revista New England Journal of Medicine, el historiador de medicina Barron Lerner, que además es profesor de la Columbia University, definió la lobotomía como “un esfuerzo desesperado para ayudar a los enfermos mentales que tuvo efecto sólo en un número mínimo de pacientes”.
Moniz, fallecido en 1955, recibió el Nobel de Medicina en 1949, pero había desarrollado la técnica operatoria en 1936.
La intervención consistía en cortar las fibras que unen el lóbulo frontal del cerebro, que controla el pensamiento, con otras regiones cerebrales, previa trepanación del cráneo.
Entre las pacientes más conocidas que sufrieron la operación sin razón estaba Rosemary Kennedy, una de las hermanas del presidente norteamericano John F. Kennedy, que había nacido con un leve retraso mental y tal vez era sólo disléxica. La mujer tenía 23 años cuando, en los ’40, fue lobotomizada y desde entonces no salió nunca más de la institución para enfermos mentales donde murió en junio.
http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20050714/pags/20050714194127.html



Murió una hermana de John F. Kennedy
domingo, 09 de enero de 2005
Rosemary era un año menor que el ex presidente, y pasó la mayor parte de su vida recluida en un hospicio
Rosemary Kennedy, la hermana disminuida psíquica del que fuera presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, murió el viernes último a los 86 años en Wisconsin, informó la familia.
Esta hermana del presidente asesinado en 1963 fue la inspiración de los Juegos Paralímpicos, que su hermana Eunice Kennedy Shriver creó en 1984.







Rosemary Kennedy, hermana del Presidente John F., fue lobotomizada por un pequeño retraso, pero su estado empeoró y nunca salió de una institución para enfermos mentales.
Rosemary Kennedy vivió la mayor parte de su vida en residencias asistenciales. No obstante, participaba en ocasiones en reuniones familiares en Hyannis Port, estado de Massachusetts. “Rosemary era una joya para todos en la familia”, dijeron sus familiares. El senador Edward Kennedy y dos hermanas estaban a su lado en el momento de su muerte.
Rosemary era la tercer descendiente y primera hija de Joseph y Rose Kennedy, un año menor que su hermano John. En 1941, temeroso de que el leve retraso mental de su hija perjudicara a la familia, Joseph hizo que la sometieran a una lobotomía. Tenía entonces 23 años. Después de la lobotomía prefrontal, Rosemary quedó reducida a un estado infantil. Farfullaba y pasaba horas mirando las paredes, según Laurence Leamer, autor de un libro sobre los Kennedy. (AP y DPA)
http://www.lacapital.com.ar/2005/01/09/general/noticia_163519.shtml



Lobotomías

A pesar de los riesgos el procedimiento se tomó con cierto entusiasmo, especialmente en los EE.UU., como tratamiento para las condiciones mentales previamente incurables. Moniz recibió un premio Nobel en 1949. Sin embargo, toda su fundamentación se había basado en un único caso clínico.
Los criterios iniciales para el tratamiento eran estrictos, sólo algunas condiciones de “auto tortura” fueron propuestas para el tratamiento; La ansiedad crónica severa, la depresión con el riesgo de suicidio y el desorden obsesivo-compulsivo eran los síntomas principales tratados. La leucotomía original era una operación cruda y la práctica pronto fue desarrollada en un procedimiento más exacto, más preciso donde solamente lesiones muy pequeñas fueron colocadas en el cerebro. El procedimiento fue popularizado en los Estados Unidos por Walter Freeman, que también inventó “el procedimiento de la lobotomía del “pica-hielo”, quien utilizó literalmente un pica-hielo y un mazo de caucho en vez del procedimiento quirúrgico estándar. En un acto espantoso, Freeman martillaba el pica-hielo en el cráneo apenas sobre el conducto lacrimal y lo meneaba como haciendo mayonesa.





Entre 1936 y los años 50, realizó lobotomías a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Tal era la dedicación de Freeman que comenzó a viajar alrededor de la nación en su propia furgoneta personal, que él llamó su “lobotomobile”, demostrando el procedimiento en muchos centros médicos e incluso realizando lobotomías en cuartos del hotel. La abnegación de Freeman condujo al gran renombre para la lobotomía como curación general para todas las enfermedades psicológicas conocidas, incluyendo el mal comportamiento en niños. En última instancia entre 40.000 y 50.000 pacientes fueron lobotomizados, con poco o sin cualquier estudio de seguimiento para considerar si el tratamiento era eficaz. Las lobotomías como forma de tratar la enfermedad mental eran una barbarie, que sólo pudo ser frenada con el desarrollo de anti-psicoticos y hoy en día ya nadie la practica. La era de la lobotomía ahora se observa generalmente como episodio bárbaro en historia psiquiátrica.






Una película sobre el tema:





TITULO ORIGINAL Monos como Becky AÑO 1999 DURACIÓN 93 min. PAÍS España DIRECTOR Joaquín Jordá , Nuria Villazán GUIÓN Joaquín Jordá & Nuria Villazán MUSICA No tiene FOTOGRAFÍA Carles Gusi REPARTO Documentary, Joao Maria Pinto, Marian Varela, Valentí Agustí, J.A. Burzaco, Enrique Jordá, Joao Lobo Antunes, Elliot S. Valenstein PRODUCTORA Els Quatre Gats

PRODUCTORA Els Quatre Gats GÉNERO Y CRÍTICA 1999: Sitges: Premio de la Crítica a la Mejor Película / Documental / SINOPSIS: Hace cerca de setenta años un neurólogo portugués llamado Egas Moniz asisitió a un congreso de psicología en Londres. Allí un biólogo americano, el Dr. Fulton, presentó a una chimpacé llamada Becky que era un animal encantador. A continuación proyectó una película en la que el mismo animal aparecía como una bestia tremendamente agresiva. (FILMAFFINITY)
El doctor Moniz experimentó su primera lobotomía en una orangutana llamada Becky y su éxito le decidió a experimentar en pacientes humanos siendo imitado por otros médicos y premiado por su “descubrimiento” y su “aportación a la ciencia”. Pero los resultados fueron muy pronto cuestionados por los que veían en la lobotomía, y por extensión en la mayor parte de las prácticas psiquiátricas (consistentes, aún hoy, sobre todo, en psicofármacos, terapias agresivas y ningún diálogo con los enfermos) una forma de reeducación sociopolítica y una técnica para reducir al silencio a aquellos, que desde su delirio, se atrevían a cuestionar con su lenguaje y su diferentes forma de vida , las normas sociales y morales de su época.




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tomas_pincha

No lo leí, pero a favoritos 😊 Mañana y con más tiempo lo leo detenidamente!

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gmemoriam

Muy interesante.
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